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Last Updated: 2/10/2010

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June 27, 2009 - Saturday 

10 AÑOS DE VIVE LATINO PARTE 5 DE 5

Han pasado 11 años y 10 ediciones desde el primer Vive Latino, y toda una generación de mexicanos han encontrado en este festival de rock un espacio incluyente donde tienen una cita obligada cada año para encontrarse con sus bandas favoritas. En esta ocasión el festival celebra diez años y contará con 60 bandas que invadirán con sus voces, guitarras, bajos y baterías, el Foro Sol. La fiesta sonora estará a cargo de Los Fabulosos Cadillacs, Andrés Calamaro, Los Bunkers, Banda Bostik, Kinky, La Castañeda, Guillotina, Inspector, Instituto Mexicano del Sonido, Jaguares, Zoé, Ximena Sariñana y La Lupita. Esta última con su alineación original. Además estará invitada la música de La Gusana Ciega, Adanowsky, Monocordio, Los Concorde, Los Daniel, Los Gatos, Marky Ramone, Molotov, Los Esquizitos y San Pascualito Rey entre otros. 

C
on sus ya clásicos tres escenarios, rojo, verde y azul, la zona de graffiti, las áreas culturales y gastronómicas, así como el espacio para el Tianguis Cultural del Chopo, en esta ocasión se anexara una carpa más, la cuál fue llamada “La Carpa Intolerante” que albergará a los máximos exponentes de la música ecléctica de Latinoamérica. Y aunque el nombre sea muy poco atractivo, en realidad se debe a que en la programación participa Gerry Rosado, de Discos Intolerancia. Éste explico que aunque el cartel es ecléctico y ante todo tiene que ver con la búsqueda de una identidad musical, entre los participantes estarán: Los Dorados, Jaramar, Petra, El Clan, Cabeza de Cera, Oh My Oh, Consumatum Est, Fractales, Alonso Arreola y Silverio. Alonso Arreola, curador de este espacio acoto que las propuestas pasan por jazz, noise y música de experimentación, y entre una y otra presentación se proyectarán cortometrajes de América Latina, proporcionados por el Instituto Mexicano de Cinematografía, El Centro Universitario de Estudios Cinematográficos  y Argenmex Films.

L
a combinación de estilos y de experiencia es la marca del festival, mientras que bandas como: La Banda Bostik, Volován, Maligno, La Casta y Molotov, entre otros, que ya llevan años dentro del rock, reventaran las bocinas con sus ondas sonoras, de igual forma se les da oportunidad a bandas nuevas, dispuestas a dar todo, entre ellas podemos mencionar a Enjambre.  Banda de jóvenes californianos unidos para crear rock contemporáneo y como ellos mismos definen su música: es la unión de nostalgia, de lounge y un poco de ópera, con la que harán temblar el foro Sol. Todos los elementos aquí mezclados, y cada uno en su personal forma de expresión, reflejan los sentimientos, las formas de pensar de toda una generación sedienta de libertad  y que participa en todos los ámbitos de la sociedad en general. Jordi Puig, uno de los fundadores del festival, lo reconoce al agradecer a todo el público que vive el Vive Latino, ya que ellos son los que mantienen vigente el festival, su espíritu es el que ha cambiado mucho y para bien.

H
oy todo se encuentra listo para la realización de la décima edición de lo que se ha consolidado a través de los años, como el festival más importante de México y de toda Latinoamérica. El Vive Latino se ha convertido en toda una forma de vivir el rock en su máxima expresión. Para esta edición se preparo un festín sonoro, dónde se darán cita los grupos en boga, nuevas expresiones y las bandas que ya forman parte de la historia del rock, y esto ocurrirá en el escenario. En el asfalto de Foro Sol, donde seguramente reinará la tolerancia, la convivencia, la pasión, la euforia, el calor, el sudor, la energía, la magia, la cultura, el lenguaje de señas y mil cosas más.

