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¿Como empezar una casa empezando por el tejado? Pues ponerse boca abajo y hacerla del reves que hasta lo descabellado tiene comos y porques...
silpivipiapa



Last Updated: 8/1/2009

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Sunday, May 04, 2008 

Esto se trata de una tonta novelita que escribí hace unos años y que en la actualidad me hayo en el proceso de reescribirla, ahora que de resultas del tiempo, mi escritura ha acabado resultando mas fluida, y porque creo que algunos pasajes tienen una perspectiva equivoca, por ello voy reescribiendo capitulo a capitulo, y colgandolo aqui, con faltas y tó, por si acaso algun lector recurrente, lo pueda, a medida de su creacion , enriquecerlo mejor.....



No creais que por que lo cuelgue aqui quiero obligar a mis asiduos a leerse semejante epopeya de letras, no quisiera eso en absoluto, si pasa por aqui alguien con ganas de leer, que se lo lea, y si no se lo lee nadie, pos no pasa na....yo ya estoy disfrutando lo mio escribiendolo...y por mucho que lo reescriba no dejara de ser una novelita tonta....



UN BESICO
SIL.

EL DELIRIO DE DEMIAN COURT


Esta historia que voy a contaros es completamente irreal. No ha sucedido nunca, ni nunca sucederá; no es que no sea posible, es completamente imposible; no es que no sea real, pero el realismo la destruye; no es que yo sea pesimista, pero es una historia demasiado optimista; lástima sea decirlo, todo menos esto es posible, la vida no es así. La vida es un bistec de carne dura golpeado en la cara, pero cabe en cada humano imaginar, que otro mundo es posible.


¡QUE LLUEVA! ¡QUE LLUEVA!

Llevaban un rato deambulando por las calles, se sentían pletóricos de ociosidad.
Se acababan de escapar del patio del colegio, desencajando los ladrillos de un pequeño muro que daba a una calle adyacente. El muro estaba al fondo del campo de fútbol, fuera de la vista de los profesores. Ellos eran Sid y Peter, el uno era moreno y el otro pelirrojo, disfrutaban chapoteando en los túneles del desagüe, en los basureros descampados, descubriendo casas deshabitadas y saltando por las vías muertas de la estación. No era la primera vez que se escapaban, ni seria la ultima, les gustaba demasiado ir a descubrir parajes novedosos. Se metían por sitios en los que no iría nadie, sitios pestilentes oscuros, peligrosos y ruinosos; y miraban de encontrar gatos para...¡torturarlos!.
—Es aquí —dijo Sid. Un chico flaco de once años, que era un baile de huesos andante, cabellos tiesos, voz aguda, orejudo y parlanchín.
-Wilson ha dicho que aquí habían degollado a una mujer—. Farfulló Peter, cabello escarlata y rizado, pecoso desmesurado, ojos azules, cara redondeada al contrario que la de Sid.
Esta misma mañana Wilson, al que Peter admiraba, como jugador de fútbol y como líder natural, estaba contando historias rodeado de sus seguidores, historias inventadas de aquella casa que situada en la rampa al final de esa calle, invisible hasta el día de hoy, había despertado inquietud en Sid y pavor a Peter que no creía que tuviera valor para entrar. Ambos se dirigían hacia allí. Peter se rascaba la cabeza llena de caracolas ámbar preguntándose como se escabulliría, ante el serio propósito de Sid de entrar a contemplar sus horrores.
—Se aparece con la cabeza colgando —dijo con pavor pues intentado persuadirlo.
—Wilson, que un día pasó por aquí, la vio en una ventana, vio que se reía, le llamó por su nombre tres veces y luego escupió sangre. Wilson cree que le echó un maleficio porque se le aparece por la ventana del water del cole y Harris dice que también la ha visto detrás del profesor Cumbs en horas de clase, sacarse la cabeza que estaba llena de moscas, mientras que el profe nos soltaba el royo de "estar atentos", y escribir Wilson con un dedo sangrante en la pizarra, y Cumbs no darse cuenta de nada, "hay que ser idiota"—dijo con retintín.
Ambos estaban ante la verja de hierro de la casa ruinosa, parados frente al desbocado seto que la verja escupía
—. Wilson es idiota, él nunca ha venido por aquí, nunca se escaparía de clase, se cagaría encima —dijo Sid y escupió e hizo un gesto de desprecio con la mano, aunque lo cierto es que envidiaba a Wilson y su "don de gentes".
—Sí, es un cagao, además le gusta la Georgina, siempre se pone cerca de ella y se queda embobao.
—Georgina "la fina".-dijo Sid con cierto rubor, al mencionar el nombre de su "querida".
—¡Puaj! Georgina la creída, tiene muchas espinas. ¿A quien le gustaría besar a Georgina? — al decir esto Peter vio que Sid dudaba en contestar.
- ¡¿a ti?!-.dijo vehementemente.
—No, no qué va, si es una puta, si puede te la toca, se la tocó a Andi Morton.- el tono de voz de Sid se volvió distante, pero fue una buena escabullida.
—¿Y que hizo Andi?- y el tono de voz de Peter se volvió entusiasta, "lo tengo atrapado"pensó
—Dice que se la metió en la boca.- acusó Sid sin contemplaciones traicionando a sus instintos.
—¡Puaj! ¡Qué asco!- dijo Peter con un asco verdadero.
—Pues a mí me gustaría.- fue una respuesta recurrente, pero acariciando la idea.
—¿Y le olerías el culo?-dijo Peter con regocijo.
—Bueno, es una puta, ¿no?- fue la única incongruencia que se le ocurrió a Sid para distanciar mas a Peter de la idea de que Geogina le gustaba ciertamente.
—Ja, ja, ja y tú un puto.
—Seguro que le gustan los gatos.- con esto su desinterés por Georgina quedaba demostrado.
—Los gatos muertos —Peter soltó una carcajada. Seguro que Georgina se horrorizaría de lo que ambos le hacían a los gatos. Pero verlos allí indefensos con las patas atadas, y destripados como una rana en una clase de ciencias naturales, les daba un morboso sentido de superioridad. Eran tan malícientos causando dolor, como inocentes descubridores de un poder oculto en su interior, la crueldad puesta en manos de unos infantes, como iniciados estudiosos.
—Va, vamos a entrar —Sid se encaramó a la verja. La casa estaba bajo la penumbra de las sombras que se deslizaban sobre el seto, y los árboles del abandonado jardín.
—¡Déjalo! Para qué vamos a entrar, si hay una fantasma, no deberíamos molestarla, a ver si nos va a maldecir, y luego nos perseguirá sangrando a donde quiera que vayamos, vamonos a las vías a tirar unas piedras al tren—dijo Peter.
—Nó , entremos aquí —Sid estaba defraudado... pero persistía tozudo.
—Pues yo voy a las vías —dijo Peter aunque tampoco le apetecía ir solo.
—Tú eres un cagao, además no es verdad que aquí haya muerto nadie —Sid lo intentaba de nuevo. Sabia que no debía de creerse las historias de Wilson, si entraba y no había nadie, lograría desmentirlo, y no había cosa que deseara mas, que restarle pupilos a ese engreído gilipollas.
—No tengo ganas de entrar, sólo es eso.
—No pasa nada, sólo es una casa vieja, no es distinta a las demás que hayamos entrado.
—No, ostia, mi madre también cree que hay casas viejas que están llenas de gente del pasado que se han quedado allí atrapadas en el limbo. Siempre lee esa revista "Enigmas" que esta llena de fantasmas, momias y ruinas.
—Aquí no hay muertos, ni porque lo diga Wilson, ni por que lo diga tu madre, ni nada que se le parezca, no me puedo creer que no vayas a entrar.
—¡Adiós! —Peter se alejó andando de espaldas, mirando a Sid a los ojos con una disculpa. Se giró y echó a correr.


Sid saltó la verja. Cayó de pie al otro lado como un saltimbanqui. Fue apartando ramas y espinos enmarañados hasta llegar al claro de la puerta de entrada. Miró hacia arriba situándose enfrente del portal. Una robusta puerta de madera llena de enredaderas que se alzaba ante él llena de prestancia. La casa era de dos pisos. Debajo del tejado había una ventana sin marco en la que asomaban algunas colas de paloma que se movían, "La casa está habitada". Debajo, cuatro ventanas más a la derecha y cuatro a la izquierda. Las ramas de los árboles se metían en ellas. "Entraré por aquí". Apartando arbustos fue a encaramarse a un elástico árbol. Lo trepó a cuatro patas con la agilidad de un chimpancé. La rama más gruesa acababa cerca del borde de la ventana, se balanceó un poco y cayó clavado por los pies en el suelo de la polvorienta habitación. En la oscuridad recuperó la estabilidad y adaptó sus ojos a la falta de luz . Lo primero que vio fue un somier de muelles oxidados y el suelo lleno de papeles. Los papeles rotos, arrugado y húmedos, eran periódicos, revistas y postales, cientos de postales embaldosando el suelo. Sid cogió una, era de un balneario y anunciaba aguas termales minerales y radioactivas. La foto presentaba un edificio de cinco plantas en un valle al lado de un pantano, y con letras doradas ponía "La Puda" en letras grandes por toda su balaustrada, al reverso de la postal, una letra pequeñísima intentaba ganar espacio donde plasmar el mensaje. La tiró al suelo y cogió otra, ésta con un tirolés en una verde ladera llamando a su rebaño con la trompa típica de Suiza, el escudo dorado con un oso en un extremo, confirmaba que era de Berna. Se cansó de ver postales y dio un salto hacia la puerta. Al salir de la habitación se encontró con un pasillo estrecho con más habitaciones a los lados. Sin temor a la fantasma de Wilson, pasó lindando con ellas. Las paredes estaban descorchadas y la pintura y el polvo se arremolinaban por el suelo.
—Peter es un gallina.


Sid entró por una puerta. Todo estaba en penumbra. El suelo estaba lleno de suciedad, papeles, plásticos, yeso de las paredes, polvo y hasta algunas heces de algún animal. Volvió al pasillo estrecho. En una habitación había un colchón de muelles destripado y una mesilla de noche y un armario, "podría hacer una hoguera con toda esa madera y quemar la casa". Bajó por las escaleras. En la cocina había una alacena pequeñita uno de esos rincones con encanto de las casas viejas. Se metió dentro. Hacía fresco y había hormigas. Entraba una luz del sol oblicua pero matinalmente clara. Había fogones de cocina antigua con las puertecitas de hierro para poner el carbón, "menudo artilugio". Pasó por el interior de la sala del recibidor. La puerta principal estaba cerrada con gruesas cadenas. Volvió a subir las escaleras, estaban descantilladas pero enteras. Llegó al segundo piso. Otro pasillo estrecho con mas umbrales. En una habitación muy pequeña, había una bacinilla llena de suciedad, cristales por doquier, hasta le pareció escuchar una rata que salía huyendo debajo de un periódico. Se encontró con otras escaleras que acababan de súbito en un recodo, encima había un recuadro en el techo. Se subió e intentó abrir con todas sus fuerzas la trampilla. Era imposible, estaba cerrada por el paso del tiempo. Fue corriendo a una ventana de la habitación contigua y miró hacia arriba. Había otra ventana pequeña justo encima, era fácil subir al tejado por el desagüe. Empezó a trepar sin dificultad.
Desde allí miró en dirección a las vías pero no vio a Peter, "Era un gallina". Se asomó al interior de la ventana apoyándose en el alfeizar y vio que había "cosas". Entró de un salto. A primera vista vio lo que le pareció un tesoro. "¡Un trineo!" arrobiñado si, pero "menudo artilugio". Nunca había tenido ninguno, él en caso de nevada, usaba cartones debajo del culo para deslizarse por las pendientes. "¡Y un baúl!". Era de latón con contrachapados y tachuelas. Se sentó sobre él y aguantó bien su peso y allí sentado vio al fondo otro cacharro. "¡Una bicicleta!" estaba bastante oxidada, pero caray, "menudo artilugio". No tenía neumáticos. Intentó subirse pero era demasiado grande y el techo demasiado bajo, pues caía opresivamente inclinado sobre el reducido habitáculo.
El trineo que era bastante herrumbroso, se lo llevaría, para mostrarlo como exótico trofeo. Lo acercó arrastrándolo a la ventana. Sólo se lo podía llevar por allí. Lo tiró con la esperanza de que, al ser de hierro, no se rompiese contra el suelo del jardín. Pero como pudo comprobar hizo ruido de romperse. Sid se asomó y lo vio allí abajo hecho añicos. "Lástima". El baúl tenía mejor aspecto. "¿Qué tendría dentro? un tesoro o una cabeza, se regocijo pensando como iba a desmentir a Wilson, que ante el relato de su aventura palidecería seguro". Intentó forzar el baúl, buscó un clavo, una llave o algo que entrara por la cerradura. Había maderas largas en el suelo. Cogió una y con rabia empezó a golpearlo. No había manera de abrirlo. Se sentó enfrente, debajo de una viga, y soltó un suspiro. Oyó un ruido.
Un gorgojeo de paloma. Gateando empezó a buscarla. La vio en el resquicio de una viga. Intentó atraparla, pero la paloma revoloteó soltando plumas. Sid se lanzó a su paso. La paloma chocó con la pared y cayó tendida.
Sid la cogió con sus manos y se le ocurrió un montón de cosas que hacerle. La abriría para ver como es por dentro un pajarraco. "¿Sería distinto que un gato?¿Gemiría igual¿". Oyó un ruido a sus espaldas. Venía del baúl. Un ruido que le recordaba algo familiar. Se acercó y tocó el baúl, y éste sorprendentemente se abrió por sí solo. Una luz cegadora salió de él. Casi no podía ver, sin embargo vislumbró claramente unas sombras en forma de unas manos que se movían en su interior. Se quedó paralizado.
Las manos hacían algo dentro. Tecleaban. Era el ruido de una máquina de escribir. Intentó abrir la trampilla en el suelo para escapar por ella. No podía abrirla. Estaba aterrorizado. Aquello sonaba cada vez más fuerte. Una luz intensa lo invadió todo. Se fue hacia la ventana. Se escuchaban unos golpes muy fuertes en el baúl. Miró hacia abajo y mientras calculaba por dónde asirse, para bajar por el alfeizar y alejarse de los fantasmas, sintió claramente que lo empujaban por la espalda y cayó al vacío.

Sunday, May 04, 2008 

UN DESTELLO DE LA MENTE


- ¿Qué pasa colega? -dijo Smith dándole una palmada a Court en la espalda. Court se giró rígido. Court era un tipo bastante quisquilloso y remilgado, mientras que Smith era un joven de color extrovertido y bromista.
- ¡Cuántas veces te he dicho, que no me des estos sustos! -. Court se repasó su pelo canoso con la mano.
- ¿Qué ha pasado?- dijo Smith mirando la fachada de la vieja casa buscando indicios del porque había tenido que acudir la poli.
- Un accidente al parecer, se trata de un niño defenestrado.
- ¡Uh! Sí está ahí, no quiero mirar.
- Ya está cubierto, lo encontró el otro chico con el que había hecho novillos y fue el que me aviso a mi, pues el accidentado era precisamente el ocioso escolar al que yo seguía por encargo,
- ¿Ahora persigues a niños?- la risa contenida de Smith era un gorgojeo. Court lo miro por encima del hombro.
- Su padre, un empresario de cosméticos me contrató, sabía que se escapaba del colegio y quería saber a donde iba y que clase de pillastre era su primogénito.
- ¡Menudo asunto criminal!- volvió a decir Smith con recochineo.
- -¿Dónde esta el gran detective Demian Court que resolvió el secuestro de la pequeña Geradín?.
- Claro chico, hay que pelarse el culo, para pagarse las clases de golf, no se puede estar siempre en la cima, pero lo que lamento es que no he podido evitar la muerte de este pillastre, seguramente de esta no saldré bien parado - Court volvió a alisarse el pelo con gesto apesadumbrado
- - sencillamente yo no estaba aquí.
- ¿Cómo es que tu no viste nada?
- Porque no entré en la casa, para que el crio no me descubriera
- Los dos niños se separaron aquí mismo en la entrada de la casa yo seguí al otro con la vista, y me espere detrás del forraje, no pensé que fuera a encaramarse de tal modo, así que me puse a perder el tiempo hasta que saliera de la casa.
- Al cabo de un rato el otro niño vino hacia la casa en busca de su amigo, y se encontró el cadáver tendido en la entrada, yo estaba al otro lado del jardín, cuando lo oí gritar, entré. Pero al precipitado ni lo oí gemir, ni golpearse contra el suelo El chico se había desangrado pero del impacto murió en el acto; al parecer cayó por una de las ventanas, por la de la buhardilla, se metió en la casa y como por dentro la trampilla de acceso estaba atascada, se le ocurrió salir por la ventana del piso inferior para entrar en ella, estuvo dentro tirando trastos por la ventana, pero yo no oí nada de nada, el niño tenía grandes ideas, se empeño en tirar cosas que pesaban mas que él y perdió el equilibrio. El baúl se quedó donde estaba y el niño se precipitó.
- ¿Un baúl?¿Un baúl antiguo? a Smith le entusiasmaban ciertos hallazgos.
- La policía esta intentando abrirlo, la casa lleva años desabitada, y el baúl esta en perfecto estado. No sea que tenga dentro algo de valor, el diario de Jack el destripador reconocido por James Maybrick se encontró en una buhardilla y en otra también se encontró una novela inédita de Julio Verne.
- No habrá nada pero vamos a verlo.
Estaba anocheciendo. Entraron por la puerta principal.
La cadena había sido segada por la policía. La puerta de la casa estaba abierta de par en par. El cadáver estaba unos pasos mas allá. Los camilleros ya estaban allí, la ambulancia con sus flashes atraía a más espectadores vecinos de la calle atribulados por la edad de la victima. Al entrar, Court seguido de Smith sintieron un fuerte olor a humedad. Policías subían y bajaban las escaleras al piso superior. La casa estaba tomada.
- ¿Qué hay chicos? -Smith saludó a dos policías que bajaban y que lo miraban con cara de pocos amigos. Él como una anguila se deslizó entre los dos y subió los escalones de tres en tres. Al llegar arriba, fue husmeando en cada una de las habitaciones, detrás Court le reprendía porque si lo veían inmiscuyéndose los echarían a ambos a la calle. En un recodo dieron con las escaleras que daban a la trampilla. Estaba abierta. Un policía asomó su cara por ella.
-Viene Court a husmear, dejar paso.- claro esto sonaba a sorna.
La escalera resistía, a pesar de los años, tanto transito. Una vez arriba Court vio a cuatro agentes agachados intentando a conciencia abrir el baúl. Aquello estaba lleno de agentes. El techo inclinado les obligaba a caminar curvados. Los focos portátiles daban un calor asfixiante. Desde la ventana fotografiaban el cadáver allá abajo y las luces de los flashes creaban enormes sombras sobre los policías.

