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Maco- ¡Temas nuevos... Oh my goooood!



Last Updated: 7/15/2009

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Saturday, June 07, 2008 

Párate a pensar. Si nadie necesita a alguien a su lado ¿de qué sirve avanzar a través del tiempo? Siempre he pensado que la vida aunque da mil vueltas tiene su conclusión, y elegir se convierte en nuestro privilegio. Aunque nos hagan creer que somos libres, seres capaces de distinguir bien de mal... la lógica nos alcanza tarde o temprano ya que a medida que avanzamos descubrimos las mentiras escondidas bajo la moqueta del mundo. ¿Crees que eres importante? Entérate, mi lección no es moral, ni siquiera un consejo. La voluntad que me ha llevado a escribir sobre los entresijos del pensamiento no es sino un producto de lo que veo cada día. Acaso piensas por ti mismo? los ideales cambian de la noche a la mañana y nuevas tendencias llegan a nosotros a través de los sentidos. Formamos parte de un círculo vicioso que se nutre del boca a boca, lo que pensamos puede ser copiado debido a la rápida transmisión de información en nuestros días. La moda de Asia se podría convertir en la novedad europea en cuestión de segundos... Internet, la TV... han convertido frivolidades en mito, han desechado imágenes y palabras; el público recibe lo que quiere ver, no lo que en lo más profundo de su inconsciencia evita ver.

Las mañanas se han convertido en episodios sangrientos, la noche en vigilias interminables... los días an algo habitual. De todos modos, lo que vemos, oímos y vivimos debe ser recordado, no como una imagen borrosa sino como experiencia propia que nos hace como personas, preserva nuestro pasado y construye nuestro futuro.

Puede que llegue el día de la catarsis mundial, puede que no... puede que ahora mismo estés pensando en el sentido de tus acciones o preguntándote por qué estoy escribiendo estas cosas... o puede que, aunque no caigas en la cuenta, este escrito se haya convertido ya en algo tuyo, nuestro. Por eso escribo, para recordar quienes somos a través del desengaño, por mostrar que aunque seamos alguien normal no nos chupamos el dedo y conocemos las artimañas a las que la historia nos tiene acostumbrados.

Si vagamos solos por el mundo y todo lo que conocemos no es nada, entonces estoy listo para irme. Apoyarnos mutuamente es un sentimiento que no muere, hasta el más antisocial necesita de alguien a quien contarle su soledad. Yo, soy un producto de la sociedad, como tú, de ahí la teoría de que nadie está solo, pues los acontecimientos le afectan y le mueven a cambiar.

"Cualquier mentira es buena si creemos en ella; ya sabe querernos el que sabe engañarnos; ya es gracia inestimable en nuestra vida la limosna de una ilusión."

Benavente

Thursday, January 17, 2008 

Nací de la tierra, no sé en que momento exacto pero intuyo que hace muchos siglos, cuando la piedra era un lienzo para el cavernícola y la rueda un sueño lejano. En mis primeros años viví en el estómago de un dinosaurio víctima de sus largas horas de digestión y acidez. Recuerdo que los gritos trascendían más allá de la palabra, pues el abecedario estaba en pañales y nuestra expresión no iba más allá de "dywap´dsaji". Poco a poco llegaban más compañeros, y todos enfermos, moribundos... individuos cuya flacidez se revelaba a la vista, un manjar de putrefacción al borde de la oscuridad... un manjar del que quisieramos o no habría que probar para sobrevivir. El musgo que crecía en las paredes laterales nos servía como condimento alimenticio aunque pasara inadvertido al avivar el paladar y crujir las mandíbulas.

El espacio era ínfimo, las condiciones deplorables. El ambiente que se respiraba actuaba como filtro venenoso en el organismo y lentamente apagaba las ansias de vivir. Fue como un ardid del destino que una fuerte explosión nublara aún más mi existencia. Fuera del estómago se estaba desatando un infierno el cual no quería vivir. Sembró el silencio y el fruto que recogí fue la soledad porque todos aquellos contemporáneos míos habían muerto de miedo y quizás también de enfermedad.

Me sumí en la sombra. Los años no mermaron mi capacidad para soñar pero sí para despertar voluntariamente del letargo, así que la costumbre hizo de mí un ser pasajero en el vagón del tiempo hasta que vi la luz. Nada de lo que yo pudiera haber recordado del mundo exterior en mis años pasados superaba el esplendor de la imagen de ese instante. El dinosaurio ya no existía, ya solo era todo huesos al igual que mis camaradas, ahora me alumbraba no la luz tenue de una herida en la boca del estómago jurásico sino la de una rueda que ardía y liberaba llamas. La rodeaba un techo azul el cual no lograba ver en toda su magnitud. El suelo que pisaba era de un color amarillo y áspero, las largas cadenas de esta tierra tan extraña se extendían al paso dibujando montículos de la misma estampa, un paisaje que se unía a esa bóveda azul en la lejanía.

Continuará...

Wednesday, August 01, 2007 

El sentir ya no es motivo de sensación, hemos aprendido que si las cosas han de ir mal así debe ser. Ya no reaccionamos de una manera u otra, sino que expresamos lo que la sociedad quiere que expresemos según la situación... ya no lloramos ni sonrreímos, enseñamos lo que queremos que vean pues la costumbre ha mermado el ansia de cambiar las cosas. La guerra, el hambre, la pobreza... son cosas a las que apelamos como desgracias o tragedias, sucesos que la mente tiende a diseccionar para no convertirse ya ni en sentimiento. ¿No vivimos en y para el mundo? Lo que llamamos conciencia social, por así decirlo, no es sino la moral que evocamos y las reglas que nos imponemos: esto es así, eso no... evolucionamos según el pensamiento, según el paradigma que nos rodea, estamos demasiado ocupados en eso a lo que llamamos vida, ¿de veras elegimos que pensar, que creer, que sentir? yo creo que no. "Creemos" elegir desde el principio para más tarde decir "soy libre", y no: la cultura nos "hace" como personas pero estaba ahí mucho antes que nosotros. Somos hijos de la historia, no vivimos, pues, un presente infinito sino que el pasado convive con nosotros, somos víctimas de sus errores. Por eso auguramos una vida en paz, una vida que se nos es "contada", nada más. Podemos soñarla, imaginar... pero nunca la sentiremos en nuestras carnes, pues el mundo seguirá en un mar a la deriva hasta convertirse en un gran ataúd gigante. Es el final para lo que nacemos, lo que se haga o se deje de hacer no se tendrá en cuenta en el ocaso del hombre y, aquello que se nos hubo impuesto se desvanecerá también.

Por Maco.