Ciclos comienzan y otros se cierran, como el caso de La Lupita, ellos abrieron el escenario principal en la primera edición del festival,  y luego de 11 años lo harán de nuevo, con alineación completa. Lino Nava, dijo que estar en el Vive Latino es como una cita anual muy grande, como cumplir una meta. El festival es para los grupos un termómetro de popularidad, de callo y de tablas, una especie de placa de rayos X. Todo listo, la máquina preparada para el banderazo inicial. Para esta ocasión la imagen del  Vive Latino, se transforma, y nos presenta conceptos deportivos colocados en el contexto de un concierto, el más evidente y por ser el deporte más practicado en México, es el jugador de fútbol celebrando con una guitarra en la mano corriendo hacia el triunfo. Cuatro palabras se respiran en el aire, definen el festival y toda la escena del rock: DECISIÓN, FUERZA, PASIÓN y TRIUNFO.

Palabras, historias y fotos van y vienen, todo ello trata de definir el festival, pero hay algunas que lo hacen muy bien, como las incluidas en el libro “Vive Latino, Festival Iberoamericano de Cultura Musical” de Fernando Aceves, las cuales versan: “Hay muchas maneras de contar una historia y el rock no es la excepción. Aquí el canon supremo es el registro discográfico, el soporte cada vez menos físico y si más virtual que posibilita hacer un recuento del pasado y avizorar el futuro. También están la literatura, los acercamientos, ficticios o no, a una de las músicas que más conmoción ha provocado en las conciencias. Otra fuente de la experiencia directa, los conciertos, ese par de horas en que el tiempo se diluye y las barreras entre músicos y público desaparece para dar paso a un hilo de energía invisible capaz de marcar un antes y después en la vida de cada individuo”. Cada quien pone su granito de arena, sudor, gritos y cansancio para de una forma u otra, ser parte de la historia del festival y de todo el rock en general. El Vive Latino confirmó la popularidad del rock en México y se consolido como uno de los más importantes festivales de Iberoamérica.

Investigación: Victor Hugo Pedraza
REACCIÓN es una producción de Oskar Trinidad para Reactor, una estación del Instituto Mexicano de la Radio

June 20, 2009 - Saturday 
HISTORIA DE FESTIVALES MUSICALES PARTE 1 DE 5
 
En 1953,Theodore Sturgeon publicó su novela de ciencia ficción: Más Que Humano. La trama se centra en un grupo de fenómenos, minusválidos e inadaptados sociales quienes por separado son completamente inútiles, pero que al unirse ante las circunstancias, logran crear una nueva estructura social que los vuelve más poderosos y eficientes que el resto de los humanos. Los eventos del libro son totalmente ficticios, pero no por ello dejan de ser un claro reflejo de que uno de los rasgos clave de la cultura moderna es la organización colectiva. Hoy en día no es raro ver que los artistas plásticos se organicen en colectivos, que se publiquen cada vez más antologías, y que los grupos musicales se unan en presentaciones comunitarias, mejor conocidas como festivales.
 
Desde que la especie humana dio el paso del salvajismo a la civilización, una de sus actividades más recurrentes ha sido la de organizar congregaciones con la finalidad de festejar o conmemorar alguna ocasión en especial. En el caso de las festividades comunitarias realizadas en espacios públicos y dedicadas a celebrar algún aspecto o manifestación significativa para la comunidad en cuestión, se les llama propiamente festivales. Tradicionalmente los festivales se realizan de manera anual, pues en tiempos antiguos se realizaban siguiendo el ritmo del ciclo de las estaciones del año. En la gran mayoría de las culturas los festivales se vinculaban directamente con los periodos de siembra o de cosecha. Así por ejemplo, el festival más antiguo del que se tiene registro, era el correspondiente a la crecida del río Nilo en el antiguo Egipto. La razón para festejar dicho evento, correspondía a que al aumentar  el cauce del río, había entonces agua suficiente para regar los plantíos de trigo y cebada.
 