Ambos se acercaron al baúl. Un policía con una fina herramienta la introducía en los cerrojos herrumbrosos. Court había abierto muchas cerraduras y miraba atento como torpemente el policía movía la ganzúa sin conseguir nada. Court perdió los estribos al ver la calma que le dedicaban a la tarea y lo poco hábil que aquel poli era. Aquel bullicio era insoportable y aquellos operarios no parecían notarlo y claro Court se crispaba con facilidad.
-¡ Sois unos inútiles!-. Los agentes hicieron una mueca de desagrado ante sus improperios. Court lo percibió pero los apartó y se agachó frente al baúl.
-No deben de hacerse las cosas más difíciles de lo que son, hay que ponerse en situación -. Puso sus dos pulgares sobre las dos cerraduras y presionó.
Saltaron los dos resortes a la vez. El baúl se abrió.
-Veis- dijo Court exultante- aunque él era el primer sorprendido de tan oportuno resultado. Los agentes se contuvieron las risas.
-Don perfecto- comentó alguien en voz baja
-El baúl ya estaba casi abierto, ¡así cualquiera!.- murmuró un agente.
-¿Quién es éste con estos humos? -preguntó otro. Court no lo oyó por que estaba atento a lo que había en el baúl abierto ante él.
Vio que había libros ricamente encuadernados, cuadernos de rustica escritura, una caja metálica finamente decorada que al agitarla parecía contener monedas, un reloj de cuerda con una negruzca cadena de plata, algunos periódicos de la posguerra y una máquina de escribir con las teclas arrancadas y hundidas.



Court vio un folio en el rodillo y le pareció sumamente interesante saber que era lo ultimo que se había escrito con esa maquina magullada. Una lamina parcialmente escrita que el tiro con los dedos para extrerla .Los agentes miraban por encima de sus hombros.
-Mira la vieja Olivetti destripada tiene aun algo que decir, esto lo debieron de escribir a golpe de temperamento.-Court estaba entusiasmado y se dispuso a curiosear el fragmento de escrito
-Sí, debió ser algún escritor frustrado -dijo Smith-. por un manifiesto violento.- Court alejo un poco el papel de su vista por que no veía con claridad las letras y por un momento, al tenerlo mejor encuadrado, las letras negras cimbrearon sobre el blanco.
Court se frotó los ojos, fue en una fracción de segundo, pero las letras tenían de pronto un relieve sobrenatural. Vislumbro tan solo él, la forma de unas manos traslucidas posándose sobre el papel para ocultar su texto. Y Court en aquel momento se desvaneció sobre si mismo. Lo vio todo negro. Se sentía caer por un vacío interminable. Se sentía ligero cual un gas. Se sentía menguar cual una lombriz, como si cada vez la negrura fuera más inmensa a su alrededor, como si lo fuera comprimiendo, hasta quedar del tamaño de un punto. Se dio cuenta que tenia los ojos cerrados. Los abrió. Estaba en una playa. Un viento feroz silbaba en sus oídos. El mar frente a él era de color mercurio, de un azul metálico e irisado. Una ola gigante se levantó ante él, amenazaba con caerle encima inminente. Se levantó aún mas y Court se sobrecogió, mientras como una boca negra esa ola se lo trago. Durante cientos de instantes la ola cayó sobre él. Court se sintió girar en la vorágine. Girar dentro del vientre de esa inmensa ola torbellino. Casi sin sentido. Casi al limite. Entonces dentro de sí escucho lo que parecían unas voces. Tenían el timbre de campanas lejanas. No eran humanas. No salían de ninguna garganta. Pero eran tangibles.
- ¿Estamos dentro de su cabeza?.-dijo una voz purpúrea.
- Sí, le acabo de infundir el don de oírnos siempre que este aquí.- dijo una voz con ecos.
-Eres un excelente perverso.- dijo la voz mas áurea
- Querida mía, sólo soy un bromista, un bromista del universo.-dijo la voz felpada
- Un ángel avieso.-
- Un ángel jugando en el tablero terrenal, y acabo de escoger mi ficha.- prosiguió la voz gutural
- Supongo que por deleitarnos harás que a cada segundo terrenal, tu ficha tire los dados ante rocambolescas paradojas- dijo la voz femenina.
- Si querida, no lo dudes.-sentencio la voz trueno
- No lo dudo.- Y una risa surgió de ninguna parte parecida a la de un ruiseñor, difundiéndose como en una gran bóveda.

Al momento una segunda risa apareció tan grave como la de un tenor. Las risas de un gran teatro, de una gran opera. Las risas se doblaron, se triplicaron, cientos de risas, miles, millones, una hecatombe de risas, girando y girando. Y Court ascendiendo a toda velocidad hacia una luz. Disparado hacia una minúscula habitación. Hacia una cara que le estaba mirando. Una cara que reconoce.
- ¡Rayos ¡ Es Smith!.- los ojos de Court aun giraban.
- ¿A quién esperabas?.- Smith estaba reclinado sobre él.
- ¿Qué ha ocurrido?.
- Te ha dado un desmayo, no me extraña desde que te has puesto a régimen y solo comes hierba todas horas.
- Cuando llegues a mi edad, se te acabarán las hamburguesas o reventarás como un capullo en flor.- Court estaba recuperando fuerzas
- No seas desagradecido, he evitado que te abrieras la cabeza cuando caías.
- Ho! gracias por estar en el lugar adecuado en el momento justo.
- Te tiraste sin paracaídas Rompetechos.
- Yo solo trataba de leer esto.- Court se miró el papel que aún conservaba en la mano.
- - Será mejor que me vuelva a revisar la vista, porque estas letras bailan.-prosiguió
-Si, cámbiate las gafas o comete un plato de espaguetis a la putanesca y vuelve a tener tu tipo de croqueta.- Otro gorgojeo salió de la boca de Smith.
- Mi tipo no es de tu interés, pero te aseguro que estas letras se mueven no es mi vista-Court blandía el papel ante sí temblando asombrado.
- Déjame ver, capullo.- Smith le quitó la lámina.
- ¿Qué es esto, colega, esto no hay quien lo lea, debe ser un jeroglífico egipcio.
- Te lo dije - Court le arrebató el papel, lo dobló y se lo guardó en el bolsillo interior de la chaqueta.
- No me encuentro bien llévame al despacho.-dijo Court quejumbroso
- Ha!, ha! -dijo Smith no pienso llevarte en brazos a ninguna parte.
- Pues es lo menos que podrias hacer por mi.después de aguantarte toda la tarde- zanjó Court

Sunday, May 04, 2008 

¿QUIÉN PUSO BOCABAJO EL MUNDO?


Court encendió un cigarrillo. Fumaba poco, pero ahora mismo lo necesitaba, pues la ansiedad se había apoderado de el con imperiosidad. Acababan de llegar a su oficina donde ofrecían sus servicios como detectives privados. Court impaciente se disponía a mirar de nuevo el extraño escrito después de haberse sentado en su mesa. Smith se hallaba de pié a su lado y mirando por encima de su hombro. Court enfocó la lámpara al centro. Sacó el papel. Lo desdobló, y sus cejas casi se le salen de la cara debido al asombro. Sabia que aquello era del todo imposible, pero no podía negar que lo estaba viendo. Si, lo que estaba viendo era su cara reflejada en el contexto del papel que tenia entre las manos en aquel momento. Unos signos desconocidos trazaban en el contraste sus rasgos y formaban el dibujo de su cara y su expresión en movimiento. Aquello fuera lo que fuera se comportaba como un espejo. Smith a su lado, ni pestañeo, estaba completamente estupefacto, ningún chiste de mal gusto hubiera le hubiera sacado de se estupor, y eso que era completamente proclive a ellos…
- Esto es lo más extraño que he visto en mi vida.-atino a decir
- No tiene explicación. - Murmuró Court.
-¿Qué es esto?¿algún objeto del futuro?
- ¿Y que hacemos con esto? - Dijo Smith con los ojos fuera de órbita de incredulidad.
- De momento que no se entere nadie.-convino Court
- Sí, ¿ pero que significado tiene, ¿es magia? ¿o alguna arma secreta?, ¿un avanzado tipo de holograma?, ¿un mensaje críptico?, ¿un artilugio para espías? ¿Es peligroso tal vez?¿Acaso puede leer la mente?- el alboroto crónico de Smith se había vuelto a disparar.
- Maldito negro, ¿yo que sé?, no se que hacer, no me atosigues, déjame pensar - Court seguía mirando el papel hasta por detrás por donde también se veía reflejado.
- ¡Esto no tiene sentido!, retrocedamos, ¿de donde ha salido esto?- Court intentaba situarse.
- Pues lo has sacado tu de un baúl, que no sabemos cuanto tiempo llevaba allí, y te ha dado un pasmo con solo tocarlo, talvez te haya transmitido alguna clase de energía, tal vez te ha poseído y se ha quedado parte de ti, y por eso te ves reflejado en él, talvez tenga algo que ver con alguna secta de satánicos que hubieran vivido en la casa, talvez brujas…-
-¡Basta!- exclamo Court- no te alborotes.
- Sí, fue como una retrospectiva mística lo que experimente, tuve como una ensoñación, de la cual recuerdo remotamente haber estado girando en una playa, con una sensación de vértigo insostenible, invadido por un frió metálico, y algo mas, algo tan irreal como una vaga conversación dentro de mi cabeza. - Dejó el papel alisándolo sobre la mesa. En él se seguía vislumbrando como una animación la cara de Court aun sin estar frente por frente.
- Creo que lo mejor es esperar, estudiar con cuidado, y meticulosidad las reacciones anómalas de este objeto, como si fuéramos científicos.
-pues yo no me siento capaz de nada Doctor Frankestein esta noche, por mi he visto suficiente, mas de lo que mi credibilidad férrea pueda soportar.- Smith ya estaba planeando escabullirse
- si tu quieres hacer guardia, por si sale el genio de la lámpara, y en ese caso para mi solo le pides unas John Smith de cuero negro, los demás deseos que te los conceda a ti, así que en ese caso, me voy a tomar una birra, para que se me pase el susto, sino luego no puedo dormir por la noche.- y mientras la verborrea suya se distendía culebrosa, Simth ya estaba situado para desaparecer por la puerta antes de que Court tuviera tiempo a disentir. Court solo tuvo tiempo a decir
-Maldito seas Smith, ojala que haya un apagón y te tengas que tomar la cerveza caliente- después de decir esto hechó un prolongado suspiro de indefensión ante los arrebatos de su compañero.

Smith se marchó y Court fue a por un café a la maquina del pasillo. Cuando volvió a la oficina se volvió a sentar frente a ese fenómeno de encima de la mesa. Su imagen seguía en ella reflejando su impávida extrañeza. Los símbolos que formaban el retrato giraban sobre sí mismos sin deformar el reflejo. Court se sentía mareado de mirar. Se levantó y fue hacia la ventana. Se asomó para ver las luces nocturnas, que en realidad de tanta preocupación ni mirándolas las veía. Sacó un cigarrillo del bolsillo y prendió el mechero. Y se quedo absorto mirando la llama que curiosamente tenia un color metálico violáceo, y no estaba seguro pero repentinamente la llama de ese mechero que jugaba con su vista, parecía ser liquida. La llama como una salpicadura le saltó sobre el pecho. Su ropa empezó a mancharse viéndose sometida al derrame de esa sustancia que al extenderse sobre su cuerpo lo hacia desaparecer dejando una mancha de vacío. Court empezó a sacudirse con las manos y aun se embarraba más. Hasta verse a si mismo desaparecer por completo. Ahora se sentía arder como si se estuviera inmolando como un bonzo. Y en vez de reducirse a cenizas se sentía crecer sobre si mismo. Se sentía por momentos cada vez mas enorme.

Se izaba sobre todas las cosas como el gigante del cuento de Las judías mágicas. Sentía su frente ancha como un rompeolas y enormes olas de espacio se estrellaban en su dique viajero. Viajaba con la mente por un espacio infinito, agreste, exuberante, y del todo incomprensible. Sentía que montaba a caballo sobre la verdad absoluta y que solo tenia que mirar a los ojos a su montura para ser inmortal. Estaba a punto de conocer la verdad y su corazón trepaba por su garganta de emoción. Su cabeza era gigantesca como un planeta pensante. Contenía un cosmos de sabiduría que fluía de sus ojos. Viajaba en el tiempo, pero hacia atrás, se dirigía hacia el Big Bang, para llegar en el momento justo en que el vientre de la nada estallo en luz y nació el universo y por ahí justo, por un agujerito no mayor que el de un alfiler, justo allí se encontraba el útero de entrada hacia el plano del vació. Y estando maravillado de las maravillas que presentía dentro de esa total oscuridad, allí escuchó de nuevo esas voces tintineantes e irreales que provenían de dentro de si. Hablaban con unos vocablos que eran sensaciones y certezas y que el ante lo novedoso aun así comprendía a la perfección que se trataba de una conversación de dos "algo" o de dos "alguien".
- Le voy a dar su misión.- decía una voz circundante
- ¿Sí? ¿Cual?.¡sorpréndeme!- decía otra voz.
- Ahora va a ser mi profeta, mi cristo, y mi palabra.-esas tres sentencias hicieron temblar alguna parte de Court indeterminada
- Hacia tiempo que no jugábamos con los carnales al juego de las certezas.- dijo la voz prístina
- si es que suelen salir bastante trastornados por la experiencia, y aunque siempre tienden a transfigurarlo todo, lo cierto es que mientras les dura la visión, son unos seres primorosos. La voz grave sonaba a vibráfono
- El sufrimiento ensalza, pero el tesón hace girar sus mundos. prosiguió la voz cavernosa para añadir
- El sufrimiento no importa solo importa la belleza y es flor mas exótica el asombro que la tristeza.- Prosiguió gutural
- ¡Qué emocionante juego, entre todos los entes posibles, los humanos vivientes, son de lo mas raro, porque su cuestión es trepar continuamente enrevesadas paradojas, y su ignorancia perenne les revoca convulsivamente a desenlazar las cuestiones mas irresolutas! La voz juvenil pinchaba de emoción en alguna parte de Court
- ¡Empieza ya por favor!
- De acuerdo, ¡empieza la función!. Va a recibir una carta de la certeza celestial y a partir de ahí todo caerá en remolino.
Court de pronto se sintió un bebé antes de nacer. Sintió que estaba de regreso de lo desconocido. Había pasado de largo la nada. Repasando toda su vida en fracciones de momento subitos y sincopados. Sentía sacudidas por todo su cuerpo , como el traqueteo de un tren. Un tren que y corría cada vez mas y entraba en un túnel atronador, empezando a tomar una curva interminable. Su cuerpo empezó a perder el equilibrio, a inclinarse, a inclinarse, hasta quedar boca abajo. Sintió todo el peso de la sangre en los ojos. Todo rojo. Rojo tóxico. Su cara. Su cara en la pagina. La figura girando. Sensación de velocidad, Un golpe seco, como caer del
techo sobre la silla. Abrir los ojos y ver delante de sí de nuevo el extraño artilugio, que parecía transfigurarse en un escrito. Sin poder apartar la vista, se dispuso a leerlo. El escrito prendió fuego en letras flamígeras:

Sunday, May 04, 2008 

EL TIEMPO SIEMPRE ES RELATIVO


Soy, y fui Fishbone. Aquí reposo. Aquí descanso. No tengo prisa. Ya estoy muerto
La vida no corre para mi, ni siquiera estoy aquí. No existo. No soy. Oscuridad y luz es lo mismo. Desde el ataúd no se ve el sol. No se ven las estrellas. No se ve el ataúd. Estoy en la nada. No tengo cuerpo. Ni un deseo. Ni una necesidad. Estoy conforme, sé que es extraño, pero estoy conforme con mi condición de
muerto. Soy tal vez espíritu. Soy un gas. Soy mi propia esencia. Soy puro yo. Soy fuego y estoy en las hogueras. Escucho pensamientos humanos y me rió.

Desde que me he muerto todo me hace reír. Me hace reír donde "no estoy". Me hace reír lo que "No soy". Me hace reír todo lo que sé. Me hacen reír los vivos. Me hace reír que sufran. Lo sé todo de ellos. Todas sus pequeñas cosas. Todos sus secretos, hasta los que jamás confesaron. Porque ellos existen, pero sin saberlo forman parte de mí. Si, los vivos forman parte de los muertos.

Todo ser forma parte de todo. Menos vosotros que metidos en la crisálida corporal, tenéis condicionado vuestro entendimiento a vuestros sentidos. Aquí en el vacío, todos los entes de los muertos estamos juntos ensamblados en un absoluto, unidos por un entendimiento que vosotros los corporales no podéis experimentar.

Vosotros corporales elegisteis estar aquí.
Antes estabais también en el "No Espacio" conectados a un continuo fluido emocional.
Esa confluencia continua de sentimiento esencial en la congregación de entes, suele producir en su mas álgida representación, oleadas de implosiones en cadena. A esos oleajes vosotros los disminuidos solo lo podrías identificar como descargas de tormentas de amor, ¿creéis que sabéis que es el amor?, pues no, no lo sabéis. El amor es el modo de energía mas sublime, mas potente y fugaz producida desde todos los ámbitos de lo inimaginable.
Y así en la confluencia de varios millones de entes incorpóreos ensalzados en corrientes de emociones, se producen esas tormentas de implosiones debido a sobrecargas de energías de amor

Entonces en una oleada súbita de amor esos entes exaltados, deciden salir disparados hacia cualquier forma de existencia, que represente un modo u otro de condición enervación del amor.
Y talvez unos miles decidían vivir como humanos, porque ser humano es bello, y la belleza es la cumbre de la pirámide del amor.
y así sobresaltados, los próximos vivientes, se deslizan por el túnel del
nacimiento, ese que empieza justo aquí en el centro de nosotros mismos, para surgir de un vientre materno a las bóvedas del palacio del universo de la luz y de pronto existir…

Las oleadas súbitas de amor aparecen como caballos al galope sobre un mar vibrante

Todas las almas se ven sacudidas por un dulce sentimiento de amor al prójimo. Sus corazones no físicos empiezan a latir y a reventar con fuerza, cuales bombas imposibles

Todos desesperadamente felices por amar más, por sentir mas el amor, por emborracharse de su sensación de deleite hasta lo indecible

Esto produce grandísimas olas y tormentas de estallidos. Y cuando han estallado, algunos de ellos y se deslizan por el túnel del nacimiento para acabar en el mundo físico, pero sin la sensibilidad desaforada de lo extento, encuadrando su existencia, en el cuadrante del razonamiento, de ahí que la declinación humana es la de hacer todas las preguntas posibles, y tal es el caso que cuando solo quedara una pregunta por formular, el humano cambiaria de estadio existencial.

Así pues el humano tiene como condición imperiosa conocer la verdad, y como humano esta vinculado a la indefensión ante las paradojas y eso hace que exista para mortificarlo la presencia de la mentira.

El humano esta ligado al pánico y al vértigo y por ello a todos sus miedos los ha llamado dios.

Pero Dios somos todos. Dios es el amor que somos capaces de sentir, dios es una bomba de sentimientos, dios es el ectoplasma de toda la existencialidad sumidos en el querer a todo y a todos, dios es belleza, dios es arte, dios es risa y felicidad y éxtasis. Dios somos todas las almas en simbiosis con el todo. Todos hemos creado todo, todo lo hemos creado por amor
Existimos desde siempre. Si hoy aquí morimos en un momentito ya estamos en otra parte siendo de otra forma.
Aquí el humor va de la mano del amor, la risa y la alegría son sus efectos secundarios. La risa también estalla en tormentas de olas de amor. Igual que la carne para el dolor, lo que en vida es una pena, en la mortalidad puede ser una mota de polvo.


A los vivos no los añoro. Los veo constantemente. Estoy aquí a su lado. Su mundo y mi vacío están superpuestos. Yo estoy aquí y ellos ríen y lloran, pero solo cuando dejen su cuerpo podrán sentir de verdad, entonces yo estaré con ellos…sintiendo…sintiéndoles…amándoles...y haciéndoles reír

Y sed buenos. Porque hay una parte que no he contado...

