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Bianca Atwell

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Last Updated: 10/17/2009

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Country: ES
Wednesday, May 27, 2009 

Current mood:  grateful
Hola, hace tiempo que no pasaba por aquí, pero aunque a veces me alejo de la música, ésta siempre me viene a buscar de un modo u otro, me llama con su voz de sirena.
Ayer estaba mirando un vídeo de Osho, una entrevista por cierto muy graciosa, el la que este tipo (que dicho sea de paso me cae muy simpático), hablaba sobre la existencia, riéndose del bigote de su entrevistador.

Sé que Osho tiene no sé cuántos Rolls Royce, y todo su entramado genera ganancias multimillonarias... con su merchandising y sus sanniyasins (mano de obra gratuita), debe ser muy divertido sentarse en un cómodo sofa a filosofar.
Pero yo no soy quién para juzgar su forma de vida.

Hay gente que fue adoctrinada desde la infancia para depender de otros y no ha tenido la oportunidad de crecer con alguna dosis de librepensamiento o juicio propio.
A esta gente, la info le entra directamente. No filtra nada, no puede detenerse a pensar en su propia opinión.

En definitiva, no se conocen a sí mismos, ni conocen su potencial.

Esta gente necesita gurús que le digan pa qué lado tirar  cuando se las ven negras o confusas.
Y estos gurús están hechos al dedillo, porque además proclaman un desapego total a cualquier doctrina o religión.
¡Qué sexy!

En estos tiempos que corren, el mensaje que se transmite subliminalmente a todas nuestras mentes indefensas tiene un solo nombre: consumo.

Después de la segunda guerra mundial, el mensaje era: "trabaja", "produce".

Y ahora es "consume".

Son tantas las técnicas subliminales aplicadas en los medios a los que estamos expuestos, que me pregunto cuál será el próximo mensaje a irradiar en La Matrix.

¿Te lo imaginas tú?


Porque viendo el escenario:
El tipo agobiado de tanta presión en el trabajo, después de obligarse a sí mismo a trabajar hasta que los huesos necesitan antinflamatorios, se da cuenta que el dinero no le alcanza para vestirse de Gucci, y se desespera porque su autoestima está destruída. Consume y consume hasta endeudarse y ya es una nueva víctima de la Matrix.

Robots, ciegos y manipulados al extremo por el engendrado software que se extiende día a día en forma viral.

Mientras la Matrix sigue así, aniquilando mentes y conciencias, yo me siento fascinada por una de mis plantas, porque hoy le ha salido un capullo que tiene ganas de ser  flor. Ayer preparé una ensalada con albhaca de mis macetas y tomates de la huerta de mi padrino.

Tiendo la ropa para secarle, y veo los volcanes mientras recibo el saludo de un gorrión que se ha instalado en la cañería de desagüe. Cómo canta. Ya me dió una melodía que va a ir muy bien en la pista de sonido del vídeo que tengo que diseñar.

Cuando termine con esto que estoy escribiendo, me iré a la playa.

Mis riquezas consisten en lo que la vida me ofrece todos los días a cada momento.
Antes que comprarme algo de marca, prefiero regar mis plantas con agua mineral, porque mañana me mirarán con sus hojas erguidas y seguirán haciéndome feliz.

Antes de caer víctima de la Matrix y desangrarme por el dinero, prefiero tener lo justo para pagar mi alquiler, pero vivir frente al mar y rodeada de naturaleza.
Mi móvil no tiene cobertura: ¡Qué bien!

Antes de sentarme en un restaurante fashion en el que desangrarán mi billetera y me servirán un decoradísimo plato en el que la porción de pescado habrá que buscarla con lupa, prefiero tomar mi caña y pasarme la mañana pescando enormes doradas o salemas, que estarán deliciosas cuando las cocine con mi marido.

Dinero, dinero, dinero...¿para qué?, porque de verdad te digo que las cosas que a mí me hacen feliz, ¡son totalmente gratis!

Trabajo, sí. Porque me encanta mi trabajo y el dinero que recibo por él es una consecuencia de mi propio placer.

No busco el dinero, me viene (y lo justo, ni más ni menos) porque hago lo que me gusta.
Entonces, ¿cómo no voy a estar agradecida?
Quejarme...¿de qué?

Tal vez, cuando pienso en que algunas personas que quiero aún no logran darse cuenta de que la riqueza que buscan, ya la tienen y que para disfrutarla sólo bastaría con un simple acto de desconexión de La Matrix.

Lo que pasa es que para desconectar de La Matrix, hay que enfrentarse con el enemigo mas monstruoso de todos y vencerlo: el propio miedo.

La frase que más me gusta de todas las que nos han dejado los filósofos es: "Conócete a tí mismo".
Esa frase encierra nada menos que el universo entero.