Aunque los festivales usualmente se realizan sólo una vez al año, es importante notar también que a lo largo de un año se pueden realizar varios festivales distintos, dependiendo de los diversos niveles de complexidad que existan dentro de cada sociedad. Del mismo modo, mientras más desarrollada se encuentre una comunidad, mayor es la diversidad de actividades realizadas dentro de los festivales. Si bien la música siempre ha sido parte importante de los festivales desde tiempos remotos, no fue sino hasta el siglo XVI cuando en Francia se empezaron a organizar festivales específicamente dedicados a la música. En aquellas épocas, los festivales de música eran propiamente concursos de trovadores y bandas de serenata, pero ya desde entonces lograban convocar a un gran número de gente, por lo que además de las competencias entre músicos, se organizaban banquetes públicos, y muchos mercaderes ambulantes aprovechaban para vender sus productos.
 
Los festivales musicales eran motivo de gran atención, debido al simple hecho de que en épocas antiguas la única manera de escuchar música, era estrictamente escuchándola en vivo. Por esa misma razón, los festivales de música se organizaban preferentemente al aire libre. Esto sin embargo se convirtió en una dificultad para numerosos poblados conforme fueron creciendo y convirtiéndose en ciudades, pues llegó un momento en el que simplemente ya no hubo espacios adecuados para seguir realizandolos tan grandes como en un inicio. Aún así, a lo largo de siglos posteriores la tradición se logró conservar y se siguieron efectuando festivales de menor tamaño.
 
Los grandes festivales de música a escala multitudinaria no volvieron a realizarse propiamente sino hasta mediados del siglo XX, motivados por la convergencia entre los 2 grandes fenómenos sociales que fueron la subcultura hippie y la popularización del rock. Por un lado, los conciertos de rock se asociaron con diversas actividades simultáneas como bailar, gritar y corear las canciones, de modo que para mantener animado al público, las bandas dejaron de limitarse a simplemente tocar música, para empezar a ofrecer espectáculos cada vez más vistosos. Y así, conforme los conciertos empezaron a reunir a cada vez más gente, los seguidores de la corriente hippie aprovecharon el hecho para fomentar la idea de que los conciertos eran una buena oportunidad para fomentar un ideal de unión y convivencia. La suma de esos factores pronto propició que se crearan festivales dedicados al rock.
 
Hablando de historia, en 1998, la compañía OCESA consideró que la escena del rock local, tras algunos años de aparente letargo, tenía ya una presencia notoria, aunque muchos de los grupos de rock en español aún no tenían suficiente poder de convocatoria por cuenta propia. Fue entonces que surgió la idea de reunir a varios de ellos en una sola presentación colectiva.
 
 Tras sobrepasar las dificultades logísticas que implicaba realizar un evento de este tipo por primera vez en México, finalmente se anunció la realización del Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino, que tuvo lugar en noviembre de 1998. A lo largo de un fin de semana, 27 intérpretes de rock de origen hispanoamericano como Café Tacuba, Ángeles del Infierno, Tijuana No, Illia Kuryaki, La Cuca, Julieta Venegas, La Barranca, Kenny y los Eléctricos, La Lupita, Resorte, Sekta Core, Los Esquizitos, Ozomatli y Aterciopelados, entre otros más, dieron inicio a una nueva tradición musical. Existe un gran número de festivales dedicados al rock a lo largo y ancho del mundo. Todos y cada uno de ellos ofrecen propuestas y objetivos distintos, por lo que hasta cierto punto resulta injusto compararlos entre sí sin que exista algún criterio en común.  Aún así, existe un festival en particular que aunque se realizó por una sola vez, se convirtió en un punto de referencia para todos los demás festivales que llegaron después, y cuyos alcances sólo pueden catalogarse como históricos.
June 20, 2009 - Saturday 
HISTORIA DE FESTIVALES MUSICALES PARTE 2 DE 5
 
Si hay algo que distingue a un festival de cualquier otra actividad humana, es que por muy regular y habitual que sea, de ninguna manera se trata de un acto ordinario, pues requiere de la participación activa de una comunidad. Y toda comunidad a su vez, por muy heterogénea y plural que sea, siempre se caracteriza por mantener una identidad definida que es compartida por todos sus miembros. Así pues, un festival no es un simple entretenimiento, pues en su realización es posible adoptar roles nuevos y externar nuevas pautas de comportamiento. Por otra parte, todo festival, ya sea como fiesta alegre o como acto solemne, recíprocamente tiene la capacidad de fortalecer el sentido de pertenencia y unidad de una comunidad, además de perpetuar su memoria histórica.
 
