MySpace


César Fuentes Rodríguez



Last Updated: 11/26/2009

Send Message
Instant Message
Email to a Friend
Subscribe

Gender: Male
Status: Swinger
Age: 100
Sign: Scorpio

City: Buenos Aires
State: Buenos Aires (Ciudad Autónoma de)
Country: AR
Signup Date: 7/11/2006

Blog Archive
[Older      Newer]
 /  / 
Monday, March 30, 2009 

Current mood:  happy
Category: Music
QUILMES ROCK '09: Iron Maiden, Sepultura, Horcas, O'Connor, Lauren Harris (Vélez Sarsfield, 28/3/09)
EL DÍA DE LA BESTIA

El esnobismo de la prensa local cargó sus tintas días atrás con Radiohead, pero cuando Bruce Dickinson salió a anunciar orgulloso que había 40.000 personas en el estadio, todavía seguían entrando ríos de gente. Se podrá ignorar al Metal, pero no impedir que triunfe. La gran fecha metalera era ésta, puesto que Kiss, previsto para el próximo 5 de abril, toca con un puñado de soportes que nada tienen que ver con el género. Y para colmo este evento en particular sufrió un cambio de escenario con relativa anticipación: se trasladó a Vélez Sarsfield desde River Plate porque coincidía con el partido entre Argentina y Venezuela. Con esto quiero decir que ganar 4 a 0 está muy bien, pero presenciar un show como el que dio Maiden en el Quilmes, no tiene precio.

Demasiada gente, y la puntualidad del evento vino reñida con las largas colas, así que me privo de mencionar a Lauren Harris y a O'Connor, la banda de un ex Hermética que lleva ya más de diez años de carrera y varios discos encima, para destacar la solvencia reiterada de Horcas, que realizó un show típico y sin sorpresas, apoyado en la contundencia de sus músicos y la desenvoltura del cantante Walter Meza. Con Sepultura se vino la noche y la curiosidad por ver a los chicos de Brasil por primera vez sin ningún Cavalera se disipó rápidamente al comprobar que el nuevo baterista Jean Dolabella es cumplidor y efectivo, pero… valga la obviedad, no es Igor. Andreas Kisser sigue siendo el principal motor de la banda con su guitarra rabiosa y punzante y Paulo Jr. arremete con un oficio que no tolera desmayos. Sin embargo, de la vieja magia no queda gran cosa. El actual Sepultura es compacto y suena bien, pero aquel ensamble mítico de cuatro jinetes que te volaba la cabeza entre torbellinos de pelos ya no existe. Sobre el cantante Derrick Green no puedo decir nada, para mí es como si en la banda no cantara nadie salvo cuando Andreas hace los coros. Su total inexpresividad como vocalista me deja frío y añorando la visceral sencillez de Max Cavalera. De hecho, me reconozco incapaz de distinguir un solo tema hasta que llega el momento de la nostalgia con "Refuse/Resist", "Territory", "Arise", "Roots Bloody Roots" y la sonrisa cómplice de quien ha estado esperando lo importante con el respeto y la atención que merecen los buenos amigos.

Para lo de Iron Maiden es menester ponerse de pie. A un año del show anterior, para el que las entradas ya estaban agotadas meses antes, y sin novedades a tiro, algunos creían que el atractivo iba a menguar. Se equivocaron. La Doncella ofreció el concierto más espectacular de todos los que le haya visto dar en las pampas. El setlist acusó pocos cambios, es cierto, pero fueron de lo más acertados. El material de "Seventh Son Of A Seventh Son" quedó afuera, también uno que otro tema engorroso como "Revelations", pero "Children Of The Damned", "Phantom Of The Opera" y "Wrathchild" vinieron al rescate de la vieja tradición y hubo fiesta en todos los órdenes. Da gusto asistir a un show así, con su escenario fastuoso y sus variados cambios de telón, el sonido a punto de caramelo, las pantallas a cargo de un director de cámaras que sabe exactamente qué tomar y cuándo, y un público feliz y entregado que le puso marco a la noche estrellada de Buenos Aires bajo una temperatura de idilio. Desde que el discurso de Churchill abrió el fuego, los Maiden salieron a matar sin prisa pero sin pausa, metódicamente, confiando en el anclaje escénico de Steve Harris y el dinámico bailoteo de Janick Gers, que cubrían las espaldas de un Bruce Dickinson más histriónico y activo que de costumbre, si eso es posible. Cantando al tope de sus pulmones, el vocalista de Maiden hace gala de sus virtudes intactas y encanta a la audiencia con sus módicos cambios de vestuario: máscara para "Powerslave", harapos negros para "Rime Of The Ancient Mariner", uniforme para "The Trooper"… A propósito de la vieja historia de la bandera inglesa en tierras donde quedó inquina por la Guerra de Malvinas, es grato poder decir que en este show hubo auténticos seguidores de Iron Maiden y no se registraron silbatinas ni incidentes ridículos de ignorantes que no saben lo que la canción significa. Muy por el contrario, se vio a los músicos cómodos, desenfadados y en condiciones de dar lo mejor de sí. Energía, dinamismo, ensamble, concentración, colorido, todo lo que se les podía pedir lo entregaron a manos llenas. La pirotecnia jerarquizó un espectáculo donde la música es la principal protagonista, pero hubo además dos apariciones tremendas de Eddie para santificar la pintoresca tradición -una como momia saliendo del sarcófago e inclinándose desde el fondo sobre las cabezas de los músicos, y la otra como el robot semicibernético de "Somewhere In Time"-, y además la presencia de un demonio bajo la forma de macho cabrío durante la versión de "The Number Of The Beast". Sin lagunas ni interrupciones, tuvimos aquí un show concebido para excitar y saciar los apetitos. El final con "Sanctuary" contó con su pausa para que Bruce nombrara a los músicos y para jugar con el ritmo de Nicko McBrain en un ida y vuelta entrañable. Así es, los Maiden salieron a matar, como ya dije. Pero si es verdad que el crimen perfecto no existe, el caso es que a este no pude encontrarle falla.

