Y había entrado al castillo. Después de haber escuchado aquel mensaje cargado de ira, sólo se podía callar. Entró a su habitación, y lo único que podía hacer era sonreír ante el acecho de sus allegados que arrimaban al cuarto con regalos de consuelo para ocultar las verdades y tristezas que guardaba en aquella alma adolorida.
Lo único que ella quería hacer era desaparecer de ese lugar, no le importaba el mañana o el resto del mundo. Sin embargo, ella asintió la cabeza y comenzó a reír, como si las acciones del pasado no hubieran influido su forma de ser.
Largo, extenso; así era en ese momento el tiempo para ese ser. No era la primera vez que sucedía. Ya antes había ocurrido. Pero esta alma sólo calla. Es una caja de Pandora; guarda secretos e intimidades que nadie puede pensar que ella posee. Sólo algunos lo han hecho con finales muy tristes. El tiempo avanzó, y los que estaban en la habitación se marcharon con mensajes de alegría.
Odio quería sentir, pero se detenía, como siempre lo había hecho. Era en ese momento cuando el corazón hacia de las suyas y la tomaba de prisionera; cuando todos reían, ella lloraba.
Ella pensó: "No creo que resista otra más. Cada día este dolor aumenta y estoy encerrada en este lugar sin alguien que me ayude. Lloro por lo que pasa a mi alrededor, lloro por lo que no puedo tener, lloro porque me da miedo decir lo que siento, lloro porque cada día voy perdiendo y lloro porque a mi vida le falta algo que la haga feliz"
Finalmente, ella cerró los ojos, apagó la vela y trató de dormir, sabiendo que las lágrimas no habían secado.
Agradeciendo la atención prestada,
Dark Lady