Que Caray!
=)))Doko(((=
La realidad de la incongruencia
Eran las 13:00 horas del miércoles 7 de marzo de 2007 cuando afuera de mi cubil se escucharon los gritos de unos escuincles de secundaria quienes escogieron ese lugar para llevar a cabo una pelea callejera.
Me asomé por la ventana y pude ver a por lo menos cincuenta estudiantes motivando a su favorito a destruir a su rival. Los vecinos salieron por el alboroto aunque no era la primera vez que pasaba ya que, por alguna razón que desconozco, mi calle siempre es utilizada como Club de la Pelea.
Los chamacos empezaron el combate, se pegaban con furia queriendo resolver un problema que a los demás no importaba, y cuando más emocionante estaba el asunto llegó una motocicleta de la Polícia Municipal a detener la pelea.
Por un momento reinó la confusión entre la bola de estudiantes, los policías detuvieron a los peleadores ante la desaprobación de sus compañeros, en un instante la situación salió de control y los guardianes del orden se vieron acorralados por una turba enardecida de niños envalentonados.
Los gendarmes pidieron ayuda por el radio y en menos del minuto ya había llegado al lugar una patrulla de la policía. Siendo más elementos pudieron controlar a los escuincles y subieron a la patrulla a uno de los "boxeadores", pero en medio del revuelo alguien de entre la bola abrió la puerta del otro costado del auto para que el preso pudiera escapar. Así lo hizo.
El adolescente corrió lo mas que pudo mientras era perseguido por uno de los uniformados. No pudo llegar muy lejos, fue capturado de inmediato. Cuando era regresado a la patrulla los vecinos decidieron intervenir.
Varios de mis conocidos se acercaron a los policías para defender a los chamacos. Vecinos y gendarmes alegaron un rato, no pude escuchar lo que decían por que las consignas de los estudiantes eran mas fuertes pero por los ademanes que hacían era evidente la defensa para los peleadores.
Después de un rato de negociación decidieron dejar libres a los estudiantes. Al irse, el grupo de cincuenta pecadores derribó la motocicleta de la policía y le aventaron piedras en señal de triunfo. Los gendarmes solo hicieron el ridículo frente a un grupo de escuinles de secundaria y los vecinos defensores.
Desde que llegó la motocicleta estuve completamente de acuerdo en que se llevaran detenidos a los peleadores. ¿Qué les podían hacer?, seguramente los dejarían en libertad en pocas horas. Llevándolos presos solo les ocasionaría un buen susto.
Ya sé que eran solo unos chamacos de secundaria y que no estaban cometiendo un gran delito, pero lo que ese grupo aprendió ese día fue que pueden desafiar a la autoridad y burlarse de ella a su antojo.
Da coraje ver que no somos congruentes. En el inicio del actual gobierno se realizaron operativos en varios estados de la República para acabar con el narcotráfico y no falto quién saliera a reclamarle a la autoridad porque se estaban violando los derechos de los habitantes de esas entidades.
Hace unos días se realizaron redadas en el barrio bravo de Tepito, conocido como el Bronx mexicano, con la finalidad de acabar con la piratería y el narcomenudeo que hay en la zona. Y pasó lo mismo, la gente protestó y se fue encima de la policía.
En frente de mi paso algo similar, claro que en menor escala y en último orden de importancia pero la reacción de la gente fue la misma, siempre encontra de la policía.
Para qué pedimos mejores corporaciones policiacas y más seguridad en las calles si cuando la autoridad actúa le respondemos con un piedrazo. Simplemente no lo entiendo.
Mientras uno de los policias recogía la moto y le quitaba las piedras de encima se le acercó un vecino y le dijo: "Se los hubieran llevado, esos escuincles vienen a hacer sus desmanes y se van así nomás, por eso estamos como estamos, porque la autoridad no trabaja". ¿Que no fueron los vecinos los que defendieron a los peleadores?.
Vivimos en el país de la incongruencia, exigimos que las autoridades trabajen pero cuando lo hacen entonces protestamos. Para que esta situación cambie debemos darnos cuenta de que el mayor problema de la sociedad somos nosotros mismos, para eso pasará mucho tiempo, mientras tanto esos adolescentes se fueron pateandole el trasero a la policía, y así no aprendieron nada. Que Caray!