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Quartet Offensive



Last Updated: 12/18/2009

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September 11, 2009 - Friday 
Online music magazine El Intruso reviewed Carnivore last week.  I remember "esta muy bien" being a good thing from my five years of grade school Spanish.  Here's the link:

El Intruso review of Carnivore

Or in text if you hate clicking links:

The Dirty Dollar, Yo Banana Boy, Heavy-Light, The Sheep Ate the Flower, Good Bye Cavendish, O.D, Jelly, The M.B.S.

Músicos:
John Dierker: clarinete
Eric Trudel: saxo
Matt Frazao: guitarra
Adam Hopkins: contrabajo
Nathan Ellman-Bell: batería
Morphius Records, 2009

Calificación: Esta muy bien

 El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra, fue el fundador de la civilización (Sigmund Freud)

La palabra ofensivo tiene diversas acepciones. El término define la capacidad de ofender, humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien pero también se utiliza para describir aquello que ataca o se emplea para atacar o refiere a la agresión o ataque realizado por una fuerza militar. No obstante, esos diferentes usos que tiene la palabra ofensivo, podrían confluir en el hipotético caso de que un ejército en lugar de usar municiones atacara al enemigo con agravios, injurias y vituperios. Eso, en términos de estrategia militar, merecería denominarse como una ofensiva… “muy ofensiva”. Tal vez no sea tan eficaz como el método tradicional, pero desmoraliza.

No hay demasiados antecedentes que demuestren que esto haya sucedido alguna vez, pero eso no impide deducir que resulta mucho más digno para un soldado estar bajo fuego enemigo en el campo de batalla que enfrentar el ataque de un ejército que sólo pretende abatirlo con insultos y frases irreproducibles o haciendo gestos obscenos e impúdicos. Convengamos que una cosa es regresar a casa con una cicatriz, una medalla y en condiciones de compartir heroicos relatos y otra muy diferente es volver cabizbajo, ultrajado y con un rosario de insultos como único recuerdo.

Todo esto guarda relación, pero no demasiado, con el álbum debut de Quartet Offensive (en inglés: cuarteto ofensivo).

El término ofensivo, al menos en este caso, parece aludir elípticamente al concepto artístico de avant-garde. En la estética del arte el avant-garde o vanguardia refiere a la primera línea de creación de aquellas corrientes que tienden a la renovación radical en los contenidos y las formas mediante la confrontación con los sistemas imperantes. Esa característica “ofensiva” en el arte tiene una relación explícita con el origen del vocablo vanguardia ya que éste procede, justamente, del francés avant-garde. Término utilizado en el léxico militar para designar a la parte más avanzada del ejército y a la primera línea de combate que confronta con el enemigo.

Por suerte, Quartet Offensive cuenta en su arsenal con suficientes municiones para su ataque creativo. Sus postulados recorren, sin amaneramientos dogmáticos y con un balanceado ejercicio de virtuosismo técnico, los contornos de un territorio estético demarcado por la visceral intensidad del rock, la sofisticación armónica del jazz, el carácter innovador de la música creativa y la vocación exploratoria de la libre improvisación. Dos de los elementos más ponderados para alcanzar una estrategia ofensiva exitosa son la experiencia y el factor sorpresa. En cuanto al primero corresponde consignar que los jóvenes integrantes de Quartet Offensive grabaron y tocaron con músicos de la envergadura de Uri Caine, Gary Thomas, Peter Kowald, George Garzone y Paul Bollenback, han compartido escenario con Tim Berne, Michael Formanek, Jack Wright y Dave Ballou y participan asiduamente en diversos proyectos colectivos como Powerlunch, Lafayette Gilchrist and the New Volcanoes, Soul Cannon, Panacea, Out of your Head Collective, Subatomic Particles y Microkingdom.

Mientras que el factor sorpresa alcanza un grado de representación deliberado en el hecho que Quartet Offensive (cuarteto ofensivo) es en realidad un quinteto.
¡Sí! Así como lo oye con sus propios ojos.

Ante todo corresponde aclarar que cinco músicos pueden entrar en un cuarteto, aunque un poco apretados. Incluso con un poco de organización y sin demasiados prejuicios puede resultar bastante divertido. No hay que abusar… Tampoco es cuestión de meter en un cuarteto a una orquesta sinfónica ya que la falta de espacio, por dar un ejemplo, podría hacer que el o la pianista termine tocándole la flauta a algún colega sin consentimiento de una o ambas partes.

Para no perder el hilo de la conversación, digamos que también se da el caso contrario, es decir grupos cuyo formato no es del talle apropiado para la dimensión de sus integrantes. Sin ir más lejos, viene a mi mente el recuerdo de los miembros de un trío que si no hacen a una rigurosa dieta en poco tiempo más, no entrarán ni en un octeto.

