Ramblas
Dedicado a Carles Sanchís, poeta del desahucio
Postal: Canje financiero en sórdido portal
Preacuerdo en calle que transita el pecado mortal
Intercambio de mentiras precavidas
Y complicidad fingida por senderos torcidos del capital
Del viaje por sus labios ancestrales como sincope
Del trueque de efectivo, paliativo de tu síndrome
Del déficit de plenitud, resaca del silencio
Cuyo amante es el melómano vacío del comercio
Vive en el tropiezo primerizo del hastío
Y en el génesis sombrío del olvido y su desprecio
Muere en cada ciclo de proeza concebida
Con el fin de arrebatar la libertad en privilegio
Por eso el recatado pudor en su piel se intuye
Y esa pizca de su honor sin mancillar la restituye
Se puede maquillar cada pasión que en ti construye
Con los sólidos cimientos de caricias que rehuye
Anónimo testigo de su lucha a un precio ínfimo
Te regaló ternura en su sonrisa, lo más íntimo
Despierto del letargo solitario en tu paseo
Y en tu cara una pestaña suya, pediste un deseo:
“Que algún día pueda perdonar y amar las cicatrices
De la soga aleatoria que truncó mis directrices,
No me hechice la belleza decadente y preconice
La palabra del amor por habitar días felices
Que el estigma del parásito que acecha podredumbres
Sea derrocado por desacatar la servidumbre
Que luciérnagas del fin llenen de luz cada crepúsculo
Y publiquen testamentos del dolor en verso póstumo.”