Bedroom
“No dejes que el
sol se ponga sin tu permiso”
(Foehn 023, Junio 2009)
Las seis canciones
del 10 pulgadas “No dejes que el sol se ponga sin tu permiso” siguen la senda
de folk cálido y doméstico que el músico e ilustrador barcelonés Albert Aromir
ya mostró en su reciente debut “La casa dins la casa”; o mejor dicho, la
allanan, ya que en su mayoría fueron grabadas antes que dicho álbum. Cinco
meses antes, en baja fidelidad, en la habitación de su casa en Tossa de Mar,
con menos lujo de detalles y, si cabe, mayor intimidad.
Son
canciones perfectas en su imperfección, realzadas por los suaves accidentes y
esa voz que cruje en el instante más inesperado; Bert parece tener como modelos
de cantante a Will Oldham o Bill Callahan. La final “Cóseme a mano” es una
curiosa hermana melódica del “Too Many Birds” de este último; hermana pequeña y
vulnerable, intocable.
Con
esa letra tomada de un poema de P. Arándanos, “Cóseme a mano” es el único tema
del EP no escrito en depurado castellano por ese compositor o poeta a
reivindicar seriamente que es Albert Aromir. Su capacidad para captar la lírica
de lo cotidiano queda aquí fuera de cualquier duda. Encontramos bonitas viñetas
de intimidad juguetona (el tema titular y su llamada a inventarse el mundo cada
día); homenajes razonables al encanto de no hacer nada en particular (“Medio
té”); un encantador diálogo con una gata (“Ésta es más tu casa”); el recuerdo
mágico de una tarde quemando bafles en el jardín (dinámica “El sol se va”,
quizá el mayor hallazgo del lote); o el jarro de agua fría de la ruptura
convertido en poesía marca Roger Wolfe (“No eliges lo que haces hasta que no lo
deshaces”).
Todo cercano, natural y, a la vez,
levemente misterioso; tres cualidades usuales en las mejores cosas. Seis
canciones para cuidar.
Juan Manuel Freire.