TOCANDO TIERRA
TOCANDO EL ALMA
TOCANDO EL HILO QUE TEJE LOS SUEÑOS.
Hace mucho tiempo que no me emocionaba viendo un programa de televisión. “Tocando tierra” con Eugenia León logró erizarme la piel y me hizo llorar de emoción por varias razones, la primera y la más fuerte : es televisión honesta, comprometida y de buena calidad.
El programa es una sinfonía de sabores, olores, guiños, tiempos, pausas, silencios, almas, travesías, caldos y corazones que vibran en el momento exacto. Todo fluye de una manera chamánica, es como asistir a una ceremonia ritual en donde convergen hadas y ángeles, texturas y matices, palabras y acordes. Así de sencillo y difícil.
Eugenia es la sacerdotisa que sabe hablar con las entrañas y nos hace partícipe de ese México que nunca vemos, que nunca olemos y que por supuesto nunca conocemos. Ella nos guía con esa sabiduría que da la humildad, con la palabra exacta para develar la sencilla cotidianidad de una mujer que baila, de un hombre que se dedica a rescatar tradiciones milenarias, de unas manos que preparan el alimento que viste el alma y el corazón.
El programa es una joya labrada con sudor y paciencia, es un remanso de imágenes y significados en una televisión mexicana que huele a naftalina. Es también, agua pura en medio de un desierto televisivo que se atasca de frases rancias, de locutores engolados que no saben, que no conocen las posibilidades de la frase y la oración.
Sin duda alguna es lo mejor que he visto en mucho tiempo.
Eugenia, gracias por compartir tu espacio y tu voz.
Una felicitación a todos los que hacen posible este acto mágico.
Con afecto, Alonso Martínez.