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vihmana



Last Updated: 11/25/2009

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Country: ES
Signup Date: 12/10/2006
Wednesday, May 20, 2009 
Gracias a la gente de Metal 4 All por la reseña y tan buena web.

- Metal 4 All (España)
http://www.metal4all.net/db/ShowCrit.php?NewsID=7049

Bienvenidos al retorcido mundo de la mitología y el esoterismo. Vuestro guía en el camino será un joven madrileño llamado Nacho Hernández y su proyecto en solitario, bautizado como Vihmana. Durante el viaje, podéis olvidaros de abrocharos el cinturón pero no de liberar vuestra mente puesto que la travesía propuesta incita a evadirse y flotar entre las ambientaciones que fluyen desde los altavoces. Pasajes místicos, melodías folklóricas, atmósferas oníricas, composiciones surrealistas. Todo ello invita a la reflexión, a la ensoñación, a la huida del mundo material en busca de un camino más allá del propio cuerpo físico y de las leyes naturales a través del peregrinar por paisajes perdidos en el tiempo.

Lejos de la inmediatez y acariciando un concepto filosófico personal que busca una vía de escape y una materialización a través de una multi – instrumentación de elementos folklóricos (flautas y gaitas en especial) que se apoya sobre un árido death metal hundiendo las composiciones en la noche alrededor de desarrollos aparentemente anárquicos. Y es que desde que comienza la complejísima propuesta de Vihmana el oyente puede verse sumergido en un desconcierto alimentado canción a canción, hasta el punto de plantearse si realmente está su mundo personal preparado para asimilar lo que se le ofrece a nivel auditivo. Sumido en la más pura oscuridad, el camino goza de muy pocos resquicios para que la luz pueda penetrar entre las tinieblas de este lúgubre “Templo”, jugando con los elementos más puramente folk, el poder del death metal y los sintetizadores. Desde las ambientaciones más místicas y sosegadas de “El Camino” hasta el quejoso “Carros Solares” pasando por el aparentemente más convencional “Meteoro”, el mundo de Vihmana es ciertamente desolador hasta que llega el momento de poner fin a la travesía en “El Templo Dorado”, momento en el que todas las nubes parecen desaparecer, una tímida brisa acaricia la piel, dejando una sensación de placidez y armonía mecidos por el canto de los pájaros, después de tanto vagar entre tinieblas.

Resulta bastante evidente que Vihmana no espera que el oyente entienda su propuesta, ese no es su ni mucho menos el objetivo de este complejo “Templo”. Basta con que uno le preste la suficiente atención como para dejarse llevar, liberando los sentidos y sintiéndose libre de bucear entre sus composiciones. Y en el fondo esto quizás no sea tan distinto al resto de estilos.