Disculpad que adopte un formato y un tono antiguos para este medio moderno, en el que entro hoy por vez primera. Siempre me cuesta un poco ponerme al día con las herramientas electrónicas. Me he quedado atónito viendo vuestras fotos y leyendo vuestros comentarios.
Sin que haya podido antes ocuparme de ello, aunque a petición mía, las personas que colaboran con nosotros en buscar nuevas vías de difusión para nuestro trabajo abrieron este perfil de Myspace y ahora el respectivo en Facebook a mi nombre, coincidiendo con el comienzo de la nueva gira de Juan Perro. Este hecho pudiera dar lugar a algunas confusiones que me gustaría aclarar, para que los que habéis aceptado ser mis amigos no os sintáis defraudados por mi falta de atención inicial a vuestra respuesta amable, ni creáis que mi propósito es utilizar esta red de personas como mero reclamo publicitario.
Está claro que, tras dar el esquinazo a la industria y a su entorno mediático, uno se preocupa por hacer llegar su trabajo a la gente por nuevos caminos. Pero a la vez comprendo que utilizar una red social como medio publicitario sería un abuso de confianza. Por tanto, para usar Facebook a mi modo tengo que solicitar vuestro permiso. En lo sucesivo trataré de atender personalmente mi "libro de rostros" y amigos virtuales cuando pueda. Será sólo de vez en cuando, porque realmente me cuesta sacar tiempo para escribir canciones o hacer otras cosas que me gustan y necesito hacer. Tengo muchos libros esperando ser abiertos, ideas a medio construir en los cuadernos, se me pasan semanas sin lograr liberar un rato para pensar tranquilo. Las obligaciones menos interesantes de mi trabajo a menudo se llevan más tiempo del que quisiera. Sólo puedo encontrar sitio para nuevas ideas en horas de insomnio. Es decir, hablando claro: no soy un usuario que se vaya a conectar a Myspace o Facebook para entretenerse, ni para comentar cosas cotidianas.
Sin embargo mis colaboradores (los amigos del grupo de gestión cultural online Algueirada) me han convencido de que es hora de asumir la necesidad de implicarse más en las nuevas redes, de manera a la vez profesional y personal, de tratar de usar las novedades tecnológicas para algo más que para matar el rato. Tenemos ante nosotros la posibilidad de usar los nuevos canales para hacer cosas interesantes. Y aunque fuera sólo para jugar, jugar a un juego que sea rico en posibilidades y quizá en consecuencias.
¿Es posible sostener un contacto más personal a través de las redes sociales con la gente que escucha mi música o se interesa por mi trabajo? ¿Hasta qué punto? Mantener un dialogo de tú a tú con cada uno es imposible. Ni siquiera alcanzo a responder a los e-mails de mi oficina, de mi familia, de los viejos amigos. Pero quizá pueda responder de vez en cuando a los contactos que más me interesen en ese momento, ya sean de trabajo o de ocio.¿Os parece correcto que os informe por esta vía de lo que estoy haciendo o de mis planes inmediatos? ¿Que lo hagan mis colaboradores en mi lugar mientras yo no pueda hacerlo? Quizá pueda contar con vuestra opinión acerca de fases de mi trabajo previas al "producto acabado", si os interesa.Leeré con interés vuestros comentarios.
Ya tengo que agradecer a Facebook y Myspace que algunos viejos amigos se acercasen a compartir conmigo el comienzo de la gira. A ellos y a los amigos nuevos de la red -cuyo nombres iré conociendo a partir de hoy– un abrazo a la vez colectivo y personal (es decir, imposible, ¿o posible de algún modo?).
Bueno, digamos que envío un pequeño impulso eléctrico para el que lo quiera recibir.Ya sé que una carta abierta tan larga no pega en este formato, pero no sé hacer otra cosa.
Salud a todos.
Santiago Auserón