Formas de violencia
Mi hija está metida con uno fuer te en el barrio y entonces no sabemos
qué hacer el papá y yo. La chica tiene 17 años, ella está con él y él
la golpea y la controla. Entonces le dije: 'Yo la saco de aquí, yo ya tengo
para donde sacarla'. Pero la pelada me dice que no, porque le da
miedo que el tipo mate al papá. 'Ni me voy de aquí, no me voy para
otra par te, porque los matan a ustedes, ni lo puedo dejar'.
7 Testimonio tomado de Sandra Lucía Poveda Galeano, Política
antidrogas y sus efectos en la vida y cuerpo de las mujeres. Ruta pacífica
de las mujeres, Medellín, 2004, p.
La violencia del conflicto armado –que afecta a toda
la comunidad– tiene efectos diferentes en hombres y mujeres:
En situaciones de desplazamiento forzado, aunque toda la familia se ve
afectada, las mujeres asumen en muchos casos la jefatura del hogar en
condiciones de mayor vulnerabilidad y con menos opciones de hacer
oír su voz para garantizar la supervivencia de su grupo familiar:
[Tras el desplazamiento] los hombres se sienten impotentes al mirar que
no hay trabajo; ellos cogen y se van, y ¿quién queda con los hijos? La
mujer. Si matan al marido, la mujer también queda con los hijos, tiene
que responder por ellos, por los papás, si ya están viejitos,
si son desplazados de igual manera. Las mujeres consiguen trabajito así sea
en la cocina, mientras que los hombres casi no consiguen trabajo [...] las
mujeres lavando ropa o en la cocina y los hombres no hacen nada,
porque no hay trabajo. Y la mujer [apor ta] cualquier pesito para la
casa, la mujer tiene que sostener el hogar, por eso yo digo
que en esta guerra las que llevamos la peor par te somos las mujeres por
todos los puntos.7
Cuando hay infidelidad o algo, ellos [paramilitares] las castigan […]
La gente siente que 'ellos sí vinieron a poner orden' […]
Por ejemplo, hay una que la sacaron, la amarraron, le pusieron una
car tulina escrita por detrás 'le soy infiel a mi marido' y la pusieron a
caminar por el barrio. Uno allá podía hacer tantas cosas, sembrar,
cosechar, y ahora se tor na muy difícil porque ya no tiene la misma liber
tad de hacerlo, uno se siente como muy frustrado, como sin alitas, yo no
sé... como muy pequeñito.
Formas de violencia
El Comité [para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer]
observa con preocupación la persistencia del fenómeno de la violencia
generalizada como consecuencia del conflicto armado existente en el
país. Las mujeres son las principales víctimas y son decenas de miles las
desplazadas y jefas de hogar que carecen de recursos para subsistir, en un
contexto en el cual tienen que asumir más responsabilidades, tanto
reproductivas como productivas hacia sus familias y comunidades.8
En situaciones de amenaza a la participación de las mujeres y sus
organizaciones:
Casi todas las organizaciones sociales en el país (mixtas y de mujeres) se
han visto afectadas por los asesinatos, amenazas y desplazamiento
forzado de sus líderes. A las mujeres –que han enfrentado obstáculos de
toda índole para lograr ser reconocidas y tener una voz en los espacios
públicos– esta situación las discrimina, excluye y les limita su derecho a la
participación. Es innegable que la participación de las mujeres
colombianas en organizaciones por la defensa de sus derechos y los de
sus comunidades ha sido esencial para impulsar procesos de desarrollo y
mejoramiento de la calidad de sus vidas y de las de sus familias y
comunidades. Por eso la violencia contra la participación de las mujeres
y sus organizaciones no solamente amenaza la situación individual de
cada lideresa, sino, especialmente, la esperanza de mejorar las
condiciones de vida en el país. Dicen las mujeres de la Asociación
Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas de Colombia:
El hecho de que en los últimos años hayan tenido que salir del país
[...] sus principales líderes significa un estancamiento en sus niveles
de trabajo y una enorme disminución del accionar de la organización
que repercute directamente en los derechos de las mujeres del
campo. No es sólo la pérdida de la persona dentro del equipo de
trabajo, sino también el traumatismo causado en las demás dirigentes
que enfrentan los desafíos dentro del país pensando que se pueden ver
afectadas de la misma manera al continuar con su labor. El acumulado
social de estas mujeres se pierde para ellas, se pierde para la
organización a la cual pertenecen y se pierde para Colombia como
potencial social de identidad y de cultura nacional.
