Me encuentro solo, perdido en esta inmensidad,
penetro los pasadizos de mi memoria, ¿por qué
me permití nuevamente que entraras en mi?.
Me encuentro solo, me encuentro solo,
maldita soledad, maldita seas, las llagas de mi
cuerpo han tocado fondo, se han devorado a mis
huesos.
No hay nada para mí, tal vez nunca lo hubo,
desearía caer libre, destrozarme en el suelo,
quemarme con la suciedad de otros, complaciendo
a la mediocridad con sueños vacíos, con oportunidades
sinceras que se dieron sin darlas.
Amor que nunca existió, pasión que se desgasto
en un puñado de oscuros deseos carnales empapados
en sudor intoxicando a las angelicales voces
de un oscuro cielo que su reino vio fin al destrozar
a su Dios, aquel que se creo por un patético sonido
de viento que repetía, ¡te quiero!.
Me encuentro solo y tal vez sea mejor así,
me encuentro solo y para que volver a creer en la espera de un ser amado,
me encuentro solo recordando a las lagrimas crucificadas
entupidamente implorando un misericordioso final,
me encuentro solo, con mis puños llenos de depresiones y oscuras
tristezas, una mañana mas se asoma, un amanecer copula
con la lluvia dejándome caer, si tan solo pudieras sentir mi
fría piel, si tan solo pudiera mostrarte las cosas como son,
todo es tan predecible, todo es tan silencioso que la muerte
la siento tan cerca que tal vez acepte su propuesta de hipnotizarme
con su melodía y desaparecer de la faz de esta tierra, pero
todo puede pasar, todo puede suceder, dejar de sentir, dejar de
sufrir, hundirme en un vacío, orillarme a olvidarte como tu
me has olvidado en este lecho de rosas negras adornadas por
velas fúnebres despidiendo a un beso que tal ves haya salido
de mis pálidos labios.