MySpace
MySpace Musique


Leandro Kalén



Dernière mise à jour : 5/02/2010

> Email
> Message instantané
> Partage avec un ami
> Souscrire

Statut : Célibataire
Ville : San Telmo
Région : Buenos Aires (Ciudad Autónoma de)
Pays: AR
Date d’inscription :: 30/08/2007

Archive du blog
[Plus ancien      Plus récent]
 /  / 
mardi, janvier 19, 2010 

Durante el 2009 me crucé con Leandro K repetidas veces: en los pasillos de ..la Palacios.., por Congreso caminando cansinamente, sentado en un lugar recóndito del Parque Lezama o en el café Tolón de Coronel Díaz y Santa Fé. A veces cargaba con una guitarra, a veces con algún que otro raro instrumento, pero no era de ésos que generalmente suelen relatar rápidamente lo que hacen. Incluso hasta era capaz de evadir con extraña antipatía ese tipo de preguntas, cosa que me llamó bastante la atención en su momento. Por tal motivo, no tenía detalles respecto a su quehacer artístico, no obstante, había notado en nuestros fugaces intercambios una interesante manera de pensar y reflexionar.

Resulta que chusmeando el último número de MU me encuentro con su foto, su nombre "artístico" (que no conocía), y me entero que había sacado un disco, que probablemente llevaba una guitarra encima al mediodía porque es maestro de música en un colegio, que es descendiente de indígenas, y unas cuantas cositas más que me venían de perlas para poder armar con algo más de confianza el rompecabezas.

A los dos días se me presenta la oportunidad para seguir con esa idea. En una reunión de conocidos, muchos de ellos estudiantes de ciencias sociales, y luego de algunos pedidos, el señor K aparece en escena con una guitarra para despuntar sólo (!) tres canciones: una desgarrada versión de ..La Pelícana.. y el Androide, tema de Spinetta; Um Amor Puro, de Djavan y cierra con un tema suyo en inglés, Cruise. El sonido de su voz y su toque era tan arrollador y emotivo que resultaba hasta casi fastidiosa la idea de que se negara a seguir cantando. Pero así fue.

Habiendo buscado y escuchado lo suficiente en la web, le envié un mail para lograr una charla, a la que accedió.

Fue en el Tolón, justamente, un lugar que le parece careta, pero para lo que es la zona, le gusta.

Costó un buen rato lograr que se distendiera. Pero cuando lo hizo, un mundo entero cayó frente a mis ojos; era curioso ver cómo con cada pregunta dejaba caer pedazos de su escudo. Ante el reproche por su rara actitud en aquella reunión, se disculpó excusando que no le es fácil sentarse solo, concentrarse y cantar, es algo que para lo cual no se siente muy preparado, entonces prefirió, según él, cantar "lo justo y preciso". Lo bueno si breve, dos veces bueno, dicen, y de alguna forma sentí esa explicación como un golpe de efecto, como quien siempre tiene un as en la manga.

Mientras trascurre la charla me doy cuenta que destila gracia y ternura, pero cada tanto se ataja ("...pero...viste? soy un nabo"). Lo miro trabajosamente a los ojos y veo un rostro lastimado pero empeñado en disimularlo. La elección de su nombre, escuchando las anécdotas de sus anteriores trabajos, sus penas de amor, sus múltiples proyectos, sus sueños, sus miedos, sus viajes por la vida...parece ser un redoble de apuesta, algo así como que más allá de la actitud, decidió llevar la diferencia en su propia denominación. Idea que justamente denota una fuerte noción de coherencia y respeto.

Hablamos de sus más de 120 presentaciones con sus diversos proyectos durante el año y de los 6 discos en que participó.

El primero de ellos, la versión que entonó junto a Andrés Ruiz de Canción de Amor para Francisca para el homenaje a León Gieco. Una versión sin muchas pretensiones, sencilla, setentosa.

El segundo ya tiene una participación suya como productor artístico. Es en El Tiempo de Nuestro Lado, tercer disco de su padre Máximo Rodríguez. Jazz rioplatense y del bueno. Algunas de sus colaboraciones tuvieron una relevancia decisiva en el discurso final del material, como por ejemplo incluir la voz de Uma Thurman en el track que la homenajea, profiriendo una frase de antología ("su pene es tan hermoso que le tejería un gorro"). Aportó piano, celestín y voz en dos temas.

El tercero y el cuarto son discos de reggaetón. Me es imposible no esbozar una sonrisa o un comentario burlón al respecto, pero Leandro permanece impasible y resalta que le encantó participar de tal experiencia. El disco de Doctor Reggaetón, que se encuentra en cualquier Musimundo, cuenta con aportes del jovenzuelo en varios instrumentos y la inclusión de un invitado de lujo: Leo García.

Llegamos al quinto. El homenaje a Charly García que organizó y grabó ..la Secretaría.. de Cultura de Mercedes en el teatro de aquella ciudad. ..La Nieta.. de Godar, con Leandro en las teclas, ofrece a mi gusto la versión más trabajada y festejable del disco. Es una relectura de Yo no quiero volverme tan loco, con buenas citas a otras creaciones célebres.

Y en mis manos tengo el sexto. El hermoso Dos Dedos De Frente, el disco que hizo a dúo con Poncharelo. Lindo, simple, breve, acá se nota que mr. K estuvo muy a gusto pincelando lo cantado y tocado por Poncha. Arranca con el hit Papel Picado y cierra con Princesa, una divinura total entre el canto y los solos de melódica. Hay más muestras en este disco del virtuosismo "aznaresco" de Kalén, pero con mucho tino. El mismo dice que un amigo le enseñó que "hay que guardarse la papa".

Quedan los que vendrán, el disco de ..la Orquesta Trompa.. de Elefante, el que acaba de grabar en vivo con Quelompa, el homenaje a Spinetta donde cantó ..La Miel.. en tu Ventana, y otros que me va contando de a poquito, susurrado, tranquilo.

"Pero dejemos de hablar de música, carajo", entre risas me dice...y pasamos a hablar de política, de la facultad, de lo mucho que le gustan las esculturas de Antonio Pujía, de los turrones Arcor, Artaud, San Telmo, Julio Verne, Martillo Hammer, de lo loca que está la gente, de lo loco que está él...

 

CG

mardi, novembre 10, 2009 
Salido en el número de Primavera de ESTO NO ES UNA REVISTA LITERARIA, publicación de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires.

