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Hoy con gran tristeza me he enterado de la muerte de uno de los iconos culturales más importantes de Cuba: Don Esteban Vega Bacallao "Chachá". De origen humilde, Chachá fué uno de los más grandes Olú-añas (interpretes de tambores batá) y poseedor de conocimientos en tradiciones musicales practicamente extintas en Cuba como los toques de los tambores de Olokún y fundador de una de las agrupaciones musicales más importantes de Cuba: Los muñequitos de Matanzas.
Chachá es sin duda el Olú-Aña, que conoci, que más admiro. Su maestría en la ejecución del tambor batá era única. En Chachá, el tambor tenía una coherencia única, realmente lograba que los batá hablaran yoruba.
Don Esteban era un viejo único. Con una pierna amputada, con el peso de la edad sobre de el y con una situación económica precaria, Chachá era un ser humano feliz, muy feliz, como muchos quisieran ser.
Aprender el tambor batá con Chachá era realmente entender el legado histórico y musical de Cuba, su rigor en su enseñanza era también reflejo de su enorme compromiso en la defensa de su patrimonio cultural. Chachá era muy estricto con la ejecución del batá, era un músico que comprendía la importancia de la improvisación pero al mismo tiempo entendía que de ninguna manera esta debía ser motivo para alterar un toque, fuéra el que fuéra.
Hijo de Ochún, Chachá fué un gran rumbero, dicen que era un gran bailador (yo no lo alcancé a ver) y un indiscutible solista virtuoso del quinto.
Chachá a mi me dió fuerza, conocimiento, enseñanza, pero sobre todo, me dió amistad sincera. Siempre voy a recordar con mucho cariño, con mucho orgullo las tardes en las que me enseñaba el complejo musical de la tradición del tambor batá y en los cuales, después de cada sesión chachá me decía "oye viejito vamo a gozá perooo coño mijito ve a comprá orines (forma en que el le llamaba a la cerveza) porque a mi Ochun solo me deja tomar cerveza".
Las sesiones en que cantabamos rumba, en que tocabamos yambú, guagancó y columbia con taburetes, con la base de la cama, con percheros, con lo que fuéra, como se hacía en Cuba en los solares humildes donde la verdadera rumba sonaba. Sus interminables anécdotas, todo, en Chachá era felicidad.
Se fué, se fué el gran tamborero, se fué una generación (Pablo roche, Jesús pérez, Chachá, etc), se fué el último. Que nunca muera el canto de su tambor y que siempre viva en la memoria del pueblo cubano.
Don Esteban Vega Bacallao "chachá" maestro, músico, amigo, descanse en paz.
10:29 AM
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