Cuando se encuentra el verdugo, o el torturador, o el masacrador con sus víctimas en el ámbito celestial, lo pasan fatal. No pueden reírse. Se sienten profundamente culpables. Las victimas aun así les aman como a los demás y les perdonan con toda sinceridad ante la magnificencia de ese estado incorpóreo y se acurrucan a ellos y lamentan que se sienta tan mal. Pero ellos ante esa misma magnificencia se sienten ruines y no pueden perdonarse a si mismos, se sienten feos, su risa es fea, no son dignos de la excelencia del amor. Y así ante sus sentimientos propios no consiguen jamás alcanzar el éxtasis de la estima, por ello se encarnan una y mil veces en el planeta del dolor, para ver si sufriendo mucho, llegan a ser indulgentes consigo mismo, así los culpables de grandes holocaustos, se carnifican miles y miles de veces....y aun así....no pueden sonreir....
Soy Fihsbone…y volvere en otro momento…

Court abrió de nuevo los ojos. Vio que unas manos flameantes le tocaban la frente y la cara y con el estampido de un látigo se retiraban fulminantes al centro del artefacto desapareciendo cual humo en forma de espiral.

Sunday, May 04, 2008 

UN MINUTO ANTES DEL VERTIGO


Smith estaba en una taberna antigua, grande y llena de arcos. La barra y las mesas eran de madera negruzca por el uso. Cuadros llenos de polvo que apenas se distinguía la imagen de algún antepasado. Gente pintoresca y alegre charlaban desenfadados con sus pintas en a mano, desde roqueros a mujeres de la vida. desde algún borrachín. a algunos pandilleros o algunos camellos haciendo incógnitos pases.
Smith que antes de acabar en el pub, había pasado por el centro forense a ver con sus propios ojos, al niño que accidentado, había sido la causa del extraño hallazgo, que tanto lo había perturbado, que hasta le había quitado el habla, pero que ahora después de tres pintas había vuelto de un modo desaforado al dominio de su boca.
- Para tatuaje el que he visto hoy en el depósito, .-Dijo Smith a su amigo que por su porte tenia cierta verdadera afición por los gráficos epidérmicos
-un tatuaje increíble-.prosiguió Smith
- Sí era un tatuaje…es el mas extraño que he visto nunca en mi vida, bueno en realidad talvez no se trata de un tatuaje
- Dime colega, ¿te refieres a un tatuaje peor que el de Dunny que lleva un water el pecho?-. Orlow su amigo rastafari también balanceaba su cerveza
-. Porque dice que hace juego con su cara.
- En serio, Orlow, era un tatuaje horrible sobre la espalda de un niño tenia que tenia los perfiles de las palmas de unas manos marcadas sobre la piel, parecían abrasadas, un niño que esta misma tarde ha fallecido precipitado por una ventana
- tal vez fue empujado por La Antorcha Humana de los Cuatro Fantásticos.- Orlow estaba a gustito y también se creía un gran chistoso a merito propio.
-en serio Orlow, estoy desolado, hoy han pasado cosas muy, muy extrañas.
-las cosas extrañas están a la orden del día, mira a que sabe este ganja, a puro petróleo.
-¡no me escuchas maldito!, estoy hecho polvo
- bien, bien, cosas extrañas, cosas extrañas,¿dime que cosas extrañas?- Orlow en aquel momento puso cara de escuchar, burlescamente claro.
Simth se lo miro y se quedo en silencio
- ¿Y?- insistió Orlow.
Smith sabia que no tenía que hablar de ello, con aquel gilipuertas charlatán pero que caray el también era un buen charlatán.
- una experiencia paranormal.-dijo
- ¿Qué? Anda Ruther ¿me tomas el pelo?.
- En serio Wolf, yo mismo lo he visto, es algo que lo miras y es muy extraño, lo ves y no lo puedes creer, es un tablero que se apodera de ti, que te roba la imagen
- ¡Vete a la mierda! este ganja no esta bueno
- ¿Te he mentido alguna vez?.
-buennnooo!
Esto es un crimen muy turbio, no tengo duda, fuerzas sobrenaturales, tendencias infanticidas
- Eres bastante capullo, como puedes creer en esas cosas.
- Pues tú te cortaras la lengua cuando me creas, maldito negro cabezón.
- Pues hasta que no lo vea no te creo, demuéstramelo, no me vas a hacer creer en fantasmas ni que te visas con sabana blanca maldito negro embustero.
- ¡ya te cliché ya!, me tienes de amigo felpudo, cuando hay sol te arrimas y cuando llueve me pisas, ¿no eres capaz de creer en mi?¿y si mañana te raigo la prueba?
-perderé el tiempo esperándote en el parque.
-tu estate ahí y no se lo digas a nadie
- No te preocupes hermano, seré una tumba.
La borrachera siguió por su cauce y ambos se fueron a dormir, después de un par mas de discusiones para percebes como ellos
Smith se fue para su apartamento. Se sentía mal por haber desvelado el secreto de Court, Pero Orlow tendría que creerlo o él quedaría como un charlatán ¡y eso nunca!. Se metió las manos en los bolsillos y apresuró el paso.



- ¡Hola! - Smith abrió la puerta detrás de Court, la persiana estaba bajada.
- ¿Qué tal noche has pasado?
- ¡Ahhg! Fatal - Court tenia una mano sobre el pecho y respiraba de forma agitada sentado frente a la mesa. Sus ojos tenían el rasgo tribulado de haber estado largamente desorbitados
-en mi vida había tenido tantas visiones,-dijo
- ni cuando tomaba LSD,he caído en una especie de trance, y he sentido cosas muy extrañas que no pedo explicar
- ya – dijo Smith soltando uno de sus gorgoteos,
-te tengo dicho que no solo de café vive el hombre- Court le contestó con un silencio.
Smith se impacientó.
- y después de un análisis exhaustivo del fenómeno doctor Frankestein,¿cuales son sus conclusiones?.
- Pues que creo que se trata de una revelación.
Smith con un respingo se contuvo la risa y para ello aparto la vista y desenvolvió con habilidad un chicle y se lo metió en la boca.
-. Pues yo ayer fui al deposito forense, y vi aquel niño precipitado tenia sobre su chuerpecito la marca de las palmas de unas manos, hasta parecían estar inflingidas a fuego, no quiero pensar en que pueda representar todo ello, acabo-Smith murmurando
- ¡Luego, luego! estoy demasiado cansado-Court se fue hacia el rincón debajo de la ventana. Y se tumbó en el suelo enroscándose sobre sí mismo y así se quedó dormido.

Sunday, May 04, 2008 

CORRIENDO SOBRE LOS SEGUNDOS


Smith se quedó mirando el diabólico papel embrujado. Primero se sentó enfrente de él con las piernas cruzadas, pero luego se incorporó del asiento al ver que una imagen, su imagen giraba a voluntad propia. La imagen se elevaba como una evanescencia sobre si misma, cual holograma de una película futurista. Se elevaba como una llama y se volvía a sumergir en su soporte plano, cual trampolinista que después de cruzar el nivel de su reflejo siguió traspasando el fondo de la piscina, y traspasando la mesa, y traspasando el suelo, y traspasando otros suelos consecutivos como si fuera el ácido de la sangre del monstruo de la película "Alien El octavo pasajero"
Parecía que profundizaba en el asfalto. En la tierra. En la oscuridad. Smith luchó contra el negro del que de pronto se vio abrazado. Sabía que era de día. Tenia que convencerse que era de día, y con esa certeza se esforzó en abrir los ojos de la negrura. Los abrió. Vio la habitación. Intento ir hacia la ventana. Lo consiguió. La abrió y la brisa matinal le azoto la cara. Sus pies tropezaron con Court que yacía durmiente en el suelo. Entonces volvió en sí.
-"Que extraña sensación de flotar, me sentía como una nube de golosina"-. se dijo para si, para ahuyentar su extrañeza. Sacó la cabeza por la ventana para ver algo real. El aire lo despejó
-"Orlow tendría que creerle, porque él no mentía nunca"-. Miró a Court durmiendo a sus pies. Y ante la visión de su rostro se quedó estupefacto.
Volvió a mirar Court aplicando toda su atención. Court tenía la forma de unas manos sobre toda la cara.
–"Como la huella de una plancha después de que la suegra te eche de casa. Eran unas manos extendidas de tal forma como si le cubrieran la cara de algún horror. Pero parecían más bien estar abrasadas sobre su cutis. Rojas marcas de dedos sobre su frente y sus parpados. Se le ocurrió mirar las manos de Court, pero no tenían señal de haber sostenido ascuas. Y entonces tuvo otra certeza.
-"Aquellas eran las mismas manos que entumecían la espalda del niño que vio en el deposito"-.Entonces se vio sumido en una desorbitada conclusión.
-"Estaba claro que se trataba de un criminal sobrenatural ante todas esas evidencias incongruentes que formaban un escenario grotesco, y ante lo cual ya había fallecido un niño y talvez no de forma accidental."- Pero a Smith se le cruzó por la cabeza otra cosa.
-"La cara que pondría Orlow , si él le mostrase que este fenómeno fantasmagórico era real, mostrándole como su propia imagen surgía de la imposibilidad de una lámina de papel, y así por una vez por todas tendría oportunidad de cachondearse de él en su propia cara."- Smith comprendía bien que esto no se trataba de una de las prioridades razonables para empezar a desentrañar el caso, pero su espíritu de Bugs Bunny podía mas que él,
"-si cabía alguna posibilidad de que alguien hiciera una trastada, seguro que la protagonizaría él Ruther Smith"-.
En un vuelo en picado cogió el papel de la mesa. Lo dobló. Se lo metió en el bolsillo y salió por la puerta.

Smith llegó al parque. Fue al banco al que estaban siempre fumando y se encontró a Orlow rodeado con los chavalotes una pandilla con los que no había tratado nunca.
- ¡Men, te dije que tu solo!-Smith se desinfló
- Y estoy solo, solo con unos amigos - dijo Orlow -gente guapa del parque.-
- Tienes que venir conmigo, aquí no es buen sitio, necesito que esto lo veas tu solo, tal como quedamos.
- Vale, vale tío ¿A dónde vamos?.-Orlow parecía tomar conciencia.
- no se, ¡a otro lado!.-contesto Smith exasperado
- Hey men yo quiero ver el polstergueist -dijo un negraco mas alto que un edificio de doce pisos, acharrancado sobre el banco delante de él
- No, no puede ser, esto es alto secreto ¿vale?-Court que no conocía de nada aquel tipo. Ni ganas.
- Pues yo tengo una pipa de agente secreto- seguía diciendo aquel hombretón, y lo apunto con el índice, y engatillo con el pulgar.
- Mira lo siento hermano es cuestión de vida o muerte, dijo Smith en tono apremiante
- A mi no me importa que tu te mueras, hermano, pero yo soy Rick el Plata, y tengo que saber que es este fenómeno anormal, aquí nadie tiene fenómenos anormales sin que yo lo diga.- y enseño una blanca hilera de dientes amenazantes.
- ¡Anormal lo serás tu!.- dijo suicidándose Smith, pues aquello no tenia solución posible, y acto seguido agarró de la ropa al tontainas de Orlow y empezó a correr con sus John Smith negras de media caña, en dirección despavorida. Ciertamente que el gigantón corrió detrás de ellos, pero Smith volaba como un gorrión y Orlow como una gacela, hacia la salida del parque, el grandullón se detuvo a coger aire, pero sus compinches eran mas veloces, y les pisaban los talones a ambos. Ellos se adentraron por las calles del Soho, que siendo día de mercado, representaba una intrincada maratón con obstáculos, pero los pillastres que los seguían, no desfallecían, a Orlow le faltaba poco para rendirse y plantarles cara, frente por frente en una pelea, pero Smith estaba seguro que aquellos tipos no lucharían limpio. Después de girar un recodo, Smith se encaramó a una tapia, Orlow extenuado lo siguió, y de pronto cayeron al otro lado de la pared, y resulto ser un cementerio.
Lo primero que dijo Smith viéndose ya fuera de peligro fue un…
- -¿de donde diablos sacaste a estos tipos?
- ¡Yo que se!, a veces me invitaban a porros y luego yo les compraba ganja.
- Si ganja con sabor a petróleo, tu si que sabes doc.
- Bueno es que a veces estoy sin pasta y tengo que hacer el buitre, croar, croar.-y movió los brazos en forma de ave de rapiña.
- Pues cuidado con la carroña, buitraco, que no te vuele los sesos algún mafioso de estos.
Ambos se sentaron sobre una lapida y se quedaron en silencio

Smith se metió la mano en el bolsillo y sacó el papel. Se lo entregó a Orlow, este lo desdobló, sin entender lo que sucedía, y el papel en sus manos, se desplegó en unos símbolos, que acabo por formar su rostro, como si Mary Poppins lo hubiera tocado con su buen royo. Cuando Orlow se vio en él, surgió de dentro de sí su peor expresión de terror, luego regurgitó una exclamación de incredulidad, para luego examinar el fenómeno con verdadero interés.
- Men, con que clase de scanner has hecho esto -. Y mientras hablaba veía que la figura de papel también movía los labios con sus mismas palabras. Al ver esto sintió que se le erizaban los pelos de la nuca.
- ¿Cómo haces esto?
-yo no hago nada, esto es así
-pero esto no es normal ¿Cómo sabes que no me están viendo desde otra parte ahora mismo?¿o que no sea un nuevo método de fichaje de la pasma.¿un nuevo procedimiento científico para saber lo que piensas? En que te has metido chaval. Esto no me gusta nada
-¡Oh vamos Wolf!, no me abandones ahora.
- Lo siento, sabes que soy muy paranoico.- Orlow visiblemente desquiciado hizo un ademán de romper el papel, pero este no se rajó.
- ¿esto que es? maldito hijo de tu padre ¿en que lío quieres meterme?- Smith trato de quitárselo de las manos, y al mismo tiempo de reojo, se complació con la cara de horror que manifestaba Orlow en aquel momento, mientras que Orlow tal como si se tratase de un papel caza moscas hacia ademanes de lanzarlo al suelo, no sin antes el lienzo diera unas cuantas vueltas en sus manos como adherido a sus dedos, finalmente Orlow logro hacerlo una bola, y que saliera disparado de sus manos.
Smith rápidamente lo recogió y lo volvió a guardar hecho una pelota en su bolsillo.
- Es lo que trato de saber, vamos ayúdame.
- ¡Que te ayude!¡Ayúdate tu mismo!
- Ya lo sabia Wolf eres un cobardica, acaba de quedar demostrado.-y soltó un carcajeo de regocijo
- ¡Olvídame!- Orlow cruzó el cementerio a grandes zancadas como si supiera donde estaba la salida.
-Anda tatúate una gallina clo, clo, clo-Smith reía a mandíbula campante.
Orlow desapareció, Smith se quedo allí gorgojeando.

Sunday, May 04, 2008 

LA INCIERTA GENTE HUMO

Smith quería ir en dirección al despacho. El papel en el bolsillo le hacia cosquilleo. Le hacia sentir palpitaciones y ardor. Pasaba entre las lapidas sin mirarlas, sin mirar a la poca gente con la que se cruzaba, caminaba apartándolos de delante, sin brusquedad pero apremiante.

Pensaba contárselo todo al comisario a pesar de haberse quedado con una prueba del crimen, la que llevaba arrugada en el bolsillo. Este caso es un crimen sobrenatural, con un criminal fantasma. ¿Que clase de esposas usaríamos para apresarle? ¿En que clase de cárcel se le podría confinar? Notó un tirón en la chaqueta. Miró al bies y vio la mano de una mujer extendida y teatralmente temblorosa. Se buscó en el bolsillo del pantalón unas monedas. Vio que estaba en la puerta de una capilla. Una bastante antigua y pequeña. Se le ocurrió entrar, pero no sabía bien porque. Era apenas una cúpula con luz tenue. Quedó de pie al lado de la concha de mármol que contenía el agua bendita junto a una columna. Habían tres ancianas delante del confesionario frente a una imagen de la virgen. Había decenas de candelas. Al extremo opuesto se encontraba la figura de un santo con flechas en el pecho y con más velas a su alrededor. Al fondo, en el centro, una imagen de cristo mirando con dolor otra ristra de teas.

Smith sintió un dolor en el pecho. El papel en el bolsillo estaba ardiendo. Se lo sacó del bolsillo y como le quemaba la mano no lo resistió y la bola de papel cayó al suelo justo al lado de un reclinatorio. Simth vio como el papel en el suelo empezó a emitir unas llamas crepitantes, que no lo consumían, ni irradiaban luz tampoco. Unas llamas que llegaban a ser de la altura de una persona. Y así como por simpatía las llamas de las velas frente a la virgen empezaron a alargarse de modo inverosímil. Al otro extremo las teas del santo y las del cristo también ascendían en hilos de fuego ignifugo. Las llamas se caracoleaban sobre si mismas llenando toda la bóveda, pero la luz seguía siendo tenue en la capilla. Las llamas empezaron a hacer arabescos en el aire, a girar como anguilas en un mar celestial, mostraban imágenes, caras de personas, de muertos, espíritus que reían y sonreían, y caras fogonazos, o caras nubes, caras que reían, como el publico de una comedia divina. El eco de sus risas era como un grave murmullo entre las columnas, que crecían pero nunca superaban al silencio. Las llamas ascendían lánguidas por las paredes hacia un punto en el techo de donde caían lanzándose hacia el suelo. Parecían penetrar en el papel de los misterios, arrugado sobre sí mismo allí en la penumbra. Todas las llamas como las de un voraz incendio lamían el papel en cascada. La virgen , el santo y el cristo, seguían en una aterciopelada semioscuridad. Smith veía ante si la danza de un anfiteatro lleno de rostros de difuntos.

Sus risas desencajaban sus mandíbulas en gestos imposibles. Caras que se enroscaban sobre si mismas En sus ojos brillaban la virtudes, la afabilidad, la sabiduría, profundidad, revelaciones, vació, inmortalidad.

Una de mujer salió del confesionario. Las imágenes la traspasaron. Ella no las vio. Al pasar por la altura de Smith refunfuñó. Hizo una genuflexión frente a la mirada estática del cristo. La anciana se fue murmurando, y tal vez rezaba o talvez criticaba la presencia de un joven con dredloocks, que no debía estar haciendo nada bueno allí. Y de mientras la gran opera flambeada surgía desde las paredes y el suelo, para hacer imposibles pasos de baile y esfumándose cayendo sobre la lámina fenómeno que Smith había dejado caer al lado de los reclinarlos. Smith lo miraba todo con las pupilas dilatadas como si se tratara de una alucinación en LSD. Las llamaradas se enroscaban sobre su persona, a leve distancia de su contacto. Y dentro de una sensación entre temor divino y asombro e incredulidad, al lado de la columna se desvaneció.

Cuando volvió en si, primero no reconoció el lugar donde se hallaba, luego se dio cuenta que estaba sentado sobre la tumba de la cual Orlow había salido corriendo con cara de pavor, y Smith soltó una consecuente risilla al acordarse, y luego como si un tsunami le cayera encima recordó a largos trazos el episodio irreal ocurrido en la capilla, se toco por encima el bolsillo, y noto que el extraño artilugio seguía ahí arrugado. Entonces se levanto y se puso a buscar la salida del cementerio.

Llegó al despacho, Court seguía durmiendo en el suelo. Las marcas seguían en su cara. Se agachó y le dio unas cuantas sacudidas en el hombro. Court abrió los ojos, que los tenía hinchados.

- ¡Rayos!, por fin he podido dormir - Court se incorporó del suelo.

- Pues tienes mal aspecto chico.-Smith se sentó en el borde de la mesa.

