Ángeles González-Sinde
Ángeles González-Sinde debutó en la dirección con "La suerte dormida", por la que recibió el Goya a la Mejor Dirección Novel, entre otros galardones. También ha dirigido el corto documental "Como los demás" dentro del largometraje colectivo "11-M Todos íbamos en ese tren", así como la película para televisión "A mí quién me cuida" protagonizada por Julieta Serrano y Adriana Ozores.
Como guionista, Ángeles escribe para la televisión en series como "Truhanes", "Turno de oficio", "Crecer juntos", "La casa de los líos", "A las once en casa", "Cuéntame cómo pasó" y "Manolito Gafotas", todas en colaboración con Alberto Macías.
En 1993 inicia una estrecha colaboración con Ricardo Franco. Juntos escriben "La Buena Estrella" por la que reciben el Goya al Mejor Guión en 1997 y posteriormente "Lágrimas negras", dirigidas ambas por Ricardo Franco. Más tarde vendrán "Segunda Piel", dirigida por Gerardo Vera, "Las razones de mis amigos", adaptación de la novela de Belén Gopegui "La conquista del aire", "El misterio Galíndez", "Heroína", Premio al Mejor Guión del Festival de Málaga 2005, y "Los aires difíciles", con el guionista Alberto Macías y a partir de la novela de Almudena Grandes, galardonada en el festival de Málaga 2006 como Mejor Película, éstas últimas dirigidas por Gerardo Herrero. También en colaboración con Macías adapta la novela de Marcela Serrano "Antigua vida mía", dirigida por Héctor Olivera. Ha colaborado así mismo con otro director argentino, Luis Puenzo, en el guión de "La puta y la ballena". Para Manuel Gutiérrez Aragón ha escrito "La vida que te espera" y "Todos estamos invitados" que se estrenará en 2008. Con Menkes y Albacete participó en el guión de la comedia "Entre vivir y soñar" así como en el de su próxima comedia "Mentiras y gordas". En 2008 se filmará también "7 minutos" comedia escrita con Daniela Fejerman que dirigirá ésta última.
Aparte de cine y televisión, ha escrito la novela "Rosanda y el arte de birli-birloque", Premio Edebé de Literatura Infantil. En teatro es autora de la comedia "Rulos", en colaboración con Alberto Macías, y dirigida por Fernando Soto, así como "Prohibido besar" una función para niños estrenada en marzo de 2007.
Además de su actividad como guionista, desarrolla una intermitente actividad docente en escuelas de cine. Fue presidenta de ALMA, Autores Literarios de Medios Audiovisuales y miembro de la junta directiva de la entidad de gestión DAMA, Derechos de Autor de Medios Audiovisuales. Actualmente es Presidenta de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España.
Notas de la directora
Leí la novela de Elvira Lindo apenas llegó a las librerías. Me gustan los personajes de Elvira y su manera de narrar, el tono tan difícil con el que equilibra cotidianeidad con los grandes temas, humor con reflexión, ternura con dureza. Tardé muy poco en acabar la novela. En realidad, la devoré. Había algo en la voz de la narradora, la voz de Rosario, que me impelía a seguir leyendo. Página tras página, sin adelantar nada, intuyes que está por confesar algo grave, uno de esos acontecimientos inesperados que pueden cambiar el rumbo de una vida.
Cuando me planteé la adaptación lo que más me interesaba era conservar ese deseo voraz de seguir escuchando la historia. Para ello pensé en desarrollar más a fondo lo que en la novela son las últimas páginas y fragmentarlo en tres bloques. Así la narración cinematográfica avanza dando saltos adelante y atrás en el tiempo, indagando en una situación que parece importante, pero de la que no tenemos muchos datos, y deteniéndonos en seco para volver al pasado.
La historia me atrajo por la cotidianeidad. En general me interesa la ficción que espía la intimidad de las personas comunes y, muy particularmente, sus conflictos morales. Los conflictos de Rosario y los otros dos personajes que la acompañan, Morsa y Milagros, me resultan muy representativos de la ética de nuestros tiempos. El miedo al compromiso por un lado, pero el miedo a la soledad por otro. La precariedad laboral y de los vínculos afectivos frente al inescapable sostén de las herencias familiares que pesan como una losa.
Rosario, Milagros y Morsa quieren cambiar su vida, pero las opciones que la vida o la sociedad les ofrece son pocas. Juegas el juego o no juegas. No hay término medio. Los tres, en modos muy distintos, intentan crear su propio manual de instrucciones para la vida, seguramente con reglas equivocadas. Y con trampas.
Son personajes varados cuando se inicia la historia, responsables de sus situaciones personales, culpables pero inocentes a la vez. Rosario ha tirado la toalla antes de empezar a jugar siquiera y ese proceso, el proceso de motivación de alguien pasivo, el proceso desde lo mortecino a la vitalidad, a tomar las riendas de la propia vida, siempre me resulta atractivo. Más todavía si hay momentos para subrayar el humor, lo ridículo o contradictorio de nuestras conductas, como en este caso.
Rosario escapa a su "destino" porque se mezcla con Milagros y con Morsa y porque se tiene que hacer cargo de su madre. Me gustan las historias en las que mediante la vinculación con el otro la propia vida cobra significado y podemos resolver, si no todos los conflictos, al menos los internos.
Espero que la mezcla de los espectadores con estos personajes también produzca algún que otro terremoto emocional, al menos por 96 minutos