César Fuentes Rodríguez

ver fotos en www.requiemweb.com.ar/articulos/ironmaiden09.htm

Currently listening:
Somewhere Back in Time: The Best of 1980-1989
By Iron Maiden
Release date: 2008-05-13
Wednesday, October 15, 2008 

Current mood:  contemplative
Category: Music
PEPSI MUSIC 2008 en el Club Ciudad de Buenos Aires
Sábado 11 de Octubre

Bajo un aguacero tenaz Mötley Crüe le puso el broche de oro al día más pesado del monstruoso Pepsi Music Festival de este año, que presentó casi doscientas bandas (la inmensa mayoría locales) repartidas en nueve días. El público porteño aguantó a pie firme las inclemencias del tiempo y los yanquis pagaron la muestra de devoción con un entusiasmo declarado. Ya un rato antes ese día Rata Blanca se había encontrado con un final de show lluvioso pero brillante mientras sonaba a todo trapo "La Leyenda Del Hada Del Mago" y Adrián Barilari arengaba a la gente al grito de "¡Si se moja no se encoge!". Por suerte, los numerosos asistentes al evento con sus tres escenarios (cuatro si contamos la carpa de The Roxy con covers en vivo de hard rock clásico) enfrentaron apenas un cielo amenazante hasta entonces y pudieron disfrutar de la potencia de Horcas, que está a punto de develar su nuevo álbum "Reviviendo Huestes", Tren Loco, Magnos, Jerikó y Magnos, entre otros. Incluso de la curiosidad de una banda tributo a Kiss con atuendo y maquillaje completos, con lo que todo fan se sacó fotos. El escenario Sónica, bajo carpa blanca, ofreció un flujo constante de grupos con propuestas de muchos colores y tuvo un protagonismo envidiable, mientras los dos mayores se alternaban en la presentación. Sin embargo, la mayor afluencia de público se produjo a partir de las 19 hs., a tiempo para el set de Rata, que se concentró en su último disco "El Reino Olvidado", que le está dando a la banda grandes satisfacciones. Poco lugar para improvisaciones (apenas un guiño al tradicional "Baby, Please Don't Go" en medio de "(71-06) Endorfina") y un reguero de temas que encontraron a Walter Giardino en su perfil más ajustado y apto para redondear la faena sin notas superfluas.

