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Last Updated: 9/28/2008

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Thursday, April 10, 2008 12:40 AM

Current mood:  rushed

¿En realidad existe Dios?


La probabilidad de que Dios exista es de un 62%
Según los cálculos de un periodista alemán.
Se ha basado en una fórmula que tiene 250 años.
La creación del universo y el orden del cosmos aumentan las posibilidades de existencia.
La hipótesis pierde fuerza cuando se analiza la existencia de la moralidad del ser humano.

La probabilidad de que Dios exista es del 62% por ciento, según el cálculo realizado por el periodista y ensayista alemán Thomas Vasek a partir de una fórmula creada hace 250 años por el pastor presbiteriano y reputado matemático inglés Thomas Bayes.

Con su cálculo personal, Vasek trata de encontrar al menos una salida parcial a un problema que ha ocupado a un sinnúmero de pensadores a lo largo de los siglos.


Los esfuerzos por probar racionalmente la existencia de Dios, según Vasek, han desembocado todos en el fracaso y ya en el siglo XVII Blaise Pascal -que era matemático, físico, teólogo y un jugador apasionado- creía que se trataba de una cuestión ante la que no quedaba otra posibilidad que apostar a ciegas

Vasek, que sigue de cerca las reflexiones hechas por el físico Stephen D. Unwin en su libro ’La probabilidad de la existencia de Dios’, no se contenta con apostar a ciegas y trata de precisar un tanto la posibilidad de una u otra hipótesis al respecto.

Para ello, Vasek usa el cálculo de probabilidades, disciplina que Pascal contribuyó decisivamente a desarrollar, y expone sus conclusiones en un ensayo que publica la revista científica alemana P.M en su próxima edición.

Análisis en cinco ámbitos

Como punto de partida, Vasek asume que la probabilidad de que exista Dios es de un 50%, lo que, según admite, es una manera de decir que no se tiene ni la más remota idea de cuál es la respuesta más adecuada, puesto que la hipótesis contraria se asume como igualmente probable.

A partir de ese punto de desconcierto absoluto, se examinan cinco ámbitos de indicios para ver si estos fortalecen una u otra hipótesis.

El primero de esos ámbitos es todo lo relacionado con el origen del universo y, a partir del hecho evidente de que el universo existe, se formula la pregunta de si su surgimiento hubiera sido más o menos posible con o sin la existencia de Dios.

En ello, se ve como "algo más posible" que el universo haya sido creado por Dios a que haya surgido de la nada, con lo que la probabilidad de la existencia de un ser supremo aumenta a un 67%.

En el segundo ámbito, todo lo relacionado con el hecho de que el cosmos tiene un orden, también aumenta la probabilidad de la existencia de Dios. Si las condiciones físicas de nuestro mundo, según Vasek, cambiaran sólo mínimamente, éste colapsaría, lo que sin embargo no ocurre.

"Vivimos en un universo improbable", dice Vasek, y para hacerlo un tanto más probable (y en vista de que parece existir) opta por aumentar la probabilidad de la existencia de Dios al 80%.

El tercer ámbito es todo lo relacionado con la evolución y allí se ven las dos hipótesis (la de que Dios exista y haya desatado el proceso de evolución o la de que éste sea algo autosuficiente) como igualmente factibles. Esto hace que la probabilidad de que Dios existe no cambie.

El cuarto ámbito (el relacionado con la existencia del bien y del mal moral), sin embargo, le da un duro golpe a la hipótesis de que Dios existe.

Aunque la evidente posibilidad que tenemos los seres humanos de reconocer el bien aumenta en algo la probabilidad de la existencia de Dios, la existencia del mal le da un duro golpe hasta reducirla al 45%.

Sólo el último ámbito de indicios, el relacionado con la evidencia de que a lo largo de la Historia ha habido muchas personas que han tenido experiencias místicas y religiosas, hace que la probabilidad de la existencia de Dios vuelva a aumentar hasta ponerse en un 62%.

El resultado de Vasek corrige a la baja el de Unwin, quien en su libro publicado en 2005 había llegado la conclusión de que la probabilidad de que Dios exista es del 67%.

En todo caso, llega a una situación algo más confortable que la de Pascal, que no veía otra salida que la de apostar a ciegas y sólo podía justificar su decisión de creer en Dios diciendo que, de acertar, le esperaba una ganancia eterna, mientras que el riesgo de perder la apuesta era prácticamente inexistente.

Aca la info:
20 minutos es noticia

Aca la formula en la que se baso Vasek:
Teorema de Bayes
Sunday, July 15, 2007 1:05 AM

Las mil putas de la diosa de Roma


Las mil putas de la diosa de Roma se juntaban una vez al año para honrarla en la capital del Reino.

Cada una de esas mil jodidas zorras llegaba sola, dando cortos pasitos, rodeadas de cámaras, fotógrafos, elegancia mal entendida y sobretodo mucho, mucho glamour.

Las mil putas contoneaban sus huesitos delante de los sacerdotes de la moda y el vicio. Ellos les tenían prohibido comer nada, so pena de no poder honrar a su diosa en una pasarela, a no ser que fuese la leche calentita de algún diseñador homosexual dispuesto a hacer una excepción cada vez que una de ellas se ponía de rodillas.

Las mil putas de la diosa romana, mil sacerdotisas de un mundo escuálido, mil guarras de la televisión y las revistas vivían ajenas al mundo. Vivían en suntuosos palacios de inanición y compras. Transcurrían en su vida ajenas al sufrimiento de miles de niños y adolescentes que las admiraban como a diosas, sin darse cuenta de que eran solo putas.

En los palacios de cristal de esas zorras no sonaba la campana a la hora de comer. En sus jardines del capitalismo ponían en manos de su diosa el agotamiento total de sus huesos, entregándole la poca energía que les quedaba. Esas putas, perfectas de dinero y alhajas, se dejaban morir de hambre con una sonrisa, al tiempo que con su estilo de vida decadente asesinaban de inanición a la mitad del mundo.

Las putas de la diosa tenían como cometido distorsionar la belleza, la verdad y la vida. Se paseaban moribundas a la vista de todo el mundo, mirando fijamente a cámara, asegurándose de que todo aquel que las viese las desease. Para él. Para sí mismo.

Las putas de la diosa se afanaban día tras día, desfile tras desfile, foto tras foto, mamada tras corrida, en hacer olvidar al ser humano la voluptuosidad de las formas. El erotismo intrínseco a la curva del pecho de una mujer. La perdición del trampolín de una cintura sobre una suave cadera. La realidad de la vida.

Por eso se enfadaron tanto las mil putas cuando la condesa, la marquesa, la grande del Reino y gobernante del atrio de sus sacrificios hambrientos las obligó a pasar por una prueba de salud. Vieron peligrar su vida, su status y todas sus ofrendas. Las suyas propias y las que arrancaban de otros. Por eso todas esas guarras de principios de usar y tirar, con todos sus sacerdotes podridos de molicie y dinero hicieron todo lo posible para anular la prueba.

Y esas guarras de la inanición desfilaron, y después salieron en cientos de teles quejándose de la prueba. Intentando dignificarse, intentando justificarse, intentando hacerme creer que ellas eran lo que estaba "bien" y yo lo que estaba "mal". Intentando obligarme a vomitar por su ignominia ya que yo me negaba a hacerlo por mi propia voluntad.

Las mil putas de la Cibeles honraban a su diosa en pasarelas de osarios, y le entregaban como sacrificio el agónico suicidio de cientos de adolescentes de todo el mundo.

Porque eran putas, y eran muchas. Y porque llegó un momento en el que adelgazaron tanto que no les quedó sitio para el corazón.