Una tarde de familia, una sobrina maravillosa y que sonrisa, dos hermanas tan distintas pero tan amadas, una mamá y que mamá; si existen las palabras para esa mujer que me sigue dando la vida que alguien diferente a ella me guíe, un cuñado que es el hombre de la casa, el amigo el hermano, y un empezar a escribir sin tonada, sin guitarra, sin rima, pero con musa, con aire, con ganas, con necesidad de contar un poco de mi a todas las personas que me han acompañado en este descubrir que hay palabras que nos salvan, que hay recuerdos que nos fortalecen, que hay amigos por venir, que hay Ana Marías que nos mueven a mostrar lo que hacemos y a creer en ello con la vida entera, la vida como arte ó el arte como vida; que regalo su presencia en mi vida de artista. Este espacio se lo debo a ella y tantas cosas debo...
Una promesa, una manera, un deseo, un encuentro, un reconocerme en estas palabras, un presentimiento, un buen momento, unos frutos, unas semillas, miles de emociones, como cuando te dan un tiempo límite de vida y me alarmo porque tengo un reloj nuevo en la mano que me recuerda tanto.
Personas nuevas en mi vida, espacios nuevos, ciclos que comienzan, proyectos que se desean, canciones que se alistan, olores que no faltan, miradas que se ausentan, caricias que esperan, la presentación en la fundación Gilberto Alzate el 30 de noviembre en Bogotá, un encuentro con mis canciones, conmigo, con mis amantes, con mi delirio, con mi ternura, con las personas que creen en las propuestas nuevas, en la poesía, en el arte, en los cantautores, que delicia y que miedo...
Ayer recibí una carta de la Universidad donde me citaban como licenciada al primer encuentro de egresados y me dio tanta emoción, mirar el pasado y pensar que volvería a coger la guitarra sin permiso de nadie, con el corazón de por medio como único testigo de las certezas del alma y de la esencia de la vida. Le debo a la academia la disciplina, la responsabilidad, la técnica de las manos de mi admirado y adorado maestro Clemente Díaz, la bicicleta, leer, escribir tan necesario y en el colegio no me enseñaron, el agite de la Universidad Pública y el mejor recuerdo de Grado, que increíble ceremonia, una mensión de mejor graduando que me encanta compartir con mi mamá la mejor expresión en su alma se refleja en su mirada y en su abrazo. gracias por tu apoyo incondicional.
Esa fue mi sensación cuando miré, ahora miro son las 7:43 de la noche, escucho uno frente al alba porque esa cancion me da paz es como si me dejara fluir en su melodía, eso soy; muchas caricias, piel, ternura, guitarra, sensibilidad, dulzura, y dicen por ahí... terquedad, como tauro, como 13 de mayo, como 25 añitos, otros dicen más otros dicen menos, como el mejor recuerdo del colegio, las mejores amigas, como el día de hoy donde quiero vivir tantas cosas nuevas, donde quiero saber que me gusta por experiencia, porque como isabella mi sobrina de 10 meses, todo lo quiero tocar, qué es, a que sabe, y ahora entiendo por que nos llevamos tan bien, dice más Andrea que papá y mamá...
Así que en ese decubrir me pondré una cita con este block, nunca tuve diario pero con esta desición de empezar a escribir, hoy con mas tecnología y sin llaves para el mundo empezaré a contar mis historias, si alguien a partir de este espacio quiere compartirme las suyas serán bienvenidas, haran parte de este rincon y de la energía que siempre fluye...que vengan nuevamente las palabras a salvarnos.
Felíz día y un abrazo muy cálido para el que pase por aquí.
Andrea Botero