"...El mar entra en la carroza de la nocheY se aleja hacia el misterio de sus parajes profundosSe oye apenas el ruido de las ruedasY el ala de los astros que penan en el cieloEste es el marSaludando allá lejos la eternidadSaludando a los astros olvidadosY a las estrellas conocidas..."(Vicente Huidobro)
Durante las últimas noches no nos ha castigado demasiado el viento de levante y en este mar, liso como una tabla, se va difuminando poco a poco la imagen de una ola. Se yergue para después encorvarse en un saludo reverencial hacia las rocas del acantilado que se cuadran ante ella,que se ahueca y se hace tubo. Entonces la ola extiende al máximo todas sus alas de espuma blanca y se funden en un abrazo de plumas, piedra y agua.