NUESTRA ARMA ES LA PALABRA
Una canción de un gran compositor chileno, Osvaldo Torres, recuerda el tiempo en que: La memoria era el libro, y la palabra era un río
que bajaba del abuelo al padre y del padre al hijo. Esta frase nos habla de la importancia de la comunicación (o sea, la transmisión de conocimientos y sentimientos), dentro de la comunidad y también de una generación a otra. En un pueblo sin escritura, sólo la tradición oral era capaz de mantener viva la cultura y la memoria. Los griots, antiguos poetas-músicos africanos que cumplían esta función educativa en la tribu, contaban una historia en verso, rimando—podía ser una leyenda, un mito, un cuento chistoso, o la historia de una familia. Todos sus poemas tenían una moraleja, una enseñanza, sabiduría. Estos son los orígenes, las raíces profundas del rap. Rap no es una música, sino una forma literaria, mitad poesía, mitad cuento, con su propia rítmica y fonética. Se puede rapear sobre cualquier tipo de música, desde lo más étnico hasta lo más contemporáneo. Además, el rap, al llegar a un país determinado, toma las características musicales, jergas, ritmos y contenidos del lugar, y termina siendo parte de la identidad local, tan natural como el lenguaje universal, las palabras mismas. En este sentido, hay una fuerte conexión entre África y América en cuanto a la importancia cultural de la rima y el canto.
El rap además tiene una faceta competitiva y divertida en la cual dos raperos (o MCs) "batallan" al hacer versos improvisados (freestyle), cada uno intentando superar al otro. Es una tradición que encuentra sus raíces en los juegos orales de los esclavos africanos en Norteamérica, que pasaban el tiempo inventando pequeños chistes o rimas (muchas veces para ofender al amo de forma oblicua, ¡ja! ¡humor subversivo!). Hasta la palabra "rap" significa hablar, chacharear, divertirse con los dichos, la picardía y la creatividad del lenguaje popular. Esta improvisación rimada tiene parientes muy cercanos en distintos tipos de poesía tradicional latinoamericana, como las coplas de Colombia, las inolvidables competencias de destreza vocal y verbal de los mexicanos Jorge Negrete y Pedro Infante, las bombas puertorriqueñas, o más cercanamente, la paya en Chile. Los payadores practican este mismo arte de improvisar versos en competencias amistosas: describen realidades locales, cuentan historias, incluso denuncian injusticias sociales.
¿Cuándo nace el rap? Nadie sabe con seguridad, pero una vez un gran músico, el maestro Quincy Jones, dijo que se acordaba que cuando niño escuchaba jóvenes rapeando en la esquina de su barrio allá por los años 30. El mismo Jones dijo también que la historia de la música afro-americana es como un iceberg de hielos muy profundos (las raíces africanas, espirituales, gospel, blues, jazz, rock, funk), donde el rap es la punta del iceberg. Desde la llegada del rap, no se han creado nuevos tipos de música en esta tradición, sólo ha surgido la fusión de ellas. Y cuando el rap alcanzó finalmente el mercado mundial (después de años de miradas sospechosas), provocó una verdadera explosión cultural, política y social.
Pero hablemos también de lo que dicen las letras de rap hoy. Greg Tate, un poeta, periodista y músico, una vez escribió que el hip-hop es "el inverso del capitalismo, el reverso del colonialismo... Es el mundo que construyó el amo de esclavos, pero transformado por un golpe futurístico negrificado. Mientras el capitalismo nos dice que el valor de una persona está en su cuenta bancaria y la montaña de bienes que acumula, el hip-hop nació para recordarnos que el verdadero barómetro del valor humano es la profundidad y el ancho de su alma. Mientras el colonialismo, en todo el mundo, ha parido un tipo de injusticia tras otro (racismo, clasismo, machismo, etc.), el hip-hop se concibió en los bloques, las poblaciones, y las mediaguas para unir ritmo y mensaje, con el objetivo de unificar a la gente dentro y a través de tribus y fronteras raciales".
El rap, sin duda, es la cara de la cultura hip-hop, y el rap político es la esencia verdadera de este fenómeno mundial, aunque hoy los grandes sellos transnacionales sólo muestran la cara del rap que ellos quieren mostrar; por ejemplo, el gangsta rap, (rap que habla sólo de pandillas, dinero y sexo). Sin embargo, no podrán tapar nunca el rap mas radical... el rap del ghetto, de la pobla, fresco y bullicioso... ése que contiene amor y rebeldía... ése que hacen los que aún mantienen el contacto con su comunidad (y con la realidad)... Son esos raperos que dicen "Libertad a Mumia" en EEUU y "Juicio a los culpables" en Sudamérica... los que tocan para reunir fondos para escuelas, centros culturales y organizaciones comunitarias... raperos que asumen la responsabilidad de su mensaje: positividad y educación para la comunidad... ése es el verdadero rap, el verdadero hip-hop, el que no se vende, sino que se difunde... En definitiva, sentimos que un verdadero rapero no es el que nace para ser estrella, sino el artista-luchador que nace nuevamente cada día, que nace hoy como un griot del futuro, creando arte capaz de revolucionar su tiempo y energizar a su pueblo, de mantener vivas las tradiciones de resistencia y comunidad, transmitiéndolas a las nuevas generaciones... El rapero de hoy debe tomar su destino en sus propias manos, conservando la memoria, el orgullo, la lucha, la identidad, la cultura, y sobre todo las utopías...
extraido de viva hip hop