Salut, mi nombre es Leandro Kalén, tengo 24 años, y vivo en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires. Me dedico a la música desde los 15. Aparte he estudiado teatro, en ocasiones escribo y estudio actualmente historia social y periodismo. Pretendo seguir otros estudios luego, debido a una curiosidad muy fuerte y a una búsqueda de integridad personal en función a lo que me rodea.
En verdad, el nombre que llevo actualmente es un seudónimo, mis apellidos paternos son mucho más comunes y potables, pero justamente por esa misma razón y por otras de menor relevancia decidí cambiarlo. Buscando diversos apelativos posibles, encontré Kalén, que es una palabra de origen selknam (onas, según los conquistadores) que significa "diferente".
De chico quería ser varias cosas: astronauta, superhéroe, agente del FBI, futbolista, yogui, artesano (en ese orden). Con el tiempo, y por motivos que no viene al caso detallar, esas ilusiones se fueron cayendo una a una y sólo quedó la música, a la cual yo amaba y admiraba desde siempre pero no me imaginaba trabajando con ella. Me escuchaba discos enteros de Pat Metheny, Ivan Lins, Goyeneche, Stan Getz, Al Jarreau, Joni Mitchell, los Enanitos Verdes, de todo...y me sabía los arreglos enteros de oído y los reproducía en mi cabeza. Recién a los 12 escuché por primera vez "Yendo de la cama al living" de Charly García, y fue un giro tremendo. Después llegó Serú Girán, Spinetta, The Beatles y todo lo demás...y ahí fue que mi amor por la música tomó otro color.
Por otro lado, mi viejo es músico y desde siempre lo acompañaba a sus ensayos, conciertos o grabaciones. Haber asistido de pequeño a muchas veladas junto a Rodolfo Alchourrón, por ejemplo, fue de una influencia muy fuerte que hoy recién descubrí.
A los 15 empecé con el bajo y la percusión, y desde entonces fue aproximándome a otros instrumentos y diferentes expresiones musicales. Es por ello que hoy en día mis referentes son muchos más que antes y mucho más variados, aunque a veces me agarra también de querer volar todo al carajo y arrancar de cero ya que el nivel de contaminación sonora (y de todo tipo) al que estamos expuestos es demasiado grande y siento que no tengo ganas de escuchar nada. La mejor música suele ser el silencio. Tenemos tan tergiversado y bastardeado el concepto de escucha y de percepción que no somos capaces de captar las sutilezas, la vida que encierran los objetos, la música que esgrime el silencio, las formas que habitan la oscuridad; hasta somos generalmente propensos a lo rápido y violento, andamos y comemos pesado, no sabemos tocar ni acariciar, no sabemos preguntar, no sabemos discutir ni intercambiar, ni aceptar el error y tomarlo como parte de crecer. Todo eso es fruto de la aceleración a la que estamos acostumbrados y a la que nos imponen cada día con tal de que no podamos pensar ni accionar independientemente. Sin querer caer en el típico discurso quejoso, creo que justamente en la música pasa eso, hay un afán casi violento por escupir cosas, por hacerse "famoso". Hay mucho "cómo" sin pensar en el "qué". Un colectivo social que tenga confundidos sus medios de canalización no podría avanzar hacia ningún lado. Por mi parte, me resisto a vivir inercialmente, aunque eso tenga sus problemas y sus dolores.
La relación que tengo con el entorno cultural argentino en general es extraña, un poco por lo que venía diciendo anteriormente. Trato de alejarme de ciertos ambientes y entornos que realmente considero muy nocivos. Pero tengo mis amigos, gente a la que adoro, respeto y admiro mucho. De todas formas, no sé si soy parte de cierto movimiento o generación, la verdad no le presto atención a eso, aunque siempre estoy abierto y propenso a participar y aportar en proyectos colectivos, me gusta el intercambio. Por ello es que me interesan también otras disciplinas artísticas.
No hay procedimientos fijos en mi trabajo como compositor o productor, aunque tampoco quiero que se convierta en un libertinaje absoluto porque sí, creo que mientras lo que se haga esté dentro de ciertos parámetros de genuidad y musicalidad, todo está permitido. Incluso si uno está compenetrado con su trabajo descubriría que él mismo crea sus propios límites, y ahí es donde entra nuestra capacidad de percepción para respetarlos o romperlos. No hay ni "bien" ni "mal" en eso, yo lo vería en términos filosóficos del tipo "compone" o "no compone".
Para este año hubo 5 o 6 discos con participaciones mías, luego salen algunos más, es posible que salga un disco mío afuera el año que viene, pero la verdad no estoy apurado en los proyectos individuales. Ultimamente estoy estudiando cuestiones relacionadas a la música electroacústica, concreta...y se me fue un poco esa cosa del tipo con la guitarra cantando y toda la gente escuchando de frente y aplaudiendo. Creo que si en un futuro hiciera un show propio lo plantearía desde otro lugar. Por ahora, sigo trabajando con los proyectos que tengo con mis amigos, produciendo, pensando para adelante...y sobre todo, aprendiendo.
dimanche, avril 26, 2009 

El Artículo "Leandro Kalén, música con sentido" fue publicado en la edición nro.7 de la Revista Dazebao (Bahía Blanca) Para más información http://dzorevista.blogspot.com


En la elección de tu repertorio, composiciones, arreglos, se nota que hay mucho trabajo, un background importante. Lo que hace también difícil ubicarte bajo un rótulo: cantautor, música popular, música contemporánea ¿Por qué caminos se desanda tu música?

Bueno, desde chico tuve la suerte de haber escuchado diferentes estilos de música antes de llegar a los géneros habitualmente esparcidos por la juventud. Imagináte que tenía cassettes de Sting, Goyeneche, Madre Atómica, Ney Matogrosso, Marcelo San Juan ¡de todo! Y desde que empecé a tocar, más o menos a los 15... pasé por el jazz, la música étnica, candombe, lo experimental, hasta el rock, pop, trova, folklore...¡Hasta he tocado reggaetón y metal! Para mí es fundamental bajar un poco, ser humilde y tratar de aprender de todas esas experiencias, que te sirvan como elementos para tu propia búsqueda artística. Y realmente me hace sentir cómodo no estar bajo algún rótulo o clasificación.