En el año de 1969, los jóvenes empresarios John Roberts y Joel Rosenman publicaron un anuncio en el New York Times y el Wall Street Journal solicitando propuestas en las cuales invertir su dinero. Un par de productores musicales llamados Michael Lang y Artie Kornfeld respondieron al anuncio, planteando el proyecto de crear un estudio de grabación en la zona rural del estado de Nueva York, con el fin de que sirviera también como retiro vacacional para músicos y artistas plásticos. La idea fue aprobada, pero al considerar los costos de construcción y la creciente popularidad de las comunas hippies, se decidió que en vez de construir una casa de retiro, lo mejor sería organizar un festival de música y artes al aire libre. El punto elegido para realizar dicho festival, fue una finca de 2.5 km cuadrados, localizada al suroeste del poblado de Woodstock. El festival se denominó originalmente como ‘Una Exposición Acuariana’, pues empezó a ser promocionado como una feria artística acorde a los valores de la llamada Era de Acuario.
 
Los organizadores tenían contemplado realizar un evento para no más de 5,000 personas, pero con lo que no contaban fue que por la radio se filtró prematuramente la información de que sería un festival al aire libre durante todo un fin de semana, lo que llamó la atención de un gran número de gente. Fue entonces que se decidió cambiar la logística y planear un evento para 50,000 asistentes. Pero cuando los boletos se lanzaron en pre-venta, se vendieron poco más de 186,000 entradas. Para ese momento los 4 organizadores optaron por hacer que el festival fuera de entrada gratuita. En todo caso, para recuperar parte de la inversión original, Artie Kornfeld le ofreció a la Warner Bros, los derechos de filmación del evento, bajo la promesa de que aún si los conciertos no bastaban para hacer una película interesante, el gran número de espectadores probablemente provocaría disturbios dignos de usarse en un exitoso documental.
 
El festival finalmente se realizó del viernes 15 de agosto al lunes 18. El cartel del evento consistió en 32 actos, incluyendo a varios músicos populares de la época, como Ravi Shankar, Joan Baez, Carlos Santana, Jimi Hendrix, The Who, Janis Joplin, Grateful Dead, Creedence Clearwater Revival, Neil Young, Jefferson Airplane, entre muchos otros. Pese al clima lluvioso y a los embotellamientos en varias de las carreteras de acceso, el festival de Woodstock logró reunir a más de 500,000 personas. Debido al gran número de asistentes, los servicios sanitarios y alimenticios resultaron insuficientes. Aún así, y con todo y que el alcohol y las drogas circularon libremente, el evento se realizó en un asombroso ambiente de calma. Los únicos incidentes notables, fueron un parto en uno de los caminos de acceso, una muerte por sobredosis de heroína, y otra  accidental, cuando un tractor arrolló a alguien metido en su saco de dormir.
 
La convivencia pacífica y la magnitud del evento le valieron a Woodstock ser comparado con una pequeña nación autónoma, donde por al menos unos días se manifestaron todas las ideas y formas de expresión relacionadas con la subcultura hippie. El evento se volvió una referencia obligada dentro de la historia del rock, alcanzando hasta cierto punto una reputación legendaria, especialmente cuando hasta la fecha, ningún otro festival ha logrado igualar sus logros y alcances. Hoy en día, la finca donde se realizó el evento se ha convertido en una atracción turística donde se han colocado una placa conmemorativa y un tótem en memoria de Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jerry Garcia. Este año se conmemorará el 40 aniversario de Woodstock con diversas actividades alrededor del mundo rindiéndole honor al que se considera el primero y más grande de todos los festivales de rock.
 