- Tu siempre dando ánimos de enterrador.

- Cuando te veas en el espejo procura no desmayarte.- Smith hizo una mueca.-Un fenómeno polstergueit te ha achicharrado la cara.

- Con razón no puedo abrir los ojos.

- ¡Anda ves al lavabo y mírate!

- Supongo que nunca llegare a ser guapo como tu, ni tan moreno.

- ni yo a ser tan divergente como tu- se burló Smith

Cuando Court se miró en el espejo quedó horrorizado.

-"¿cómo había podido suceder aquello en su cara? Como si le hubiera caído un meteorito de frente, o como si se hubiese lavado la cara con lava fresca de un volcán

- A lo mejor tendrías que ir a un medico, es una buena quemadura.-dijo Smith- ¿Te duele?

- No, solo cuando me río.

- Pues ríete pero sin gracia.

- Prefiero reírme de ti que tienes la gracia en el culo¿cuándo vas por la calle no notas que te miran?.

-Si, cuando voy contigo tengo que ir diciéndole a la gente que no te conozco de nada.

-¿Dónde esta el artilugio? Lo deje encima de la mesa.

-Lo tengo yo, lo lleve a hacer un paseo.

-¿Un paseo?¿estas loco?¿a quien se lo has enseñado? ¿Quien lo ha visto?

-no te preocupes men, no ha pasado nada, solo lo ha visto Orlow, y como es gilipuertas ni se ha enterado.

Smith metió la mano en el bolsillo, sacó la hoja arrugada, y la desplegó ante Court, y ante ellos, tal como había sucedido en la capilla, de lo cual Smith no estaba seguro de que hubiera ocurrido. El papel empezó a flamear, de el empezaron a fluir imágenes hacia el techo, se mostraban como una infinidad de caras. Salían en forma de unos seres delgadísimos y transparentes, lánguidos y fluorescentes. Toda una multitud, tal que se empezó a llenar la habitación hasta ser irrespirable. Se movían de un lado a otro llenándolo todo, bailando como peces de las profundidades, en una sinfonía extrasensorial. Se traspasaban unos a otros. Giraban en torbellinos. Hacía un calor asfixiante. No se podía ver ni los muebles todo eran imágenes superpuestas danzantes como medusas Un rostro de aquellos se paró enfrente de Court sonriendo.

- Soy yo Fishbone- dijo. Y acto seguido su mano translucida se adentró en el pecho de Court y le acarició el corazón con calidez. Entonces el corazón de Court empezó a latir con más fuerza, como si hubiera una tormenta en su torrente sanguíneo, pero al mismo tiempo con mas lentitud como manteniendo una templanza virtuosa, así sus latidos caían al ritmo de un reloj de péndulo. La expresión de Court cambió en suavidad, se volvió dulce y sonriente. Las cejas se le arquearon hacia arriba en la más celosa inocencia y dijo mirando al espectro "Yo también te amo".

- ¿Qué te pasa Court? - dijo Smith sujetándolo por los hombros. Court parecía un poco mas grande y un poco mas luminoso.

- Tambien te amo a ti Rugther.-Court estaba como ido.

- ¿Te has vuelto loco? - Aquello ya era demasiado para Smith. Court parecía haberlo abandonado en una especie de trance.

- Te amo Rugther - Court sonreía con los ojos como un bobalicón.

- ¡Vamos reacciona! - Smith lo sacudió. Pensó en darle un par de guantazos. Se contuvo. Pero luego se lo pensó un poco mejor y se los dio, zas zas

- No lo entiendes todo es amor.- Court parecía flotar. Parecía rejuvenecido.

- Si, yo también te amo, tranquilízate, no se te vaya a ocurrir besarme.

Court se apartó de él mirando hacia el techo. Abrió una boca desmesurada como la entrada de una profunda mina, Smith no podía creer lo que veía, aquella boca era antinatural. Y entonces sin dejar de balancearse por el aire aquellos espíritus empezaron a deslizarse hacia dentro de su boca de león. Se deslizaban como los pañuelos de un ilusionista por una manga. Como un dragón chino entrando por un callejón serpenteando. Cientos de ellos a la vez. de una forma vertiginosa. Se iban vaciando las flamas de la habitación en la boca de Court como si tragara serpientes de fuego. Con el ultimo espíritu Court cerró la boca y se quedó en trance. Su cara empezó a cambiar de unas facciones a otras, como si cada ser que él se había tragado se perfilase sobre su rostro. Su boca de mientras susurraba

-"Te amo""te amo".- Se formó la cara de Court de nuevo. Parecía estar iluminado por alguna luz miracolosa.

-"Te amo" "te amo".- seguía diciendo y dirigiéndose a Smith, lo miro como si estuviera muy lejano. Su rostro en un visto y no visto, volvió a cambiar por otro. Se fue hacia la puerta, la abrió y salió a la calle.

Sunday, May 04, 2008 

UN HURACAN EN UN SUSPIRO

Court salió por la entrada principal, con las manos extendidas !Acariciando y besando a todo el mundo! Smith que iba detrás de él no se lo podía creer.

La gente se apartaba de Court con cara asqueada. Decían

-"Este tío está loco". La cálida mano de Court seguía no obstante acariciando en la mejilla a todo el que pasara por su lado. Se abalanzaba sobre los cuellos de las personas y les daba abrazos como un exprimidor. Había quien se asustaba y quien lo apartaba con indignación. Cada uno que le miraba a la cara veía un rostro distinto en él, pues estaba todo el rato transfigurándose en los espectros que tenia dentro así que si alguien lo miraba al rostro en un descuido , y luego se lo volvían a mirar ya no lo reconocían. Smith si que veía como cambiaba su rostro por momentos y que de mientras aquel sonado en que se había convertido su amigo, no paraba de decir.

-"Te amo".- a cada persona que se encontraba. Todo el mundo lo miraba con asombro. Había quien se pensaba que era un nuevo método engañoso de publicidad. Había gente que se paraba para verlo pasar porque ya todo era un revuelo a su alrededor. Había quien apartaba el bolso en ademán de hurto. Había quien corría por que no sabía que pasaba. Había quien miraba para todos los lados buscando la causa del interés de todo aquel gentío. Algunos se pusieron a seguirle junto con Smith que estaba con una psicosis cardiaca a punto de desmoronarse, temiendo que en cualquier momento apareciese la policía, y la cosa subiera de tono. Court se había dado cuenta de que un reguero de gente le seguía y se había subido al capo de un coche y les iba a hablar a todos, mientras les hacia gestos de que se arremolinaran ante él.

- ¡Hermanos os amo! Sois maravillosos, me hacéis sentir tan bien, porque estáis llenos de curiosidad hacia mí. Os habéis dejado despertar por mi, la emoción dormida del transeúnte invisible. Por primera vez siento que la gente de la calle siente, y la vida es tan bella y el amor es tan grande, que deberíamos ser todos uno y compartirlo todo con todos.

Se bajo del coche. La gente se apartó y le abrió camino. Él extendió las manos y entre risas algunos se las palmearon y se las estrecharon. Ahora a todo el mundo le resultaba divertido y ya había mas gente a su alrededor. Él siguió avanzando. Se empezó a quitar la chaqueta, y se la dio a alguien que pasaba en sentido contrario, la corbata, se la dio a otro que la tiró nada mas tenerla en la mano. Se quitó la camisa sin dejar de andar. Algunas manos bromistas le tocaron el pecho como para mesurar su intrepidez. Se aflojo el cinturón, se bajo la cremallera, y haciendo equilibrios se quitó el pantalón, que al pasar lo embutió en una papelera. Las risas habían subido de tono. Ya estaban en el parque. Se subió a un banco y se quitó los calzoncillos y extendiendo los brazos dijo.

-¡Mirad como me tenéis!.- Su pene erecto sobresalía de su perfil.

-Mi amor por vosotros es físico, todos tenéis que aprender a sentir como yo, porque es la manera más intensa de vivir, fuera de limites, fuera de prejuicios y miedos. Dentro de cada uno de nosotros hay un niño aplastado en el fondo de nuestro olvido, ¡hay que hacerlo revivir!, ¡hay que salvar a los niños aplastados en el fondo de nuestras personalidades maduras!. El sexo es un don, un niño lo sabe, puede ser la conjugación del sentimiento con el sentir del cuerpo, pero es esta sociedad que desde tiempos inmemoriales reprime la frescura de la desinhibición, Porque la sociedad que nos manipula quiere que nos sintamos culpables, que nos auto culpabilicemos de todo lo que nos pudiera hacer libres, para así auto reprimirnos el niño nuestro con un pudor implantado social y religiosamente.-

La gente reía y aplaudía, otros decían que en el fondo tenía razón y otros solo curioseaban por que veían llegar a toda prisa a la policía con cara de pocos amigos.

- ¡A ver que ocurre aquí! - dijo un agente abriéndose paso.

Agarró a Court por el hombro. Court desnudo lo abrazo con fruición.

-Te amo James –Dijo misteriosamente Court al policía que lo estaba reprendiendo. El policía no le reconoció, pero se conocían bien habían colaborado en mas de un caso juntos.

Sin embargo James que el rostro de Court no le resultó familiar, sí que reconoció a Smith que intentaba explicarle entre el ruido de la multitud que ese tipo era Court y que había perdido la cabeza. Court no se resistió a las esposas y a la manta que le pusieron encima. Hubo gente que tiraban del brazo del policía y lo abucheaban.

-¡Dedicaros a apresar ladrones!

Smith los siguió hasta el coche patrulla. El policía James no entendía nada de lo que él le decía, pero le hizo señas para que se subiera al coche y se fueron juntos a comisaría.

Metieron a Court en una celda del sótano de la comisaría, envuelto todavía con la manta. La celda era compartida. En la banqueta de frente había un tipo, de unos treinta y cinco años, desaliñado, con ojos pequeños y mirada huraña, un tío fibroso y con nervio, vamos un perfecto ejemplar de maleante.

Court lo miraba abiertamente y no apartaba la mirada cuando el otro lo hacía hacia él. El tipo lo señaló con un dedo y dio una patada en el suelo para intimidarlo y le dijo escupiendo las palabras con peligro.

-¿Qué me estás mirando? ¿Tienes alguna fijación conmigo?

-Court antes de contestar siguió mirándoselo fijamente, sin ningún tipo de expresión en la cara, lo cual al otro reo le pareció un desafió o una burla.

-No, sencillamente, estoy viendo por tu cara los rasgos de un cretino incipiente-

-inci..¿qué?-, al chungo este le había entrado un poco de temor, porque no tenia ni idea del palo que manejaba este estrafalario, que estaba desnudo y que lo insultaba

-¿tu me estas chuleando?

-Si

-¿pero tu sabes quien soy?

- yo soy mil veces mas que tu-

El chungo se puso malo, como con un resorte engrasado le saltó encima a Court, para darle un potente puñetazo en la boca del estomago, Pero de pronto se detuvo a media embestida y se echo las manos al cuello y empezó a emitir un gorgoteo inteligible, al parecer se estaba tragando su propia lengua garganta abajo, como si la lengua hubiera adquirido vitalidad propia.

-Que te pasa no puedes hablar mentecato, paz y amor hermano.- y Court se tumbo sobre la litera, mientras el rostro del otro reo estaba rojo de ira y de indefensión, y se seguía desgañitando con la repentina rebeldía de la lengua en tirar fuertemente hacia dentro mientras él ni podía evitarlo, ni sabia como estaba ocurriendo, pero presuponía con certeza que aquel majareta que tenia delante de él tenia poderes mentales para hacerlo. Y no estaba equivocado Court había adquirido unos poderes y habilidades, que lo iban a llevar a extremos insospechados. Así pues en la celda había dos reos uno dormitando placidamente sobre el catre único y el otro de pie(que ya se le había pasado "el dolor de muelas") estaba sumiso, cabizbajo y lo mas lejos posible del hombre desnudo.

En el piso de arriba de la celda donde estaba Court, en las oficinas de la comisaría, Smith gesticulaba como un poseso inclinado sobre el policía James Milton que pasaba pantallas en el ordenador buscando los datos del detenido.

-Ése hombre es Court - dijo Smith. James negó con la cabeza.

-Diablos James, hace tiempo que me conoces, y deberías de creerme cuando te digo que este sonado que has pillado desnudo por la calle es Court

- no puedo creerte, con lo remilgado que es Court jamás andaría desnudo por la calle, y con lo reservado que es, ni se le ocurriría dar un discurso en un parque y con el miembro empalmado.

-si, ya se, y te doy la razón, pero es que Court ha sufrido una transfiguración de personalidad.

-Pues no sé que decirte, a mí por parecido tampoco me recuerda a Court salvo por el pelo blanco, y de todas formas si sufre un trastorno, sea Court o no tiene que ser asistido en un centro.

-Smith dejó caer entre los dos un silencio.

-Vamos que más pasa, dijo James

-Pues que aquí ha ocurrido un crimen sobrenatural

-De veras, ¿cómo de sobrenatural?

-Mira James, te voy a mostrar una cosa que cuanto menos te va a crear un montón de dudas.

-Pues venga chico te estoy esperando, ¡sorpréndeme!

-Smith sacó la lamina de su bolsillo, hecha un embrollo, la coloco delante de James, la desenvolvió y la aliso frente a el.

- esto es la prueba de un crimen

-¿Un crimen?- James se ajustó los lentes.

-Si y también es la causa de que Court haya perdido la cabeza

-pues veamos. James se incorporó sobre el papel para leer un texto impreso en él.

Soy Fishbone...estoy muerto, y vengo a abrir puertas.

El hombre es un objeto en el universo de los objetos.

Es el objeto que se tiene a sí mismo, entre otros cientos de objetos.

El hecho de existir del objeto implica que ha de tener un sentido.

Y es por eso que el objeto ha de tener una mente, para desentrañar el sentido del objeto.

La búsqueda del sentido pues es una motivación y la motivación es la fuerza interior que impulsa a la mente a alcanzar objetivos y esos objetivos son otros objetos que alcanzar y así se mantiene el universo en movimiento.

La conciencia de cada objeto es el anima.

El ánima no es un objeto, el anima son los sentimientos y emociones intangibles.

Los pensamientos son más objetos que surgen de otros objetos llamados cerebros.

El alma solo siente, no piensa, la bandera de los sentimientos es la belleza,(admirar la belleza del universo, es la motivación de nuestra existencia) la belleza produce amor, y el amor es inenarrable.

La bandera del pensamiento son las cuestiones, conocer los sentidos y las motivaciones de la existencia, la mente es plana, el alma ocupa una dimensión celestial, pero su motivación a diferencia de la de la mente, no es la certeza, sino el sentir.

El sentido de la mente es pensar, el sentido del anima es sentir.

Por eso los muertos sienten, como los vivos razonan,

Pero ese puño de sentimientos que es el anima, metido en el cascarón de su cuerpo, queda disminuido de su capacidad de proyección y percepción sensitiva, y por ello a pesar de que vivir sea bello, el mayor sentimiento que crea es el de la frustración, no hay niño en este mundo que no se haya defraudado de este mundo, y no hay adulto en el mundo, que no haya odiado a nadie.

Soy Fishbone El muerto y vine para descifrar para vosotros la verdad

Tal como sus ojos iban recorriendo las palabras estas desaparecían dejando blanco papel tras de sí.

- Una preciosa reflexión- dijo James-. Pero ¿Qué tiene que ver con el crimen?

- Pues que el criminal surgió de este papel ¿no has visto como mágicamente desaparecían las letras?.

- No tengo tiempo de escuchar idioteces. Si quieres ver a tu amigo visítalo en el hospital y de paso pide cama para ti.

-Te juro James que esto no es todo. No es el final ni mucho menos. No es una tan solo una reflexión sino una revelación, pero no puedo demostrártelo, escúchame, a Court le ha pasado algo terrible.

-Bien lo ingresamos, le ponemos inyecciones y esperamos a que se mejore, estos procesos de esquizofrenia son lentos de curar, ya se sabe, pero curables si que lo son.

-Escucha James, yo te estoy hablando de algo más complicado

-no me hables de crímenes sobrenaturales ni fantasías del tipo "Y salió del papel y lo asesinó" porque te mando a mi mujer a que te dé con el rodillo de amasar en la cabeza cretino!.

-Contigo no se puede hablar, eres un tarugo incrédulo y materialista hasta para imaginar..No pierdas de vista a Court

-Si, el hombre que tu dices que es Court y que para mi es un perfecto desconocido

-¡incrédulo!

Sunday, May 04, 2008 

¿QUE HAY DEBAJO DEL VACIO?

Smith salió de la comisaría, convencido que lo que le ocurría a Court tendría una solución mística que él como único conocedor de todas los sucesos, tenía la misión de resolver. Pero él era tan espiritual como una pizza margarita o como un anuncio de detergente de televisión. Demasiado extrovertido para buscar sentidos a lo inexplicable, pero eso sí, ¡tenía los pies sobre la tierra! y todo aquello era demasiado inverosímil para que él se lo pudiera creer. Sabía que él era la salvación de Court e iba a poner todo su empeño en devolverlo a la realidad. Court había caído en una esquizofrenia. ¿Qué mejor que un psiquiatra para devolverle la cordura?. Si se lo llevaban al hospital allí estaría al menos protegido de sí mismo, suceda lo que suceda.

Smith llegó a su casa se desnudó y se dio una ducha, con el albornoz se tumbó sobre la cama. Se puso las noticias de la tele. En Johanesburgo había una importante reunión de gobernantes de todo el mundo, para decidir el futuro ecológico del planeta, algunos países de los más poderosos y consumistas, estaban ausentes y hacía que cualquier determinación que se tomase, fuera socavada por su indiferencia, sobre cualquier iniciativa que imponía el sentido común.

Smith se durmió.

Court dormía. Le habían dado un calmante fulminante. Estaba en una habitación con cuatro camas, con una puerta doble a un lado. En la cama de enfrente había un joven con un suero sujetado a su brazo de alimentación parenteral. Dibujaba.

Dibujaba mariposas transparentes con acuarelas. Por la puerta doble se asomaba otro joven a intervalos. Llegaba a la habitación se ponía frente a la cama de Court, se quedaba un instante como ausente traspasándolo con la mirada, y al momento volvía a salir de la habitación, entonces recorría con pies cansinos las seis habitaciones contiguas, cada cual con cuatro camas, para cuando llegase a la ultima, hacer el recorrido a la inversa y acabar después de unos instantes ensimismado delante de la cama de Court y de nuevo se giraba para salir de la habitación y al cabo de unos minutos, los de su recorrido, era lo que tardaba en volver a estar delante del durmiente Court. Una de las veces cuando volvió a entrar el la habitación, el cuerpo de Court levitaba, estaba sobre los 20 centímetros por encima del lecho sin que nada lo sujetara. El muchacho de la cama de enfrente, detuvo el pincel en el aire, e indolente se quedo mirando a Court, tanto como el otro muchacho siguió traspasándolo con la vista. Y como si nada extraño hubiera sucedido, sin perder la parsimonia, volvía a salir de la habitación. Pero después de esto tardo mucho menos en volver. Court en esos momentos estaba de pie sobre el aire, con los brazos abiertos y sonriéndole, el muchacho que dibujaba lo dejo caer todo al suelo, se quedo embelesado con la imagen, el otro chico quedo de pie, como en los minutos anteriores, sin mirar a ningún lugar. De pronto Court hizo un suspiro enorme, y el chico frente a él hizo también un leve suspiro invisible, Court entonces dejo caer un suspiro con un sentido gemido, y el pequeño dio otro mucho mas profundo pero sin atreverse a gemir, entonces el muchacho dibujante de la cama de enfrente suspiro profusamente se bajo de la cama y extasiado se dirigió hacia donde estaba Court, se subió a la cama de Court y le dio un abrazo existencial, haciendo pequeños gemidos, entonces el pequeño autista empezó también a sollozar, frente a Court pero con la mirada perdida, hasta derramar lagrimones gigantes, entonces Court descendió suavemente y se abrazo a él, y así quedaron los tres abrazados gimoteando y un resplandor se cernía sobre ellos

- Clemens ha dejado de dar vueltas - dijo la enfermera Margot-. Hace rato que no pasa por aquí ¿Qué le habrá detenido?.