Frente a ese panorama heterogéneo, debe existir algo que subyace, que actúe como hilo conductor: puede ser la propia experiencia musical o algo más…   

El hilo conductor creo que tal vez sea la búsqueda de una integridad, cosa que va más allá de las fronteras de lo estrictamente musical y seguramente vaya a un terreno más espiritual. Digamos que, generalmente, me muevo con la camiseta del jazz con esto de la libertad interpretativa, de lo lúdico y alguna que otra vez con el delirio y con la firme disposición a romper los límites impuestos. Pero ojo, para romper los límites también tenés que conocerlos. En cierta forma me siento como un equilibrista, o sea, oscilando entre los extremos, pero sin tocar directamente ninguno de ellos —porque primero y principal te caés—, sino buscando estar siempre en un punto de equilibro y avanzar. Por otra parte, pienso que algo importante que puede formar ese hilo conductor es, sin duda, la intuición, el instinto. A la hora de mi educación artística he preferido privilegiar esas cosas por encima de la técnica. Entiendo que esas características terminan definiendo la genialidad, lo genuino, original y personal de cada uno. Hay muchos que se destacan por la técnica exclusivamente, y eso en todo tipo de arte, pero… no sé, no me resulta muy atrayente. Es prodigioso, por supuesto, de hecho grandes genios de la historia eran virtuosos de la técnica, sin embargo, en varios casos, en mi opinión, les falta “algo”. Puedo decir que voy en búsqueda de ese “algo”, pero sin descuidar los otros aspectos. Creo que puedo cantar o tocar muchísimo mejor; pero,  por otra parte, mi manera de hacer música está en un proceso de maduración que tomará su tiempo, aunque más o menos tengo en mi cabeza cómo quiero sonar, ese vendría a ser el objetivo, el "algo".

Lo que decís va a contrapelo del derrotero del gran porcentaje de los músicos y bandas del país hoy en día: las recetas prescriptas del éxito (sonar muy similar a) y la dudosa capacidad técnica que se escucha en general.

Sí, supongo que en cierta forma es porque la sociedad asimiló un poco, más en relación a otros tiempos,  que la música es un negocio, que se ha diversificado en cuanto a los roles...y que "te podés llenar de guita" ¡Ah, claro, y también "te podés llenar de minas"! Esas recetas del éxito vienen predeterminadas y hoy en día están muy divulgadas, especialmente a través de los medios. Con el advenimiento de todos estos artificios de las redes en Internet y esa tendencia a “el facilismo”, que estoy prácticamente seguro que viene del pragmatismo del Tío Sam para que nada se salga de su cauce, la música se ha vuelto un fenómeno social, más que artístico. Te hacen creer que sos re loco, "re copado" y que te estás burlando del sistema, cuando en realidad estás metido a fondo en él. Cada tanto sale un grupito que para intentar llamar la atención se autodenomina la revolución del rock; que esto es post-rock, o hiper-grunge o esas etiquetas ambiguas y resulta que hace lo mismo que se viene haciendo desde hace 20 ó 30 años. Y del otro lado, surge otra agrupación que hace leña del árbol caído, que viene con el discurso de "venimos a reivindicar a Serú Girán, a los 70". Creo que eso tampoco es la idea. Hay que construir con lo que tenemos. Hay un punto donde realmente se cruza lo artístico con lo social, y es esto de que la historia nunca se repite aunque así parezca, solamente se desarrolla, sigue su ciclo. Por ende, los 70 no volverán aunque hagas todos los revival que se te ocurran. Que no nos sorprenda que el pop en general y algunas tendencias culturales tribalizantes siempre hablen de "hoy", pero con una evidente pobreza de argumentos. Así que andamos trastabillando en el presente, otros mirando para atrás...y el futuro que se joda. A veces siento que estamos en la época del "me importa un carajo".  

Cuando hablabas me venía a la cabeza, por un lado, Pomelo, el personaje de Capusotto, que confunde sostener una postura (estrella de rock) con llevar adelante una práctica artística, en este caso la música. Pero, también, me recordaba a Kevin Johansen, que (con mucha altura) o Los Parraleños (con mucha irreverencia) se ríen de todo lo que está alrededor de la industria musical, de los estereotipos, las tendencias. Vos perteneces a una camada de jóvenes músicos, donde tal vez Lisandro Aristimuño sea el que ha tomado mayor relevancia, que invitan a volver a escuchar música.  

Bueno, esas asociaciones son totalmente atinadas. Lisandro justamente es de una avanzada de gente, entre la que está Lucio Mantel, Seba Ibarra, Gastón Nakazato, Juan Jacinto, Alvy Singer, Pablo Grinjot, Flor Ruiz, Juana Chang, entre un montón de gente...que están pujando por hacerle frente a esos preceptos tan instalados socialmente. El estereotipo de la estrellita de rock hoy en día se está alejando cada vez más de lo artístico. La música también es irreverencia, es mala palabra (aunque creo que esas no existen), es "romper todo" pero con un argumento que así lo justifique. De todas formas, también estamos en un momento donde en el mainstream importa más el contexto marketinero (luces, merchandising, la fotito) que el contenido en sí. Un maestro me decía que los grupos nuevos que se forman, antes de componer un tema, se sacan fotos!!! Yo me río, pero la verdad que es terrible. Y fijáte cómo está todo, que hay gente que valora o defenestra a un Zambayonny por el criterio de si dice "coger" o "poronga". El tipo no juega a ser Spinetta, no juega a ser un poeta de la hostia, pero fuera de esas valoraciones el tipo tiene unas letras realmente increíbles, pero obviamente tenés que sacarte de encima el cassette de Bécker y Neruda, porque si bien todo eso es muy lindo y flashero y todo lo que quieras, no es la única forma de hacer poesía. Zamba con sus letras creo que te dice "bueno, sí, yo digo todas esas guarangadas...pero podrás leer el transfondo de lo que te quiero decir sin darle bola a esas palabritas?". Tenemos una cultura tan retorcida y post mortem, por otra parte, que en vida jodemos a un Piazzolla, a un Girondo, y cuando ya no están son los ohhh súper genios. Y encima todavía sale alguno que lo discute. Históricamente, Argentina y otros países del Cono Sur con tempranas influencias europeas tienen un elemento conservador fuertísimo y prácticamente inexpugnable.

Intentar practicar un sonido original y realizar un cover no es una contradicción;  en tu caso esta afirmación se comprueba ¿Cómo elegís un tema para versionar y qué intentas aportarle?