El 2009 marca también el 10º aniversario del festival Vive Latino, que a su particular modo mantiene viva la tradición histórica y cultural iniciada por Woodstock. Desde su primera edición, el Vive Latino se celebra en el Foro Sol con sus ya tradicionales 3 escenarios azul, rojo y verde. A lo largo de todo este tiempo, uno de los objetivos primordiales del festival ha sido el de que la música sea un vehículo que aparte de entretener, permita la apertura a otras expresiones artísticas como el performance, el teatro, las artes gráficas y varias más relacionadas.
 
 Siendo un festival inspirado directamente en estilo e ideales contraculturales, el Vive Latino hizo del Tianguis Cultural del Chopo uno de sus principales aliados. Por eso, los días que tiene lugar el festival son los únicos en los cuales una parte del Chopo sale de sus instalaciones de la calle de Aldama para encontrar cobijo en el Foro Sol. Dentro de la cultura moderna, existe la idea generalizada de que la diferencia entre el éxito y el fracaso radica en qué tanto uno logra conseguir grandes volúmenes de ganancias y alcanzar una fama omnipresente. Pero en la práctica, existen numerosos individuos y grupos que no concuerdan con dicho principio e incluso han demostrado que es posible progresar y prosperar desde una posición alternativa o marginal a las reglas de todo lo comercial.
June 20, 2009 - Saturday 
HISTORIA DE FESTIVALES MUSICALES PARTE 3 DE 5
 
Así como celebrar un festival puede servir para fortalecer los lazos de unidad de una comunidad, igualmente abstenerse de una festividad puede reivindicar y darle cohesión. Participar en un festival significa identificarse con la comunidad que lo origina, pero cuando más de un individuo se saben diferentes, extraños, marginados o incluso objeto de burla y censura, su misma segregación les permite mantenerse unidos con lazos bastante fuertes. Y precisamente, cuando la comunidad que integra al grueso de la cultura mainstream ha negado y marginado los ritos, hábitos y festivales de otros sectores, éstos no desaparecen ni pierden fuerza, sino que por el contrario, cierran filas y evolucionan en nuevas comunidades con nuevos festivales.
 
Dentro de la cultura moderna, el concepto de identificarse con lo indy, lo alternativo o lo subterráneo implica una decisión voluntaria de distanciarse lo más posible de los estilos y métodos utilizados por el mainstream. Sin embargo, en ocasiones dicha situación puede remitirse a una genuina segregación directa por parte del mainstream. Es por este motivo que entonces suele ocurrir que a falta de espacios y plataformas, los miembros del sector alternativo, por simple necesidad, optan por apersonarse de sus propios medios. Un caso de éstos ocurrió en 1990, cuando Perry Farrell decidió realizar una gira de despedida para su banda Jane’s Addiction. Desde el momento en que la banda era popular pero marginal al sector comercial, la idea de realizar una gira de despedida resultaba demasiado ambiciosa y costosa, especialmente tomando en cuenta de que Farrel deseaba que la gira resultara un evento memorable para los fans.
 
Tras analizarlo, Farrell decidió que para complacer al mayor número de espectadores y distribuir los costos de presentación, la opción más óptima era realizar un festival. Fue así como se asoció con Ted Gardener, Marc Geiger y Don Muller para planear el festival Lollapalooza. El nombre del evento se le ocurrió a Farrel después de escuchar la palabra en un episodio de Los 3 Chiflados. El término era el nombre que se le daba a inicios del siglo XX a las paletas de caramelo de tamaño extra grande, y que también se usaba como una expresión para demostrar agrado ante una cosa o una persona. Para darle un giro al evento y no olvidar la idea original de hacer una gira, se decidió que en vez de realizar un festival en un solo punto fijo, se haría un espectáculo ambulante que recorrería E.U.A. y Canadá llevándole la música directamente a los espectadores en vez de obligarlos a ellos a ir hasta algún punto fijo en particular.
 
La alineación reunida para el festival fue específicamente enfocada en artistas procedentes de círculos independientes y alternativos. Sin embargo, el cartel resultó también sumamente ecléctico, pues se reunieron grupos de rock alternativo, de punk, de hip hop, de rock gótico y de música electrónica bailable. En todo caso, la variedad casi esquizofrénica de actos incluidos contribuyó a reafirmar una identidad de independencia de cualquier interés comercial. A la par que los actos musicales, el festival contó también con presentaciones de comediantes, fenómenos de circo e incluso demostraciones acrobáticas de monjes shaolin. Como complemento, en cada ciudad que visitaba el festival se instalaban también carpas donde se albergaban exposiciones de arte, videojuegos y mesas de información por parte de asociaciones políticas y ecologistas.
 
