CAPITULO VI.
Ahora, como otras veces, entendía las rabietas de su padre, autónomo con tienda de discos en franca decadencia, buen hombre, gruñón, culto hasta lo insalubre y un auténtico desencantado de la sociedad. Un desheredado por conciencia, por ideales, por autoafirmación de una clase y una lucha en la que creyó y sigue creyendo a pesar de que la espiral del capital hiciera perder sentido a la batalla. Pero cuanto más lejana una cosa, cuanto más inalcanzable, mayor es su defensa y más hostiles los medios para defenderla. Zato había aprendido en casa, no de la teoría sino de los actos, que cuando crees en una cosa has de defenderla y que cuanto mayor numantina sea esa defensa será por que, lo más seguro, estés en lo cierto y la sociedad ponga todos los mecanismos para que te hagan tapar a tu conciencia esa verdad. La sociedad actual era un auténtico fracaso, una barbarie, y los medios de comunicación el auténtico poder terrorista de la nueva era, capaz de uniformizar el pensamiento de la gente de una manera en la que hasta el más "ausente" necesitara del capital para sobrevivir en un entorno "desarrollado". Para él había cosas obvias, demasiado obvias. Tener que defenderlas le irritaba pero más no defenderlas, más la indiferencia, más pasar ante un "no, no me creo eso que dices de que Felipe González sabía que se torturaba a todo presunto preso de ETA cuando pasaba por comisaría"… ¡por favor!. Se podía pasar ante un Eric Clapton es el mejor Bluesman, pero ante esto no. NO. NO a las manos blancas y SI a las negras, a las rojas, a las amarillas y a todas aquellas que no incluyan el blanco, color insípido y alienante como ninguno. Ahora, como otras veces, entendía a su padre. Le había visto defender lo indefendible en cuestiones, en el fondo, indiferentes como podían ser fechas, datos o resultados, estos es, simples datos empíricos sin mayor trascendencia, pero, en visión, tacto, olfato, sabor de la realidad, de las auténticas pautas de la sociedad, le consideraba la persona que conocía con mayor capacidad para reproducirlas y poder aprender de ellas siempre que se diera el espacio emocional adecuado. Todo esto lo pensaba y lo exponía a los amigos más cercanos en contadas ocasiones, nunca desde la idolatría y siempre desde el respeto y un cierto enfoque distante, como si analizase la relación y el trasvase de influencias entre padre e hijo de manera intencionadamente objetiva. En el fondo el aita de Zato, era para este las dos caras de una misma moneda, el todo y la nada, el sueño y la pesadilla, el güisqui y el agua. Se veía reflejado en él, que hijo no la hacia a la hora de plantearse su proceso de madurez y la educación recibida, pero, con lustros de diferencia, sentía que ambos habían luchado y perseguido sueños e ideales parecidos, primordialmente unidos a las inquietudes culturales. Nunca había vivido a la sombra ni de su ama ni de su aita porque tuvo la suerte de tener al alcance numerosos elementos de inspiración, creación y educación, a la par que la capacidad y la autosuficiencia otorgada por sus educadores para crear un filtro propio de selección. Todo ello le daba la capacidad para ahora poder escribir e…s…t…
Mete el nuevo cd de Anari en el reproductor del ordenador portátil. Zebra. Son las dos y media de la madrugada. Viernes. Desde las doce, tres cubas y una conversación de política. Esta noche necesita escribir. Ahora, como otras veces, entiende las rabietas de su padre…
Parte II.
CAPITULO VII
Los labios cuadran perfectamente con los labios de la creación. El ángulo natural, como si un dios supremo del sexo hubiese optado por unas medidas a la medida exacta del placer, y los movimientos adecuados de un músculo más preparado para otras cosas que para hablar, causan en ella un goce desmesurado. Condicionado por los gemidos de placer, sin dar la labor por terminada, dirige una mirada en busca de sus ojos. No la encuentra. Vuelve a la fuente. Hunde, más si cabe su nariz en el orificio. Sale, entra, sale, entra. Toma el relevo un dedo, que insinuante, va creando espirales en una fuente llena de vino amargo, hasta adentrarse hasta lo más hondo posible, no más hondo de lo que lo hará su órgano, mojado ya por el disfrute ajeno. Sus manos, las de ella, finas, le agarran del pelo y le atraen hacia arriba. Los cuerpos se unen, los ombligos se hablan, las bocas se mojan de saliva ajena.. Llegan al límite. Su boca le pone el condón y le chupa con delicadeza. Gime. Ella se incorpora, le agarra el pene y se lo introduce poco a poco en la vagina. Nota comos su cuerpo delicado, su zona pélvica se estremece. Comienza el trajín, el tempo se acompasa y la respiración también. De soslayo se dirigen miradas perdidas, escuchan y beben del disfrute ajeno, se agarran el cuero cabelludo con delicadeza disfrazada, besan y se muerden los cuellos en una comunión sexual. La sesión se extiende, los ritmos se alteran, los sexos están absolutamente bañados en placer y el pene se introduce y sale con suma facilidad en el caudal.
Cuando ella llega desde la cueva a la luz del placer, él está a punto de hacerlo. Después de unas sacudidas de mayor intensidad las caderas disminuyen la velocidad mientras ella arquea su cuerpo y le pide que se pegue. La observa con mezcla de expectación y admiración. Cuando la vagina deja de ejercer presión sobre su miembro, comienza de nuevo con un ritmo lento, muy lento. Estaba a punto de llegar y no tarda en hacerlo. Explota la bomba y siente como su pene expulsa ráfagas de liquido viril. También pierde la mirada. Ella la encuentra. Cuando vuelve la calma a la cama, y sin despegarse ni un momento, se besan y se dirigen leves sonrisas de complicidad. Las palabras en forma de hilo débil vuelven. El ritmo cardíaco se calma paulatinamente y su cuerpos se relajan de manera total.