8 Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer,
"Observaciones finales del
examen del cuarto informe periódico de Colombia", A/54/38, 20
período de sesiones, 19 de enero a 5 de
febrero de 1999.
Formas de violencia
La Representante Especial [del Secretario General de las Naciones Unidas
sobre los defensores de los derechos humanos] también ve con profunda
preocupación el ambiente de intimidación e inseguridad en el cual los
defensores de los derechos humanos desempeñan su trabajo. La
Representante Especial observa que existe un patrón de abusos graves que
han sido cometidos contra los defensores de los derechos humanos, que
incluyen amenazas, desapariciones forzadas, homicidios y desplazamiento
forzoso.
Asimismo, observa que todos los sectores de la sociedad civil se ven
afectados por la violencia, incluyendo los funcionarios del Estado que
trabajan en temas de derechos humanos. Algunos grupos, tales como los
dirigentes sindicales, las minorías étnicas, los desplazados internos y las
mujeres, se han visto más afectados que otros.9
Una de las formas de intimidación más frecuente en contextos de
militarización de la vida civil y presencia de actores armados es el control
social y del comportamiento de las y los habitantes de una comunidad,
ejercido por cualquiera de los actores armados.
En Colombia, a la población civil se la involucra en el conflicto y toda la
comunidad pasa a ser considerada como parte del "enemigo" o bien
como potencial "colaborador". Los actores armados ejercen un control
territorial que incluye a la población civil, sea por medio del terror, la
manipulación o los favores para ganarse a la población. Esto genera
formas de relación social basadas en la desconfianza, el
señalamiento y la polarización de las diferencias. Aunque esta situación
afecta a las comunidades en general, impacta de manera particular a las
mujeres por el hecho de ser mujeres en el contexto de una sociedad
machista: con frecuencia, los actores armados disponen normas sobre el
comportamiento y las relaciones afectivas de las mujeres, controlan su
sexualidad, definen la forma de vestir que consideran adecuada e
imparten castigos a aquellas que incumplen
sus reglas. Dichas normas desconocen los derechos humanos de las
mujeres. La Mesa ha documentado numerosos casos de mujeres que han
sido víctimas de castigos, malos tratos y torturas por parte de los actores
armados, con argumentos que incluyen tener algún tipo de relación
–presunta o real– con el bando contrario, haber dado refugio, alimentos
o agua –incluso bajo amenaza– al bando opositor, contravenir las reglas
impuestas por el grupo armado, robar, ser infiel, etc.
9 Informe presentado por la Sra. Hina Jilani, Representante Especial del
Secretario General sobre los
defensores de los derechos humanos, Misión a Colombia, 23 a 31 de
octubre de 2001, E/CN.4/2002/106/
Add.2.
Formas de violencia
Si una muchacha saluda a un militar [los guerrilleros] la acusan de ser
colaboradora de los militares, de estar llevando mensajes, y esa acusación
te lleva a la muerte; las sacan de los bailes y las matan simplemente.
También si uno conversa con un guerrillero o los que suponen los
militares o paramilitares que son guerrilleros, porque esos muchachos no
viven en los barrios sino que pasan por ahí, si alguna conversa con uno
de ellos, los paramilitares las recogen y se las llevan y nunca más
aparecen.
