5. La maquina Orgánica
¿Pero para que es la revuelta? ¿Simplemente para asegurar aliviar el
resentimiento terminal de lo eternamente en desacuerdo y pospuesto? ¿No
podríamos simplemente cesar nuestra agitación y seguir esa tetera o ese
rayo de luz solar, si no podemos satisfacernos con el éxtasis de la
totalidad? ¿Porque deberían nuestras críticas herméticas dirigirnos a
la afirmación de una dialéctica de la presencia sobre el intercambio,
sobre la alienación, sobre la separación? Si pretendemos “crear
valores” entonces deberíamos estar preparados para articularlos, sin
embargo podemos rechazar la ”ideología”. Después de todo, el
Pancapitalismo también rechaza la ideología e incluso ha proclamado el
fin de la dialéctica–¿Están nuestros valores destinados a ser
subsumidos en el capital? Si ocurre, entonces–¿Porque luchar?
Una posible respuesta a esta pregunta puede ser hecha sobre las
bases de una existencialista inclinación hacia la revuelta por la
revuelta, en la tradición de Camus o los anarquistas Stirnerianos
Italianos. Estaríamos mal aconsejados a despreciar esta respuesta—pero
puede quizás ser posible sumarse a ella en términos más positivos (en
términos de “forma”, no de “espectro”).
Por ejemplo, podríamos decir que la economía paleolítica del regalo
todavía persiste, junto a la espiritualidad de la “experiencia directa”
del chamanismo, y la no-separación de la “Sociedad contra el Estado”
(Pierre Clastres), en la forma de esos derechos y costumbres discutidos
por E. P. Thompson, reflejados en mito y folclore, y expresados en los
festivales populares y las formas hereticamente resistentes a lo largo
de la historia. Referirse al Rabelais de Bakhtin , al Word Turn’d
Upside Down de Crisiopher Hill, o al Free Spirit de Vaneigem.En otras
palabra: una tradición de resistencia ha persistido desde el Neolítico,
no-rota por la aparición de los primeros Estados, e incluso hasta
ahora. Por consiguiente: resistimos y nos rebelamos porque es nuestra
gloriosa herencia hacerlo—es nuestro “conservatismo”. Este movimiento
de resistencia ha llegado a ser increíblemente abandonado y arrinconado
desde su primera aparición hace unos 12.000 años en respuesta a las
“primeras ideologías” (agricultura, el calendario, la apropiación de la
labor)–pero todavía persiste porque todavía define muchas de las
“libertades empíricas” que a la mayoría de la gente le gustaría
disfrutar: ausencia de opresión, paz, plenitud, autonomía,
convivialidad o comunidad, no ricos o pobres, expresión espiritual y el
placer del cuerpo, y etc. Puede ser imposible construir un sistema o
ideología o estrategia sobre dichos deseos incategorizables—pero es
igualmente imposible rechazarlos con ideología, precisamente por su
naturaleza empírica y “táctica”. Sin problemas, persisten—incluso si
permanecen para todo propósito oculto, todavía rechazan irse. Cuando
todas las ideas nos han traicionado, esta “maquina orgánica” (Sociedad
vs. Estado) se rehúsa incluso a definirse como una idea. Permanece leal
a nuestra inarticulación inmemorial, nuestro silencio, nuestra pobreza.
El Capital busca su telos más allá de lo humano. La ciencia ya nos ha
traicionado–quizás la siguiente (o ultima) traición provendrá del mismo
humano, y del mundo material entero. Solo dos ejemplos necesitan ser
dados para iluminar (mas que “probar”) esta contención. La primera
concierne al dinero, el cual en los últimos cinco o seis años ha
transcendido sus conexiones con la producción al alarmante grado de que
cerca del 94,2% del “deposito de dinero” global consiste ahora en
capital financiero puro. He llamado a esto La ascensión [uploading]
gnóstica del cuerpo económico, en honor de esos viejos Dualistas
Gnósticos y su odio a todo lo material. El resultado practico de esta
situación es asombro por cualquier consideración de la justicia
económica como preocupación “empírica”, desde que la naturaleza
migratoria o nomádica del pancapitalismo permite “descorporizar el
Capital” para separar la economía productiva de sus cualidades a favor
de los beneficios que solo pueden ser medidos por significados
“puramente” espirituales. Es más, este Capital se ha convertido en su
propio medio*, y ahora intenta definir un discurso universal en el cual
las alternativas al intercambio simplemente desaparecen como si no
hubieran existido nunca y nunca pudieran existir. Por consiguiente
todas las relaciones humanas van a ser medidas en dinero.
Para ilustrar al Capital como su propio medio*, y como nuestro
segundo ejemplo, podemos echar un vistazo a la bioingeniería. No hay
fuerza que pueda prevenir al pancapitalismo de adquirir patentes para
cualquier gen identificable. Esto significa que los granjeros están
siendo ahora requeridos a pagar “rentas” cobre ciertas cadenas
genéticas que ellos mismos desarrollan, porque los “derechos” a estas
cadenas fueron adquiridas por los zaibatsus. El dudoso triunfo de la
clonación se supone que es compensar por la rapiña dirigida por los
beneficios de los últimos remanentes de Naturaleza. Es más, el proyecto
del genoma humano, que ha “solucionado” la producción de vida como
maquina biomecánica, permite a la misma “evolución” ser cooptada y
absorbida hacia dentro del Capital. Conforme el mercado ve el futuro,
el mismo humano llegará a ser la comodidad final de la humanidad—y en
este “valor” los humanos desaparecerán. El propio desenmascaramiento
del Capital implica el propio enmascaramiento de la humanidad. Actuando
como una sustancia puramente espiritual—dinero—el Capital posee la
propiedad del futuro sobre la vida, y por consiguiente el poder de dar
forma al profundo protoplama del mundo material como puro intercambio.
Nuestra cuestión esencial concierne pues la posibilidad de la
re-aparición de lo oculto como oposición. Finalmente parecería que el
rechazo táctico a toda sistematización estratégica pueda ser inadecuado
de traer esta re-aparición del deseo. Una propuesta positiva es
requerida para balancear los gestos de rechazo. Debemos creer que una
estrategia orgánica de victoria emergerá como “ordenación espontánea”
desde la tendencia de las tácticas. Cualquier intento para imponer esta
unidad estratégica desde “arriba” debe ser renunciado como (en el mejor
de los casos) nostalgia por la utopía perdida de la ideología—o como
“mala religión” de algún tipo.
Pero puesto que la Imagen tiene su espectro y su forma, nosotros
podríamos jugar con la noción de que la Idea también, tiene una
manifestación espectral y una formal. Como un “brote [spook] en la
cabeza” la idea se mantiene no como una trampa semántica–[disfrazado
por ejemplo como un imperativo moral. Pero como “forma” en el sentido
Blakeanio la misma idea puede tomar forma de organicidad como una
producción del cuerpo y el “intelecto creativo”, justamente al igual
que la imagen puede girarse hacia la realización por el cuerpo y la
“imaginación creativa”. Quizás en algún sentido es la idea que ha
permanecido oculta en su manifestación—esta idea puede “dar significado
a la revuelta”. Y puede ser escrita ambiguamente en jeroglíficos cuyo
significado es incierto, pero cuyo efecto “mágico” es sin duda
potente—puede ser escrito incluso en un obelisco oculto. Pero habrá
sido escrito por nosotros.