Lollapalooza se realizó durante 1991, pero el gran éxito logrado por el evento derivó en que se convirtiera en un festival anual que abarcaba 3 escenarios. El festival se convirtió en una referencia obligada dentro de los círculos contraculturales, y fue también el tema central de un episodio ya clásico de Los Simpson. En 1996, Perry Farrell decidió abandonar el festival para dedicarse a otros proyectos. Su salida fue un duro golpe para la organización, que pronto traicionó la esencia contracultural del evento, al darle espacio a actos más comerciales. El rechazo por parte del público alternativo orilló a que el festival se cancelara en 1998. Para el 2003,  Jane's Addiction se reunió de nuevo, y pronto se creó un nuevo Lollapalooza. Pero los costos de producción orillaron a que a partir del 2005 el festival se volviera fijo, teniendo su base en la ciudad de Chicago.
 
El festival Vive Latino, al igual que Lollapalooza, también se vio obligado a suspenderse brevemente. En 1999 no se realizó, pero su ausencia pronto hizo que las bandas, los medios y el público reaccionaran con vehemencia e insistieran en la necesidad de un espacio dedicado al rock hispanoamericano en vivo. Fue entonces que OCESA decidió reactivarlo en 2000. Con un cartel de 27 bandas en total, incluyendo exponentes como Los Fabulosos Cadillacs, Jaguares, Molotov y Enrique Bunbury, el Vive Latino reafirmó su lugar como el más importante evento para la escena del rock en español. También se instauró una nueva tradición de incluir la actuación especial de grupos anglosajones como Fishbone y The Wailers, ya fuera porque contaban con algún nexo directo con la cultura latinoamericana, por su estilo de influencia hispana o porque en sus filas hubiese músicos de dicha ascendencia, como fue el caso de Tito & Tarántula.
 
Asistir a un festival de rock podría parecer una actividad limitada únicamente a escuchar música en vivo y  muy probablemente bailar y gritar. Pero existen también muchos aspectos adicionales, como el compañerismo, el intercambio y difusión de ideas, y la práctica de estilos de vida. La combinación de tales factores produce una opción más que múltiple, a la que si se le da una vía de salida puede resultar en un evento plural y gigantesco como lo es el festival de Glastonbury.
June 20, 2009 - Saturday 
HISTORIA DE FESTIVALES MUSICALES PARTE 4 DE 5
 
A diferencia de la mayoría de estilos académicos, el rock se define no sólo por su carácter sonoro, sino por su filosofía y las emociones que evoca. De esta manera, absolutamente cualquier músico es capaz de emular o incluso copiar a la perfección los sonidos de las grandes bandas consagradas, pero difícilmente se podrá repetir su éxito si no concuerda con la ideología correspondiente o las experiencias musicales surgidas dentro y alrededor de la música. A causa de esta situación es que existe un número casi infinito de subgéneros dentro del rock, y que existan debates recurrentes respecto a qué sí y qué no define exactamente al rock como música o fenómeno social. No obstante, hay pocas dudas de que el rock ante todo, es una experiencia colectiva y masiva.
 
Glastonbury es un pequeño poblado de 8,800 habitantes localizado en la comarca de Somerset, Inglaterra. Muy probablemente dicho pueblo pasaría desapercibido, de no ser porque ahí es donde cada año se realiza el festival al aire libre más grande del mundo, el Festival de Artes Escénicas Contemporáneas de Glastonbury, también conocido simplemente como Glastonbury o Glasto. El festival se realizó por primera vez en el año de 1970, organizado por el granjero Michael Eavis bajo el nombre de Festival Pilton. Eavis se inspiró para crear el festival después de enterarse de la magnitud que tuvo el festival de Woodstock, y especialmente después de ver una presentación de Led Zeppelin al aire libre en el festival Bath de Blues y Música Progresiva. El mayor interés de Eavis era realizar un festival guiado por la ética hippie, y por ello eligió hacer su festival en la campiña aledaña a Glastonbury, por ser un área donde hay varias leyendas de hadas y espectros, y porque se dice que ahí convergen varias líneas energéticas de la Tierra.
 