Los paramilitares [...] prohíben a las jóvenes usar faldas cortas, y quienes
desobedecen esa orden son llevadas a los campamentos y obligadas a
cocinar y lavarles la ropa.
10 Informe de la Relatora Especial sobre la Violencia contra la Mujer, Sra.
Radhika Coomaraswamy,
Resolución 1997/44 de la Comisión, 54 período de sesiones de la
Comisión de Derechos Humanos, E/
CN.4/1998/54.
11 Informe de la Relatora Especial sobre la Violencia contra la Mujer, sus
Causas y Consecuencias,
Sra. Radhika Coomaraswamy, presentado de conformidad con la
resolución 2001/49 de la Comisión de
Derechos Humanos. Adición Misión a Colombia (1º a 7 de noviembre de
2001), 58º período de sesiones,
E/CN.4/2002/83/Add.3, 11 de marzo de 2002.
En contextos de conflicto armado se utilizan formas de violencia
como la sexual, dirigida a las mujeres por el hecho de ser mujeres
La violencia sexual es una forma de amedrantamiento, intimidación y
castigo contra las mujeres ejercida por los actores armados en Colombia
como un acto simbólico contra el bando contrario. "Es una batalla entre
hombres que se libra en los cuerpos de las mujeres".10
La violencia sexual a manos de los grupos armados continúa siendo una
práctica común en el contexto de degradación del conflicto armado
colombiano y de desconocimiento del Derecho Internacional
Humanitario por
parte de todos los actores armados.11
Formas de violencia
He recibido testimonios de numerosas mujeres, todos ellos plenamente
creíbles; testimonios de violaciones y violencia sexual a niñas, incluso, de
cinco años de edad; también sabemos que en algunas masacres numerosas
mujeres muertas con frecuencia son violadas antes de ser asesinadas;
sin embargo, [...] tan sólo están registradas estadísticamente como
homicidios.
Tenemos testigos de violaciones que han tenido lugar en las masacres
de los últimos meses, también tenemos testimonios de mujeres que han
sido tomadas como esclavas sexuales; han sido llevadas a fincas, han sido
violadas en repetidas veces y se les ha obligado a hacer tareas domésticas
para los actores armados, como cocinar y otras.12
12 Declaraciones de la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre
Violencia contra la Mujer, con
inclusión de sus causas y consecuencias, durante rueda de prensa realizada
en Bogotá el 7 de noviembre
del 2001.
13 Amnistía Internacional, Colombia. Cuerpos marcados, crímenes
silenciados. Violencia sexual contra las
mujeres en el marco del conflicto armado, Madrid, EDAI, 2004.
Considerados y tratados sus cuerpos como territorio a conquistar por los
contendientes, los motivos por los que las mujeres están en el punto de
mira son diversos: sembrar el terror en las comunidades, facilitando
imponer el control militar; obligar a la gente a huir de sus hogares y así
ayudar a conseguir territorio; vengarse de los adversarios; acumular
"trofeos de
guerra" y explotarlas como esclavas sexuales. La violencia sexual, por
tanto, ha marcado de forma indeleble la vida de las mujeres en
Colombia.13 La violencia sexual incluye, entre otras, la violación, el abuso
sexual, el acoso sexual, las amenazas con contenido sexual, la desnudez
forzada, el embarazo forzado, el aborto forzado, la anticoncepción
forzada, la esterilización forzada, la prostitución
forzada, la mutilación sexual, la esclavitud sexual.
Formas de violencia
.. La violación:
Era de noche. Llegaron dos hombres armados que vestían prendas
militares, camuflado, armas, y se identificaron como paramilitares.
Se llevaron a mi esposo fuera de la casa y todo el tiempo le apuntaron
con el arma. La niña lloraba. Yo cerré la puerta. Uno de los hombres
se devolvió y gritó que abriera la puer ta o la tumbaba [...] Yo logré
calmar a la niña y la arrullé hasta que se durmió. Entonces el hombre
me sacó de la habitación y me llevó al corredor para interrogarme. Allí,
en un banco que hay en el corredor, me amenazó con matarme si no me
dejaba. Me quitó la ropa, me tapó la boca y me forzó. Me violó. Luego
me dijo que me vistiera y también dijo: "Aquí no pasó nada.
