Permitimos un segundo sin esperanza. No queremos luz por un momento. Que todo esté callado y dormido. Todo pálido y sin nombre. Tú crees verme la cara. Aquí y ahora vengan a destruir el mundo. Vengan con sus pequeños miedos, con su rencor ajado, con su cara finalmente desollada y pongan al servicio de la memoria su Ira. Usemos el fuego y la piedra... que no queden ventanas en este antro, que no se escondan las abuelas o los primogénitos. De esta nadie se salva. Ni tú con tu carita de santa. Vamos a preñar de muerte los días, las semanas y los años... consagremos nuestra fantasía atómica, seamos finalmente Humanos. Mandemos todo a la mierda. Mañana soñaremos el amor.