-Ves a averiguarlo, si quieres - le contestó la otra enfermera.

-yo estoy preparando la medicación.

- Pues sabes qué, voy a averiguarlo, porque tiene que haberle sucedido algo.

La enfermera Margot salió de enfermería y empezó a cruzar las habitaciones en busca del pequeño psicomaniaco. Había un total de seis y todas por las que había pasado estaban vacías. No había nadie en su cama

-"No me lo puedo creer ni en broma de que todos estén en la sala de actividades"-. Se asomó por la puerta.

-"Pues no, ni tampoco en el comedor".No había nadie en ningún sitio.

La enfermera Margot se alarmo asi que se fue dirigiendo a las habitaciones restantes y entonces en el trayecto oyó claramente un extraño plañir, que crecía a medida que se acercaba a la ultima de las habitaciones. Las puertas estaban abiertas y lo vio enseguida, estaban todos los ingresados allí, apiñados en el centro de la habitación, llorando y gimiendo a la vez abrazados en el suelo. Todos alrededor de uno de los pacientes que les tocaba las cabezas, que resaltaba por un luminoso cabello blanco y que iba con un camisón hospitalario de los que quedaban abiertos por detrás, debajo no llevaba nada, los demás pacientes emitían suspiros y quejidos desaforados, y se abrazaban tan fuerte a Court que le rompían el camisón por las mangas. Court sonreía como lo haría la Monalisa posando, con cierta distinción sabiduría y complacencia

La enfermera Margot desapareció corriendo por donde había venido. Cuando llegó al centro de enfermería le dijo a su compañera.

-Hay una emergencia, llama al medico de guardia, llama a los de seguridad, el ultimo paciente que ha ingresado ha alterado a todo el resto de una manera alarmante.

Estaban todos los médicos en la entrada de la habitación del fondo, contemplando estupefactos la actitud de sus pacientes que desaforadamente todos lloraban abrazados a Court , hasta que para mas asombro aun de los estudiosos, se empezaron a oír risas, si, de pronto los pacientes en paradigmáticos reían y lloraban a la vez.

Las enfermeras trataban de averiguar si un cambio en la medicación podía haber causado todo aquello, o algún tipo de droga introducida en las jarras del agua del comedor por medio de algún cruel sabotaje. Hasta incluso por comida en mal estado. Nadie sabía que hacer, los psiquiatras estaban pasmados.

-Ese hombre del pelo blanco les había canalizado sus sentimientos propios en una convergencia de desahogos-. concluían los médicos su síntesis

Un equipo de enfermeras trató de tomarles la tensión o de sacarles sangre pero eran tan apremiantes los abrazos que se infligían que era imposible manipularlos para tal fin, ¡y no colaboraban nada!.

También llegó la policía a levantar acta, entre ellos estaba James, que seguía sin reconocer a Court , pero que advertía que ese personaje del pelo blanco era sumamente subversivo.

Decidió llamar a Smith para tenerlo al tanto de las evoluciones de su protegido y para que viera esto con sus propios ojos.

Entonces Court se levantó y los demás se fueron levantando a su vez , y Court con las manos extendidas se abalanzo sobre uno de los siquiatras para abrazarlo entonces los demás pacientes-seguidores hicieron por igual abrazos a los doctores entre llantos y risas

Los doctores y las enfermeras se estuvieron muy quietos y se dejaron dar besos en las manos y en las mejillas.

Los abrazos casi los asfixiaban de efusividad, pero les dejaban hacer o acaso no tenían otro remedio que aguantar estoicos esa locura emotiva compartida

Entonces Court fue saliendo de la habitación y sus acólitos se pusieron a seguirle cogidos ferozmente de las manos. Court fue pasando por habitaciones hasta encontrarse frente por frente, con la puerta de salida del recinto, precintada por dos guardias de seguridad con cara de pocos cariñitos.

Pero entonces tanto Court como sus seguidores abrazaron animosamente a los guardias, ellos los repelían, pero tenían la orden de no usar la fuerza.

La trouppe de esquizofrénicos fue empujando a los guardias contra la puerta que endeblemente cedía a toda esa presión de pasión, hasta verse los acosadores fuera de la sala de psiquiatría caminando apelotonados por el pasillo central del "Gran Hospital"

El cátedro hizo señas para que no les interrumpieran el paso. Los pacientes iban muy juntos cogidos de la mano, hombres o jóvenes, de todas las edades, y con todo tipo de problemas graves de alcohol, anorexia, esquizofrenia, bipolarismo, neurosis y vistos así cogiditos parecían unos niños en una aventura dentro de una casa encantada.

Todas las personas a su alrededor los miraban con extrañeza, los siquiatras los seguían cautos a corta distancia, el salir de semejante trance los podría dejar en estado de shock y seguían a la extraña cohorte en sigilo para no despertarlos de ese sueño desvelado.

El atajo de desquiciados siguió un rato mas abriéndose paso detrás del camisón entreabierto de Court, y sin que los psiquiatras lo pudieran prever al galope todos entraron en la sala de cardiología.

Enseguida los guardias trataron de impedirlo pero fueron superados en obstáculos de brazos y abrazos, los profesores asintieron. El séquito siguió adelante entró en una sala redonda, con circulares boxes de cristales donde descansaban los pacientes cardiópatas. Court en el centro se subió al mostrador de enfermería y dijo.

-¡¡libertad!! quien quiera ser un cometa y alzarse por los aires que grite ¡libertad!.-Y todos corearon ¡libertad! con él,

-Quien quiera ser liviano como una burbuja y elevarse sobre si mismo, que grite ¡libertad!.- ¡libertad! dijeron los demás.

-Quien quiera ser nube para verlo todo desde arriba y conocer la verdad que grite ¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!, quien quiera librarse de la piedra de su cuerpo ¡libertad!, de la cárcel de su mente, ¡libertad!, quien quiera sentir sin limites, ¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!.- todos empezaron a corear ¡libertad! porque les parecía bonito lo que Court decía, lo tomaban como si les recitase una poesía y hasta lo aplaudían.

Todos exclamaban ¡libertad! entre ellos enfermeras, camilleros y algunos médicos, y los pacientes de sus acristaladas urnas, porque sus palabras resultaban enervantes y utópicas como un himno a la frescura, pero mientras gritaban libertad con euforia y diversión...

Las alarmas de los monitores de los ocho boxes circundantes empezaron a pitar. "¡Paro, paro!" Las enfermeras cuando se dieron cuenta empezaron a correr con sus artilugios de reanimación, corrían y corrían, arriba y abajo con ambús y bombas de oxigeno !Ocho paros a la vez! ¡Toda la sala en paro!

Los médicos golpeaban pechos frenéticos derramando ríos de sudor. Los desfibriladores echaban chispas, inyecciones de adrenalina, gasometrias en las femorales.

. Poco a poco los paros se fueron remontando, los enfermos renaciendo y se veían los ritmos normales en los monitores. Con el trajín no vieron que la troupe de psiquiatría había salido de allí con escandalosas risas como niños regocijándose de alguna travesura y cogidos de la mano en corro habían despistado a los psiquiatras y a los guardias.

Sunday, May 04, 2008 

LA MUSICA DE LOS TRUENOS

Los de seguridad del hospital, James y otro policía, seis hombres en total, los tenían rodeados.

- Hermanos dejarnos pasar, tenemos que ir a salvar al mundo- dijo Court.

Los de seguridad inmutables hacían un cerco en la cabeza de la peculiar manifestación cuya cola empezó a disgregarse por los extremos. Los guardias estiraban los brazos para detenerlos, pero muchos estaban ya andando por los pasillos del hospital. Consiguieron detener a Court con dos de los jóvenes bajo sus hombros. Uno de ellos se había arrancado el suero, y unas gotas de sangre resbalaban por su brazo. Los guardas forzaron a caminar a Court con los suyos de nuevo al pabellón de psiquiatría. Court cuanto más lo apremiaban, mas despacio iba. Pero los guardias bajo las miradas de los doctores, se abstuvieron de sacar las porras. Los empujaban haciendo palanca con los pies en el suelo pero Court y los suyos les resultaban prácticamente inamovibles. Los guardias sudaban un mar de olas, allí arremangados como si empujaran una pared que se moviera a milímetros, y al frente la sonrisa de Court y las risas y los llantos de sus adeptos. Cuando por fin llegaron a psiquiatría a Court lo separaron de los demás, no sin esfuerzos y lo llevaron a una habitación aparte.

Había una mesa con dos sillas, las paredes eran espejos. Court sabía que lo estaban observando, se sentó y se quedó mirando uno de los espejos y empezó a hacer muecas, hacía el mono detrás de la mesa, luego se acercaba a los cristales, y señalaba el espejo como mirando a los ojos a quienes estaban detrás, los cuales de un sobresalto se tiraron para atrás, pensándose de que los podía ver. Se abrió la puerta. Court ponía cara de dignidad, luego se sentó muy serio, poniéndose bizco a voluntad. Entró un medico y se quedo turbado con su payasada.

- Pase siéntese - dijo Court al doctor.- sus ojos volvieron a la posición normal.

- Hola soy el doctor Thompson.¿cómo se llama usted?- empezó el doctor.

- Bueno en realidad ya no tengo un solo nombre pues soy muchas personas a la vez , soy un montón de gente, ¡una multitud!, llámame multitud- dijo Court

- A que se refiere cuando dice esto exactamente - el doctor se sentó en la otra silla enfrente.

- a que estoy poseído por una muchedumbre de espíritus diabólicos. - Court sonreía porque estaba bromeando con aquel buen hombre que tenia trazas de tomárselo todo muy en serio.

-¡Mmm ya entiendo! - Thompson garabateó algo en un papel.

-Bueno no es cuestión de exorcismo ni esquizofrenia, les doy alojamiento a estos seres a voluntad propia, solo han venido a hacer una visita a este estado de la existencia, son como turistas y yo soy el albergue.

-Y de donde vienen estos espíritus.- Thompson ya era capaz de creerse cualquier cosa.

-Pues vienen del lugar donde cada uno de ellos es una parte de dios.

-¿Pero antes no decía que eran espíritus diabólicos?

-Bueno es que como bromistas son bastante diabólicos, a mi me cogieron por sorpresa y no paran de carcajearse de mi, por la cara de inocente con la que me quedé cuando los vi dentro de mi.

Entonces Court puso los ojos en blanco

-ves a lo que me refiero- se puso de pie y levitó unos centímetros, sus cabellos blancos se erizaron y con una voz de ultratumba hizo la siguiente revelación.

-Sooooy Fshisbone el muerto – El doctor Thompson hizo como si nada raro estuviera ocurriendo, ni siquiera pestañeó, pero se le notaba en la comisura de los labios que estaba atemorizado por los poderes de Court.

La cara de Court delante del doctor Thompson cambió perceptiblemente de fisonomía, se convirtió en otra persona, mientras seguía con los ojos en blanco, y sensiblemente elevado sobre el vacío.

-Morir es irreversible, irremediable, irreparable.-dijo con una voz cimbreante.

La vida es un viaje bajo la luz del nacimiento, la luz de este universo, el cosmos del resplandor, por eso nuestros ojos ven la luz, por que estamos hechos para ver primero, la belleza universal y luego emocionarnos por ello.

Imaginemos un universo extrapolado al nuestro y que no pudiéramos percibir en su totalidad, por una falta de visión dimensional, como si fuéramos una caricatura de dos dimensiones dibujada en una hoja, y no tuviéramos facultad física de ver la dimensión de la altura. Sería como no poder ver la totalidad de un objeto, debido en comparación a la estructura del mismo con respecto al otro.

Un universo opuesto a este, sin luz, incorpóreo, el reverso de lo material, y hasta incluso el reverso de la existencia, en otra clase de ubicuidad. Una dimensión que abarca un todo que es la nada.

Para vosotros humanidad, el camino de la ciencia será el trayecto "en vida" con el encuentro con dios, que será así mismo resolver que dios somos todos, la unión de las esencias espirituales de todos los seres.

Y la cohesión en ese plano se producirá por un sentimiento, y no por un pensamiento, así que el máximo progreso de la humanidad será la transmutación de la limitación del pensamiento por la eclosión de un sentir infinito de olas de sentimientos vibrantes.

El hombre en su desarrollo determina un trayecto a seguir en la búsqueda de la ultima respuesta, cuya pregunta debe ser sin duda un simple "Por que" y voy a aventurar que la respuesta del mas allá será un absoluto, "Por amor", puesto que el amor es el mas grande de los sentimientos.

Y bajo esa conclusión el humano alcanzaría su sumum, desplazando el uso del pensamiento, por algún medio que le permitiera sentir los sentimientos como un dios, aun sin haber abandonado su existencia terrenal.

He hablado.

...soy Fishbone el muerto y vine a mostrar parte del devenir de la verdad total

Las pupilas de Court regresaron al centro de los ojos.

El doctor Thompson boqueaba de asombro sin emitir ningún sonido

Court se quedó en silencio, sus pupilas dieron varias vueltas de dentro a fuera del los ojos girando como los símbolos de una maquina tragaperras y luego se quedó mirando al doctor Thompson fijamente, el doctor carraspeo y dijo con voz quebradiza.

-Todo lo que dice es bastante coherente, pero tal vez se esta preocupando usted demasiado por éstas cuestiones lo cual le hacen llevar un comportamiento alterado que a usted le parece normal, pero que conlleva muchos problemas, tal vez de carácter afectivos.

Court seguía haciendo girar sus ojos, su cara volvía a ser la de otra persona

-los problemas son tuyos, yo no tengo problemas, yo soy un transcurrir, una cavidad , donde alojar animas imperecederas.

-Bueno lo que ha ocurrido en cardiología ¿ lo ha hecho usted?.

- solo era una demostración de la amplitud de los paisajes que rodean al espíritu, cada uno de ellos ahora habrán dejado de temerle al acto de la mortalidad, y así he logrado que fueran terrenalmente mas felices.

- ¿Y qué les ha hecho a mis otros pacientes? ¿Porqué lloran y ríen así?- El doctor Thompson se lo quedó mirando fijamente obligando a una respuesta veraz.

-Es que ellos lo han entendido todo, la locura esta tan cerca de la verdad absoluta, que la supera, y ellos estaban aquí en este hospital, con una enorme escasez de afectividad, y sus pensamientos se habían hecho un nudo de frustraciones, pero cuando yo me hice sentir, lo captaron rápidamente, pues yo les he dado lo que ellos andaban buscando, la liberación de su emotividad.

- Pero usted los ha llevado hasta el delirio.

- El amor es así, es delirio, al menos, el amor entre los seres no corpóreos, digamos que después de esta vida se "no existe" en un estado de delirio y éxtasis permanente

La vida solo es un paso, un pequeño trecho sin ninguna importancia, para llegar a ese estado de perfección, mis seguidores lo han comprendido, han entrado en ese estado, y van ayudarme a transmitirlo por que hoy aquí se esta produciendo ¡el advenimiento del amor!- Court había extendido los brazos y miraba hacia arriba.

-Va a tener que tomarse unas pastillas, no se resista, son para su bien –

Court soltó una sonora risita malícienla y puso los ojos en blanco de nuevo.

El doctor Thomson vio que Court ya no lo escuchaba. Llamó a los de seguridad para que se lo llevaran. En sus apuntes el doctor había anotado "Diagnostico: Esquizofrenia".

Sunday, May 04, 2008 

¡UN PARO!¡UN PARO!

"¡Un paro, un paro!" La auxiliar corría hacia enfermería, las enfermeras la habían oído y ya salían con el carro de paros hacia el fondo del pasillo. Alguien llamaba al numero del equipo de paros que al instante contestaron.
- No podemos venir, hay una avalancha de paros simultáneos en todo el hospital, recurrir a los médicos de la sala.
En la habitación 72 del servicio de Terapéutica Física, un hombre, de los que pertenecían a la corte de Court huidos de psiquiatría, estaba abrazado a un enfermo intubado que estaba sin conocimiento. El hombre tanto lloraba como reía compulsivamente y besaba la cara del enfermo, que respiraba con la boca abierta con mucha dificultad. La mascarilla de oxigeno estaba colgando de la cama. El hombre se incorporó y le aplicó al enfermo ceremonialmente una mano en el pecho. En la boca del paciente surgió un fogonazo y el monitor cardiaco empezó a silbar. Alguien entró corriendo y volvió a salir gritando " ¡Otro paro, otro paro!". El hombre se deslizó hacia fuera justo cuando entraban los médicos para socorrer al colapsado. El hombre se deslizó como una sombra por el pasillo de la sala, era imposible verlo. Salió por el pasillo central y vio que los guardas estaban vigilando. Anduvo sigiloso detrás de ellos y tampoco fue visto. Entró en la siguiente sala.

Otro de los seguidores de Court, uno de los mas jovencitos, entró en la sala de traumatología, sus pasos sigilosos ni siquiera fueron percibidos por las enfermeras.
Entro en la habitación 42 allí había un joven con las cuatro extremidades escayoladas, el chaval tomo impulso y saltó sobre su torso que también estaba escayolado y el paciente gritó.
El chaval le tapó la boca y le dijo
-Mira te has salvado de un accidente mortal, y solo por eso te has perdido el final de la película.- El chico le destapó un poco la boca pero el paciente seguía gritando, así que le volvió a imponer la mano.
-Lo que trato es que conozcas la verdad de las verdades. El paciente debajo de él seguía rojo de ira.
-Mira deja de gritar no te va a doler- pero debajo de su mano el paciente seguía aullando.
De pronto entró una enfermera, el chaval se escabullo justo a tiempo. El paciente se puso a explicar atropelladamente, a voz de grito, que un lunático se le había echado encima y que lo estaba aplastando, y que le hacia un dolor terrible.
La enfermera empezó a buscar al individuo en cuestión, pero no había demasiado sitio donde esconderse, miró debajo de la cama y dentro del armario, dentro del lavabo y de la ducha también.
-Mira estos calmantes que te damos son muy fuertes, pueden tener efectos alucinatorios.- dijo la enfermera. Y tranquilamente fue hacia la salida de la habitación
-no, no, no te vayas, ¡esta aquí!, ¡esta aquí!-
-no te preocupes, enseguida vuelvo, voy a consultar tu medicación-
-no, no, no, no te vayas no te vayas- decía el escayolado con verdadera angustia.
La enfermera salió de la habitación, y de dentro del saco de la ropa sucia, salió el pequeño cuerpo del chico de Court. El paciente cuando lo vio volvió a gritar como un poseso, el chico se le volvió a abalanzar encima con brusquedad y le puso las dos manos sobre la boca, luego sobre sus manos hizo el gesto de aspirar. Y de entre sus dedos apareció humeante el anima del paciente ascendiendo fuera de si.
El chico cogió un vaso de encima de la mesilla y atrapó el anima dentro de él, para luego apretarlo fuertemente con las dos manos. Y cuando entraron las enfermeras alertadas por los gritos y por que el monitor cardiaco que con una estridente alarma se había detenido, el chico ya había desaparecido. El paciente en paro como llevaba una escayola por todo el torso, le fue despedazada como pudieron con unas tenazas para este fin, a propósito de poder hacerle el masaje cardiaco. Perdieron un tiempo precioso en ello pero luego por fin le pudieron aplicar las manos ,cinco centímetros por encima del final del esternón , para darle las sacudidas que la reanimación del corazón necesitaba, cinco golpes en el pecho por cada una aspiración con el embu, que era una cánula colocada garganta abajo y que en su extremo exterior acababa en un globo de aire que se podía presionar manualmente.
El chico de Court estaba justo debajo de la cama, viendo como todos los pies de los sanitarios se movían frenéticos de un lado a otro. Entonces dejo salir el contenido de su vaso, que se precipito en forma de humo ascendiendo entre los listones de la cama, y a través de ella volviéndose a introducir en el pecho del moribundo. Al momento el paro cardiaco se reanimó y el ritmo del monitor volvió a ser constante. El chico salió de debajo de la cama y se escabullo entre las piernas. Y desde la puerta se giró para mirar al paciente, que con una placida expresión le estaba sonriendo y hasta le hizo okey con el dedo pulgar levantado y un guiño, mientras los médicos a su alrededor suspiraban aliviados. El chico como si fuera un ratoncito andando de puntillas salió de la sala. Vio a los guardias merodeando desorientados y se metió en otra sala.

