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Last Updated: 12/1/2009

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September 30, 2008 - Tuesday 

Category: News and Politics

Actualidad política

A diferencia de lo que ocurre a menudo en nuestros países de América Latina, donde ser educado y competente es a veces menos importante que estar bien enchufado o "palanqueado", existe la tradición de que en Estados Unidos la excelencia siempre tiene la oportunidad de triunfar.

Esa, que fue la verdad de este país durante su historia en muchos aspectos: la educación, la medicina, la tecnología, la filosofía política. Aun con sus imperfecciones y su inicial aprobación de la esclavitud y discriminación de la mujer que tuvo prohibido votar durante más de cien años, los Padres de la Patria forjaron una admirable Constitución.

Uno puede recordar cómo un producto nacional de, digamos, Venezuela, que fue donde yo nací, despertaba sospechas de no ser "tan bueno". Pero si el producto era americano, se decía que podías dormir tranquilo. ¿Un carro americano? Confiable. ¿Una nevera importada de USA? Duradera. Etc.

Ahora ya nada, o casi nada, se produce en Estados Unidos de América. Casi lo único que este país exporta es la deuda, que luego compran los chinos y se mueren de la risa, porque con su leche contaminada y sus juguetes con plomo, ellos no sólo producen todo lo que se consume en casi todo el mundo, sino que además, tienen a Tío Sam agarrado por la barba financiera.

En fin, que hay cosas que ya no son como fueron. Este todavía es un país donde hay oportunidades laborales, incluso con la debacle financiera que estamos viviendo, pero indudablemente, el camino de los últimos años ha sido hacia abajo y la otrora fuerte y mayoritaria clase media está deslizándose en la escala social al paso de 10 mil embargos de casa por día, por dar una medida.

Quizás esto tenga que ver con que ya hace tiempo que para llegar a los más altos niveles de gobierno, digamos, presidente, ni siquiera hace falta ser extremadamente inteligente, brillante en los temas del gobierno, la administración, filosofía política o relaciones internacionales.

Ahora lo que está de moda en algunos rincones y sectores del país, es que el que quiera ser presidente "sea como uno", una persona como cualquiera, con una religión como la de uno o una educación similar. Que uno pueda imaginar, digamos, irse a tomar una cerveza con él o ella, o salir a cazar o ir al cine a ver alguna de esas malas películas de adolescentes que tanto gustan por aquí.

En cualquier otra profesión, digamos, la del piloto que está manejando el avión en el que regreso ahora mismo de Nueva York a Los Ángeles, uno quiere excelencia, reflejos, conocimiento, inteligencia, logros. Que sea el mejor volando este mamotreto. No me interesa si es de mi religión o se toma una cerveza conmigo.

Pero para presidente o vicepresidente, nada mejor que cualquier cabeza de familia, que vaya mucho a la iglesia y no importa si no sabe un pepino de gobierno o si le falta conocer mundo o si a duras penas se graduó de la universidad. Ese hombre o mujer "como nosotros", es el que queremos para tener el dedo sobre el botón nuclear o la economía de este país.

Así nos va.

                                                                              Pilar Marrero