De histórica puede ya calificarse la noche del 24 de Febrero del 2007 tras la presentación en Barcelona del primer álbum de los Diagnóstico Canalla. Entradas agotadas, el puesto de merchandising totalmente arrasado y liquidado y lo más importante, un ambientazo de auténtico concierto grande, un hecho muy pocas veces visto teniendo en cuenta que podíamos considerar éste como su verdadero primer concierto a pesar de que en el pasado llegaran a realizar un par de presentaciones con la anterior formación.

Ya desde la tarde durante el proceso de montaje de equipo y pruebas de sonido podía palparse en el ambiente un nerviosismo general, conscientes de que ese no iba a ser un día cualquiera. No en vano, la primera noticia que recibimos nada más poner los piés en la sala fué que las entradas se encontraban ya prácticamente agotadas. Las bandas invitadas, Mal Menor y Kyba iban también haciendo acto de presencia y pronto aquelló comenzó a transformarse en una especie de fiesta pre-concierto dado el buen ambiente reinante.
Una vez finalizado el pertinente chequeo de sonido y perfilados los últimos detalles, todo estaba listo para que La Rulot abriese sus puertas y diese comienzo la fiesta con la aparición sobre el escenario de los Mal Menor, que gozaron de un muy buen sonido y que lograron conectar de maravilla con los allí presentes gracias a su potente Rock and Roll con influencias punk. Hacia el final se su actuación, La Rulot era ya un hervidero, puesto que en taquilla habían logrado colgar el ansiado por todos los grupos letrero de 'Localidades Agotadas' dejando en la calle a un buen número de gente que no daba crédito a lo que estaba sucediendo.

Transcurridos unos minutos, los Kyba ocupaban el escenario y descargaban su material ante la rebosante Rulot. No sabría bién como definir el sonido de esta banda, practican un metal bastante contemporáneo, con presencia de sintetizadores y una gran voz femenina dirigiendo la orquesta y aunque por este motivo, muchos de los allí presentes establecieron rápidamente la conexión con formaciones como Evanescence, no creo que las similitudes entre ambas bandas vayan más allá de esa simple coincidencia. Finalizada la actuación de estos, el público se preparaba para recibir al plato fuerte de la noche, plato que se hizo un poco de rogar, motivo por el que la sala en pleno terminó coreando a grito límpio el nombre de la banda hasta que por fín saltaron al escenario. Arrancaron con una breve introducción instrumental hasta que Luichi pronunció la pregunta clave: ¿¿¡¡Quereis Rock and Roll!!?? y dieron paso a 'El Último Bar' enlazada con 'Cuando La Luna No Está'.

La primera impresión que obtuvimos tras su irrupción en escena, fué comprobar la solidez y consistencia que ha adquirido el sonido de la banda, fruto de las agotadoras sesiones de local de ensayo a las que se han sometido en el último año. Por otra parte, la gran sopresa de la noche fué la gran soltura demostrada por Luichi como frontman, ya que en las anteriores apariciones de Diagnóstico en directo aún se encargaba de la guitarra rítmica y eso como todos sabemos, limita los movimientos escénicos pero visto lo visto, parecía que llevase haciéndolo toda la vida. Y desde luego el resto de la banda no se queda ni de coña detrás de su vocalista,
ahí están sin ir mas lejos Iván a la batería y 'Mono' al bajo machacando una base rítmica impecable sobre la que Josep y Enric atacan sus guitarras. Una revisión de los clásicos de Barricada y Los Suaves 'Animal Caliente' y 'Por Una Vez En La Vida', fueron intercalados entre la totalidad de los temas que componen 'La Estación de Las Mentiras'.

Tras un pequeño parón producido por la rotura de una cuerda en la guitarra de Enric durante el cual el mamón de Luichi me obligó a contarle un chiste malísimo a toda la sala, el concierto siguió adelante ante una audiéncia cada vez mas pasada de revoluciones.

Tanto, que nada mas sonar los primeros acordes de 'A Veces', hoy por hoy, el tema bandera de los D.C. Luichi fué levantado en volandas por la gente de las primeras filas siendo víctima involuntaria de un improvisado 'stage diving'. Fué un auténtico espectáculo ver a este hombre volando por los aires mientras continuaba impasible recitando la letra del tema hasta que fué devuelto al escenario de nuevo. 'Pasando El Sombrero', otro de los temas de su debut, puso punto y final a una velada intensa como pocas.

Debo admitir que la primera vez que tuve acceso al set list de esa noche pensé que quizás diecinueve iban a ser demasiados temas para la presentación de un disco que aún nadie había tenido ocasión de oir a excepción del material promocional disponible en su Myspace, pero la realidad, es que una vez llegado a su punto y final resultó que el concierto se me había hecho increiblemente corto y me supo a poco, una sensación que siendo honesto hacía años que no sentía ni viendo a alguna de mis bandas favoritas. Y eso desde luego es una buena señal.

Una vez de regreso al camerino, todo eran felicitaciones y buen humor a pesar del mosqueo inicial de Josep debido a una serie de problemas técnicos con el sonido de su guitarra en el monitoraje de escenario que le acompañaron durante gran parte del concierto. A pesar de que la banda estaba convencida de que esa noche iban a actuar únicamente para sus colegas y conocidos, pudimos comprobar orgullosos como un gran porcentaje de la audiéncia estuvo formada por los primeros auténticos fans de D.C., chavales que nunca antes habían oido hablar del grupo ni conocían personalmente a ninguno de sus componentes o a personal de la banda pero que les descubrieron de un modo u otro y esa noche asistieron ya como fans a ver a uno de sus grupos favoritos y que salieron a la calle con su copia del disco y luciendo con orgullo su camiseta con el logo de la banda.

Por cierto, que tal y como mencionaba al comienzo de este artículo, el puesto de merchandising que mantuvo ocupadas sin respiro durante todo el show a Lorena y Marta, fue literalmente arrasado por los allí presentes siendo vendidos en su totalidad el centenar de Cd's e igual de camisetas que D.C. habían traido para la ocasión.

Tras la tormenta llegó, como siempre, la calma y Luichi, Maribel y un servidor reemprendimos el camino hacia nuestro pueblo con unas tremendas ganas de trincar el catre y no soltarlo hasta las siete de la tarde (misión cumplida por lo que a mi respecta). Mis agradecimientos por las facilidades prestadas y el buen rollo demostrado para Alex y Diagnóstico Canalla y un saludo para Mal Menor y el resto de la familia Canalla, Maribel, Marta,Maite, Lorena, Mariu y Josepín.
Texto y Fotos: Mr. Kabra.Por cierto, que siento mucho que la calidad de las fotos sea tan pésima pero... es lo que hay amiguetes!!