Otro de los chicos seguidores de Court se había deslizado por un pasillo de la sala de Patología General. Pasó como un suspiro andando de puntillas por debajo del mostrador de enfermería. Se escondió tras el carro de curas, cuando pasó un medico que no le vio, el chico siguió andando tras él. El medico se desvió hacia los vestuarios, y él resbaló por la pared hasta entrar en la ultima habitación.
Había un anciano atado con una sabana por debajo de los brazos a un sillón al lado de la ventana. Estiraba los brazos hacia la mesilla, pero no alcanzaba su superficie. Cuando descubrió la presencia del muchacho, le dijo.
-Chico dame las gafas - el chico se las dio.
-¡quien eres tu? ¿el primo Judd?¡Cuánto tiempo hacia que no venias por casa!
-si, desde que me fui al muevo mundo- dijo el chico
-ha¡- dijo el viejo -fuiste a las Americas ha hacer fortuna- el chico se sentó encima de la cama en frente de él, echo una carcajada y le dijo
- ¡no! ¡mas lejos!-
-ah! Si ya me acuerdo fuiste a Australia- dijo el anciano.
-mas lejos- le respondió el chico que balanceaba las piernas delante de él con una sonrisa endiablada.
-Ha! acaso no acabaste en la india cazando tigres bengala-
-No, mas lejos-
-si no, eres el primo que se caso con una china y acabo viviendo en los suburbios de Paris, tienes que contármelo, o acaso eres el primo lejano que se fue a Nueva Zelanda, ¿no es lo suficientemente lejos hijo?
-si vengo del nuevo mundo, que esta fuera de este mundo.
-Ya se, es como una metáfora, te hiciste artista, y vives en tu propio mundo, un mundo hecho por ti y para ti-
-si, pero mas lejos todavía, mi mundo esta al final de los tiempos.-
-hijo, ¿te hiciste astronauta?-
-no abuelo, me hice el muerto.
-que contrariedad ¿y tuviste hijos?-
-ven conmigo y te llevare, dame la mano-
el anciano extendió la mano hacia el chico, pero como estaba atado, se quedo con el gesto suspendido haciendo el esfuerzo para incorporarse.
-soy un prisionero de guerra- dijo.
-Ven dame la mano yo te ayudare a huir.-
El anciano volvió a extender la trémula mano, y el chico se la agarro con las dos suyas, y empezó a estirar de su brazo, con todas sus fuerzas, hasta incluso haciendo palanca apoyando un pie sobre la silla del viejo, el viejo iba a gritar con todas su fuerzas cuando se desvaneció sobre si mismo, y un anima translucida surgió a continuación de su mano y quedo evanescente cogido de la mano del chico, mientras su cuerpo permanecía inmóvil y atado. El chico soltó una carcajada de complacencia, se fue hacia la ventana y la abrió diciendo.
-Vuela, vuela pajarillo- el anima salió succionada por la ventana, y el chico le dio un pellizco simpático a la mejilla del cadáver.
-buen chico-le dijo y desapareció por la puerta , dando saltitos de puntillas cual caricatura de un ladrón, se escabullo sin ser visto...
Por la ventana se oía una sirena. Hacia un sol formidable. Se estaban repartiendo la medicación y las enfermeras entraban y salían de las habitaciones ignorantes del reciente fallecimiento. El chico recorrió el pasillo furtivamente en zigzag hacia la salida. Al abrir la puerta de batientes de la salida de la sala se dio de cara con dos de seguridad que entraban.
- ¡Eh! ¡A donde vas pájaro!
El chico extendió los brazos frente a ellos, abrió una boca imposible, y un fuertísimo viento surgió de ella. Las gorras de los agentes de seguridad salieron volando y una fuerza invisible les obligo a apartarse. El chico pasó entre medio y siguió por el pasillo central. Los guardias intentaron seguirlo, pero el fuerte viento lo impedía. El viento arrancaba papeles de las manos de las enfermeras, de las papeleras, de los carteles colgados en los tablones de anuncios. Los guardias no podían avanzar, todos los papeles caían encima de ellos. Las camillas aparcadas a los extremos del pasillo adquirieron vida propia y como bólidos se abalanzaron también contra los guardias. Antes de que el ataque de las camillas finalizara, amontonándose sobre los guardias en el suelo, el chico logró salir vaporoso por la puerta central del hospital a reunirse con sus semejantes que ya vagaban por las afueras.

Sunday, May 04, 2008 

CIEN PASOS HACIA NINGUNA PARTE


De una de las salas acababa de salir el camillero del deposito con un difunto, lo llevaba en una camilla recubierto de un lienzo blanco que le confería en su mortalidad, un aspecto aséptico y de respeto.
Uno de los de la tribu de Court, uno especialmente delgado y larguirucho, con un rostro lánguido, estirado para abajo en una permanente mueca de melancolía, venia andando por el pasillo desde el lado opuesto al que se dirigía el hombre del deposito, y ya llegando a su altura, el hombre de Court musito algo hacia el rostro del camillero, el celador pues, se detuvo para prestar atención a lo que aquel hombre le estaba diciendo, y de que él de ninguna forma entendía.
El hombre de Court mirándolo pero sin mirárselo, le volvió a dirigir unas musitadas palabras, el camillero se acerco un poco mas a ese hombre afilando las orejas para ver si lo entendía, el hombre de Court entonces le entrego un papel diciendo otra frase inteligible, y el camillero que se vio con el papel en la mano, trato entonces de descifrar, poniendo toda su atención en lo que los garabatos del papel significaban, imaginaba que sin duda era la nota telefónica con el nombre de la sala de donde estuviere ingresado algún familiar suyo, pero cuando levantó la mirada del papel, vio las dos manos del individuo sobre lo que debía ser el rostro de su cadáver, entonces el camillero le amonesto con severidad, y el hombre de Court se arrebujo sobre si mismo como un cuervo, dio media vuelta y se fue por donde había venido.
El camillero quedo pasmado de haber visto a semejante tipo con la apariencia de haber salido de la serie de la Familia Munster. Entonces escucho...
-gracias- no sabia de donde había salido esa palabra pero la había oído muy cercana, y al cabo de un momento la volvió a oír...
-gracias- y súbitamente el cuerpo de su camilla se incorporó, quedando sentado en posición erguida...
El camillero que había visto toda clase de espasmos, lo empujó hacia abajo presionando fuerte sobre su pecho y le dijo.
-¡quieto cadáver!- pero de pronto se encontró que una mano le arrebataba a ciegas el peluquín.
-oño- dijo el celador
-este cadáver parece mas vivo que muerto- entonces destapó el lienzo y unos ojos vidriosos lo estaban mirando, los ojos del muerto. Aun así el mozo del deposito pensó que se trataba de un habitual espasmo mortuorio, e intentó de nuevo colocar al muerto en posición horizontal, pero el muerto le dio un piño en la cara con el puño que sujetaba su peluquín, con lo que el camillero se quedo atónito, y el muerto se puso de pie en el suelo, y se alejo corriendo pasillo abajo, con el peluquín del camillero en la mano.

La cocina era un lugar casi tan fervorosamente limpio como un quirófano, los pinche de cocina estaban elegantemente uniformados con polainas y gorros de celulosa, además de delantales impecables de un blanco luminoso. Los cocineros encargados estaban distendidamente charlando sentados en el cuartito adjunto a la despensa, y a escondidas tenían unos vasos y una botella de ginebra, de los cuales hacían uso para entonarse y así estar inspirados para la su nouvelle cousin .
De mientras los pinches sudaban ingentemente, entre los vapores de las ollas, despedazando pollos en secciones, cortando a finas laminas piernas gigantes de jamón embutido, o fileteando larguísimas barras de queso, o acaso pelando interminables cubículos llenos de odiosas patatas. Así iba transcurriendo la mañana cuando por la salida de los carros de las bandejas, que constaba de una lona enorme plastificada que se apartaba con facilidad, y cuya sencilla abertura permitía pasar a los carros por ahí, sin tener que abrir o cerrar puertas. Cuando por esta salida entraron dos hombres, uno era el muerto con pijama y peluquín en mano, y el otro era el larguirucho de la tribu de Court, ambos corrían, y nada mas entrar empujaron todos los carros que pudieron a modo de obstáculos tras su paso. Inmediatamente entraron resoplando cuatro guardias y el camillero del deposito en pos de su peluquín, y cuando estaban zigzagueando entre los carros apelotonados, pronto empezaron a percibir que ciertas proyectiles les hacían molestamente diana en la cabeza. Dentro de la cocina, el muerto y el larguirucho se habían apoderado de un cubil de patatas y las estaban arrojando certeramente sobre su perseguidores. Con el alboroto los cocineros encargados salieron de su cubículo a poner orden, y también fueron alcanzados por los proyectiles-patata. Los pinches entre la confusión y con la rabia que les tenían a los encargados, empezaron también a tirarles cosas un poco mas severas, como huevos, muslos de pollo, coles de bruselas que aunque pequeñas resultan muy dolorosas, el muerto en uno de sus tiros se le fue el peluquín de la mano y cayó en una olla gigante de sopa de col, hasta alguien les tiro un gato "el gato de la cocina que cazaba los ratones" con todas sus uñitas afiladas dispuestas a engarzarse sobre cualquier rostro a su paso. Y mientras los perseguidores se acobardaban agazapados detrás de los carros debido a lo virulento que fue el ataque de consumados, que de mientras los atacantes habían encontrado la puerta trasera del hospital libre de obstáculos y se habían deslizado por ella para salir a la calle y una vez allí reunirse con otros escurridizos internos en libertad, en su fuga se incorporaron también como forajidos los pinches de cocina muertos de la risa.

Uno de los hombres de Court, que padecía toda clase de tics y caminaba de una forma muy rara disparando una de las piernas hacia delante, para luego hacer un gesto como de agacharse, y así venia por el pasillo, cuando un gato maullante venia a toda velocidad hacia el, y el solo tuvo que agacharse, aunque debido a sus tics, de una forma un poco extraña, y el gato-bala de tan desorientado que estaba, fue a caer justo en sus manos. El hombre convulsivo lo arropó con sus brazos y el gato le calvaba las uñas sujetándose acaparadoramente a cada uno de sus gestos. El hombre siguió andando por el pasillo hasta introducirse por una puerta que rezaba como Bloque Quirúrgico, y el hombre se metió allí dentro, como quien pasea tranquilamente por su casa con su gato. Y rebaso sin inmutarse la línea que delimitaba la zona estéril, se movía como un bailarín de un baile vanguardista, la pierna que se le disparaba y luego la inclinación, y así fue pasando por el pasillo al confluían las distintas entradas a los quirófanos, y por delante de los boxes de reanimación donde ciertamente habían bajo atención especial unos cuantos pos-operatorios. Y así como iba el hombre de los tics pasando, era tal el asombro y extrañeza que iba causando, que todavía nadie se había atrevido a hablarle. Los cirujanos salieron al pasillo a contemplarle con las manos enguantadas izadas con cuidado de no tocar nada, alguno hasta salió con la aguja de sutura prendida del cotger, algunos salieron con los guantes embadurnados de sangre, y hasta uno salió con una sierra eléctrica circular, apagada eso si. Cuando el hombre de Court se sintió envuelto por docenas de miradas absortas, dejo el gato en el suelo en dirección a ellos y dio un estampido con el pie en la cola del gato, y el gato resoplando y a la velocidad del rayo, se metió dentro de un quirófano, entonces los médicos y las enfermeras reaccionaron por fin y se lanzaron en pos de alcanzar ese gato, que daba saltos por todas partes, tirándolo todo, encaramándose por encima de los aparatos de rayos x, desconectando conexiones a su paso, arrojando botellas de sueros al suelo que después de romperse lo dejaban todo encharcado, pasando por encima de la panza del operado, tomando impulso sobre la mesa de instrumental, esquivando en zigzag a sus torpes perseguidores que de pronto dejaron de perseguirlo porque sobre la mesa del quirófano, de resultas del caos, el paciente acababa de hacer un paro cardiaco. Los que lo pudieron ver, presenciaron a aquel extraño hombre salir de ahí nuevamente con el gato en brazos ¿cómo lo había podido atrapar? No se sabe.....

Los guardias habían reunido en el hall del hospital una docena de pacientes de los escapados de psiquiatría. Los iluminados se habían cogido de las manos, e iban andando juntos por el camino que indicaban los guardias de vuelta a la sala. Los otros pacientes de otras salas y familiares de visita se detenían al verlos pasar . Todo parecía una parada de carnaval, faltaban los confetis. Smith llegó en ese momento al hospital, le había llamado James y se encontró con el espectáculo. Rápido supuso que era cosa de Court y lo buscó entre la multitud de cabezas, pero no estaba, se dirigió hacia el centro del tumulto, pero un guardia lo apartó.
- Por favor no se acerque.- El guarda le puso firmemente la mano en el pecho.
- Estoy buscando a alguien.
- Entonces diríjase a información - uno de los hombres de Court abrazado al montón de los otros delirantes que sollozaban, se soltó y tendió la mano entre el guardia a Smith.
- Es uno de los nuestros, déjalo pasar -dijo.
- Ni hablar - exclamó el guardia.
El hombre de Court se abrazó como un pulpo al cuerpo del guardia. El guardia se desasió con violencia. El hombre insistió y se le colgó del cuello con todo su peso. El guardia apartó con la mano su cara bruscamente, pero no podía librarse de él. El hombre colgaba de su cuello como una corbata, pero pesaba como un yunque. El guardia no sabía como soltarse y acabó pidiendo el socorro de sus compañeros.
- ¡Hay que reducirlo, hay que reducirlo! - gritó.
Los otros hombres de seguridad saltaron sobre el hombre pulpo-adosado, pero no podían desasirlo. Decidieron usar la fuerza bruta y sacaron del cinto sus armas reductoras. Unos cuantos del grupo de los iluminados se abrazaron compactamente a los que levantaban la porra, que quedaron también inmovilizados y no pudieron zafarse cuando el resto de la troupe se separaba y salía por la puerta del hospital. En la calle, extendieron los brazos para pasar tocando a la gente.

Sunday, May 04, 2008 

LOS CAMINANTES DEL AIRE


Hacía un sol radiante. Era sábado por la mañana, las señoras iban con su carrito de compras al mercado cercano. En la calle había mucho trafico. Los semáforos orquestaban los movimientos de los coches en pasos cortos. Unos minutos después de este paisaje, la calle quedó extrañamente vacía. De pronto hacía demasiado rato que no pasaba ningún coche. La razón era que un poco mas arriba, la troupe del psiquiátrico iba por en medio de la calle y entorpecían el transito. Habían detenido los coches plantándose en medio y cogiéndose de las manos haciendo una hilera al frente de ellos. Andaban a paso tranquilo, como si nadie detrás de ellos tuviera prisa. Los conductores afectados, no dudaron en insultarlos. Algunos con el animo incendiado se bajaron de los automóviles y se acercaron a ellos con amenazas, sin embargo al ver las extrañas expresiones de sus rostros se detuvieron. Uno de los conductores, muy enojado, al ver sus sonrisas, golpeó a uno de ellos llamandole "Gamberro"y hasta incluso "Mariquita". El iluminado sonriendo lo acarició, mientras que el desconcertado conductor, lo cogió por la ropa y lo zarandeó.
- ¿Pero qué diablos te pasa? - el hombre enojado puso al chico a un palmo de su cara.
- Tenemos una cita con el entendimiento, hermano únete - el iluminado intento besarlo. El hombre se apartó con cara de asco. Los demás conductores miraban lo que ocurría esperando un violento desenlace final.
El conductor enojado volvió a golpear al joven en la cara. Alguien se acercó a detenerlo. El joven seguía sonriendo con la cara magullada. Los demás iluminados empezaron a rodearlos. Tocaban suavemente la cara, el pelo y las ropas del conductor enojado, y él sofocado, apartaba nerviosamente las manos de su cara.
- ¿Pero que queréis? - Los demás observadores se reían.
- Venir con nosotros - empezaron a decir los iluminados.
Cogían de las manos a la gente y tiraban suavemente de ellos. Algunos se desasían, pero otros les sonreían y les seguían la broma. Los iluminados iban a las aceras y cogían a gente que estaba mirando y la llevaban al centro de la calle, caminando tranquilamente mientras los cláxones berreaban detrás de ellos. Nadie mas intentó agredirles, ni siquiera el conductor enojado que volvió a su coche para seguir paciente la lenta marcha, derrotado por una actitud que era incapaz de comprender ni tolerar. La gente se les unía sin saber porqué...porque eran divertidos atrayendo a la gente al centro de la calzada...porque era fin de semana y tenían mas tiempo libre...porque tenían curiosidad por saber como acabaría todo esto y algunos sencillamente por infligir las normas de su comportamiento habitual, encontrando diversión fuera del aburrimiento de sus televisores. Cuando llegó la guardia urbana les informó de que aquella manifestación era ilegal, y que tendrían que dispersarla. Los iluminados hicieron caso omiso tanto con grandes sonrisas como con llantos emocionales. La gente también ignoró a la urbana con regocijo. La gente salía de los comercios y se amontonaba en las aceras para mirar, les tiraban caramelos, nueces, o cajas de pañuelos. La marcha iba de manos cogidas como un corro de niños necesitados de aventura. Algunos de los curiosos por empatía, empezaron a sentirse realmente bien y ofrecían sus manos fraternalmente a cualquier desconocido. La cuestión general era
-"¿A donde vamos?" pero tampoco les importaba mucho pues aquello era muy entretenido. Un par de gays que se les habían unido con entusiasmo, se quitaron las camisas y volteándolas por los aires y bailando, encabezaban la manifestación como en el Día del Orgullo Gay. Y como se vieron el centro de la diversión se inventaron un slogan, que tanto servia para gays como para lesbianas, y que poco a poco fue coreado aquella dislocada multitud.
-" El amor sin fronteras, ni tiene culo, ni tiene tetas, por eso ama, ama, ama, y no te hagas el duro, ni te hagas la estrecha". A la gente que le importaba si todo aquello era sensato o no, sino solo que todo ello tenia, en su grado de inocencia, como en su grado de atrevimiento, un dechado de gracia que los dejaba encandilados a seguir al pie de la extraña procesión.