La elección pasa por la escucha de ciertas canciones y decir "epa...ésta me podría quedar muy bien a mí". Hay temas que no se prestan para la reversión, a veces por lo cerrado de su composición, o tal vez porque la grabación original es tan buena, insuperable y especial que sentís "qué le puedo generar yo de nuevo a esto?". Igualmente hay una diferencia, entiendo yo, entre un cover y una versión. Hacer un cover es "Pirulo canta un tema de Radiohead", así nomás, con cierto acercamiento y esfuerzo tal vez por acercarse a la original, que la gente que lo escuche no se pierda, ni tampoco se sorprenda por cambios portentosos. Hacer una versión ya implica un trabajo más original, de abrir nuevos sentidos en la letra, apoyar eso con cambios en la instrumentación, en los acordes, los matices, darle aire que antes podía no tener...en fin, apropiarte del tema en cuestión. Y justamente, ése es un riesgo tremendo que me gusta mucho asumir. Creo que salí airoso de varias de esas experiencias, ayuda también a la maduración de tu propio material ya que estás trabajando con un sonido especial y particular. El proceso de trabajo que puedo realizar en algunos casos puede ser la completa recomposición del tema, trabajar desde el cero. Ahora pienso acercarme a lo que es el terreno de la traducción, otro campo interesantísimo.

Participaste en algunos discos homenajes ¿Cómo fue la experiencia?

Muy positiva, me sirvió para acercarme a la música de otros artistas, amigarme con algunos estilos. Me dió la posibilidad de hacer mucha introspección, de bucear y buscarle la vuelta a cosas no muy sencillas. Actualmente se encuentra una versión mía en el disco virtual tributo a Miguel Abuelo...y ahora sale a la calle el disco doble Guardado en la Memoria, un homenaje a Gieco hermoso, con aportes de todos los flancos, algo desde ya festejable. Encontrar a Iorio, al Flaco, a Mariano Otero, a Zambayonny o a Roxana Amed en un mismo disco es un hecho realmente increíble e imperdible; encima teniendo en cuenta la pobrísima imagen que tienen hoy en día los discos tributo en tiempos de refrito constante. En este disco aportamos junto a Andrés Ruiz una versión de Canción de amor para Francisca, un tanto riesgoso por el lado del sonido. Es importante destacar que a diferencia del "Gieco Querido", el "Guardado en la Memoria" es independiente y todo lo recaudado irá directamente para el comedor infantil Fueguitos, de Mar del Plata.
mardi, juillet 22, 2008 

La música en Argentina está jodida

entrevista a Leandro realizada por Gonzalo Orzuza

publicada en http://orzedan.com.ar/leandrorodriguez.htm

Como se presentó Leandro al hacer la nota: Mi nombre verdadero como está en el DNI es Leandro Ariel Rodríguez Ramírez. Como es un nombre súper original, conciso y por sobre todas las cosas comercial, decidí que me denominaría Leandro Rodríguez, como para abreviar un poco, y confundirme entre los cientos que se llaman igual que yo. Es una forma previsora de no ser famosito al estilo "Operación Triunfo". Ya es demasiado tarde para ponerme un nombre artístico de peso como Prince, Madonna, Zambayonny, Angel Mahler, Totó la Momposina, qué se yo.

Bien, contanos cuando empezaste con esto de la hermosa música que haces?: Comencé de muy grande para mi gusto, ahora que lo veo en retrospectiva, teniendo en cuenta que vengo de familia de músicos. Digo esto porque he visto chicos hijos de músicos que ya a los 9, 10 años te arrancan la cabeza tocando algo. Y es a veces lo que se suele esperar. A los 14 años empecé a estudiar percusión y al año siguiente a tocar el bajo. Poco después, como ya tenía muy arraigada la lectoescritura musical, escribía composiciones instrumentales, algunas con una onda tipo música de cámara contemporánea. Ideas sin definir, en su mayoría. A los 16 empezaría con el piano, y a los 18 escribí mi primera canción. A partir de los 19 empecé a tocar profesionalmente, y a explorar otros instrumentos, la voz, y escribir otras cosas. Me vino muy bien igualmente tomarme mi tiempo para ir descubriendo yo mismo lo que quería hacer. De todas formas hoy en día no escribo mucho, le tengo mucho respeto a ese acto espontáneo, no es que me salen canciones de los poros. Es muy común del rock o del pop en general eso de hacer temas de "relleno". Hoy en día se produce así: tres o dos temas hits, algún tema bueno en serio, y el resto un menjunje para justificar la salida del disco. Tiene que salir uno cada año o cada dos como mucho porque así lo exige el mainstream, el desasosiego de la sociedad de consumo; es un producto como si fuera un postre de La Serenísima. Yo no comparto esa manera de trabajar. Me ocupa la idea de querer hacer música, y realmente me siento cómodo cuando no hay ninguna etiqueta. Generalmente no sé que responder cuando se me pregunta qué instrumento es el que toco, o qué música interpreto.

Qué exponentes tienes o tuviste a la hora de empezar?:
Bueno, yo en ese sentido hice el proceso inverso. Cuando casi todos escuchaban a The Beatles, o a Los Piojos, o a La Renga, o a quien sea que escuchaban los pibes, yo me volvía loco con los discos de Pat Metheny. Me sabía los arreglitos de memoria de los discos "First Circle", "Still Life" y "We live here". Imagináte que yo lo vi a los 11 años en el Gran Rex, y al otro día iba emocionado a contárselo a mis compañeros de la escuela y nadie tenía la más puta idea de lo que estaba hablando. Escuchaba mucho folklore y tango, Cuchi Leguizamón, Manolo Juárez, Roberto Goyeneche. George Benson, Mike Stern, Rubén Rada, Al Jarreau, Gismonti, Hermeto Pascoal, Ivan Lins, todos esos monstruos fueron mis maestros. Escuchaba mucha música popular en general, hasta música del Africa, Salif Keita me volaba la cabeza. A los 12 escuché "Yendo de la cama al living" de Charly y me caí de culo. "Qué es esto?", pensaba. Después escuché Sting, The Police, Spinetta, Serú Girán, para llegar hasta Pedro Aznar…y ponéle que a los 18 recién escuché a The Beatles. Creo que fue útil para mí empezar escuchando todo eso para tener una visión mucho más abarcativa de lo que estaba pasando en la música en todo el mundo.
También he escuchado desde siempre música clásica: Satie, Ravel, Mussorgsky, Debussy, Beethoven…aunque nunca se me pasó por la cabeza tocar esa clase de música. Lo tengo como una influencia, de todas formas.

