MySpace
myspace music


Exocet



Last Updated: 7/30/2009

Send Message
Instant Message
Email to a Friend
Subscribe
April 21, 2007 - Saturday 
A raíz de la lata que últimamente me ha dado Pedro por mi gusto por los Beatles, (hemos hecho el plan de destrozar alguno de sus discos en el próximo curso de audio), no dejo de pensar en la soledad de los gustos musicales - ¿a todos les pasará eso?- y me pregunto, por enésima vez, qué los condiciona.
Estoy seguro de que tiene que ver con los momentos íntimos y sensibles que nos van atacando a lo largo de la existencia, con los destellos de luminosidad repentinos de la infancia, en los que súbitamente se ordenaba el cosmos; con los momentos de fragilidad o con el origen de clase, con la inteligencia, con el azar.
Aún así son demasiadas variables, y al final nada explica porqué nadie entiende la música como yo, y yo no entiendo cómo te puede gustar x...
Ahora hay empresas que se dedican a hacer analítica sobre sus componentes de éxito, desarrollan complejos programas para que las discográficas maximicen sus recursos apostando sobre seguro. Afortunadamente fracasarán... si no me voy a sentir aún mas sólo.

El único objeto de estudio que tengo a mano soy yo mismo, y he logrado identificar sensaciones que tienen que ver con las noches en que mi madre me leía aventuras de Sandokan o de Tintin.
Salgari y Hergé tienen en común que describían lugares que jamás habían visto, romantizando, si se me permite, los entornos en los que se situaban sus relatos, eso los dota de una potencia particular: tienen una capacidad de estímulo de la imaginación enorme, quizá más fuerte por el hecho de tener que potenciar ellos mismos la suya para hacer creíbles sus historias.
Este falso exotismo, esa necesidad de viajar sin salir de la propia cabeza me fue inoculada desde pequeño, y se ha traducido en búsqueda musical. Quizá por eso, salvo un par de excepciones, no soporto el rock en español: me es demasiado real e inmediato, las palabras pesan más que la música, y las palabras de los rockeros rara vez me interesan. La música, en tanto que misterio, se resiste a la comprensión. Por eso soy músico.
Y me han pasado cosas curiosas, por ejemplo: el flamenco me producía una fascinación enorme mientras vivía en México. Su sonoridad, su fuerza, se sumaban a la ilusión de tener unas raíces en otro país que dieran un nuevo sentido a mi vida. Ahora que he pisado su tierra, probado sus sabores, olido sus aromas; ha dejado de interesarme en lo absoluto. Lo aprecio como género y lo disfruto racionalmente, pero para mí ha perdido toda su magia. Ha dejado de ser exótico. Al cobrar sentido en su contexto se ha muerto la fantasía.

Los mundos intangibles a los que me transporta la música son tan reales como la calle horrible y sucia porque son música, y la música es absolutamente real.
Son parte de ella tanto como los instrumentos que la tocan o el páncreas del músico. Son universos posibles, infinitos e individuales, y cada música alberga una colección única para cada espíritu.
La ruta de viaje es, con frecuencia, solitaria. A lo más que podemos aspirar es a colisiones fortuitas, conexiones esporádicas, unas risas aquí, una lagrimilla por allá.
Como digo: tan real como la vida misma.

publicado en
http://pulsedistortion.blogspot.com/