Por Tomás Betín.
Desde este mayo hay viagra gratis para los viejitos de Lo Prado, Chile. Una ley que "levanta" la popularidad del alcalde y la calidad de vida de las damas, caballeros, y de las no tan damas y no tan caballeros.
La firme -dura, sólida, férrea- disposición del alcalde, Gonzalo Navarrete, propone y dispone que los más de 1.500 adultos mayores de 60 años de Lo Prado puedan reclamar, gratuitamente, cuatro pastillas mensuales de un medicamento genérico del viagra en sitios dispuestos especialmente para este fin, es decir, para terminar, aunque lo importante en este caso parece ser comenzar.
Esta medida, que aumentará las medidas y que tendrá un costo de 10 millones de pesos chilenos para 2008, se adoptará debido a que el consumo de esta "medicina" que combate la disfunción eréctil, hará de Lo Prado una mejor localidad, "considerando que salir, divertirse y también tener una sexualidad activa mejoran la calidad de vida de este segmento de la población", según el alcalde Navarrete.
La cosa funcionará. Eso es seguro. Pero en este caso la cosa funcionará así: previo chequeo médico, para evitar complicaciones, los mayores de 60 años reclamarán las cuatro pastillas del mes de "sildenafil", que es el principal componente del viagra, más barato y menos evidente, porque si algún sobrino descubre la cajita de "sildenafil" y no la de "viagra", hay que dar menos explicaciones.
El chequeo médico es por si el adulto mayor toma medicamentos con nitratos, en cuyo caso deberá abstenerse de ingerir las pastillas o, mejor, el nitrato. Aunque ya encontrará mecanismos para reclamarlas y venderlas después, porque compradores no le faltarán, sobre todo porque cuatro pepas para un mes, y con el calentamiento global y local rondando, pueden parecer muy pocas.
Además, si el beneficiario tiene problemas renales, hepáticos, de alta presión sanguínea o de próstata -que más que un problema, es un problema de próstata-, el médico podrá recetarles dosis más bajas de viagra, pero gratis, que es lo que importa.
Y si, de repente, el usuario tiene una repentina disminución o pérdida de la visión o la audición por tomar las pastillas, deberá consultar al doctor y dejar de tomar el medicamento. Pero si la disminución o pérdida de la visión o la audición o las dos a la vez se producen al momento de la relación sexual, es posible que se trate de un orgasmo, y el beneficiario tendrá que despreocuparse, aunque ya se hubiese convencido, con el implacable paso del tiempo, que padecía disminución o pérdida incluso del orgasmo.
El Alcalde de Lo Paro, es decir, Lo Prado, para tomar esta determinación se basó en un estudio de la Universidad Católica del Chile que reveló que alrededor de dos tercios de las personas mayores de 65 años tienen problemas de disfunción eréctil. Y, por su parte, la encargada del programa de los adultos mayores de Lo Prado, Agustina Armijo, asegura que la iniciativa ha tenido una gran cogida, es decir, acogida.
Así mismo, como la mayoría de contraindicaciones de los medicamentos vienen en letra menuda, muy menuda para un adulto mayor de 60 años, y como además los doctores que atiendan a los 1.500 beneficiarios seguramente no se tomarán el tiempo necesario para explicarles todas las precauciones que deberán tener, se hace necesario enumerar algunos aspectos.
El primero es que el viagra sólo actúa después de 30 minutos. Es decir, el viejito que se toma el medicamento tiene que esperar media hora para poder saber si se tomó la pastilla adecuada y no la de calcio. Esto para los ancianos que vayan a utilizar sus pastillas en el lecho matrimonial, para que no corran el riesgo de tomárselas y, por la larga espera después de la espera, vayan a quedarse dormidos; y para los que vayan a utilizarlas en moteles, es importante que escojan un plan promocional ecómico de horas, porque no hay hora para el amor, pero sí hay media hora.
Otro, es que el efecto de la pepa, a veces, produce erecciones de más 4 horas, y en estos casos, para evitar lesiones permanentes, es necesario ir al médico, como también es recomendable usar ropa holgada, ponerse calzoncillos y no hacer flexiones de pecho; y los entendidos, además, advierten que no deben tomar las pastillas ni ciclistas, ni bailarines clásicos, ni exhibicionistas, ni toreros, ni travestis.
De más está augurar un feliz desempolve de los colchones en Lo Prado, aplaudir a un político inteligente -en honor de los antónimos-, dar un sentido pésame a los parques y plazas y debates atemporales que solían frecuentar los jubilados locales, prevenir sobre el desempleo a los sicólogos de las señoras ex depresivas y acordarse, con Woody Allen, de que "sólo existen dos cosas importantes en la vida: la primera es el sexo y la segunda no me acuerdo".