Si les cuento mi fin de semana… ¡bah, qué coño, sí, va!
Salgo el viernes de la ofi, llego a casa, como (a las cuatro y media de la tarde) y a la media hora se presentan en mi casa dos policías -el bueno y el malo, se entiende- , diciéndome que la perra ladra cuando me voy. Creo que debe ser por dejarla atada en el patio. Ven mi situación, que es un cachorro, y que es cuestión de tiempo, y me cuentan que es que la gente es muy exagerada, que enseguida amenazan con la denuncia, que tal y que cual… (como de denuncien seré la jodida peor pesadilla de la comunidad)
Perfecto, el sábado tengo boda lejos de casa y no la puedo dejar en el patio. Dejarla en casa sería un suicidio. Si alguien tiene algún tipo de dudas: muebles mordidos, cacas y orines por doquier, mantas tiradas, visillos rotos… y toda trastada que se puedan imaginar. Lo último que te apetece al llegar de una boda matadora, es encontrarte la casa como si la hubiera registrado la Gestapo.
Llamo, por tanto, a la de la asociación de acogida, que me dice que se queda con Nico sin problemas, que se la lleve el sábado por la mañana -andando, por supuesto, no tengo coche, desde Lavapiés hasta Arturo Soria- y que guay. Cuando pienso que ya está solucionado, me llaman de un casting para un programa de Telecinco.
-Hola, mira estamos haciendo un cásting, necesitamos un actor cómico
-¿Cuándo?
-Mañana a las diez de la mañana en Fuencarral
-¿Puede ser otro día, es que mañana…?
-No, tenemos prisa
-KASHFKAHKHAKFHOQUEROQWXCVNKQWH… vale
Llamo a la de la asociación, le tengo que dejar a Nico el mismo viernes. No puede. De puta madre. Llamo a la que tenía a Nico acogida, me dice que guay. Me falta el coche, llamo a Víctor, que es un máquina (Pato dixit) y me dice que tiene que ir a Arroyoculebro, y que le da igual arrimarme. Tras la tarde frenética dejo a Nico con su exdueña, que nos recibe con toda su exuberancia, pero con otros dos perros locos, que convertirían su casa en unos dibujos animados de 24 horas durante el fin de semana.
..Colocada Nico, nos colocamos nosotros en casa de un colega, con su G-13, estudiando la obra de Leonardo Torres Quevedo, y el torresquevedismo, toda una filosofía ingenieril, que sólo tuvo el punto negro en el fracaso suizo. Lo que acaban de leer tenía sentido, y hasta gracia el viernes, así que… Tenía plan, pero acabé tarde, sobé y a madrugar para el casting.
Llego el primero, me cagoenlaputanación de Mandarina Producciones que me hacen caminar como 20 minutos bajo una cortina de lluvia fina, como muy norteña. Nadie en la productora. Van llegando, y siguen sin decirme en qué consiste la prueba. Cuando me dicen que es sin texto y que tengo que improvisar presentando la noticia del supuesto embarazo de la ministra francesa por parte de Aznar, le dan al rec y me conceden un minuto para mostrarme. Vamos, rozando la prostitución. Acabo, me piro contento, pero sé que no seré yo, porque hay mil después, y me hago coleguita de Antonio, un actor muy majete, que hace la prueba luego, y que vive ¡al Lado del Lamiak!
Llego a casa, me ducho, llamo a David que tiene que recogerme en Guadalajara, para ir al pueblo de la boda, todo ok, cercanías, coche… y la boda que paso de contarla que para eso hice un reportaje con la videocámara, y lo colgaré en youtube en breve. Yo, como siempre, chupando la sangre a mis colegas. Lo único reseñable, es que el post de este blog, llamado Cicuenta Euros, fue muy comentado.
Vuelta, estómago del revés, cansancio físico -me dio por bailar y me tiré como tres o cuatro horas dale que te pego-, Víctor, que está sacándose oposiciones a Santo, estaba en Móstoles, así que pasó a recoger a Nico, y traérmela a casa, y por la noche quedé con un chica más que interesante (tiene un Mini, con eso lo digo todo).
¡Bien!