El espejo que devora espejos
Los ojos del que espía
son vigilados desde las sombras
que forman las piedras del mundo.
Son ojos de espejo sin sangre.
El humo asciende en la acera
desde las entrañas de la ciudad
donde las almas firman contratos.
Es el acuerdo entre Dios y la carne.
Un destino de escaleras que se curva
concéntrico hacia nubes y gargantas.
Una ventana que mira de reojo
la piel anegada de los vivos.
Las montañas se reflejan en los mares.
Los despojos de los hombres flotan en los ríos.
El mundo se refleja en el mundo.
Es el espejo que devora espejos.