En su primera edición, el entonces Festival Pilton sólo contó con 8 bandas y acogió a poco menos de 1,500 personas. Pero el año siguiente, el festival coincidió con la Feria Glastonbury, un evento alterno basado en los antiguos festivales medievales en honor al solsticio de verano. Ambos eventos se fusionaron en un solo festival grande, lo que llamó la atención de los medios británicos a nivel nacional, especialmente cuando se confirmó que el cartel sería encabezado por David Bowie y Pink Floyd, aunque este último grupo no pudo tocar por problemas de logística. Debido a los altos costos de producción, se dijo que la Feria Glastonbury sería un evento único que no se repetiría. Pero en 1978, una peregrinación neo pagana que regresaba de visitar un festival esotérico en Stonehenge provocó un embotellamiento carretero, lo que obligó a la policía a desviar varios vehículos hacia Glastonbury, donde mucha gente decidió quedarse unos días e improvisar un pequeño festival esotérico por su cuenta.
 
Al notar que aún había interés por parte del público, Michael Eavis se asoció con algunos promotores y productores para realizar de nuevo su festival, rebautizándolo como Glastonbury. En esa edición sólo participaron 4 bandas, pero el acto titular fue una presentación de Peter Gabriel al lado de Genesis. A partir de entonces el festival se instauró como una tradición anual, con una pausa de receso aproximadamente cada 5 años. Durante la década de los 80, el festival de Glastonbury creció a un ritmo acelerado, abarcando un área de 3.6 km cuadrados dividida en más de 80 escenarios distintos donde se realizan presentaciones de rock, música electrónica, hip hop, música New Age, reggae y folk.
 
Un rasgo ya característico del festival de Glastonbury es que por realizarse durante el último fin de semana de junio, es común que se presenten lluvias copiosas antes o durante el evento, lo que acarrea que el terreno se convierta en un gigantesco lodazal. Si bien esto pudiera parecer una molestia, el hecho de acabar totalmente cubierto en lodo se ha tomado como parte de la diversión por la gran mayoría del público asistente, que tan sólo en el 2007 alcanzó la cifra de 177,000 asistentes. Otro rasgo a destacar, es que gran parte de las ganancias del festival se destinan a diversos fondos de caridad y organizaciones no gubernamentales como Children's World, Oxfam, el Fondo Mundial para la Vida Salvaje y Greenpeace, las cuales a su vez contribuyen con eventos especiales o personal voluntario que colabora en la realización del festival únicamente a cambio de acceso gratuito.
 
 
Aunque no tan grande como Glastonbury, el Vive Latino también tuvo inicios más bien modestos, pues de 2001 a 2005, el festival se realizó únicamente durante un día, con excepción de 2002, en que no se llevó a cabo. Durante este periodo, el cartel se mantuvo en un promedio de 25 actos, pero con cada nuevo año, la concurrencia fue aumentando y la diversidad de presentaciones fue ampliándose. Así, desde el 2003 a los 3 escenarios de rock se ha añadido una carpa electrónica, y desde el 2006 el Vive Latino se realiza durante 2 días.

También desde ese año, el festival alcanzó la cifra récord de 125 mil asistentes, misma que se ha mantenido consistente desde entonces únicamente porque ese es el cupo máximo del Foro Sol. Hoy en día el Vive Latino tiene un promedio de 30 actos en su cartel, que abarcan estilos tan diversos como rock punk, surf, ska, hip hop, folk pop, música electrónica y rock urbano. En México, la cantidad de ofertas de rock producidas dentro del país no se comparan con el volumen que se consume de rock extranjero, por lo que en este desbalance a veces es fácil sobreestimar los alcances externos, y olvidar los internos.