La policía también fue contagiada por la seducida emoción que sentía la gente y prudencialmente decidió regular el paso en los cruces para mantener el trafico contenido a los limites de la marcha. La misma gente recolectaba a más espectadores en las aceras diciéndoles, como bien habían comprendido, que era
-"Una manifestación de amor al prójimo". Los iluminados abrazaban y besaban a todo el mundo, solo algunos se cohibían a su contacto. Algunos iluminados saltaban por encima de los coches llamando a la gente desde arriba
-"Ven con nosotros" "Déjalo todo" Los conductores de detrás del carnaval habían pasado de estar ofendidos a hacer música con los cláxones, se habían contagiado de esa sensación de felicidad, a pesar que llegaban tarde a todas partes. La extraña comparsa cruzaba Londres hacia el Hide Park, allí el advenimiento del saber ocurriría.


- Por favor, ¿está aquí el sargento James Milton? - Smith estaba en la ventanilla de la entrada del centro de psiquiatría todavía dentro del hospital. La recepcionista ni se lo miró para contestar.
- La policía ya se ha ido hace unos minutos.
- Yo necesitaría ver a un paciente, se llama Demian Court. Tiene cuarenta años, alto, cabello blanco, tiene la cara extremadamente ovalada, y grandes ojos azules, aunque lleva gafas, y habla con cierto acento de Chelsea- Smith ante la indiferencia de aquella señorita, había llegado a introducir medio cuerpo por la ventanilla. La secretaria hizo un gesto para ayudarlo a desistir.
- Aquí los pacientes tienen las visitas limitadas y no me consta ningún Court.
- Pero esta aquí, lo ingresaron ayer por la madrugada, venía de la comisaría de Kings Road- la joven manipulaba la pantalla sin ninguna expresión.
- Aquí solo me consta, un caso de un hombre que ha llegado sin identificación.
- ¡Éste es! Seguro.
- Está en régimen de incomunicado, orden expresa del doctor Thomson, si quiere hablar con él tendrá que esperar a mañana.- la simpatía de aquella secretaria era exageradamente saboría aunque no fuese culpa suya.
Alguien quería salir del otro lado de la garita. La recepcionista le sonrió (que raro) y apretó un botón debajo del mostrador. La puerta zumbó y se abrió y emergió por este lado, la figura del catedrático, pero que después de un instante se convirtió en la cara de Court.
- ¡Tío! - dijo al verlo Smith
-Vámonos - dijo Court .Se alejaron a toda prisa por las escaleras, dejando a aquella secretaria ominosa con cierta cara de estupor...
-"Vaya amistades tenía el profesor"
- ¿Cómo que te han dejado salir?-dijo Smith
- No me han reconocido - Su rostro se transfiguró en el de otras personas otra vez, cosa que a Smith le erizó los pelos de la nuca.
- Estás muy raro, me das miedo.
-Yo no puedo darte miedo, soy tu amigo.
- Tengo miedo de lo que te pueda ocurrir, y de como acabará todo esto.
- Acabará como empezó, siendo un misterio, el misterio de la desvelación, una esperanza ínfima para el dolor de este mundo.
- ¿A dónde vamos ahora? – ya bajaban las escaleras de la calle saliendo del hospital.
- Vamos a Hide Park que nos esperan unos amigos. Vamos a coger el metro.



Se abrió la puerta del vagón. Smith y Court entraron. Court tenía una sonrisa amplia que relucía en todo el vagón. La gente se lo miraba de reojo, no aguantaban su mirada directa sobre cada uno de ellos. Court se acercó a una mujer cogida a una de las barras de sujeción y le dijo.
- A ti te conozco.
- ¿Qué dice chiflado? - contestó ella.
- Que te conozco perfectamente, tu eres Rose, tienes tres hijos, los has criado tu sola, porque tu marido perdió la vida en un accidente laboral- la mujer le miró asombrada.
-¿Usted cómo sabe eso? .-dijo la mujer no sin cierta desconfianza apremiante.
- para saberlo debes mirarme fijamente a la cara y dejarte sorprender-Entonces a Court se le transfiguró la cara en otro rostro de esos que él llevaba dentro. Ella lo miró fijamente y de pronto puso cara de total asombro, diciendo...
- !John ¡ ¿Eres tú?.
- Rosi...Rosi - dijo Court
- Es imposible que estés aquí - los dedos de la mujer estaban blancos de presionar la barra de equilibrio, su piel se puso pálida y sudorosa.
- Rosi estoy aquí y siempre he estado a tu lado desde que me fui, soy tu ángel de la guarda.
La mujer se puso a llorar desconsolada y delirante. Court la abrazó con fuerza. La gente del vagón estaba expectante con la escena sin comprender nada en absoluto, pues no había sido visible para ellos el cambio de rostro cometido por Court.
-He venido a decirte, que resistas, que tengas felicidad, que vivas tu vida, que nos volveremos a ver, que volveremos a estar juntos en el lugar donde ahora estoy-
-La mujer vislumbraba aquel rostro como robándolo para si, y besaba a Court en las mejillas con frenesí y de contemplarlo ya se le habían puesto colores radiantes y parecía otra mujer, acaso una chiquilla.
-Ahora tengo que irme, pero no lo olvides, se feliz –
-¡No! No te vayas aún-suplicó ella.
-Entonces sigue a este hombre y volveré para despedirme-su cara volvió a ser la de Court plácido y sonriente.
La mujer se deshizo en lágrimas como un súbito chaparrón. Court le dijo.
- Sonríe y ven conmigo.
La mujer entre lagrimas sonrió y al verla sonreír también sonrió todo el vagón, pero de alivio.
Smith y Court se bajaron en Picadilly Circus y repentinamente toda la gente del vagón se vio impulsada a seguirlos. Smith se quedó asombrado de ver tras de si todo este nuevo sequito y apresuro el paso para hacer correr a Court y a ver si así se desentendían, pero Court apretó el paso como también la gente detrás de él, que lo miraban con cierta devoción incomprensible....

Sunday, May 04, 2008 

UN MOMENTO PARA CADA MOMENTO

Había unos jóvenes en la escalerilla de entrada a un comercio cerca de la plaza Picadilly Circus, uno de ellos, el chico, con el pelo rosa estrafalario y gafas de plástico verdes, con una camiseta con un piojo dibujado por el mismo, y unos pantalones muy estrechos abrazando sus piernas tamaño espagueti, y la otra punkie, su novia, con el pelo tieso como un erizo y una tajante mirada gélida hacia los demás, con un corsé negro lleno de bondages que colgaban de un lado a otro de su torso, con un liguero a ojos vista y medias rotas de rejilla, y la cara maquillada de puro blanco, con los ojos derramados en lápiz negro, así mismo como los labios a lo zombie.
Court venía hacia ellos con los brazos extendidos, como si ya los conociera de algo y se alegrara de saludarles. Detrás de él la treintena de viajeros del metro que le seguían, agudizaron la atención hacia su siguiente proeza a punto de realizarse. Así mientras el cálido saludo de Court se producía, la pareja de punkis se miraron entre sí interrogándose
-"¿Tu conoces a este?".
-Hola punkies, ¿qué tal? Sabeis, os andaba buscando, precisamente necesito a alguien que se sienta una especie de desecho generacional, o acaso desecho de la generación X, y estoy seguro que vosotros sois justamente lo que andaba buscando - les dijo Court solamente como introducción.
-. Justo andaba buscando a alguien que deambulara por las calles haciendo la revolución.- continuo.
-¡Ja! Tiene gracia, ¿qué dices hippy? Yo no hago la revolución, solo me meo en la sociedad- contestó el punk de las gafitas verdes fluorescentes
-. ¡Que te pires!-
- Bueno es que en realidad andaba buscando a alguien que odiase a la gente en general.- prosiguió Court.
-¿Y tu que buscas tanto buscar?- dijo esta vez la chica con una mueca de desprecio y altivez.
- pues te equivocaste, otra vez, sigue, sigue buscando- Concluyo ella.
- Es que andaba buscando gente atrevida para salvar al mundo.- Desvelo Court en su siguiente ofensiva. De mientras la multitud que lo seguía, hicieron una exclamación de asombro ante esas palabras, detenidos solo a unos pasos de distancia, escuchando con atención, para ver si podían averiguar de que clase de personaje se trataba este atrayente y carismático provocativo convocador.
-Vamos tío, no tengo nada mas que hacer ahora mismo que salvar el mundo, precisamente lo andaba pensando esta mañana al levantarme - contestó la chica de los pelos tiesos y los ojos plasmados en negro, en un tono distanciado.
-. A ver si consigues solo cambiarlo todo un milímetro, y luego me lo cuentas.
- Vamos, que es el punk sino escenificar los propios absurdos de la sociedad para ironizarlos.- dijo Court hablando con propiedad y amplitud de miras.
- El punk es perder nuestro precioso tiempo derrochándolo en nada.- replico el muchacho de mirada verdosa.
- Si mas no el Punk es el espejo de la sociedad, para procurar que logre resarcirse a si misma con semejante vision de su ridiculez , y si se puede, de sus mas graves errores, y si esto no es querer salvar al mundo, ¿qué es?.- esto fue lo que argumentó Court ante la resistencia indolente de los dos jóvenes.
- La sociedad es basura, así que se pudra en su insalubridad, que de mientras yo me reiré - dijo la chica del pelo pincho, escupiendo tras estas palabras en el suelo como si fuera un juramento.
- Acaso tu no te vistes así para provocar a la gente al pasar, ¿sino porque llevas esa cruz gamada en tu brazo?, ¿por qué eres nazi?, o acaso no es para provocar emociones a la gente que pasa por tu lado vestida del color gris de las paredes.
- Vaya no debes de ser tan tonto, parece hasta que tienes buenos argumentos para discutir, solo que yo no necesito creer en nadie, y menos en una especie de gurú como tu.- esto dijo la desdeñosa punkie sin siquiera mirarse a Court.
- Tal vez tu frialdad e intransigencia solo forma parte de tu disfraz.-dijo Court.
- Sí, para mi es carnaval cada día, pero los payasos son los demás que me hacen reír, como tu.- Contesto la muchacha.
-Si pero a pesar de tu desprecio, aun desconoces lo que yo, con la afabilidad mía que tanto te molesta, he venido a ofrecerte, y que sin duda hará del día de hoy un día interesante para ti.-sentenció Court.
-¿Si? anda sorpréndeme si puedes.
-¿Te vienes a una orgía callejera espontanea?.- desvelo Court.
-Bueno no esta mal, es una buena oferta, una oferta que nunca me habían hecho, y que no me parece mal, pero debes estar loco y dentro de un momento llegará una ambulancia y se te llevará- dijo la chica no sin cierta flema.
-¡Guau! Una orgía ¿donde?.-intervino con entusiasmo el chico.
La multitud detrás de Court hizo una serie de exclamaciones de asombro.
- En Hide Park.-dijo Court
- Pero no será nada hippy , o parecido a paz y amor.-dijo escrupulosa la punkie.
- No, esto va mucho más allá-dijo Court.
- ¡Que te pires!-dijo el chico.
- Si te vienes lo veras.-asevero Court.
- ¿Pero si no llevo los calzoncillos limpios me echaran de la reunión? ¡ ja, ja, ja!
- ¿Qué, te vienes?, ¿Os venís?.-les volvió a cuestionar Court.
El chico de la cabeza rosa se puso en medio de la calle a gritar.
-¡Orgia! ¡orgia!¡orgía popular en Hide Park! ¡Gentes, ovejas y hormigas del lugar, quedáis todos invitados a participar!-y añadió
- Pero dudo de que os atreváis, cobardes, ¡la gente siempre sois tan aburrida!-y el chico salió gritando entre la gente.
-"Orgía, orgía"-. La gente se apartó amedrentados frente a su actitud escandalosa, y ellos, todo el sequito, pasaron por entre medio del hueco que dejaban los demás, y además con expresión de orgullo. Court les cogió la mano a ambos punkies, y extrañamente ellos se dejaron, aquel tipo les había deslumbrado desmesuradamente con su perspicaz retórica. Smith los seguía incomodo pensando en como acabaría todo aquello. Y detrás de ellos la multitud surgida del metro iban comentando entre ellos las novedades acaecidas, todos sin apenas conocerse, pero como si ya fueran buenos amigos.


Tomaron la calle Picadilly con gran algarabía, todos ellos estaban entusiasmados de seguir los pasos de aquel extraño Jesucristo moderno que los llevaba de camino a una orgía espontánea. El punki de la cabeza rosada seguía gritando
-"Orgía, orgía" y aprovechando a su paso, posar su mano en algunas nalgas femeninas o dar algún oportuno empujón tipo pogo. La punkie del pelo pincho se horrorizaba desde su gélidez, de cómo Court pasaba tocando y abrazando a la gente, diciéndoles cosas como...
-"Ven conmigo señora, no te arrepentirás""Ven a sentir el amor al prójimo" "Vente conmigo a aprender cosas"-A la punkie sencillamente el contacto humano gratuito le parecía una debilidad que atentaba al orgullo.
Mucha gente se apartaba de Court, otros sin embargo se incorporaban a esa tropelía. Había quien le sonreía y había quien se ofendía, pero nadie se quedaba indiferente. Pasó un coche patrulla que se detuvo a observarlos. Court seguía ofreciendo su mano a todo transeúnte que se preciase, ante las atonitas miradas policiales, siempre preservadoras de la ley y el orden, y la actitud de Court parecía sobrepasar peligrosamente dichos limites oficiales.
La trouppe Iban a un paso bastante rápido, y resultaban tan escandalosos que la gente que iba en los autobuses típicos de doble piso, se quedaba mirando de tal forma, lo que dos pisos llenos de intrigados ojos no dejasen escapar ni un detalle. El coche patrulla los seguía despacio, detrás a cierta distancia, esperando la ocasión oportuna para intervenir. A ratos todos ellos corrían un poco gritando"¡Orgia, orgia!" para bromear con el ocurrente punki y los dos jóvenes punkies no paraban de reírse y saltar y tocar la cara de la gente como veían que hacia Court, pero la chica mas bien daba verdaderos guantazos.

En su trayectoria por la calle Picadilly alcanzaron a una abuela que andaba muy despacio, pero eso si, esforzándose mucho. Court al pasar por su lado le puso un brazo sobre los hombros y le dijo.
- No corras abuela que ya estás llegando.- Court se inclinó sobre ella y sintió su olor a colonia fresca.
- ¡Hay hijo!, la edad no perdona, aprovecha tu que eres joven, para conseguir lo que te propongas- la abuela le pellizcó la mejilla, con su temblorosa mano.
- Ya lo hago abuela, ya lo hago, no he dejado ningún deseo colgado en el olvido ni en la frustración- Court la despeinó con un gesto de simpatía.
- Como veras ya no me aguantan las piernas, pero yo fui una mujer extraordinaria en mis tiempos, una mujer moderna en un mundo acorsetado, donde la mujer debía ser sumisa, para tener cierta dignidad autorizada- la anciana tenía una luminosa cabellera blanca, aun más blanca y relumbrante que la de Court.
- ¿Y a dónde vas ahora abuela con tantas prisas? - Court se agarró a su brazo y empezó a caminar junto a ella, los demás de la expedición iban respetuosamente detrás, pero sin perderse detalle.
- Voy al parque a sentarme un rato, pero como queda tan lejos, si no corro nunca llegare. Vivo sola hijo, y mi casa esta muy vacía – súbitamente las líneas de las arrugas de su cara desfallecieron por un segundo.
- No abuela, tu vas a ir al cielo, se acabó la espera, se acabó tu carrera a cámara lenta, te ofrezco el nuevo mundo- la mujer sonrió, y se quedó mirando a Court a los ojos, la intensidad que percibió le inspiró que aquel hombre hablaba en serio, y le besó en la mejilla. Court le posó con suavidad la mano en el pecho.
La anciana sintió algo en su interior, un fulgor, una fuerza nueva que la vivificaba. Court la besó.
- ¡Adiós abuela que tengas un buen viaje! Algun día nos volveremos a veren algún otro lugar - se separó de ella deslizando todo el trayecto de su brazo hasta que se separaron los dedos de ambas manos.
- Tú debes ser un ángel, mi amor – dijo la abuela mientras le brillaban los ojos de emoción.
Court siguió andando. Los demás también. La anciana se quedó de pie entre la gente deambulante mirando como se alejaban.
Court aún se giró para guiñarle el ojo y entonces dijo...
-"Ahora"- y fue justo en el momento que la anciana se derrumbo sobre si misma en el suelo. La gente desconocida se arremolinó sobre ella. Los policías se bajaron del coche a averiguar que sucedía. Un tramo más adelante los aventureros y el azorado Smith estaban llegando rebosantes a Speakers Corner, allí donde la ciudad permitía hacer criticas impunemente siempre que fuera subido en una silla o acaso sin tocar el suelo.

