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Mercedes Alvarado - Blog

Mercedes Alvarado

Mercedes Alvarado


Last Updated: 7/29/2009

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30 Jun 08 Monday 
Alguna parte de mí se me olvidó en las casas que habité. Creo haber dejado trozos de piel bajo la colcha de la cama de la segunda casa en que estuve. Quizá también me dejé por ahí la mirada tímida de alguien que tenía muchas palabras y pocas cosas que decir.

La hoja de la libreta de mi memoria, donde acumulaba los nombres de mis amantes, se habrá quedado pegada en alguna ventana.

Extraño los sillones con las manchas de lágrimas en los asientos. Le daban vida a la casa y me daban calma a mí.

Los ojos, sobre todo los ojos que se me habían pegado al cuerpo, esos son los que menos extraño de todo lo que fui dejando por ahí.

M.A.
2008
01 May 08 Thursday 

Se asoma la luna a mi cama, me asomo yo por la ventana para ver si la veo más, para ver si me ve un poco y saca su luz de mis sábanas. Tengo la boca vacía y no me entiende; no escucha que no puedo decirle que no puedo verla porque tengo los ojos llenos. Llenos del mar que no mojó mi cuerpo, llenos de tierra que se metió en mis zapatos; pero no tengo ni pies ni nada dentro del cuerpo. Tengo y no tengo la sonrisa que guardé, ésa que era de un tipo que tenía al menos setenta sonrisas distintas; yo las conté al principio, pero perdí la cuenta cuando empecé a contar las sonrisas en mi boca que provocaban las sonrisas en la suya, y las sonrisas de su boca que respondían a las sonrisas en la mía, y se hicieron bolas los números, y todos parecían seises o nueves o ceros, y no supe cómo eran al principio, y mucho menos cómo debían ser al final.

Tengo y no tengo un rincón que alguien me robó pero olvidó llevarse, es un pedazo de piel pequeño, que se hunde a veces. No sé bien qué forma tiene, ni dónde termina o comienza, pero una vez creí que era casi triangular, y que lo estaba cambiando por un trozo de la piel de otro que quería robarme y que me dijeron que podía robar pero que nunca pude llevarme. Entonces no sé si tengo mi piel o la de otro, si fui ladrona o asaltada, pero hoy tengo el cuerpo vacío. Mis tripas no son mías, son de la solitaria que solita las ha habitado, comido, vomitado y que rehusó abandonarme pese a todos los reclamos de mi madre; ella sabe que la quiero aunque tenga una parte de mí que me resulta de tal importancia, por eso nos llevamos bien, y yo la cuido con cenas grasientas y papas por las mañanas y ella me devuelve el favor tragándose a todos los que quieren invadirla para quedarse otra vez solita.

Tengo y no tengo las manos, tengo y no tengo la lengua. Ésta me la comí un día que me cansé de decir sin que nunca mis orejas le reclamaran; aquellas se fueron desbaratando, como las migajas que se dejan en el camino para que alguien nos encuentre. Y nadie me encontró. Pero la luna se asomó por la ventana, y yo me asomé a la ventana, y nos miramos sin entendernos y sin querernos. Ahora, como ha pasado otras veces, con otra gente, la voy a dejar si no quiere salirse de mi cama, al fin nada tengo ya que pueda robarme.


Mercedes Alvarado, 2008
*Versión en borrador
06 Apr 08 Sunday 
Me gusta escuchar cuando sonríes
B.S.

Mirarte, qué mas,
llevarte tras los ojos
guardarte la sonrisa
entre mí    donde has habitado.
Un amanecer cada tarde
y mirarte. Mirarte,
mirarnos, hacernos aire.

Para el hueco de tu infancia
en este armario hay sitio;
para el que no has sido
tengo sitio también.

En la comisura de mis labios    anidas
en el hueco entre los dedos    te llevo
sobre los párpados del sueño    descansas.


La mitad de mí puedo darte
que lo demás era de otros
y no es mío todavía.
Y mirarte, ejercitar la vida,
cargarnos de sonrisa y llanto

un eco entre los brazos
y no hay más, mirarte,
mirarte; mirarnos
y hacernos aire.

Mercedes Alvarado
Q.R., 2007

01 Mar 08 Saturday 
Si un día te dejo de querer
   y me olvido cómo gritan
   los huesos al deseo,
   y pierden astucia los ojos
   para confiar certezas intangibles,
   y puedo volver la vista
   sabiendo de pasos que hunden abismos,
   y no me abrazan tierra abajo
   y el cuerpo erguido se sostiene,
   y no traiciona por memoria;
si un día te dejo de querer
   y los días siguen andando
entonces
tampoco me quieras tú.

Mercedes Alvarado
2007

27 Dec 07 Thursday 
Esas canas no son mi madre
los dedos ágiles en el estambre
quince llamadas por semana
arroz batido y mole en torta
unos lentes que no ven, los cigarros, el café.
Nada de eso es mi madre.

Es un tinte cubriendo los pecados
una pregunta repetida que no entiende
la fuerza para no llorar si llora otro
un amor de quinceañera en los cuarenta
y su inocencia de pelear; la terca inocencia
de nunca retirarse, es mi madre.

Un angustiado calor
un poema en la mirada
niña dibujándonos mañanas
hoyo cavado para escondernos;
la convención contra mi práctica
el otro lado del arnés.
Visita de pastel en domingo
el juego con el gato;
los pies por los que no cae la bicicleta
la abuela sin nietos; ésa
ésa es mi madre.

Mercedes Alvarado
Diciembre 2007