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Lía Pamina



Last Updated: 11/22/2009

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Wednesday, July 08, 2009 
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What is thinking this poor bull?...

que_ganaderia Pictures, Images and Photos

What cattle!

(Yes, I think the same)


Saturday, March 28, 2009 






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Para esto entró Lia Pamina en la plaza de torturas.

I found the door of bullring  open, so I get in just to do what I'm doing in the picture and I went lol







Friday, January 30, 2009 





Texto extraído de Antitauromaquia.es


      Todavía hay quien piensa que el enfrentamiento entre un torero y un toro en
una plaza de toros durante una corrida es del todo equiparada. Que el torero
está en todo momento arriesgando su vida frente a un animal que tiene 50 veces
más fuerza que él...

No nos engañemos, la condición natural del toro, como animal herbívoro es la de
huir, no atacar. Ataca cuando se le enfurece, o como reacción a una serie de
torturas. Para que nos hagamos una idea, vamos a detallar qué clase de torturas
se le propinan a un toro bravo, a fin de enfurecerlo a la vez que debilitarlo.
Así, hasta yo podría.

Desde que los toros son secuestrados del rebaño, empieza el calvario de unos
animales capaces de experimentar angustia y desamparo infinitos. 

Presos en un asfixiante cajón, con la cabeza ladeada, se les transporta lejos, muy lejos de
sus pastos y encinares, donde suelen perder entre 40 y 50 kilos a causa del
estrés al ser confinados en la cárcel del chiquero.

Antes de su linchamiento, padecerán continuos tormentos al objeto de debilitar
sus fuerzas:

24 Horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a
oscuras para que, al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo
aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen en el
público de que el toro es feroz, pero la condición natural del toro es huir, no
atacar.


También se le han recortado en vivo los cuernos (afeitado) para proteger al
torero. Le colgaron sacos de arena en el cuello durante horas. Le golpearon con
sacos de arena en los testículos y los riñones, le indujeron diarrea y le
abrasaron los intestinos al poner sulfatos y laxantes en el agua que bebió y en
la comida, todo esto es con el fin de que llegue débil al ruedo y en completo
desorden. Se le ha untado grasa y vaselina en los ojos para dificultar su visión
y en las patas se le puso una sustancia que le produce ardor y le impide
mantenerse quieto, así el torero no desluce su actuación. En algunos casos,
incluso se les han rasgado los músculos del cuello para evitar movimientos
bruscos con la cabeza, a fin de reducir el riesgo de posibles cornadas.

Y no sólo con esto, se le han inyectado fármacos hipnóticos e introducido bolas
de algodón en lo profundo de sus fosas nasales para dificultar la respiración.

Sólo por esto, ya debería ser ilegal, al atentar contra la salud y la
integridad de un animal no-humano.

Y no sólo el toro es maltratado: respecto los caballos de los picadores, se
eligen a caballos que ya no tienen valor comercial, así que el animal muere en 3
o 4 corridas a lo mucho. Es muy habitual que el animal sufra quebraduras
múltiples de costillas o destripamientos. Se les droga y se les llena las orejas
con papel de periódico mojado para que salgan a la plaza, ya que el terror les
haría salir corriendo.
Desde 1925 se les coloca un peto simulando que se les protege, pero en realidad
se trata de que el publico no vea las heridas al caballo que con frecuencia
presentan exposición de vísceras (alguna vez le han llegado a introducir de
nuevo los intestinos y coserles la tripa para que aguanten otra corrida).
Además, para que no relinchen de espanto y de dolor (y no molesten al respetable
público), han amputado sus cuerdas vocales, y si atenazados por el pánico se
niegan a volver al redondel, les quemarán los testículos con descargas
eléctricas o periódicos encendidos, e incluso les quitarán los ojos.

Si la tauromaquia es arte, el canibalismo gastronomía