en el link tambien pueden ver algunas de las fotos del show!!!
http://www.latinmetal.net/coberturas-ampliar.php?id=72Chascomús entre 3 maestros del progresivoEscapando al mal clima que ya hacía sentir sus
pasos en la agitada Buenos Aires del último Viernes de Octubre, decidimos hacer
una escapada unos kilómetros más al sur, hacia la pintoresca ciudad de
Chascomús, con la perfecta excusa de una buena fecha metalera. Tres bandas de
diversos estilos nos demostraron las variaciones que se le puede dar al
progresivo: una oriunda de Capital Federal, otra de La Plata y una que jugaba de
local, fueron los protagonistas de un show brillantemente
autogestionado.
“Acid Rain” decidieron abrir la noche con ese estilo que
si bien muchos tildan de progresivo, encuentra movimientos muy interesantes en
sus temas, que hacen que la banda tenga un estilo sumamente particular. Así es
como la melodía quedó liderada por Sebastian Fernandez en la voz, secundado por
el notable aporte de Andrés Blanco desde el teclado, quien brilla a la par de la
ejecución realmente impecable de Fernando Culen tras las seis cuerdas. Y es este
mismo integrante uno de los que logró capturar la atención a base de fuerza que
se trastocó en machaques y acertados punteos, a pesar de estar hace poco tiempo
en la banda. Sin embargo, la dupla que hacen Ezequiel Gimenez en el bajo y
Martín Magliano en batería no pretendía quedarse atrás, por lo cual se afirmaron
en un ritmo complejo pero atrapante, con ciertas vueltas en donde predominaron
los cortes pesados… Y, sin embargo, es también en ellos donde la melodía dice
presente. Entre los temas que desfilaron por su repertorio estuvieron
“Neverending Nightmare”, “The Light Inside You”, “Memory Waves” – todos ellos de
su disco debut, “The Descending Line” - y “Shadows” de su EP “One Night of
Reflections”. Un cierre en el cual hasta el público les pidió bis vino de la
mano de “Cementery Gates” y “The Clairvoyant”. Definitivamente una presentación
sumamente satisfactoria que dejó a más de uno deseando algunos temas
más.
Quienes les siguieron fueron “Rio Negro”, cuyos integrantes son
originarios de La Plata, teniendo una enorme influencia de uno de los gigantes
del género progresivo a nivel mundial como lo es Dream Theater. Sin embargo,
demostraron con su formación que a pesar de no poseer un teclado entre sus
filas, podían obtener un sonido bastante análogo al de dicha banda. La guitarra
de Alejandro Rod se hizo cargo entonces de lo que concernía a la parte melódica
acompañando el trabajo bastante peculiar de su vocalista, Natalia Vercesi. En
ella encontramos lo que logró darle el sello definitivo a la banda, indagando
con su llamativo caudal de voz en otros ritmos que quizás le escaparon un tanto
al estilo que le daban el resto de los integrantes. Fue sin lugar a dudas Pablo
Bianchetto quien se destacó enormemente tras los parches, teniendo a Nicolás
Mateo Parisi como compañero de rítmica a la misma altura, recorriendo los
trastes de su bajo. “Ciclo”, “Asfixia” y “Pulsiones Compulsivas” fueron desde un
extremo más pesado hacia otro que parecía quedar suspendido en el aire y
descender con toda mansedumbre conforme la lista se iba acercando al final.
Imposible pasar por alto el notorio cambio que ha experimentado este cuarteto
con el paso de los años, llevando incluso a sumergirse en estructuras más
propias del jazz, algo sumamente original en una banda de metal.
Y ya
llegando al cierre de la noche, una de las bandas con más renombre en la escena
metálica de la ciudad de Chascomús. Un galopante ida y vuelta de los dedos de
Chichi Napóli sobre el bajo dio inicio al show, para que luego avisoráramos que
el prolijo trabajo de ambas violas presentes en escena – cuya impecable labor
quedó a cargo de Pablo y Francisco Nápoli – recién estaba a punto de comenzar. A
ello sumamos a Nacho Napóli, quien supo apoderarse de la pesadez golpeando duro
tras la batería, y sobre todo ello se asentó la gentil pero dinámica voz del
único integrante que no integra la familia, el “Chino” Bobadilla. Por supuesto,
algunos cortes progresivos se hicieron presentes durante el transcurrir de los
temas, aunque difícilmente podríamos encasillar a este quinteto en ese único
estilo: definitivamente, la fusión de ritmos es lo que logra que “Dragón de
Hierro” sea única en su género, por la variedad de las fuentes a las cuales
recurren sus integrantes a la hora de armar temas. La cohesión existente entre
todos ellos terminó de cerrar con el ingreso de Rosario Nápoli tras el teclado,
quien lejos de quedar solo haciendo colchones, supo plantarse en pie de igualdad
ante sus hermanos. Si bien hubo pasajes un tanto más lentos, la fortaleza que
guardan estos muchachos salió a la luz en temas como “La Cultura del Olvido”,
“El Desierto” y “No Olvidemos La Verdad”, que fueron coronados por un inesperado
“Enter Sandman” con el cual consiguieron – literalmente - volarle la cabeza a
todos los presentes.