Que sentís al pisar un escenario?:
Vértigo, una sensación inexplicable que mezcla todos los sentimientos en una forma que me obliga a mí a estar lo más centrado posible. Estar vacío y lleno de vigor al mismo tiempo. Aunque generalmente las características que definen ese estado están intrínsecamente relacionadas con las rutinas o "ceremonias" que uno realiza antes de subir a un escenario. Yo por ejemplo, desde hace un tiempo a esta parte vengo trabajando mucho ese aspecto. Cuidar la respiración, lo que pasa por mi mente, afinar el cuerpo como si fuera la cuerda de una guitarra. En resumidas cuentas, es intentar lograr un vaciamiento. Es muy loco, pero toco o reacciono muy diferente cuando tengo un micrófono delante que cuando estoy en mi casa tocando la guitarra. En el último caso creo que la energía se desvía fácilmente por otros canales. Cuando estás en un escenario, inexorablemente todo tiene que concentrarse en un punto. Bah, si uno quiere crear una interacción con el que escucha. Muchos hablan de la comunión con el público, con una suerte de análisis marketinero de la cosa, como que "sabemos lo que la gente quiere". No sé, yo no me atrevería a afirmar ese tipo de cosas, más teniendo en cuenta que creo que hay una diferencia entre un músico y un artista. Primero me preocupo porque mi interpretación sea genuina, y que lo que se escuche es lo que realmente sale de adentro mío. Lo demás, es otra cuestión.

Cual consideras tu canción icono, o la que más te representa?: Hace poco hice un relevamiento de todo el material que escribí desde el principio a esta parte. Uní algunos retazos de ideas que tenía sin hilar, y organicé los que quedaron aparte para poder terminarlos en algún momento. Me tomo mi tiempo para esas cosas, si dejo algo librado al azar es porque fue pautado de esa manera. El punto es que tengo tal exigencia conmigo mismo en la elaboración de una composición, que todas terminan hablando de mí y definiéndome. Algunas más, algunas menos, pero todas siguen esa lógica. Tal vez tengo alguna preferencia de tipo estilística por alguna, pero lo que tenía que desechar ya fue. Cuando grabo el demo o la versión definitiva de un tema, no me quedo conforme hasta que me encuentre yo ahí. Que más allá del sonido, de algún pifie o algún desastre con la voz, me diga "esto garpa". Ojo, de todas formas no me fue fácil llegar a ese concept. Tuve que andar por varios caminos para llegar a eso. Por otra parte, siento que todavía mi proceder "solista" no está lo suficientemente instalado ni en mí ni en los que me conocen como para hablar abiertamente de mis canciones. Todavía no tengo un disco editado incluso, así que creo que la "canción icono" está esperando el mejor momento para aparecer. Quizás.

Qué pensas del desempeño de la música en Argentina?: Y, yo creo que estamos jodidos. Particularmente pienso que el rock argentino, ese proceso maravilloso que se inició a fines de los 60, cerró su ciclo a principios de los noventa, con los conciertos de despedida de Serú Girán y Soda Stéreo, las dos cabezas hasta ese momento de toda esa estructura impresionante, y de esa avanzada de artistas realmente increíbles. Hoy estamos en veremos, los que realmente pensamos en qué hacer cuando vemos a Charly en un neuropsiquiátrico, cuando vemos un sótano que se dice escenario para grupos musicales que te cobra un fangote de guita por tocar, cuando vemos un lugar lindo que para tocar ahí tenés que ser amigo de tal o voltearte a fulano, o cuando vemos la programación de los principales festivales de música. Es para deprimirse un poco. Encima ahora hay una amalgama un tanto ambigua de todos los géneros en Argentina, eso estimulado sin duda por Internet y por la repetición de los problemas devenidos de la producción. De los problemas y de las ambiciones, me animaría a sugerir. Hoy muchos artistas observan con atención y con algo de alarma que hay una avalancha de personas que llenan las arcas de las casas de música de la calle Talcahuano porque hoy para que te escuche alguien no hace falta tener a Grinbank de tu lado. Cazás el microfonito de la compu, tocás dos boludeces y lo subís a un purevolume o a lo que sea. Y puede que lo escuchen diez tipos o veinte millones. O sea, lo que quiero notar es que hay muchos jugando a ser famosos y les importa un carajo la cultura, la importancia de la música como mensaje, la coherencia, la originalidad y el criterio. No quiero que suene a autodefensa tendenciosa pensar que hay diferencias entre un tipo que toca la flauta dulce, un músico y un artista, lo que sucede es que los medios y la sociedad misma se dirigen hacia la no sutileza, hacia el castigo a la imaginación. Sino prendé la tele a las 3 de la tarde y fíjate que pasa. No quieren que pienses. Por qué Canal 7 teniendo una programación interesante, sincera y creativa tiene un punto de ráting en la ciudad de Buenos Aires?
Otro problema que veo es que prácticamente todos ponen sus ojos acá, como si Argentina terminara en la General Paz. O es Buenos Aires o es España. Creo que es una falla idiosincrática que viene de larga data.
Sería interesante aclarar que me encuentro todo el tiempo con chicos que hacen cualquier cosa con tal de sonar en la Rock And Pop, hacer un River lleno cuando todavía no mueven más que los padres y los amigos, y quieren vivir rascándose jugando al Nintendo esperando que EMI les liquide la plata para estar de por vida "rockeándola". Está todo bien, a mí no me ofende que se haga eso, pero lo que sí me enerva y me saca es la soberbia. Tratar al resto como boludos porque se desgranan pensando cómo hacer para que el arte pueda rescatarnos, al menos, a nosotros mismos. Hay una confusión muy grande.
También está esa estúpida división de ghettos. Que nosotros los tangueros, que nosotros los del jazz, que esos de la cumbia villera…si hay algo que aprendí en este tiempo es que la "negrada" no es propiedad de ningún sector social o cultural. Si vamos a llamarlo así, hay negrada en el folklore, hay tipos que no saben lo que es el silencio y tocan vomitando notas todo el tiempo como si fuera un ejercicio gimnástico, hay otros que tocan cualquier pavada y la catalogan como free jazz, hay otros que dicen ser la mejor banda argentina o la revolución del rock y siguen tocando las mismas progresiones que hace 50 años. Me parece que ese concepto es el mismo que pone a los que le dicen "negros" como "chorros", "sucios" y "peligrosos", o a la cumbia villera como música de "pobres ignorantes".
Hay que redefinir un poco la idea de revolución, la que hay imperante es muy ingenua, muy infantil, y por lo tanto facilista. Y la opinión pública se ha vuelto peligrosamente maleable, reaccionaria, oscilatoria. Hay un pedazo muy grande del mercado dedicado a lo que se vende y autodenomina como irreverente, y en realidad es una pelotudez monstruosa. Es estar en contra de todo porque sí. Para que Pettinato sea un líder de opinión entre los adolescentes, que repiten cada boludez como loritos y creen que saben del conflicto del campo…y que además, Pomelo sea el personaje del año en la tapa de la Rolling Stone…viejo, algo raro está pasando.
Sin embargo, como la historia puede demostrarlo, en los momentos de crisis social hay manifestaciones en el arte sublimes. Y pienso que aquí hay músicos increíbles, unos compositores del carajo que les importa un pito si hacen rock, si es grunge, folklore, reggaeton, o lo que fuera. Es como decía antes, creo que lo importante primero es intentar hacer música. Para las clasificaciones están los críticos, que la gran mayoría no sabe nada, y lo peor es que deciden quién toca y quién no.
Igual, yo ya no me hago tanto problema por todo eso. Más vale tener bien definido lo que uno piensa, y hacer la suya. Si te metés en ese jueguito loco, perdiste. Hay que saber cuidarse y elegir.