Papel, un poco de tabaco y un buen porro de marihuana. Las sabanas son un amasijo de pliegues húmedos debajo de sus cuerpos.
La piel, aún sudorosa por la actividad y por el calor del verano se pega a ellas. La luz, tenue, los objetos, las formas, recuperan su sentido bajo la percepción humana. A mitad de peta una llamada al teléfono móvil de Duna irrumpe en el silencio y corta de raíz la tranquilidad. Una vez finalizada, Zato se dirige a Duna.
<< ¿cuando vas a acabar con este juego?>>
<< ¿con que juego? >>
<< sabes a lo que me refiero>>
<< pero si a ti te da igual ¿no? ¿o no te da igual? >>
<< esa no es la cuestión ahora >>
<<…>>silencio… << no lo sé… le quiero, no como antes pero le quiero. Aún así siento que necesito más… no sé, estoy confusa, contigo estoy a gusto y siento algo… una atracción… y a él…>>
<< no sé tía te tienes que aclarar. No me gustaría nada estar en su piel y tampoco es que me agrade estar en medio de una relación, cuando explota…>>
<< no me veo capaz de decírselo >>
<< pues no se lo digas, pero corta ya, haz algo. Tu misma siendo como eres no sé como eres capaz de una cosa así.>>
<< ¿tu crees que nunca harías una cosa así?>>
<< nunca >>
<< nunca digas eso >>
Sale de la casa que Duna comparte con una compañera, cercana a la estación. Luego la verá en el ensayo. Se monta en el coche, pone un cd de Boris Vian y marcha a comer a su casa.
La necesidad personal de ser benévolo. La incapacidad de manejar las situaciones. Las relaciones a tres bandas. Los ojos vendados. Las apariencias y el placer. Las sábanas y el calor. Las manos. La puerta, sus llaves y la mirilla. El olor corporal a jazmín y el olor mental a Albaicín. Todos eran factores de riesgo y de atracción, de creación y destrucción
Sale del ensayo camino a la casa de Assassin para planear la proyección de imágenes del próximo y último concierto. Un resumen de los dos años de vida del proyecto en común On The Road Team junto con fotografías anteriores., videos de torturas, sumisiones, agresiones y un largo etcétera de barbaridades humanas.. Markel y Joseba, encargados del apartado técnico, llegan a la choza con aire sonriente, vivo, y ojos semi tornados. Aúnan sobre la mesa de la sala todo el material conseguido en las últimas dos semanas.
<< ¡Buen surtido! >> Markel.
<< Nos la vamos a flipar un poco >> Assassin desde el lado izquierdo y más hundido del sofá.
<< Método de selección! Coged un papel e id apuntando las que más os atraigan >> el pequeño de estatura Joseba con síntomas apreciables de ansiedad.
<< ¿Con que empezamos? >> Zato.
<< Aquí está el orden de las canciones y más o menos cada una hacia donde tirará. Hay tres canciones que se van a centrar en las fotografías y videos de los conciertos y las fiestas del grupo. Cinco lo van a hacer en el material sobre las aberraciones humanas. Y hay dos todavía por definir.>> explica Assassin.
<< ¿Qué dos canciones son? >> pregunta Markel.
<< "Ruta 66" y "El Yonqui">>
<< Temática parecida >>
<< Sí. Con diferentes planteamientos, pero sí. Lo que pasa es que… mirad hay dos opciones; una buscar material que tampoco no nos va a ser muy difícil, ya sabéis, películas del rollo tipo "cowboy de medianoche", "easy rider", etcétera, fotografías a portadas de libros, fotografías de desheredados yanquis,… y por otro lado, también se pueden suprimir las proyecciones en esas dos canciones para que la peña descanse, sino puede que les saturemos. No sé, como veamos >>
La conversación se extiende y las colillas moribundas se acumulan. Una vez acabada la reunión, salen de casa y Zato decide irse a casa, no sin antes pasar por los chinos a por una botella de buen Cutty. Abre la puerta de su piso alquilado, viejo pero funcional. Saca la botella, prepara unos hielos y cola. Mezcla. Enciende el tocadiscos y le da al play. Recoge la mesa por encima, sin limpiarla, un mínimo de orden tan solo. Coge unos folios y comienza a escribir frases de poco sentido sin casi nexo. Piensa en el final del proyecto On the road team, hace una mención, la borra, la altera, lo deja. Piensa en Duna, la toca, la llama, le dice que la deja.
Un nuevo comienzo desde la zona cero, otro cubata, otros dos hielos. Retoma las frases, escoge, las corta y las pega. Ya tiene tres buenos compases, escribe el título… "punto y aparte".
Años ya y no presumo,
mi papel asumo, sumo sensaciones en el arte,
peldaños subo, resumo,
y porque me consumo debo poner un punto y aparte
Después y antes de que,
Detecte un pacto en el organismo
En el escenario se que
Comulgué con onanismo
Pero por una vez, solo,
Bajé a ras de suelo y volví a ser un loco pal clasismo
Pureza reza mi verdad,
Oscuro en la maleza pero con parte de bondad,
Si se sabe no debe, aprende a podar,
Si cabe, no sale, luego aprende a soportar.