MANIFIESTO LAISSEZ FAIRE N 3
"A los universitarios, a los intelectuales, a los artistas cuya ubicación no debería ser dudosa frente a un sistema establecido y elegido por la fuerza de unos pocos
, de un emporio avasallante que no deja de sembrar muertos y censuras en todas partes del mundo, quemando libros, interviniendo con nuevas formas para idiotizar la suciedad, marginándola al límite de la abstención absoluta, sin dejar pensar, entorpeciendo y defendiendo, intereses de pocos, sin el poder soberano foráneo, les recomendamos, por el revisionismo que nos une, por la cultura que se debe construir, reflorecer, por la memoria de los que cayeron al sembrar el nuevo mundo, y por los que hoy aun creemos en el cambio posible desde cualquier fase artística, que, utilicen la metáfora del fusil como arma dependiente de manifestación son remediables y totalmente legitimas para reclamar y combatir no contra un gobierno, sino contra toda estructura de destrucción hacia miles de proezas, destrezas y la luz avasallante que se construye sobre esquemas disueltos, contra un sector desmemoriado, fascista, de la sociedad, cómplice de este mismo sistema que sale a la calle a reclamar un golpe ((d)efecto) económico institucional avalado por el emporio que imparte ordenes contra un gobierno legítimo elegido por la mayoría del pueblo. Excusándome de las banderas, defendiendo la soberanía legítima de la democracia en todas sus facultades y libertades, a pesar de desacuerdos y críticas, pero siempre con la construcción y la verdad para profundizar y ser parte del cambio, surcando los caminos de los derechos y la justicia social, estamos orgullosos de defender y seguir luchando, así mismo recordamos que el campo del intelectual es por definición la conciencia y por tanto reiterar que la nivelación debe ser hacia arriba.
Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país, es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto, y no en la historia viva de su tierra."
Esto es una frase clave de lucha promulgada por Rodolfo Walsh, a fines de los años 60 que mantuvo viva hasta el momento de su muerte, y tan vivo es citarlo que se conjuga de manera simétrica con ideas de Jean Paul Sartre en esa misma década, del poeta surrealista Antonin Artaud, en consiguiente de la conjunción de tantos artistas por convertir al artista en no sólo un acobardado burgués de clase, sino ocupando un rol de activista para acercar al pueblo, asumiendo la conciencia de clase, y acercando a la masa de la misma, luchando por la misma, para acechar la dimensión del arte en su mayor esplendor, y no rebajándolo para degradarlo en sus niveles mas bajos de incomprensión, y elitismo férreo.
Así es nuestra postura, comprometida, asumiendo cualquier tipo de confrontación y disciplinados para hoy en este contexto tener las armas y las herramientas de transmitir desde nuestro lugar, esto que optamos como nuevo despertar."*(Citas de R.Walsh)
****ADAPTACION CONTEXTUALIZADA*******
Leo Moreno
Ezequiel Wolf
No puedo separar estas cosas, te juro que no. Quizás me haría bien hacerlo a veces, sí, y entender que quizás no todo sea un maldito juego en esta fiesta, que después de todo, no hay por qué pensar en que se puede mejorar o contribuir en el desfile. ¿Quién me da la pauta para poder darle movimiento? ¿Qué parámetros tengo para creer que mi aire está menos viciado? ¿Acaso pensar en salir del cuero es mostrar el alma? ¿Atravesar la piel?
Juicios, ideas para cruzar ¿Hacia dónde? Tengo miedo, sí, lo asumo. Tengo miedo a estar viviendo en una mentira, a darme cuenta que puedo llegar a elaborar, en mi sueño por despertar, una maldita pesadilla de la que después no pueda despegarme, y finalmente despertar cansado, harto, loco, viciado, marcado por los golpes que en realidad sólo intentaban alertarme que no había nada al fin del camino, porque no había final del camino porque no había camino.
Armonía desierta,
despiértame del mal sueño
arreméteme del frío y el calor
aléjame del crimen de la creación,
el sacrilegio tiene mi nombre y la muerte desfila por la lengua que guardo en mi boca.
Cada vez más convencido del miedo al silencio te canto por tus aires desconocidos,
porque la tempestad no siempre es una tormenta, porque la estabilidad me relajaría y eso sería darme lugar a la traición, a celebrar un engaño, a romper la comunión invisible, suprarreal, intangible. Estimulante inexplicable de la verdad como criterio de partida para llegar al fin, compartir abriéndome en la guerra por buscar la paz, en la diversidad de las credibilidades, en las casas cargadas de llanto, en las sombras cargadas de espanto en las manos cargadas del quebranto que cae de mis ojos que lloran cada vez menos, que se secan y no sienten más que lo que puedo llegar a decir y no es que sea menos, es que no me alcanza al menos hoy para poder llenarme y vos me das aire y me das luz y fuerza inexplicable, infundada y de alguna manera una razón en esta fiesta, en el desfile que toma forma de compañía, que empieza sin saber desde cuándo ha estado parado, pausado a la hora del tiempo, donde la luna todavía celebraría la natividad de un hijo que salve a la selva salvaje, claro que con sus viejos trajes del recelo, que camine por las calles, desplegándose como un destello de luz y no como carne, y no como verbo, y no como una canción que de fuerza. Cambiar en el aire me marea, lo sé. Sostengo otra vez al infierno como un estado de conciencia, al igual que al cielo y a la muerte, como condimentos de la misma conciencia que gira y que da vueltas, sin importar absolutamente nada. En la relatividad siempre es tiempo, pero nunca, nunca hay, nunca alcanzaría, nunca hay tiempo de más, es lo que hay para llenar este momento y no hablo de sufrir, sino del ardor, del candor, del calor, del color que surge, que irrumpe, ya no sé desde dónde ni tampoco me importa, sino más que desde el sol interno, en círculos concéntricos... y es que nada entenderé ni nada entenderás más que lo que doy, no puedo explicártelo, el tiempo se llama, sí: Incesantes. Insensatos. Insaciables.
Ah Dios!
Abyectos en a la quietud. ¿Al entierro? No, a la revolución, al verdadero movimiento, al descubrir, a la ruptura virgen de la sensación, al quiebre de la burbuja de diamantes, al despertar de los fantasmas, a confesar el encanto del viento en el cuerpo, a desvestir lo que está escrito y es cierto.
Las hojas no dicen nada que no pueda ser
la tentación ajena ya no cuenta más,
ya no importará el margen del error
ya nadie vigilará el margen del deseo
ya no hay más desierto.
Ezequiel Wolf