Hay miles de razones para todo.
La tristeza vive con las puertas abiertas invitándonos a pasar un rato en su compañía; los días fríos aumentarán si escuchamos sus consejos; si ponemos atención a sus conversaciones...El agua siempre caliente para tomar un café muy cargado odiando a todo lo que rodea el alma.
Tuve un reencuentro con la tristeza hace algún tiempo y le pedí que dejaramos de ser amigas. No soportaba más su olor a humedad y el suelo de su casa siempre mojado de lagrimones y escarcha...
Preferí el otro extremo. El más díficil.
Hoy veo con felicidad como soy capaz de admirar la gama de verdes que tiene la hoja del árbol que recién nace...el cielo azul y ese sol de invierno que hace las siestas tan agradables. Encontré la razón para el todo y el nada....La paz interior. Probablemente esta anotación no tenga mucho sentido para los que me rodean o quien pase revoloteando por aquí por casualidad...Pero para mi encierra un concepto de vida...algo que me costó años encontrar y hasta darme cuenta de que siempre estuvo al frente de mi cama.
"pasé por valle de muerte y llegué a puerto firme sin traspíes..!..."