De todas maneras, el hecho de que Quartet Offensive sea un quinteto tiene una explicación mucho más sencilla de lo que se supone. En principio fue un cuarteto integrado por John Dierker en clarinete bajo, Matt Frazao en guitarra, Adam Hopkins en bajo y Nathan Ellman-Bell en batería al que más tarde se sumó el saxofonista Eric Trudel; pero el grupo, pese a adoptar un nuevo formato, decidió conservar su denominación original.

El alegato sonoro de Quartet Offensive recorre sendas paralelas a las transitadas por bandas como Alasnoaxis y la Hilmar Jensson’s Tyft, ya que al igual que estas últimas reúne desde la perspectiva de la vanguardia al jazz y el rock pero evitando caer en los ostentación de virtuosismo y la petulancia que suele caracterizar a la música de fusión.
Pero además, su vocabulario expresivo se manifiesta permeable a influencias icónicas que van del Vandermark 5 a The Nels Cline Singers, pasando por Tim Berne’s Bloodcount y Naked City, entre otros, que lejos de hacerle perder identidad ofician como alimento de su propia autonomía. Esto, tal vez, se refleje con fina ironía en el título elegido por Quartet Offensive para su debut discográfico: Carnivore.

Se llama carnívoro a todo animal que para su subsistencia se alimenta del cuerpo de otros animales. La relación que se establece entre las distintas especies de un ecosistema, en relación a su nutrición, les permite a los carnívoros ocupar posiciones avanzadas en la cadena trófica o cadena alimentaria. En definitiva, la suma de todos los elementos mencionados nos llevan a concluir que en Quartet Offensive nada es producto del azar o la casualidad y en donde términos como ofensivo y vanguardia y carnívoro e influencias parecen guardar una sutil simetría conceptual.

El álbum da inicio con la visceral elocuencia de The Dirty Dollar. Un opulento entramado armónico en el que coexisten, en derredor de un riff que recuerda a Led Zeppelin, la crudeza expresiva del rock, la vocación experimental de la libre improvisación y la disposición estructural del jazz. Yo Banana Boy no es el hiperbólico título de mi autobiografía (aunque no lo descarto), sino el nombre de una composición que propicia sugestivos contrastes entre una afable impronta melódica conducida por el cristalino fraseo de la guitarra y la efusividad de un groove próximo al funk que construye el tándem rítmico integrado por el bajo de Hopkins y la batería de Ellman.

En la introspectiva Heavy-Light lo abstracto relega a lo concreto y la sugerencia climática se impone al mensaje explícito. Un notable preludio que entrelaza el saxo de Trudel y el clarinete de Dierker nos sumerge en una atmósfera opresiva y misteriosa signada por una melodía de perímetros difusos. Todo realzado por la versátil sonoridad de la guitarra de Frazao, cuya convincente exposición estilística nos recuerda por momentos a Nels Cline. La esquizoide The Sheep Ate the Flower (La oveja se comió la flor) abarca un amplio espectro sonoro. Sus primeros pasos siguen las huellas del minimalismo, luego un estratégico interludio en 7/4 visita las fronteras del krautrock y finalmente hace una parábola que nos deposita en el motif germinal.

No quiero pasar por alto el hecho de que la oveja puede comer flores porque no es una animal carnívoro como los felinos, la hiena, el hurón, el oso polar, el tiburón, los mustélidos, el canis adustum y tantísimos otros. Si bien no hay muchas probabilidades de encontrarse con un tiburón o una hiena en la bañera, sugiero tomar precauciones. Por ejemplo a mi vecino, en una distracción, lo atacó un canis adustum y le dejó el curriculum a la miserium… Tampoco caiga en la psicosis como el famoso caso del tipo que mató a su suegra pensando que se trataba de un hurón y a causa de esa confusión se pasó el resto de su vida pidiéndole perdón a la familia de… los hurones.

Los polos de influencia manifestados por la banda no sólo se expresan en un alegato confluyente sino que también siguen derroteros oscilantes. Mientras la pausada y somnolienta Good Bye Cavendish se recuesta en la tradición del jazz, la incendiaria vehemencia de O.D. pisa los umbrales del rock de los setenta en torno a un adictivo riff. En tanto que Jelly propone un descanso anímico a través de una pastoral línea melódica en la que se avizoran las fronteras del blues.

The M.B.S. actúa a manera de síntesis permitiendo la intersección en dosis equilibradas de libre improvisación, post-rock, avant-garde y minimalismo.

La refrescante narrativa de Quartet Offensive pierde fuelle en algunos pasajes y también el ritmo interno decae en varias ocasiones, es cierto. Pero en todo momento se manifiestan dispuestos a desmontar el engranaje clásico y eludir el camino trillado. Arriesgando, buscando y finalmente encontrando su voz, su estilo, su propio destino.