Las mujeres, al fin y al cabo son para esto".
Cuando iba en la mitad del camino salieron cuatro muchachos.
Tenían la cara cubier ta y me preguntaron si quería ir a bailar.
Me dio miedo. Dije que no. Entonces me preguntaron si en mi casa
atendíamos al ejército que acampaba al lado y les dábamos agua.
Yo respondí que no podíamos negarle el agua a nadie y que si ellos
nos pedían también les dábamos. Preguntaron si tenía novio en el
ejército. Les dije que no. Uno de ellos, el que más hablaba, me
arrastró hasta una casa abandonada que quedaba más abajo y cuando
me quise resistir me tapó la boca. Me dijo que si gritaba o si yo abría
la boca, se desquitaban con mi familia o se llevaban a mis
hermanitos. Ellos dicen que les falta gente. Cuando llegamos a la casa
esa, me dijo que me iba a dejar un recuerdito. Yo llevaba un vestido y
él me bajó la cremallera y comenzó a manosearme. Yo estaba muy
asustada y no sabía qué hacer. Si hubiera sido uno... pero eran cuatro
y yo no me podía defender. Me quedé quieta, no hice fuerza por
defenderme, ni les dije nada, ni grité nada porque tenía miedo. Lo
único en que pensaba era en que no le hicieran nada a mi mamá y no
se llevaran a mis hermanitos. Tres vigilaban, dos un poco arribita de la
casa y uno más abajo. El otro entró conmigo a la casa. Él me violó y
me dijo que eso era un recuerdito para que no olvidara que ellos no
hablan en vano, que ellos cumplían su palabra. Que se habían cansado
de que las muchachas del pueblo no hicieran caso de no meterse con
los soldados. Dijo que les tocaba actuar para que escucharan.
También me dijo que me tenía que salir del pueblo,
por el bien de mi familia. Ellos dijeron que eran de las FARC.
Formas de violencia
.. El acoso sexual:14
.. La esclavitud sexual, la prostitución forzada:
Tengo 21 años y trabajaba en un bar. Un día llegó un miliciano de las
FARC y nos propuso a mí y a otras compañeras si queríamos viajar
para trabajar con los muchachos. Me pidieron todos mis documentos,
porque ellos dicen quién va y quién no. Me prometieron que ganaría
tres millones de pesos en tres meses y que después podría volver a
Medellín. Me mandaron en avión y todo a lo full con otras como yo.
El primer día nos han mostrado el lugar donde viviríamos y
trabajaríamos pero el asunto se complicó cuando vi la fila de hombres
que me tocaban, sucios y con unas pintas que me daba asco…
Me obligaron a acostarme con todos ellos y los que llegaran.
14 El acoso sexual supone un ejercicio de poder para obligar a una
persona a tener una relación sexual no consentida a cambio de algo. En
la legislación colombiana, dicha conducta no está tipificada
como delito, de manera específica. El 14 de septiembre de 1998, en el
departamento de Antioquia, municipio de Mutatá, dos soldados
de la Brigada 17 del Ejército Nacional violentaron sexualmente a dos
mujeres indígenas del grupo étnico embera en presencia de sus hijos y
esposos, a quienes encañonaron mientras consumaban sus actos.
Finalmente, amenazaron a las víctimas para que no denunciaran el hecho.
Ellos [los paramilitares] las asedian tanto, tanto, que aquí hay
bastantes niñas desplazadas porque no quieren estar con los
paramilitares, como antiguamente no quisieron estar con la guerrilla
[…] Ellos dicen "me gusta esa" y se la montan. Y algunas niñas han
tenido que desplazarse debido a ese tipo de situaciones.