Y en el mundo?: Argentina, si bien creo que hace el mejor rock y pop que se escuche en Hispanoamérica, es un espejo tardío de las movidas del norte. O sea, no hay mucho que investigar, fijate que los músicos argentinos son bastante admirados en Europa, o en los demás países de Latinoamérica. Lo que pasa es que varios de los músicos brillantes que hay afuera nadie los conoce acá. Y cada tanto sale algún tapado tocando en algún bar de Francia que la descose, y acá tiene que estar mendigando para poder comer.
La tendencia en todo el mundo por lo menos con el rock es la misma, es el refrito constante, la ostentación y culto del exceso, el autohomenaje. La ideología y el concepto brillan por su ausencia y todas las canciones se oyen igual y hablan de lo mismo una y otra y otra vez. Lo que pasa es que los mercados son distintos, el europeo tiene su casa llena de discos. Acá, gracias que los tenés todos bajados si tenés Internet. Las grandes bandas se reúnen porque no saben qué corno hacer, y van a lo seguro, a los estadios llenos para recrear los hits de siempre.
Pero si uno es curioso e indaga, encuentra otras cosas. Creo que hay una avanzada muy interesante con artistas de diferentes lugares del mundo, mixturando cosas, probando. Uno de los pocos países donde se sigue una línea cultural variada, propia e independiente es Brasil. Bueno, si uno de sus aeropuertos se llama Antonio Carlos Jobim…

Que sentís al terminar un show?: Cansancio!!!Es agotador, y más cuando uno se carga al hombro funciones ajenas al de ser músico. Ahora me permito disfrutar un poco más un show, antes por ahí me pasaba de estar pendiente del tiempo "uhhh, cuándo termina? Faltan 3 temas…" o pendiente de la gente, o pensando en los pajaritos. Fui refinando ciertas actitudes, y ahora me siento, cuento 4 y le doy derecho.

Cual pensas que es o fue la mejor banda de música de Argentina?, por qué?: No sé, realmente no puedo elegir una. Es como la pregunta "querés más a tu papá o a tu mamá?". Serú Girán, La Máquina de Hacer Pájaros, Alas, Invisible, Jade, Almendra, Madre Atómica, Los Abuelos de la Nada, entre otras, son bandas que me fascinan. De los 90 para adelante, rescato algún trabajo de Divididos, lo primero de Bersuit hasta "Hijos del Culo", "Tercer Arco" de Los Piojos, y un par de cosas más. Digamos, no me volaron el mate pero están buenas, qué se yo. Hoy hay bandas como por ejemplo Zanahoria o La Manzana Cromática Protoplasmática, que me parece muy copado el trabajo que vienen haciendo. Igualmente no soy de escuchar muchas bandas, generalmente escucho más solistas.

Y del mundo?, por qué?: Me pasa algo parecido, me encanta Radiohead, The Police, Weather Report, Spyro Gyra, y muchas más, pero la verdad no puedo decidirme exclusivamente por una.
Yo no tengo muy presente igual ese concepto de reducir la música a las bandas, o sea, creo que eso es una extensión de esa idea juvenil de "sos pendejo? Tenés que tener una banda, loco" como una cuestión de pertenencia social más que otra cosa. No todos anduvieron en bandas para ser solistas. No es que una cosa conduce necesariamente a la otra, porque sino se vuelve como demasiado predecible. La pregunta usual ante la declaración de que tocás un instrumento es típica: "ahhh, y tenés una banda, no?", como si el hecho de tocar un instrumento musical tiene su inmediata cohesión y justificación participando en una banda. Se instaura como una cosa natural, como que un tipo es panadero si tiene una panadería.

Si no estuvieses en el mundo de la música, qué carrera o trabajo creen que estarías enfrentando?, o ya afrontas otra carrera simultáneamente?: Sería timonel…qué se yo. Con que no vuelva a pisar un call center o una oficina llena de frustración y miseria humana que tenga que soportar contra mi voluntad, ya está bien. Con sus idas y vueltas, siempre pensé en vivir de la música. Aunque hay otras cosas que me gustan mucho, como el periodismo, o la historia, el teatro, la narrativa, cosas que también estoy estudiando. También me interesa mucho el trabajo social. Pienso y quiero hacer mucho por los demás, creo que es también una buena forma de encontrarse a sí mismo.
Tengo trazados mis planes estudiantiles de acá a unos años, quiero capacitarme en unas cuantas cosas que me gustan. Soy muy inquieto en ese sentido.

Crees en eso de que el músico se enamora de su instrumento?: Sí, bueno, aunque sería sano que la cosa no prospere más allá del enamoramiento…yo veo al instrumento como un amigo. Como aquel que me ayuda a expresar algo, con mayor o menor precisión. Incluso a veces se dan relaciones de amor-odio con el instrumento. Juan Carlos Pelotudo, el personaje de Peter Capusotto, es un clarísimo ejemplo.

En tu caso particular las letras que escribís son autobiográficas o no?: por ejemplo?: Siempre terminan siéndolo. Tengo letras que a veces me parecen asquerosamente melosas como "Yours", que dice algo así como "mi corazón es tuyo, hacé lo que quieras con él" y otras tan oscuras como "Día imaginario", que es un tipo que harto de la indiferencia decide abstraerse totalmente del mundo, volverse un ermitaño, suicidarse. Hay una parte que dice "y éste es mi día imaginario, en que el mundo florecerá sin mi presencia". Esos temas son una canalización de cosas que me sucedieron. Después hay otros temas que elaboré con una cierta distancia emocional, pero en las que igualmente me veo identificado. Es porque pienso siempre en la conjunción de letra y música como un todo que tiene que funcionar.

