Viviendo desde un mundo aparte.
Mi hermana menor es la niña más linda que conozco. Tiene unos ojos color miel que te atrapan de inmediato, una sonrisa a la cual uno no se puede negar, una risa que es inevitable que se contagie, un carácter muy particular y muy especial; y también tiene otra cualidad muy peculiar: es autista.
La vida con ella me ha dado muchas experiencias que no se pueden comprar, todo lo que sé se lo debo a ella, a todos los cursos y libros, a mi madre descifrándome todo lo que no entendía durante todo el camino, por ello, puedo compartir mi forma de ver el autismo con la finalidad de crear conciencia en otras personas para que vean la delicadeza del asunto. Para empezar, lo definiré para todo aquel que no esté familiarizado con el término:
El Espectro Autista, no es una enfermedad sino una alteración en los genes que hace que la persona se encierre en su propio mundo, muchas veces no habla, la sensibilidad es excesiva o muy baja, no sociabiliza, tiene poco o nulo contacto visual, utilizan patrones de conducta rutinarios y pueden perder el control muy fácilmente si no se siguen, esto puede originar el arranque de ataques violentos hacia si mismo por desesperación. Existen muchos grados de autismo, el más alto consiste en que la persona no tiene contacto social alguno y para ella solo existe ella misma; algunas características de los más bajos pueden incluir: habla o sociabilidad, pero con dificultades; por citar algunos. Estas características varían o se presentan de manera distinta, pero casi siempre son las mismas en todos los casos.
Las personas autistas tienen la predisposición a serlo desde que nacen, pero lo que desencadena el autismo, en los primeros años de vida, es cualquier enfermedad, lo que parecería insignificante para cualquier otra persona que no tiene la predisposición autista, el problema es que ellas tienen el sistema inmunitario muy débil y cuando se les suministran medicamentos (antibióticos) por vía oral destruyen las enzimas digestivas, éstas no desbaratan las proteínas (principalmente de la leche y el trigo), entonces las proteínas sin desbaratar se van al torrente sanguíneo y llegan hasta el cerebro causando allí un efecto opiáceo; y ahí es cuando la persona se vuelve autista, las conductas que tenia empiezan a desaparecer, por ejemplo: si hablaba empieza a perder el habla; digamos que es como un retroceso.
Es muy importante que si se empiezan a detectar los síntomas de autismo se hagan análisis a la persona que los presenta por que entre más tiempo pase es más perjudicial para esta.
Una vez diagnosticada autista, la persona debe empezar a recibir terapias por que siempre y cuando las reciba puede mejorar su condición.
Gracias a las terapias, mi hermana ha podido superarse día con día, ya habla casi como cualquier otra persona y ha aprendido a tolerar algunos cambios de rutinas, ella estudia el cuarto grado de educación primaria en una escuela que tiene grupos pequeños pero a la que asisten (mayoritariamente) niños común y corrientes; va atrasada de acuerdo a su edad, pero eso no es lo que importa, sino que gracias a su progreso y el amor de todos los que la queremos ha podido salir adelante; hay muchos niños que viven en condiciones distintas y nunca logran progresar, aunque haya fundaciones, organizaciones, comités, etc. lo único que cuenta es el apoyo personalizado para que puedan superarse por que estas personitas son seres muy especiales y pueden hacer grandes cosas, solo necesitan nuestro apoyo y comprensión. Vienen no a aprender de nosotros, la mayoría de las veces para que nosotros aprendamos de ellos.
Nunca reclamé haber tenido una hermana autista, al contrario, me siento muy agradecida por que sé que gracias a ella soy una mejor persona; a veces creo tener la satisfacción de que puedo ayudarla, pero en realidad ella me ha ayudado más a mi, al enseñarme a ser paciente, a perseverar, a aguantar los malos ratos, a nunca decir no puedo, a darme cuenta de que mis problemas no son tan grandes, a no discriminar, a ver más allá de mis ojos, a actuar con justicia, a hacer el bien sin mirar a quien, a no dejarme vencer por el dolor sino a levantarme dos veces por cada una que caiga me ha enseñado a amar incondicionalmente, a aceptar lo que la vida me da y luchar por ello, a alcanzar todas nuestras metas y sobretodo: a reconocer que no todo es perfecto ni como uno quisiera, no todo es fácil pero aun así a ser feliz tratando de ser mejor cada día para hacer de este mundo algo mejor, por mi misma, por los que me rodean y por el futuro de la humanidad.
Si conoces a alguna persona autista, con sindrome de Down, con paralisis cerebral, asperger, etc... no la dejes de lado, ayudala, juntos podemos ser mejores.
Gracias.
Cindel O.