Gracias a la gente de Metal 4 All por la reseña y tan buena web.
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Metal 4 All (España)http://www.metal4all.net/db/ShowCrit.php?NewsID=7049Bienvenidos al retorcido mundo de la mitología y el esoterismo. Vuestro
guía en el camino será un joven madrileño llamado Nacho Hernández y su
proyecto en solitario, bautizado como Vihmana. Durante el viaje, podéis
olvidaros de abrocharos el cinturón pero no de liberar vuestra mente
puesto que la travesía propuesta incita a evadirse y flotar entre las
ambientaciones que fluyen desde los altavoces. Pasajes místicos,
melodías folklóricas, atmósferas oníricas, composiciones surrealistas.
Todo ello invita a la reflexión, a la ensoñación, a la huida del mundo
material en busca de un camino más allá del propio cuerpo físico y de
las leyes naturales a través del peregrinar por paisajes perdidos en el
tiempo.
Lejos de la inmediatez y acariciando un concepto filosófico personal
que busca una vía de escape y una materialización a través de una multi
– instrumentación de elementos folklóricos (flautas y gaitas en
especial) que se apoya sobre un árido death metal hundiendo las
composiciones en la noche alrededor de desarrollos aparentemente
anárquicos. Y es que desde que comienza la complejísima propuesta de
Vihmana el oyente puede verse sumergido en un desconcierto alimentado
canción a canción, hasta el punto de plantearse si realmente está su
mundo personal preparado para asimilar lo que se le ofrece a nivel
auditivo. Sumido en la más pura oscuridad, el camino goza de muy pocos
resquicios para que la luz pueda penetrar entre las tinieblas de este
lúgubre “Templo”, jugando con los elementos más puramente folk, el
poder del death metal y los sintetizadores. Desde las ambientaciones
más místicas y sosegadas de “El Camino” hasta el quejoso “Carros
Solares” pasando por el aparentemente más convencional “Meteoro”, el
mundo de Vihmana es ciertamente desolador hasta que llega el momento de
poner fin a la travesía en “El Templo Dorado”, momento en el que todas
las nubes parecen desaparecer, una tímida brisa acaricia la piel,
dejando una sensación de placidez y armonía mecidos por el canto de los
pájaros, después de tanto vagar entre tinieblas.
Resulta bastante evidente que Vihmana no espera que el oyente entienda
su propuesta, ese no es su ni mucho menos el objetivo de este complejo
“Templo”. Basta con que uno le preste la suficiente atención como para
dejarse llevar, liberando los sentidos y sintiéndose libre de bucear
entre sus composiciones. Y en el fondo esto quizás no sea tan distinto
al resto de estilos.