me bebí todo el mercurio de tus ojos
y aquella noche soñé con águilas y caballos
(yo quiero aprender a volar)
tuve que negociar mi libertad con tus brazos
para poder escribir a máquina tu nombre
(dame tú las coordenadas)
después de cenar me cortaste el pelo
y me diste otra vez de cenar
(ahora un ave planea entre tus tetas)
y yo estaba tan distraído que no me di ni cuenta
de que a un ángel le había entrado el hipo
(dame tus manos que tengo mucho vértigo)