Adoro la noche
porque en su penumbra
alisa el horizonte
cortando las aristas
de las voces que me rajan
La amo porque nunca reprocha
mientras acoge la tibieza del llanto
y la alegría de ideales soñados
La amo porque trae la esperanza
donde la luz mas empañada
se acrecienta alentándonos
La venero con locura
porque ella es muda
y esconde la mano que señala
Quisiera que fuera eterna
para que como espadas
se cruzasen nuestros sueños
y nuestras almas se vieran
Pero sobretodo la amo
porque es un desafío
pues ella se consume
y con ella el delirio