Un "exguitarra" del Oso tiene una teoría fantástica. Afirma que como grupo musical hacemos de nuestros errores una filosofía, un escudo que nos protege y nos empuja pa'lante, siempre al precio de mirar hacia el interior de nuestro ombligo, porque si mirásemos hacia fuera, si esperásemos lo que todo conjunto espera, o sea reconocimiento, nos comeríamos la mierda. Y eso nos convierte en nihilistas (y en solipsistas incurables, o sea, en pajilleros peligrosos)
Siguiendo su sabio argumento, creo firmemente que la historia del Oso está marcada por el error. Ha sido –y sigue siendo- un camino de descenso. Y en lugar de frustrarme por ello, o de intentar cambiar una sola línea, pienso seriamente que el error es una categoría "ontológica" impresionante. Un quinto miembro, o sexto miembro. En realidad el error nos diluye como grupo en lugar de concretarnos, y eso provoca consecuencias filosóficas interesantes. Por ejemplo, ¿cómo definiríamos al oso? Difícil pregunta.
Los grupos se miden por su estado de determinación dentro del movimiento cultural al que pertenecen: determinan y son determinados (y da igual que provengan del underground más "auténtico" porque ellos también graban discos y se dan a conocer). Pero un grupo que casi no influye, que gusta poco, que toca menos, y cuando lo hace suena mal, que casi no graba y al hacerlo, también lo hace mal y desordenado, que no ensaya demasiado, que no se promociona de ninguna manera más allá de Internet, que casi no distribuye sus discos, etc, etc, está más cerca del nihilismo que de cualquier logro "cultural" (o contra cultural). Evidentemente un grupo así, no es ni siquiera nihilismo, en mi tierra, como en todas partes, se les llama "malo". Pero después de todo el punk también nació de lo feo, de lo malo y lo desagradable. (No hace falta que les recuerde que la palabra "punk" viene de los presos a los que daban por el culo, y ya no digamos la palabra "hardcore")
Un ejemplo de lo que les hablaba es el primer cedé que grabamos en el 2001 con Radio Bronka al que no nos molestamos ni en ponerle título. Sin duda el disco más confuso, atropellado e imperfecto de los que hayamos hecho. Y no se crean, no fue deliberado, en realidad ensayamos mucho para conseguirlo, nos lo curramos como el que más tras largas sesiones etílicas y discusiones varias. Fue el último intento por amoldarnos a los cánones musicales, o sea: ensayo-síntesis-ensayo. Entonces incluso pensábamos que habíamos avanzado musicalmente y que podríamos impresionar. Pero no fue así. Y no por falta de promo, en ese sentido Radio Bronka trató de evitar lo inevitable: Las canciones suenan como un caos de ideas superpuestas; son todo lo contrario a lo que debería sonar la experiencia acumulada, es decir, a concreción. En ese sentido, se pierden en el fondo, sobre bases rítmicas barrocas, ideas sin respiro, letras impronunciables, estructuras verdes e inaceptables desde el punto de vista musical "académico" (y escolástico), o intuiciones fallidas.
Pero no, no se crean, no soy un penitente que se fustiga escribiendo esto, tratando de purgar sus errores. No, estoy orgulloso de ellos. No me arrepiento para nada. Me encanta ese disco: en el fondo es inteligente, arriesgado y desafiante (y por eso, algo pedante, lo admito). Por que si, porque dentro del punk se expande cierto conformismo que asume su propio dogma musical e ideológico, y eso a veces duele. Al final de ese disco, de nuestro riesgo, y de nuestro propio desafío, chocamos con todos los errores posibles, pero no hace falta decir que valió la pena. Quiero creer que retamos nuestros límites y nuestra educación "punk", intentando salir de esos clásicos esquemas musicales adquiridos. Si algo es, es un disco nada brillante que le da un toque imprevisible bastante elegante (y personalmente me aburren los discos perfectos de estructuras brillantes)
Y aquí empieza la filosofía, la justificación, y el orgullo con el que he iniciado esta declaración de principios: es en el error donde se encuentra nuestro éxito personal. Tras el error hay, como he comentado, una filosofía de fondo que habla de caos, de imprevisibilidad, de confusión, de resistencia abierta y creativa capaz de abrir puntos de fuga… ¿qué hay más "punk" que eso? Pero tal vez no sea este el momento de hacernos más pajas mentales, para eso tenemos nuestros directos. Malos, eso si.
Nada más, tan sólo les invito a que pasen por el blog del Oso y escriban algún comentario, y si les interesa el lado filosófico de todo esto, pasen y lean el otro blog de Conjunto Vacío, donde irán desarrollándose estas ideas http://bilonguis.blogspot.com/ Aunque les advierto de que su lectura no resulta muy fácil (todavía tengo que practicar)