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..DISCO: VERMIN SOUL
AUTOR: BOKOR
PUBLICADO: 24 de octubre de 2008
SELLO: Scarlett Records | 
 | BOKOR: En la religión vudú se refiere al sumo sacerdote capaz de practicar la magia benevolente, pero también la magia negra. Aquél capaz de convertir a los muertos en zombies. También se refiere al líder de la división Makaya del vudú (la originaria del Congo) y si hablamos del vudú de la República Dominicana se trata del grado de iniciación más alto que existe.
Maravilloso regalo el que me ha tocado este año, nada más y nada menos que el segundo compacto de esta banda sueca que me dejó totalmente noqueado con su primer lanzamiento “Anomia 1” y que ahora vuelve a traernos sus pesadillas y ensoñaciones en forma de 8 canciones de una talla colosal.
Lars Carlberg y Tomas Eriksson son las cabezas pensantes del proyecto BOKOR y ellos son los encargados de la composición y producción del mismo. La grabación y mezcla de los cortes elegidos se llevó a cabo en los estudios Realtime de Nörrkoping (Suecia) con la ayuda del técnico Daniel Gese y fue masterizado por Peter en Betou.
Todo esto es información que podéis encontrar en cualquier sitio si os ponéis a investigar, pero cuando el material empieza a sonar en tu reproductor ya tenemos que ponernos en pie. Composiciones soberbias, sonido perfecto, habilidad instrumental envidiable y conexión inmediata.
En su primera obra podíamos ver una gran fusión de influencias que recorrían los terrenos del stoner más puro, el avantgarde, el progresivo, incluso el death melódico tan típico de esos lares. Ahora podemos comprobar que BOKOR lo tenían claro desde un principio y han encontrado su sonido oníricamente complicado y progresivamente enloquecedor, en una amalgama que bien podría ser el resultado de mezclar los genes de OPETH y TOOL.
“The Viral Prophesies” entra a saco, brutal, combinando las voces limpias de Lars con las guturales de Valentin Maelstrom, que colabora en 2 de los temas metiendo las voces más brutas. Siguen combinando la caña a piñón con pequeños interludios melódicos que dan un toque cálido y cambian de ritmo a voluntad metiéndonos de lleno en su mundo desde el primer minuto. La lírica del tema nos relata la victoria de la muerte sobre todos nosotros, da igual si eres niño o granjero, rey o soldado, al final siempre gana.
Con “Oh Glory in the void” nos trae las pesadillas metafísicas de la banda, con un comienzo muy suave y temeroso, pero que se desboca con el estribillo y va aumentando el ritmo para avisarnos que los días sin esperanza llegan sin solución posible. Un tema de ambientación sobrecogedora e instrumentación progresiva que lo convierte en una gema deseosa de que sea descubierta.
“Varmint soul” continua la senda surrealista e inquietante de la conocida desesperanza que su mensaje nos lanza sin parar. Este es un buen momento para destacar el impecable manejo de los instrumentos de todos los músicos, con unas bases rítmicas tremendas y unas guitarras muy creativas.
Y llegamos a uno de los puntos álgidos, no solo de este disco sino posiblemente de este año, la sobrecogedora “Iesu from Mattoroso” que, tal y como sucedía con “Migrating” en ANOMIA 1, nos transporta durante un cuarto de hora en un viaje alucinógeno por la senda de la exasperación religiosa. Destaca mucho la tremenda colaboración de Niclas Kinnander con su teclado, logrando que la composición suene más inquietante si cabe. El tempo cambia varias veces y se va acoplando a las distintas almas del Dios vengativo. El interludio tranquilo que se produce a mitad se reengancha poco a poco con un gran trabajo del vocalista. Es una pasada. Si eres capaz de desconectar y dejarte llevar encontrarás dentro de ti la solución.
Podríamos seguir detallando cada una de las canciones, pero el dogma a seguir está claro y “Mosquito dreams” o “Seventh teeth playfair (out of the pit of oblivion)” siguen contándonos los sueños esquizoides del quinteto, siendo esta última otra obra destacada en el conjunto, con unos ritmos trepidantes y unas melodías pegajosas.
“Watching the western desert freeze” vuelve a traernos el lado más salvaje, con un doble bombo y una voz principal de tonos guturales que reincide en la maldad del todopoderoso, llegando a decir que la sangre del Dios que está en lo alto es negra como el carbón.
El cierre viene de la mano de “...And in september, father”, otro tema apocalíptico donde Niclas Kinnander vuelve a colaborar con el Fender Rhodes. La voz filtrada de Lars reincide en su negatividad con un claro mensaje suicida, mientras la banda reboza la desesperación con encantos.
Resumiendo, 57 minutos de magia musical, capaz de llevarte a estados de ánimo que pocas bandas son capaces de conseguir. Como sigan por este camino estamos ante el grupo a seguir, deseando que reciba el apoyo que la calidad que atesoran merece y puedan seguir grabando por muchos años gemas del tamaño del que hoy relatamos.
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9:28 PM
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