Cuando mis manos busquen en el caos una palabra.
Cuando la palabra sea inalcanzable,
a la distancia de un lamento.
Cuando mis lágrimas y mi búsqueda cesen.
Cuando nada se ponga entre nosotros,
ni un puente que separe, ni un abismo que una en la caída.
Entonces mi mirada será hueca como aullido.
Te llamaré con fiebre,
suplicaré tu espalda en la noche.
Todo mi cuerpo será una llaga purulenta y rojiza. Gozosa en sí.
Poema "Agua sobre las aguas", de poeta Nicaragúense Hector Avellán.
Posteado hoy en mi blog "El Ansia". (www.el-ansia.blogspot.com)