una casa con ventanas y persianas bajas persianas bajas quién mora del otro lado como si el espejo pudiera acentuar a la mujer en babas deficiente encarcelada por la representación misma de su cadáver esta misma mujer que en costras demuestra que la enfermedad puede ser aún más palpable que la vida misma y esos ojos que transgreden las persianas son los mismos ojos que olvidaste al cruzar la puerta no es extraño comenzar no es extraño el estrépito dentro de un silencio demasiado vivo es la hora de levantarse y ahora vestirme es bonito día y ahora vestirme para encerrarme lo que pariste está muriendo me llevaron y perdiste todo y si bien yo también lo cierto es que yo jamás tuve nada sí la palabra tengo la palabra y yo sé que sin ella estaría muerta miro la ventana parecieran ser ciertos abrir los ojos para abrir las puertas para ver al hombre para encontrarme con nadie la palabra es una loba hambrienta entonces la lengua desorientada por dos gritos convalece su imagen en silencio "olhei a vida e me espantei" yo no merezco el descanso sobre este polvo descollé la voluntad de los muertos todo rostro castiga desfigurado rigor mortis de la tierra el arte de la fábula por la carencia la orientación de las manos parecía disminuir las sombras acá estoy yo y mi terror cuenta qué voluntad me asiste si quitando los ojos me queda la carne si quitando la carne me queda la mueca quién soy yo una y otra vez bajo la memoria y estas manos temblorosas acostumbradas al peso de mi cara ventanas siempre ventanas capaces de trastornar la pluralidad me llevan fragmentada yo misma no lo reconozco para qué vivir es necesario no es necesario este sobrevivir absurdo esto no es el fin el anhelo del mundo es exponer arrastrar miseria y arrastrarse inconcluso sin interrupción arrastrarse íntegramente respirar y arrastrarse aferrado a la recreación de una escena constante para mezclar la piel con el sol ya es bien sabido pero fingir también es olvidar y todo movimiento es la convulsión intermitente de una humanidad condenada a rasgar las piedras desgaste de criaturas rígidas que encierran tras los tejidos la reproducción exacta de la vida suplicaron hogar y lo construyeron de huesos atravesando las grandes aguas del lenguaje con un filo semejante al corazón