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Bokor - New Album New Songs



Last Updated: 11/17/2009

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Status: Single
Country: SE
Signup Date: 10/22/2005
Monday, January 26, 2009 
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DISCO: VERMIN SOUL

AUTOR: BOKOR

PUBLICADO: 24 de octubre de 2008

SELLO: Scarlett Records






BOKOR:
En la religión vudú se refiere al sumo sacerdote capaz de practicar la
magia benevolente, pero también la magia negra. Aquél capaz de
convertir a los muertos en zombies. También se refiere al líder de la
división Makaya del vudú (la originaria del Congo) y si hablamos del
vudú de la República Dominicana se trata del grado de iniciación más
alto que existe.



Maravilloso regalo el que me ha tocado este año, nada más y nada menos
que el segundo compacto de esta banda sueca que me dejó totalmente
noqueado con su primer lanzamiento “Anomia 1” y que ahora vuelve a traernos sus pesadillas y ensoñaciones en forma de 8 canciones de una talla colosal.



Lars Carlberg y Tomas Eriksson son las cabezas pensantes del proyecto
BOKOR y ellos son los encargados de la composición y producción del
mismo. La grabación y mezcla de los cortes elegidos se llevó a cabo en
los estudios Realtime de Nörrkoping (Suecia) con la ayuda del técnico
Daniel Gese y fue masterizado por Peter en Betou.



Todo esto es información que podéis encontrar en cualquier sitio si os
ponéis a investigar, pero cuando el material empieza a sonar en tu
reproductor ya tenemos que ponernos en pie. Composiciones soberbias,
sonido perfecto, habilidad instrumental envidiable y conexión inmediata.



En su primera obra podíamos ver una gran fusión de influencias que
recorrían los terrenos del stoner más puro, el avantgarde, el
progresivo, incluso el death melódico tan típico de esos lares. Ahora
podemos comprobar que BOKOR lo tenían claro desde un principio y han
encontrado su sonido oníricamente complicado y progresivamente
enloquecedor, en una amalgama que bien podría ser el resultado de
mezclar los genes de OPETH y TOOL.



“The Viral Prophesies” entra a saco, brutal, combinando las voces
limpias de Lars con las guturales de Valentin Maelstrom, que colabora
en 2 de los temas metiendo las voces más brutas. Siguen combinando la
caña a piñón con pequeños interludios melódicos que dan un toque cálido
y cambian de ritmo a voluntad metiéndonos de lleno en su mundo desde el
primer minuto. La lírica del tema nos relata la victoria de la muerte
sobre todos nosotros, da igual si eres niño o granjero, rey o soldado,
al final siempre gana.



Con “Oh Glory in the void” nos trae las pesadillas metafísicas de la
banda, con un comienzo muy suave y temeroso, pero que se desboca con el
estribillo y va aumentando el ritmo para avisarnos que los días sin
esperanza llegan sin solución posible. Un tema de ambientación
sobrecogedora e instrumentación progresiva que lo convierte en una gema
deseosa de que sea descubierta.



“Varmint soul” continua la senda surrealista e inquietante de la
conocida desesperanza que su mensaje nos lanza sin parar. Este es un
buen momento para destacar el impecable manejo de los instrumentos de
todos los músicos, con unas bases rítmicas tremendas y unas guitarras
muy creativas.



Y llegamos a uno de los puntos álgidos, no solo de este disco sino
posiblemente de este año, la sobrecogedora “Iesu from Mattoroso” que,
tal y como sucedía con “Migrating” en ANOMIA 1, nos transporta durante
un cuarto de hora en un viaje alucinógeno por la senda de la
exasperación religiosa. Destaca mucho la tremenda colaboración de
Niclas Kinnander con su teclado, logrando que la composición suene más
inquietante si cabe. El tempo cambia varias veces y se va acoplando a
las distintas almas del Dios vengativo. El interludio tranquilo que se
produce a mitad se reengancha poco a poco con un gran trabajo del
vocalista. Es una pasada. Si eres capaz de desconectar y dejarte llevar
encontrarás dentro de ti la solución.



Podríamos seguir detallando cada una de las canciones, pero el dogma a
seguir está claro y “Mosquito dreams” o “Seventh teeth playfair (out of
the pit of oblivion)” siguen contándonos los sueños esquizoides del
quinteto, siendo esta última otra obra destacada en el conjunto, con
unos ritmos trepidantes y unas melodías pegajosas.



“Watching the western desert freeze” vuelve a traernos el lado más
salvaje, con un doble bombo y una voz principal de tonos guturales que
reincide en la maldad del todopoderoso, llegando a decir que la sangre
del Dios que está en lo alto es negra como el carbón.



El cierre viene de la mano de “...And in september, father”, otro tema
apocalíptico donde Niclas Kinnander vuelve a colaborar con el Fender
Rhodes. La voz filtrada de Lars reincide en su negatividad con un claro
mensaje suicida, mientras la banda reboza la desesperación con encantos.



Resumiendo, 57 minutos de magia musical, capaz de llevarte a estados de
ánimo que pocas bandas son capaces de conseguir. Como sigan por este
camino estamos ante el grupo a seguir, deseando que reciba el apoyo que
la calidad que atesoran merece y puedan seguir grabando por muchos años
gemas del tamaño del que hoy relatamos.