Nadie sabía a ciencia cierta cuánta expectativa acumulaban los fans locales por Mötley Crüe, que tocaba en Argentina por primera vez. Vince Neil había venido como solista hacía diez años pero el grupo no. La multidud reunida sorprendió a no pocos, y el aguante puesto en juego ascendió a este público de grado, si tal cosa es aún posible. Con el arranque de "Kickstart My Heart" la lluvia se instaló y no hubo alma en el campo que no terminase empapada hasta los calzones. Vince no retrocedió para protegerse, sino que se expuso más todavía a la intemperie con una sonrisa de triunfo anticipado que parecía decir "Sí, ¡esto es rock and roll!". Tommy Lee se ganó al respetable con gestos desenfadados como el de pasarse la esponja imaginaria por el cuerpo bajo el temporal y la primera parte del show fue una catarata de gotas frías y viejos clásicos, con "Shout At The Devil" y "Live Wire" como hitos. Nikki Sixx tuvo menos protagonismo que el esperado, y Mick Mars, una auténtica momia viviente, con su atuendo negro y su sombrero de copa, cumplió en lo musical rellenando de carne el esqueleto. Fue ante todo la labor de showman de Vince lo que mantuvo el espectáculo en forma, con una vitalidad y un entusiasmo potenciado por la adversidad del tiempo. En algún momento fallaron los micrófonos, colapsaron las pantallas, zozobraron los parlantes, pero la actitud nunca decayó. Acaso "Saints Of Los Angeles" es el álbum más sólido y ganchero de su regreso, pero juzgaron que con el tema que da título y "Mutherfucker Of The Year" iba a alcanzarle a una audiencia que nunca había escuchado en directo "Wild Side", "Looks That Kill" o "Same Ol' Situation". Con "Girls Girls Girls" y "Dr. Feelgood" cerraron la mesa y saludaron abrazados. Y cuando todo el mundo empezaba a creerse dispensado por cuestiones del clima, volvieron al escenario para la balada "Home Sweet Home". Para mi gusto, algo con más caña hubiera contribuido a calentar los huesos para el viaje de vuelta, pero un baño de verdad, comida en regla y el hogar dulce hogar esperaban luego de una noche de perros, de santos y de todos los demonios, y cualquier despedida era buena. ¡Larga vida al rock and roll!

Currently listening:
Saints of Los Angeles
By Mötley Crüe
Release date: 2008-06-24
Friday, September 26, 2008 

Current mood:  aroused
Category: Music

¿Cuántos retornos y promesas de vuelta a las raíces no acabaron resultando más que fiascos para prolongar la agonía de una carrera que perdió el rumbo? Muchos, sin duda. Los más. Pero el regreso de Metallica al estilo que ayudaron a inventar no era un farol, al fin y al cabo. Pueden discutirse las pautas de producción, la garra presente de la banda, incluso la calidad de las composiciones; y sin embargo, lo que no puede ponerse en duda es que estamos ante un disco de thrash metal. Habrá alguna excepción en la lista de temas, pero a la hora de catalogar a "Death Magnetic" habrá que situarlo no lejos de la vena de "Ride The Lightning", "Master Of Puppets" y los grandes y queridos clásicos que nos hicieron desnucar siguiendo el ritmo en los '80s. En todo caso, el mérito del álbum es la dificultad en compararlo fielmente con algún otro de la discografía de Metallica. Los cortes, los cambios de ritmo, el repiqueteo de la batería, el tempo… probablemente nos remitan a "…And Justice For All", ciertas atmósferas lentas y heladas a "Load" (péguenle una escuchada al arranque de "The Unforgiven III" o a "The Day That Never Comes"), la dinámica de algunos riffs y la voz a la vez clara y agresiva de Hetfield puede ubicarse en los terrenos del álbum negro… Hilando tan fino uno sólo llega a la conclusión de que la placa brilla con su propia identidad. Y brilla con ganas. Hay solos mordientes, contrastes arriesgados, bajos que retumban en los andurriales del cerebro (no caben las comparaciones, pero Trujillo es probablemente el bajista más dotado que haya pasado por la banda) y una batería que recupera toda su presencia lejos de experimentos nefastos e incomprensibles como el de "St. Anger". En pocas palabras, Metallica retoma su discurso donde lo había dejado: junto al corazón de los fans. Vendrán quienes los acusen de volver con el rabo entre las piernas, y quienes les reprochen su falta de "honestidad", y quienes simplemente no se banquen que estos tilingos que probaron las mieles del mainstream y se echaron a perder en los glamoures de los Grammys y el jet set caigan con semejante bombazo para la fiesta familiar del Metal. Peor para ellos. Se perderán un álbum alucinante rumiando rencores de club de barrio. Yo por mi parte prefiero cabecear incesantemente al son de "The End Of The Line" y decir más temprano que tarde aquello que debe ser dicho: "Bienvenidos a casa, muchachos. Los extrañábamos".

Currently listening:
Death Magnetic
By Metallica
Release date: 2008-09-12
Wednesday, September 03, 2008 

Current mood:  handsome
Hola a todos

A partir de ahora mi página tiene nueva dirección: AQUÍ

Bastante obvio el nombre, en verdad, pero se supone que es para que la ubiquen más fácil: www.cesarfuentesrodriguez.com

Todos los artículos que ya estaban y los que vendrán, en este nuevo dominio. Pasen y vean.

¡¡¡ Larga vida al rock and roll !!!
Currently listening:
Seasons in the Abyss
By Slayer
Release date: 2007-07-24