Uno encuentra su estilo cuando no puede hacerlo de otra manera (Paul Klee)
Sergio Piccirilli

September 3, 2009 - Thursday 
We need more jazz like this: counterintuitive, surprising, innovative and tuneful as hell. Although capable of a gem like the long lyrical ballad Jelly, the album’s next-to-last track, Quartet Offensive also like their noise. On this new cd, the Baltimore jazz group prove equally adept at an MC5-style amalgam of gritty riff-rock and free jazz, as well as intermingling plenty of effectively haphazard improvisation within the strikingly terse, melodic architecture of their compositions. Much of this compares favorably with the excellent, melodic Boston free jazz outfit Gypsy Schaeffer. John Dierker gets a surprising amount of range out of his bass clarinet, adding unexpected textures in tandem with Eric Trudel’s tenor sax. Matt Frazao’s often heavily processsed guitar also adds a wealth of shades and frequencies over the often astonishingly minimalist, subtle groove of the rhythm section, Adam Hopkins on bass and Nathan Ellman-Bell on drums. Headphone music, most definitely.

The big riff-rockers are the opening and closing tracks here. The first works a raunchy funk-metal riff down into a guitar-and-horns freakout in the same vein as King Crimson’s 21st Century Schizoid Man, then winds its way back up. The last cut moves deftly from riff-rock to swing, sax and guitar effects bubbling like acid on cinderblock in midsummer until the insistent pulse of the horns brings the track back into focus. The single best track might be the langorous yet fascinating dirge Heavy-Light. An off-kilter conversation between Dierker and Trudel opens it, guitar entering mysteriously over the horns’ repetitive insistence, sax eventually rising overhead. Then a sunbaked guitar solo that morphs into a rippling firestorm as the effects pedals seem to gleefully fry themselves. Meanwhile, the rhythm section maintains the pace of a tortoise. But it’s a funky tortoise: he just moves at about a third of the speed that we do.

Or, the best song here might be the tongue-in-cheek narrative The Sheep Ate the Flowers, kicking off with a staccato guitar riff that works itself into a maelstrom of noise into guitar feedback that fades down until it’s mostly inaudible, then up to a hypnotic, circular, guitar-driven fusionesque vamp. Or it could be the self-explanatory O.D., kicking off with yet more staccato guitar echoed restlessly by the horns, followed by what sounds like a playful rip of the chorus from Steely Dan’s Josie – in 13. Sax and then guitar solos grow increasingly unhinged, to the point where at the end of Frazao’s crazed trip to the emergency room, the horns have to take over and comp and keep the restraints tightly knotted. There’s also a evocatively pensive ballad titled Gooodbye, Cavendish and the straight-up groove Yo Banana Boy with its thoughtful Wes Montgomery-inflected guitar and shapeshifting harmonies between the horns. The liner notes indicate that this album was recorded with help from the Peabody Office of Career Development and the Maryland State Arts Council: money well spent. One can only wonder how many other excellent groups like this are kicking around towns like “Ballmer.” Quartet Offensive’s next gig is a free show on September 12 at 9 PM at Windup Space, 12 W North Ave. in Baltimore with Brooklyn group Afuche.




July 31, 2009 - Friday 
Baltimore Magazine had a short but sweet write-up of Carnivore in the August 2009 Best Of issue.  Here's what they had to say (us not actually being a quartet has been a reviewer favorite so far):

Quartet Offensive
Carnivore (self-released)

Creating muscular jazz that sounds like a John Zorn/Vernon Reid hybrid, Quartet Offensive is, according to the CD credits, actually a five-piece.  It's worth noting, because--with bass clarinet, guitar, and electronics among the instrumentation--this band of local standouts (including John Dierker and Adam Hopkins) creates a melodic ruckus that defies expectations generated by its "jazz" label.  At times it owes more of a debt to rock--and punk rock at that!--which gives these songs a propulsive edge that's more mosh than posh.

--John Lewis
July 15, 2009 - Wednesday 
A short but sweet one from the good people at Culture Now:

Q.O. on Culture Now
July 14, 2009 - Tuesday 
Some props for Baltimore!  Another nice review of our debut album, this time from Something Else!

Something Else!

July 14, 2009 - Tuesday 
Here's a link to a really nice write-up of our debut record Carnivore by one of our favorite blogs, Free Jazz-Stef:

Free Jazz Blog

July 14, 2009 - Tuesday 
We were very lucky to be selected as AllAboutJazz.com's featured MP3 for today.  They chose Matt's tune The Sheep Ate the Flower and if you follow the link below you can download it for free.  Enjoy!

All About Jazz Featured Download
July 2, 2009 - Thursday 
Jazz.com has given us a nice review of the first track on Carnivore called The Dirty Dollar.  On a scale of 100 we got a B+ for music-making.  Check it out here:

Jazz.com Dirty Dollar Review
June 16, 2009 - Tuesday 
Hey Friends,

Our debut album Carnivore was recently named one of the albums of 2009 (so far) by AvantMusicNews.com.  Some great albums on the list and we are excited to be mentioned next to them.  Check it out here:

AMN Albums of 2009 (So Far)

Q.O.