- Hemos llegado - dijo Court- Aquí voy a hacer un manifiesto y vosotros quedareis convocados para la celebración del advenimiento del saber.
- ¡Hay mama mía! - dijo Smith viéndose que Court les iba a inmiscuir en alguna situación aún más grotesca.
Así que todo aquel gentío que ya eran un centenar se quedó en un apremiante silencio.
- Sólo hoy podéis hacer de que mañana el mundo haya cambiado.-anunció Court
Desde que llegasteis aquí, este mundo siempre ha estado en obras, así que no hay que temerle a los cambios, solo para los afortunados que saben discernir, ningún día es igual al anterior, pero esto no es frecuente. Pero hoy, todo depende de nuestra actitud, de nuestro convencimiento, a zanjar o en repercutir en viejas o nuevas cuestiones, con tal de percibir a cambio cierta calidad de vida con nueva perspectiva y dignidad.
Entonces intervino el jovencito punki.
-¿Y como crees que un centenar de personas puede cambiar el devenir del mundo?-
-Ciertamente, bien observado joven, pero es que no seremos un centenar, sino cientos de miles de centenas provenientes de todas partes, ofreciendo nuestra resistencia a todo esquema dogmático que se precie-
-Entonces-prosiguió Court
-.¿Estais dispuestos a seguirme a este mundo sin retorno?-
Un murmullo favorable surgió de boca de los congregados.
-Entonces- dijo Court.
-Seguidme- Y sus pies se empezaron a elevar del suelo a mas de un metro. La gente del asombro se echó para atrás. Otra gente que pasando casualmente por ahí y que viniendo de frente lo vio, se detuvo expresamente ha hacer todo tipo de exclamaciones. Court estaba ya a gran altura por encima de sus cabezas con la evidencia de no haber nada bajo sus pies.
- Es un truco - exclamó futilmente alguien en voz alta al que nadie le creyó. Court estaba sonriendo, miraba a los grandes y desorbitados ojos de la gente. Todo el mundo estaba en silencio. Pasó otro autobús de dos pisos cargado de ojos, que además al unísono exclamaron un gran ¡Hoooo!.
- Déjame subirme ahí contigo- exclamó el punk divertido de ver tal prodigioso fenómeno.
-Pues ven- dijo Court y le tendió una mano entre el silencio expectante de los demás presentes. Y aun se acababa de parar más gente a presenciar lo que al pasar les habia dejado atónitos.
-"Mira, mira".-decian.
- Mi querida hermandad tengo algo que deciros - dijo Court cojiéndole la mano al punki, y entreabrió los labios un momento, a la espera de tener toda la atención de los presentes, y después de unos segundos dijo con la voz mas dulce del mundo.
- Todos nosotros y los que irán viniendo, formaremos el nuevo mundo, a pesar del viejo, no será fácil, pero será increíblemente bueno para todos - Y se volvió a quedar en silencio, las dos manos cogidas, la de Court y la del punki,se quedaron suspendidas inmóviles unos instantes mas, Court miraba a los ojos del punki, y el punki de mientras se carcajeaba con soltura entre tanta almidonada solemnidad.
Algunas personas se pusieron de rodillas y extendieron los brazos diciendo..
-"Es Jesucristo, es Jesucristo"
-Amigos levantaros, os dolerán las rodillas, no he pedido que os humilléis ante mi y tampoco he venido a hacer milagros, el milagro lo haréis vosotros mismos con la fuerza de vuestra unión - la gente sin embargo seguía murmurando...
-"Milagro, milagro"-.Ante esa actitud Court exclamó..
-¡El milagro sois vosotros, cazurricos!-
Entonces el punki que seguia firmemente y expectante cogido de la mano de Court, notó que le faltaba el suelo de los pies, y en un principio hizo una breve exclamación de horror, pero mientras fue tomando altura, aquello le fue gustando mas, y entones hizo un chistecito para la ocasión.
¡Ja!-dijo-Siempre supe que estaba rodeado de hormigas y que yo era el gigante destinado a aplastarlas.- Su novia la punkie desde abajo le aplaudió la ocurrencia y le dijo..
-siempre supe que tu no eras normal, sino un anormal-
-Los tres, incluido Court se rieron de la broma que quitaba trascendencia a tanto discurso imperioso del instante anterior.
Entones Court sonriendo dijo.
-El futuro de la humanidad es el alcance de la felicidad, y en la actualidad no podéis percibir que os comportáis en una magnitud prehistórica que os imbuye a sufrir tanto por todo, como el hacer sufrir a los demas, porque habrán de haber otros niveles de entendimiento y convivencia comparables a utopias...si hoy os dijeran que vuestro marido o esposa o hijo o amigo va a fallecer mañana mismo, ¿No correríais a su encuentro? ¿No intentaríais aprovechar el momento? Carpe Diem, esta es la ocasión que os ofrezco, así de urgente es que os unáis todos con cada uno, es el paso que ha de dar la humanidad ahora, y vosotros sois el principio, por eso para empezar os propongo una orgía descomunal aquí mismo en Hide Park, venir y traeros a todo el mundo que aprecieis, os espero.
Aunque había una gran multitud, todos oyeron bien sus palabras que sonaban como dichas al oído. La gente se había quedado impresionada, no solo porque Court se sostuviera sobre el vacío, y porque izara al punki también a su lado, si no porque jamás habían oído una propuesta como ésta, y a todos les entusiasmaban a la vez las promesas que acababan de oír, promesas que dichas de tal forma hasta los había estremecido con profundidad.
Algunos decidieron ir a por sus parejas, otros ya ni se movieron de allí y otros se cogieron fuertemente de las manos de sus acompañantes. Se iba a producir el milagro, Court lo había anunciado. Entonces Court descendió de su podium de aire y vacío, y empezó a tocar y abrazar a los concurridos. Así como más gente fue acudiendo para tocar y ser tocados por él y así en un remolino indómito fueron entrando hacia Hide Park detrás del místico y deslumbrante cabello blanco de Court.

Sunday, May 04, 2008 

LA DEMENCIA ES UNA VIRTUD DE LA PASION

Cierto grupo de punkrock llamado "Gritos de vértigo" estaban siendo entrevistados en aquellos momentos por una televisión local dentro del ámbito del parque...
-¿Y que opináis del panorama musical actual?- inquiría el entrevistador.
-Pues que ha perdido toda su frescura- contestaba un estilizado cantante, despeinado y con los ojos perfilados.
-Cuando se intenta hacer punk, lo que se intenta es sonar a como suena el punk, mientras que una de las directrices principales del punk es, piensa por ti mismo, y en todos los casos, sé tu mismo, así que si logras hacer lo que surge de ti, aunque lo que hicieres no sonase a como los patrones admitidos como punk, seria punk igualmente por derecho propio, si fuera realizado dentro de ciertos de sus parámetros, como son, que sea rápido, corto, intenso y con estribillos directos a la cabeza. Te voy a nombrar algunas bandas que surgieron de los inicios de la escena punk, y sin embargo cada una de ellas era por completo distinta a cualquier otra, como Ramones, Sex pistols, Generation X, Recillos,X Ray Spex,Nina Hagen, B52, Devo, Gruppo Sportivo, Ultravox, Stranglers, The Saints, Ian Dury, UK Subs, Crash, Talking Heads, Blondy, Dead kennedys,Discharge, The Birthday Party, SIOUXSIE & THE BANSHESS, The Residents, The Jam, Plasmatics, The Madness, Killing Yoke, The Maniacs, The Partisants, Penetration, The Slits....pòr poner solo un pequeño ejemplo, cada uno de ellos surgió exponiendo su propio prisma, pero cada uno de ellos, la primera vez que fueron escuchados, le dieron otro giro de tuerca, ante nuestros asombrados y perceptivos oídos a las posibilidades expresivas de esa new wave punk, por eso mi critica es de que los grupos actuales se aferran a pertenecer a ciertos estilos determinados, suprimiendo así la espontaneidad de la innovación de su propio genero, ¿Tu que dices Dumb?, Dumb es nuestro batería, y aunque se llame mudo, es sordo como una lápida mortuoria, pero nunca pierde el ritmo, lo lleva en la sangre, ¿Tu que dices Dumb?.- y Dumb el batería se rascó la cabeza pensándose en que iba a decir, hizo una pequeña mueca de necedad intencionada y dijo.
-Pues a mi solo me entienden en Alemania y en Japón, por eso no voy nunca a esos países, porque prefiero que no me entienda nadie, así me siento mejor-.
Después de esta respuesta irreflexiva, fuera de lugar pero efectiva, las risas del resto del grupo se vieron mitigadas por un bullicio de personas que se acercaban paulatinamente al lugar donde se estaba realizando la entrevista y que resultaban ser, como multitud, una amenazante inminente interrupción del interviú. Así que cortaron la filmación, no sin interrogarse a si mismos que hacia toda esa gente irrumpiendo de esa manera la pacifica tarde del parque, así que cuando los tuvieron al alcance, trataron de informarse, inquiriendo a la gente, que clase de manifestación era aquella y recibieron diferentes respuestas.
-"una orgía"-
-"un milagro"-
-"un concierto"-....
Court seguía recibiendo palmadas de todas partes, y al ver los de la televisión aquel hombre de pelo blanco luminiscente que era el centro de atención, y que además iba vestido con un camisón de hospital que entreabierto por detrás dejaba asomar parcialmente sus glúteos, cierta morbosidad los empujo a poner la cámara en marcha y acercar el micro hacia él.
El entrevistador, que era el típico cara de plástico repeinado y de mandíbulas firmes para causar sensación segura estabilidad a la posible audiencia, no tenia muy claro que es lo que tenia que preguntar, y solo se le ocurrió decir...
-¿Tiene algo que declarar?-
-Si-contesto Court
-Le declaro la guerra al viejo mundo, hoy y aquí, invito a todo el que tenga sangre en las venas, y emociones en el corazón, que venga al Hyde Park a rebasar lo imposible, a creer lo increíble, y a levantar una escalera hacia el mañana, y para ello invito a todo el mundo- y al decir eso su rostro fue una secuencia de rostros distintos consecutivos, que a los observadores distraídos les pareció un pequeño engaño de su propia vista.
- a que derriben el único muro social que desde la antigüedad se mantiene clavado entre nosotros y al que muy pocos aventurados se han atrevido a escupirle, y me refiero concretamente al muro de la moralidad, cuyas consecuencias han sido permanentemente cercenar cualquier avance progresista, fuera de los dogmas vigentes, así que invoco a una orgía inminente a todos aquellos que hayan comprendido a la perfección el sentido de mis palabras-Court reemprendió la marcha ignorando la estupefacción que acababa de causar en el locutor y en el cámara, que decidieron con una mirada, dejar todo lo que estaban haciendo y acudir a los estudios con aquella filmación.




Court se sentó de espaldas del lago Serpentine, tenia una gran extensión de césped ante sí donde la gente se fue sentando a su alrededor. Los dos punks se sentaron junto a el, y los dos con tal expresión altiva como si aquel berenjenal que se estaba formando a su alrededor, fuera parte de la lejanía del paisaje donde ellos se recortaban con su mejor perfil.
Court hizo sentar a su otro lado a Rose la mujer que había hablado con él en el metro, también los demás seguidores surgidos del mismo vagón del metro conversaban entre ellos animadamente, y se aleccionaban de haber decidido impulsivamente seguir a Court para ahora verse envueltos en esta novedosa situación, completamente fuera de la normalidad habitual.

Estaba anocheciendo y un sarpullido de velas iba prendiendo la escena. Entre el murmullo de las conversaciones empezaron a sonar tambores. Un río inacabable de multitud no paraba de llegar desde todos los extremos.
Desde el exterior del parque la policía observaba estupefacta y no tenían nada claro que tipo de ilegalidad era aquella ni de que forma atajarla de cuajo
Pronto aparecieron algunos vendedores con neveras portátiles vendiendo cervezas cocalocas, té frío, tabaco, películas piratas, relojes de imitación.
Después se empezaron a ver aquí y allá sendas hogueras y la gente formando corrillos alrededor de ellas en actitud de excursionistas, hasta algunos previsores se habían traído tuperwares con la cena.
También se formaban corrillos alrededor de los porros y las botellas de alcohol o acaso de los aparatos de música
Se podía ver algunas chicas sin camiseta haciendo acrobacias con antorchas.
Los Flashes de la prensa y los focos de las televisiones estallaban entre este mar de cabezas, interrogación tras interrogación.
Se fueron instalando puestos de helados, de hamburguesas, kebbabs, pizzas, artesanía, ropa de segunda mano, merchandising con camisetas de Jesucristo Superstar, hasta un puesto de petardos, como una feria de verbena de verano la gente caminaba plácidamente rodeados de fulgor estival.
Había todo tipo de gentes, desde viperinas Drag Queens hasta Gentelmens con bombín pasando por misioneras religiosas, turistas japoneses, hooligans, mimos haciendo la representación de un muro larguísimo que serpenteaba entre el tumulto de gente, carteristas, pandillas juveniles, los sintecho, inmigrantes sin papeles, y tantos tipos de personas distintos que resultaba inverosímil de imaginar la totalidad de semejante diversidad.
Llegó más policía a los alrededores esperando las ordenes pertinentes para atajar este inaceptable desmán.
También llegaron músicos de todas clases, dispuestos a tocar por tocar. Un abultado contrabajo discurría de tal modo entre la gente que parecía sobrevolar la multitud, como si una hormiga llevase la mas enorme miga de pan.
Y entre todo aquel maremagnum aun se distinguía la algarabía que destilaban las gentes que venían en manifestación desde el hospital, rodeando cada vez con mas entusiasmo a los iluminados de court, y que con el ingenio de los gays que encabezaban la procesión entonaban otro enervante slogan,
-"ni dinero, ni poder ni religión, sexo, sexo, sexo es la solución"-
Entre ellos iba el hombre larguirucho con su lánguido rostro indeformable y junto a él caminada el cadáver que se había levantado de la camilla, y que debido a el rigor mortis caminaba un poco envarado.
Un poco mas allá caminaba danzante el hombre de los tics arropando a su gato apadrinado entre el vaivén de sus brazos, mientras que daba cada paso, estirando primero una pierna hacia arriba y luego con la otra, al paso siguiente, hacia una genuflexión, curiosamente nadie se lo miraba, ni los que lo veían siquiera se lo quedaban mirando con insolencia como siempre, sino que esta noche todo era tan extraordinario como él mismo.
Los iluminados fueron al encuentro de Court, lo reconocieron fácilmente entre la multitud, porque Court allí sentado relumbraba como una luciérnaga, como si tuviera la piel cubierta de fosforescencia. Todos los ojos se iban posando sobre él, a medida que la gente percibía su brillo fantasmagórico que se iba convirtiendo poco a poco en luz nocturna de sol.
Court se levantó para recibir a sus amigos del psiquiátrico, se besaron, se abrazaron sonriendo o llorando y juntos formaron una piña engarzados unos con otros, hasta que de entre sus cabezas, la presencia luminosa de Court se fue elevando por encima de ellos como el ángel de un pesebre.
Su propia luminiscencia hacía una aureola que se extendía como la deflagración de una bomba, sobre la gente creando rostros expectantes recortados en el claroscuro, y cuando se puso a hablar todos y cada uno lo pudieron oír como si les hablara desde dentro de sus oídos
-Queridos amigos he venido a haceros una revelación urgente, ¡el tiempo se ha acabado!, es imperioso que tiréis vuestros relojes ahora mismo, tirad también todas vuestras pertenencias, las cosas no importan, son los seres los que importan, estáis aquí para sentir, para sentir con intensidad, para dejaros dominar por vuestros impulsos vitales, por los instintos primordiales, por la emotividad de la trascendental escena que esta acaeciendo hoy aquí, porque hoy amigos míos, es vuestro ultimo día en la tierra, porque precisamente mañana....mañana se acaba el mundo – estas ultimas palabras dejaron tras de si el silencio del asombro clavado sobre el espejo estelar nocturno. Los reporteros susurraban a sus micros retazos del discurso, y multitud de flashes caían sobre Court como una lluvia de estrellas. Después de una densa pausa, Court prosiguió
-.Mañana se levantaran olas gigantescas que arrasaran nuestras ciudades de nuestras manos, y ciclones y huracanes que se llevaran nuestras casas de nuestros bolsillos, habrá temblores de tierra que abrirán brechas que se tragarán nuestros edificios enhiestos, habrá incendios y explosiones de volcanes dormidos que con sus ígneas lenguas arrasarán todos nuestros caminos posibles.
No va a sobrevivir nadie...nadie, ninguno de nosotros, porque mañana, justo mañana, es...el temible fin del mundo. Queridos amigos, esto es una despedida, abrazaros los unos a los otros y consumad esta orgía, que es el regalo de mi visión. Romped el corsé del pudor y los escrúpulos que siempre nos fueron imbuidos con oratorias y sacrosantos rituales, y que no han de ser mas, las carcasas indestructibles que desde siempre nos han encerrado dentro del supuesto enclave decisorio de las sutilezas del bien concebible o el inconcebible mal inconcebible.
Si no que desde este momento en que una visión nos permite vernos a nosotros mismos pisando este escenario prohibido, la visión haya de servirnos para descubrir, entre todos, que no hay limite para la impunidad natural, que no hay pecado, que el pecado es un artificio de remotos juegos de poder eclesiásticos, urdidos para implantar la auto inculpación de tal forma que logre despistar a los mas osados a que pudieran aventurarse a mirar....
-"¿qué hay detrás del horizonte?", para acabar viendo que sus sacrosantos e inmaculados culos están sentados en el aire como cualquier culo terrenal.
Así que basta de palabras ¡ todos a fornicar!...¡y sed felices!-
La gente cuando el discurso de Court acabó, en un principio no sabían si festejar o lamentarse de lo que habían oído, estaban demasiado perplejos. Court los había sobrecogido, los acababa de llevar hasta el limite de lo inimaginable y de pronto había quitado las manos de debajo para dejarlos caer sobre un vacío infinito.
Court descendió con suavidad de su pedestal aéreo, y mientras lo hacía fue quedando en frente de aquella mujer del metro llamada Rose, para luego modificar su rostro una vez mas y decirle a la mujer, ante el rostro de su difunto marido.
-despídete de mi- entonces Rose se arrojo a sus brazos y ambos se unieron en una urgencia crucial, él le quito la ropa a ella, mientras ella se la quitaba a él, hasta quedar fundidos en la fogosidad corpórea.

Y en aquel nocturno prado paradisíaco terrenal, los llantos, los besos, y los suspiros prendieron una minúscula llama emocional que se fue dispersando en zigzag entre la multitud cual rayo tormentoso incendiando las libidos y formando una catarsis que hacia que la gente se arrancara la ropa con fruición, para caer revolcándose junto a otros cuerpos electrificados de deseos corporales y de intenso frenesí.
Sus cuerpos, sus cabellos, sus manos, sus genitales, sus vellos continuamente erizados, sus miembros rígidos perpetrantes, sus vulvas húmedas danzantes, todo el parque tenia el movimiento de un gigantesco hormiguero palpitante sumido en el delirio., el delirio de Demian Court. Y formando un tapiz carnal sobre el césped, sobre el cual los dos punks jugaban a tirarse sobre la gente, a resbalarse con sus sudores, a irrumpir con su vitalidad las intimidades ajenas, a restregarse, a sentirse en multitud, hasta incluso se dejaron caer entre el hombre larguirucho y su tétrico amigo el cadáver, mientras que ambos permanecían enclavados en su sitio cual estacas, y por un momento cuando la punkie se tiró en pogo encima del larguirucho, él hizo una compleja mueca extraña que había tratado de ser una sonrisa, pero a su manera, claro.
Gente revolcándose como jugadores de rugby que hacían méles de piernas, brazos, tetas y culos y exhalaban gemidos en todos los tonos posibles mientras la fragancia ambiental estaba tan llena de esencias corpóreas que se podían cortar a cuchillo.



Court en éxtasis y bañado de sudor miró a su alrededor y se puso a llorar emocionado ante aquel resultado efervescente de la capacidad emotiva de la gente, que durante demasiado tiempo, había estado dormida dentro del sueño del gran ojo televisor.
Ante él había una extensión inacabable de culos en pompa, blancos, morenos, velludos, respingones, mofletudos, gordinflones, pellejudos, todos dispuestos para que un pintor suspicaz hiciera un cuadro surrealista, o impresionista talvez, con un gran pincel trasgresor, y el vaivén de todas aquellas piernas izadas figuraban plantas exóticas en un jardín en caída torbellino o acaso sedosas algas de un sosegado mar en danza.
Mientras, los penes tenían felices erecciones de orgulloso cañón de acero y consecutivas eyaculaciones como súbitos surtidores geiser.
La gente se sentía mareada de si misma, de verse inmersos en la agitación de este cuadro en movimiento frenético.
Risas, suspiros, hombres juntos, mujeres juntas, cambios de pareja, novias, esposas, amantes, amigos, rivales, misioneras que se reían avergonzadas con las faldas levantadas, todos, todos tenían a la vez esa sensación de amor al prójimo y cierto alivio al contrapeso de la libertad experimentada con desenfreno y sin medidas, sin valoraciones, sin razonamientos, y sin previsión alguna, en un estado de instinto animal como el de los corceles corriendo con brío por una soleada pradera, como nunca antes hubieran jamás preconizado que tal cosa se pudiera sentir, como si antes del día de hoy no hubieran vivido, ni existido, ni percibido, ni sabido...como si antes de este día hubieran sido meros actores representando sus propias vidas y recitando el guión de una tragedia que en realidad tras un plan oculto, era una feliz comedia que acababa bien cada dia, y clamando una simple frase eufórica"Si el mundo se acaba, ¡fuera ropa!".
Los policías habían empezado a detener gente desnuda que se aventuraba por las lindes del parque,
-"sería el fin del mundo pero había que imponer orden" aunque realmente el orden anquilosado que trataban de imponer en su estrechez de miras, ante toda esta demostración de caos, anarquía y desorden armonioso, se desmoronaba de pura falsedad por si mismo, su orden era una mera losa que caía en un foso, mientras el desorden reinante vibraba cual música.
Court desde la cima de su placentero triunfo cerro los párpados y se entregó al sueño.