Alguna situación graciosa que hayas enfrentado en el escenario o alguna anécdota que contar?: Hay una del 2006, cuando tocaba con mi primer grupo, que era algo que andaba en lo progresivo, con fuertes cimientos poperos, digamos. Teníamos una fecha que cumplir en un bar, y lo habíamos preparado bastante, porque era el regreso a los escenarios después de un tiempo, y con unas composiciones tremendas que parecían de "Nursery Crime", ese discazo de Genesis. Una semana antes, de una forma bastante ridícula por cierto, se va el baterista de la banda. Tuve que convocar a un amigo que por suerte toca bárbaro, y se aprendió los temas rápido. Hubo que aguantar otros contratiempos, como la falta de sala para ensayar, y otras cosas que ahora bien no me acuerdo.
El tema es que fuimos con ganas de que fuera una cosa tremenda…y mientras tocaba la banda que arrancaba nos enteramos que había una serie de problemas con algunos vecinos intolerantes (yo diría que uno o dos como mucho) y que había que bajar sensiblemente el volumen. Con todo el lío, al cuarto tema que estábamos tocando cae la policía y clausura el lugar. Era plena paranoia y locura post Cromañón.
Hoy lo veo en el tiempo y fue una anécdota increíble, porque en ese momento pensé que alguien nos había hecho un gualicho, o algo por el estilo. Desde este año dejé de estar activamente en bandas y me animé a interactuar con otra gente, participar de otros proyectos libremente. Querer vivir de esto para mí es también dejar atrás eso de "bueno, somos una banda, todos somos uno, y que el flyer, las remeras, los cartelitos, hacer el mismo show igual" y qué se yo. En mi caso juega como una limitación que no me interesa volver a vivir.
Y volviendo a esto de la locura post Cromañón, la verdad, no cambió nada, y hasta tendría que decir que empeoró. Bueno, no debería sorprender a esta altura que tengamos semejante personaje como jefe de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires. Y por supuesto, alguien lo puso ahí.

Algo más qué comentar?: Bueno, en mi sitio que por ahora es una de estas cositas gratis, www.myspace.com/leanrodriguez puede verificarse algo de mi tarea tocando, produciendo otras cosas, y adelantando lo que espero sea un primer disco que salga el año que viene. Todo lo que hago últimamente está reflejado ahí, así que se puede visitar sin compromiso de compra.

mardi, mars 18, 2008 

(artículo escrito por Leandro para la publicación "Libertad No Duerme")

disponible en http://libertadnoduerme.blogspot.com/2008/03/la-nueva-guardia.html

Como una suerte de contrapartida a la frívola y trillada escena musical argentina más mediática, surge desde distintos flancos un colectivo de inspirados y jóvenes artistas con la mente puesta en marchar hacia adelante. Aquí, un acercamiento a algunos de ellos.

Una avanzada de músicos argentinos jóvenes, entrenados y muy talentosos, marca el rumbo de la nueva música popular. Nuevos exponentes, de vastas influencias, poco interesados en encasillarse en un género en particular, constituyen un capítulo que recién se está abriendo y surgiendo como una necesaria reacción al proceso involutivo de la cultura actual.
Cuando la mayoría pensaba que el rock y la canción argentina iban a continuar por ese transitado sendero de la regresión, del continuo autohomenaje...observando un poco las carteleras de algunos lugares e investigando en Internet caemos en que hay otra música dando vueltas.
Fuera de la enajenación y reproducción que implica el proceso de estar formando "exclusivamente" un grupo de rock, pensando en el criterio que generalmente está instalado socialmente y por el cual hay tantos jóvenes estudiando música, hay otros que trabajan en un medio más solidario, preocupado por la originalidad y la innovación, presto a la continua colaboración mutua, al intercambio de talento, y no por ello ser necesariamente tildados como músicos "sesionistas", según se suele prejuzgar. En pocas palabras, hay otros que "se la rebuscan" y no se quedan con una sola cosa, sino que se reinventan a sí mismos.
Algunos de ellos han sido convocados por varios de los grandes nombres del rock y del jazz para sus trabajos.
Buena parte de ellos, teniendo un talento de exportación, optaron por quedarse, o van y vuelven.
Podríamos, a fin de mencionar algunos nombres representativos de esta ola, crear un árbol de relaciones a partir de, por ejemplo, los talentosos hermanos Jacinto. Hernán, tecladista del grupo de Javier Malosetti, incursiona en el hip hop y el R&B de la mano de la cordobesa Daniela Spalla, toca con Loli Molina (acompañada también
por Nico Cota) y se presenta en dúo y a veces con su hermano Juan Pablo (baterista de la ascendente banda Rosal, donde brilla María Ezquiaga) acompañando a Ayelén Zuker, una de las voces nuevas más exquisitas del jazz y del soul, quien en algún momento trabajó con artistas como Sergio Mihanovich o Dante Spinetta. Al mismo tiempo,
Ayelén tuvo destacadas intervenciones en la estupenda placa "Grabador" (2007) de Javier Calequi, tal vez un punto de reunión de varios grandes músicos, ya que también se sumaron el bajo de Matías Méndez, los aportes de Sergio Verdinelli (baterista de Spinetta), Mariano Sanci (baterista y arreglador de Polijazz, una numerosa agrupación que reversiona clásicos de Police), Marcela Morelo,
Sebastián De la Riega, Matías Conte y Guadalupe Alvarez Luchía, entre otros.
Del lado de la fusión de estilos está la guitarrista y cantante
Adriana Sica, quien pateó el tablero con "Bendito Faro" (2006), un disco en el que participan monstruos como Pedro Aznar, Luis Alberto Spinetta, Lito Vitale, Daniel Maza, Oscar Giunta o Abel Rogantini.
En el camino de la exploración aparecen el cantautor Juan Rosembaum con su agrupación Chitrili y Julieta Rimoldi.
En otro orden Lucio Mantel (ex guitarra y voz del grupo Que) está dando las pinceladas finales al exótico Nictógrafo, con una suerte de tendencia progresiva en las armonías y letras.
Del lado del pop, quizá peleando en el mismo llano que buena parte de las bandas de rock under, se encuentra Zanahoria, que está preparando el sucesor del inspirado "Verde, el blanco es un color" (2005). El fin del 2007 los encontró teloneando a Virus, banda mítica del género.
Florencia Ruiz es quizás uno de los personajes más emblemáticos.
Dueña de una voz única y un estilo inconfundiblemente personal, tanto para dibujar texturas musicales como para tocar la guitarra, presenta actualmente en diversos escenarios su disco "Mayor" (2007) mientras prepara un disco a dúo junto a Ariel Minimal (Pez). Su hermano Andrés, baterista y percusionista también devenido en
cantautor, realiza una intensa búsqueda sonora que encuentra una maduración en el reciente "Amor ventrílocuo".
Rosario Bléfari (ex Suárez, una banda hoy objeto de culto) y Flopa, nombres relacionables a los Ruiz, se hallan en la plenitud creativa de sus carreras.
En el flanco de la fusión rioplatense, se puede mencionar a los tecladistas y cantantes Matías Mormandi y Silvia Aramayo. Mormandi ya tiene varios discos en su haber, donde demuestra su interesante gusto como intérprete y una capacidad muy atractiva para abordar recreaciones de composiciones ajenas. Silvia presenta su hermoso y
transparente trabajo "Todas partes" donde participaron maravillosos músicos (incluyendo varios de los ya citados).
Estos artistas y otros imperdibles se pueden escuchar en myspace o redes similares. Y están dando vueltas por Buenos Aires, o de gira por algún rincón de Argentina o del mundo. Su arte lo merece. Tal vez no estén en los 40 Principales, pero no cuesta mucho trabajo al
fin encontrarlos, es sólo buscar, de hecho es así como uno puede formar su criterio: curioseando, disfrutando, eligiendo.
Este arte es lo que también se hace en nuestro país. Es realmente un deleite, vale la pena.

