JAGUARES ayer en VL09
Con algunos años jubilado de sus filas de "aliados" (fans) debido a razones estéticas que cualquier músico, o persona con buen gusto entenderá… pero con muchos muchos MUCHOS entrañables recuerdos, decidí lanzarme a verlos aun sabiendo que por X circunstancias no me daría tiempo de ver a ninguna otra banda y sobre todo porque nunca me perdoné por no verlos cuando cerraron ese festival hace 10 años, cuando ellos dominaban rotundamente la escena de rock nacional, yo iba en la secundaria, y el festival aun no era tan popular.
Como lo temía, lo de ayer fue:
Tal vez la peor actuación en vivo de la historia del rock, con guitarras que nunca afinaron, voz inexistente, secuencias horribles, problemas técnicos, cierta inseguridad al principio por no haberse enfrentado hace mucho tiempo a un público nuevo y joven, que no fuera el SUYO (siempre fiel, libre de juicio y comparaciones), VEJEZ imposible de ocultar (no hablo de la cantidad de años… Mick Jagger sigue siendo un adolescente por ejemplo), sumado a cierta actitud de apatía en los integrantes, cansancio o simplemente ausencia de la vieja magia que existía entre ellos, tanto en la música como en la autenticidad de sus discursos al hablar.
Y aun con todo lo anterior… LA ÚNICA BANDA MEXICANA QUE ME HARÍA LLORAR…. y vaya que lo hizo… estaba como Magdalena… no pude evitar quebrarme al volver a escuchar las viejas canciones que tanto, tanto, TANTO canté en mi adolescencia, las mismas que me hicieron tomar POR PRIMERA VEZ UNA GUITARRA… de la MISMA manera que lo hizo Floyd, Zeppelín, Beatles… claro, pero que N I N G U N A otra banda nacional logró jamás. Increíble recordar la sensación de escuchar una banda mexicana en vivo (que no sea Tacvba) cuyas canciones de hecho TE SABES y sin dudarlo comienzas a cantar a todo pulmón al ritmo de brincos… creo que los últimos 3 o 4 años la idea de “banda mexicana” que empezaba a dominar mi mente era algo como:
* Basura ridículamente inescuchable.
* Banda de amigos o compañeros míos con sonido prometedor pero al mismo tiempo sabiendo que es algo que podría haber hecho uno mismo, y aunque no fuera así, la cercanía de relación y edad es un obstáculo definitivo para la idealización de ellos como banda, de parte de uno (independientemente de la admiración a su buen trabajo).
* Banda de mediano éxito en la segunda mitad de los 90 con sonido de imitación extranjera que desapareció y luego regresó en otra forma sin superar viejos “éxitos” pero ya en calidad de veteranos, experimentados y bandas “grandes”, por cierto todos teloneros de Jaguares en varias ocasiones (Gusana, Jumbo, Zurdok etc).
En resumen, tenía cualquier concepto de las bandas nacionales, EXCEPTO la de ALGUIEN A QUIEN ADMIRAS, IDOLATRAS, Y TE ENTREGAS CON VERDADERA PASIÓN, repercutiendo profundamente en tu vida.
Por lo que la experiencia de ayer me devolvió esa sensación milagrosamente por unos minutos, me hizo retroceder en el tiempo y recordar aquella emoción que me hacia comprar discos, formarme en interminables colas para obtener un autógrafo, estar pegado a Telehit para grabar entrevistas y presentaciones, intercambiar opiniones con otros fanáticos, VIAJAR a otras ciudades siguiéndolos para disfrutar un concierto más, saber sus biografías, tener playeras, pulseras, saber TODAS sus canciones en la guitarra, conocer y admirar sus proyectos alternos y bandas que les gustan, tener discos de “rarezas y colaboraciones”, ir al chopo a buscar grabaciones de conciertos, saberte de memoria un montón de documentales donde el resto de las bandas de su generación (Fobia, Maná, Maldita, Café, Lupita, Cuca, etc.) se inclinan ante ellos y les agradecen por el apoyo que les dieron cuando iniciaban, además de manifestar cierto deseo de haber querido estar en sus zapatos muchas veces.
Para acabar pronto, me hizo recordar la porción mexicana del fenómeno que impulsó y arrastró mi vida hacia la música, hacia lo que hoy soy y que prácticamente había enterrado en un baúl de recuerdos.
Y la parte triste no creo que sea la precaria condición actual de la banda, de hecho creo que es a quienes menos les afecta, ellos ya hicieron lo que tenían que hacer en esta vida y su tiempo ha pasado, además de que es de las pocas, o la única banda nacional que ya no necesita sacar discos, hacerse promoción, y ni siquiera TOCAR BIEN, porque saben que pueden continuar haciendo sus interminables giras por México y E.U. llenando los foros de siempre con el público de siempre, o retirarse para invertir sus buenos ahorros en otras cosas.
La parte triste, es que a pesar de la mencionada decadencia, quedó demostrado que no existe aun quien pueda llenar el vacío que ellos, y su generación de bandas dejan. Es decir me parece de lo más lamentable que en pleno 2009, lo estelar nacional en un festival como ese sean Jaguares, La Lupita (¡por dios!), o incluso Ritmo Peligroso, cuando se trata de gente que ya debería irse a descansar para dejar el camino a nuevas generaciones. Imagino que para alguien de la mitad de mi edad y con poca información histórica es un poco extraño ver a León Larregui, ídolo de la actualiad, saliendo a cantar en calidad de FAN, con una banda de ruquitos con rolas de hace más de 20 años.
No puedo creer que la primera vez que vi a Zoé fue cuando le abrieron a Jaguares en uno de los muchos conciertos en el Palacio de los Deportes (que hoy parece la mayor hazaña tocar alguna vez ahí), y muchos años después, cuando se supone que es el momento de grandeza de Zoé y Caifanes/Jaguares terminó… LES VOLVIERON A ABRIR.
No puedo creer tampoco que hoy en día, más de dos décadas después del inicio del “boom” del rock mexicano, “La célula que explota” o “No dejes que” sigan siendo himnos como ninguna canción de generaciones posteriores lo es.
Como dato curioso, cuando tocaban la canción "Mátenme porque me muero" de Caifanes (como la mayoría en el set de ayer, apropiado para la ocasión), salió a tocar la guitarra como invitado Paco Huidobro de Fobia, pero por el look de sombrero y cabello rizado que traia, resultó que MUCHOS, se fueron con la emocionante finta de que se trataba de Alejandro Marcovich, el legendario guitarrista/arreglista de Caifanes, y algunos no se dieron cuenta de la verdad hasta que Saúl dijo: ¡un aplauso para Paco de Fobia!
Por último pensaba en una analogía que se me ocurrió para esto, digno de la imaginación de alguien orgullosamente parte de “la raza” (osea yo): Este fenómeno de falta de nuevos gigantes, de nuevos ídolos, y la tristeza de tener que seguir recurriendo a quienes ya no tienen nada más que demostrar, me parece sospechosamente parecido al problema del futbol mexicano, que en las recientes eliminatorias que por cierto penden de un hilo, merecidamente para él pero tristísimo para nuestra realidad, el veterano jugador de número 10 y apellido Blanco sigue siendo LA figura, por más “europeos” que tengamos… ¿así dónde vamos a parar? Quizá deberíamos naturalizar a algunas bandas extranjeras :)