Que nadie se tome muy en serio este
disco de la semana,
producto de unos días un tanto dispersos e improductivos. Ciertamente,
lo ponemos porque no hemos escuchado nada mejor, pero también porque,
la verdad, un poco se lo merece. El problema, como casi siempre, és el
hype. Tanta tontería, famoseo, pelos de colores y tangas fluorescentes,
hacen que te lo pongas casi a regañadientes, y la sensación inicial al
escuchar la primera canción es la de estar ante una M.I.A. de segunda
categoría. Pero uno es profesional, aguanta un rato más y, al final,
ves que no, que la senda de M.I.A. es innegable, pero que el total
resultante es un producto más que decente de este fake hip hop de hoy
en día, muy hijo de Timbaland, un poco nuravero, y descaradamente
pistero, incluido un hit disco que no sé si me recuerda a unas ESG
pasadas de vueltas, o simplemente a Boney M (sin el negro). Cuándo
entenderán que el hype quizá les sirva para vender algo más a cuatro
niñas despistadas, pero que corren el serio peligro de ahuyentar a
gente seria, recia y viril como nosotros, y acabar hundiendo al artista
en la miseria a la larga? Por supuesto, le sobran 4 canciones, que son
exactamente igual que otras tantas anteriores, pero, en conjunto, es
mucho más divertido y entretenido que esa cosa plana y genérica, como
para bailar haciendo posturitas y coreografías chorras porque si no te
aburres, que acaba de sacar Annie. Eso sí que ha sido una decepción,
por Dios, con lo bonito que era el Anniemal.