Links (para escuchar y seguir investigando, una posibilidad interesante es ver los amigos y favoritos de los spaces mencionados, hay más de una sorpresa)
 
www.zonaindie.com.ar
www.myspace.com/hernanjacinto
www.myspace.com/ayelenzuker
www.myspace.com/danielaspalla
www.myspace.com/javiercalequi
www.myspace.com/adrianasica
www.myspace.com/julietarimoldi
www.myspace.com/luciomantel
www.florenciaruiz.com.ar
www.ruizandres.com.ar
www.flopa.com.ar
www.rosarioblefari.com.ar
www.myspace.com/matiasmormandi
www.myspace.com/silviaaramayo
www.zanahorianet.com.ar/

mercredi, février 27, 2008 

Carta que envié a Demián Naón y Agustín Cristiani, amigos músicos. También publicada en http://www.demiannaon.com.ar/noticia.php?id=43.

Amigos, es milagroso poder llamarlos y sentirlos de esa manera en medio del progresivo y desesperanzador avance de la miseria. Cada vez me resulta más firme el hecho de que sólo las cosas hechas con amor nos cambian, nos hacen emocionar, desestabilizan las estructuras y movilizan lo que está verdaderamente dentro de nosotros mismos. Por lo cual entiendo que la sincera y desmedida amistad, que el amor despojado de la posesión y entregado incondicionalmente son parte indivisible de aquello que nos abre las puertas de la percepción, nos libra de ese ágora egoísta y "chanta", y nos concedería la inédita posibilidad de transgredir el límite, de trascender genuinamente la propia existencia, aquel camino sobre el que tanto se dijo y poco se hizo. Seguimos en la división y por lo tanto en la destrucción, ya sea de ideas, relaciones, cosas. Nos conviene porque es la salida fácil, que olvidaríamos sin rencores. Lo que no recordamos es que para hacerlo necesitamos "atajos", y vivimos mintiéndonos. Seguimos pensando en un 100% de las cosas, en un 50 y 50, que todo está hecho, que esto nada más puede dar, que aquello tiene más vida útil, jerarquizando por la funcionalidad. Vivimos 100, 80, 0 10 por ciento resignados, creyendo en todo eso.

Tratamos de comprender científicamente todo, aun cuando no sepamos ni un ápice de cualquiera de las atribuladas ramas de ese árbol. Cuando no comprendemos qué es la ciencia y para qué está, para qué estuvo.Sólo pensamos en el para qué estará, como idea materialista del futuro. Los autos volarán, se llegará de a poco a cada confín del universo, si es que de verdad se prueba que existe y se determina su tamaño, la esperanza de vida seguramente aumentará (en el sentido "prepago" de la frase, ya que quizás se erradiquen ciertas enfermedades, pero otras esperan su turno para venir), y tantas otras cosas que supuestamente simplificarían la vida de nuestros descendientes...

pero...y nosotros?

Cuándo pagaremos la deuda con nuestras almas? Cuándo haremos lo que sea necesario para que ellos realmente simplifiquen sus vidas y se preocupen por vivir, y no por sobrevivir?

Miramos a cualquier lado, creemos que nuestra aniquilación correrá por cuenta de los extraterrestres, o por las fuerzas de la naturaleza. Siempre fuerzas externas, como cuando se critica a los políticos, como si hubieran nacido de otra forma.

Pero...tan pocos asimilaron que la humanidad tiene la única llave de su propia destrucción?

Si esto es realmente palabrerío, por qué cada tanto, ante cada acontecimiento llamativo que libera nuestro caudal de imaginación o capacidad de afectarnos, aparece en el medio alguno de estos pensamientos?

Ayer veía con una mezcla de rabia y de asombro en el diario que no es tan loca la cifra de 600000 civiles muertos en Irak a causa de la invasión estadounidense. Y tanto la ONU como el resto del mundo sólo atinan a quedarse impávidos y algunos, conmoverse ante semejante ignominia, ante tal acto de brutalidad. Con que ya muera una sola persona ya es un delito castigable, pero las cosas que comentaban los oficiales que regresaron eran de una impunidad y una locura tal que pensaba que esas eran cosas del pasado, como de la Inquisición o de los más oscuros momentos de las Cruzadas o las Guerras de Religión. Pero sin embargo está sucediendo a unos kilómetros del Obelisco. Sin ir más lejos, asistimos también a la revelación de la identidad más frívola, egoísta y oscura de buena parte de nuestros compatriotas, en medio de lo que pareciera una reestructuración política, que no es más que la consecuencia de un proceso social que tiene una curvatura casi impredecible. Por no decir que el pronóstico es reservado. Es en este momento que desde la cultura debe aparecer la contraofensiva. Desde nuestro lugar debemos dar lo mejor posible.

Es en este momento que debemos estar más atentos que nunca, más involucrados que siempre. Inspirados en la realidad, apoyados en nuestros sueños. Sin miedo a compartirnos, a deleitarnos, a comunicarnos. Sin miedo.

Como amigos.