26-Jun-2009
Crocknicas marcianas
Joselo
Tiendas de discos
Crocknicas
marcianas
El miércoles pasado tocamos en Los Ángeles como parte de nuestra gira 20 20, y como siempre que visitamos esta ciudad, nos dimos una vuelta por las tiendas que venden instrumentos musicales y música grabada.
Durante los 20 años que llevamos como grupo, hemos visitado la ciudad en múltiples ocasiones, tanto para tocar como para grabar o mezclar casi todos nuestros discos.
Así que sabemos en dónde están esas tiendas que todo músico debería visitar alguna vez en su vida, como el Guitar Center, de Sunset, o las tiendas de instrumentos vintage, en donde los precios son prohibitivos y lo único que queda es admirar las guitarras que tienen más edad que uno.
Esas tiendas, aunque cambian de local, de dueño o sufren una remodelación, siguen ahí recibiendo a los músicos locales y los turistas de todo el mundo.
Lo que sí ha cambiado radicalmente son las casas de discos. De esas ya no hay o quedan muy pocas. Hasta la palabra “discos” suena ya caduca.
El compact disc está desapareciendo, y las tiendas que lo vendían se van convirtiendo en tiendas departamentales, de ropa o juguetes.
Estas tiendas enormes que albergaban miles, o tal vez millones de viniles, casetes y compactos, han ido desapareciendo como si se tratara de una raza en extinción.
La Tower Records, de Sunset, que estaba muy cerca del mítico Wishkey a Go Go, genera tanta nostalgia en los viejos rockeros, que han usado el galerón vacío para hacer eventos. Los White Stripes presentaron uno de sus discos ahí.
Qué raro sentir nostalgia por algo que apenas hace dos o tres años existía.
La primera Virgin Mega Store que vi en mi vida fue en esa misma calle, en Sunset Boulevard. La tienda era enorme y aun así se llenaba de gente buscando música y películas por los pasillos. Había un DJ en vivo, poniendo canciones y comentándolas como si fuera una radio. Uno se sentía especial, pensando que los únicos que escuchaban esa radio tan sui generis éramos los que estábamos en la tienda.
Pero la cadena Virgin Mega Store ya no existe más.
Hace una semana cerraron las que quedaban en Nueva York, y nadie los culpa, la última vez que entré a una de estas tiendas era como estar en una escena de El Planeta de los Simios o Soy leyenda, pues los compactos se llenaban de polvo y los clientes se podían contar con los dedos de una mano. Y varios de esos clientes éramos nosotros, que somos cuatro.
Lo más extraño es que aunque cada vez se cierran más tiendas de discos, la Amoeba, que sólo tiene tres sucursales (dos en el área de San Francisco y una en LA) está llena de clientes todo el tiempo. En esa tienda se venden tanto discos nuevos como usados. Es un fenómeno en tiempos de crisis discográfica.
Tal vez parte de su éxito es que reciben tus discos viejos en buen estado y te los compran o te dan un vale que puedes canjear en la tienda. De alguna manera se recicla toda esa música que ya no quieres en casa o que, obviamente, ya pasaste a tu computadora.
Así que en esta visita a Los Ángeles nos dimos nuestra vuelta a la Amoeba para salir cargados de discos que escucharemos en lo que resta de la gira 20 20.
Aunque no puedo negarlo, pasar por el edificio que albergaba la Virgin o la Tower y ver unos departamentos de lujo, me da tristeza. Aún más tristeza me da pensar qué pasó con todos esos compactos que había ahí.
No lo sé de cierto, pero alguna vez escuché que las discográficas y las tiendas de discos preferían destruir su mercancía a venderla más barata o colocarla en otro lugar.
Les sale más económico deshacerse de todo que almacenarlo, transportarlo y luego hacer inventario para darle un precio y venderlo.
Pero se destruye el formato, no la música en sí misma. Esa sigue a la venta en las tiendas virtuales.
Ya veremos qué nos depara el futuro con las nuevas tiendas de música digitales en México. Por lo pronto, yo sigo de gira y con eso me doy por bien servido.
De esas ya no hay o quedan muy pocas. Hasta la palabra “discos”suena ya caduca.
fuente: exonline