Definirme, definirme lesbiana, definirme siniestra, definirme baja, definirme morena. Definirme, definirme. Una mierda. Eso es definirme. Una mierda. Una casilla tres o cuatros rectángulos más allá, una etiqueta cuatro o cinco perchas más a la derecha. Si compro en Zara es porque soy pobre y no sé coser, si trato de encontrar una chica normal es porque me han engañado y no sé vivir sola. Esta sociedad me ha negado completamente, es en lo único que creo, ahora hasta la máxima rebeldía es absorbida por el sistema, tomada como algo bueno y necesario, la rebeldía en estos tiempos es una marca registrada, la palabra underground sirve para que cuatro creídos se sepan distintos o modernos, para que cuatros monos se sientan importantes pronunciando correctamente la palabra stencil, o argumentando la teoría del grafitti, monos-moda que nada saben de la expresión libre, yo sé que no soy la innovación que redecora tu casa, y que, probablemente nunca lo sea. Ahí llega el extremo grado de nihilismo en cualquier persona del siglo XXI. Nos equivocábamos, estábamos todo el rato equivocados, no ha llegado la gran revolución tecnológica sino la desaparición del ser en las pantallas de los ordenadores, en los cables del ADSL, la biomecanización del corazón, la frialdad de polvo y despedida. Ha llegado vuestro individualismo a la milésima potencia, y con ello vuestra soledad, vuestra continua ansia de ser y no ser nada, vuestra satisfacción con 20 euros en el bolsillo. No te da miedo que nadie te abandone, porque lo tomas como algo natural, llorar es un ejercicio para personas débiles y de mente confusa. Tenemos la revolución de las entrañas, ese es el verdadero Dios, la carrera por ser más fría y más dura, y mejor, y la cosa ya no está en ser interesante, la cosa está en parecer ser interesante, eso es lo que nos preocupa, el amigo desvalido es el que te entorpece pues de él es su vida y de nadie más. No hay conciencia de grupo sino estética de grupo, no hay palabras consoladoras pero hay miles de páginas porno, no nos quedan casi especies que extinguir y empezamos con nosotros mismos, y destilamos alcohol y drogas, inventamos deportes de riesgo y depresiones ficticias, depresiones fatídicas, estrés, el choque entre lo que deseas y lo que tienes siempre te hará infeliz pero seguirás deseándolo, es lo que sale por la tele, es lo que todos aspiran, y tú lo desearás, yo también, las ovejitas por muy negras que sean balan por las noches dulces nanas de Cahart y de zapatillas All Star. Hasta la muerte parece patrocinada por funerarias, patrocinadas por floristerías que son patrocinadas por Nike. No hay juegos menores en esta tierra de desilusión, estoy sola, y pienso, con eso basta para que te alcance la desgracia. El único objetivo revolverme y redefinir. Empecemos con la etiqueta en blanco.
About::Blank.
Y después ya veremos.