GLIFOSATO, SALUD Y CIENCIA (2009)....
No es necesario ser científico para darse cuenta de lo que pasa
Colonialidad en la política científica
Es generalmente aceptado que la actual acumulación capitalista ha establecido una relación entre ciencia y producción regida por la política desplegada por los estados en asociación con las corporaciones y sus lobbies. Y definen las reglas que rigen el uso y la relación entre propiedad social y privada del conocimiento,
Un ejemplo de ruptura de esa lógica, es la que adopto Cuba en los 70 al fundar centros de desarrollo biotecnológicos estatales (diferentes a los polos tecnológicos conocidos en ..la Argentina..) con la consigna de generar productos que permitieran sostener gratuitamente el sistema nacional de salud cubano. La propiedad social estaba asegurada con la presencia del Estado y sostenida por una concepción muy distante del conocimiento dirigido satisfacer en primer lugar la rentabilidad de empresas como sucede en nuestros países.
En ..la Argentina.., Oscar Varsasky discutió en profundidad estos temas en la década del 70 pero desde los 90 nuestro sistema científico confundió acríticamente y en clave de colonialidad, política científica con promoción industrial privada.
La ciencia medica y el glifosato
Al transitar una época donde la ciencia médica se relaciona con la enfermedad con fuerte criterio empresario, se aleja del enfermo y al mismo tiempo del concepto de salud como derecho. El desarrollo tecnológico logrado, desplaza la interpretación integral, que el médico construye en su contacto con el enfermo, para concebir a la entidad gnoseológica, como un ente en sí mismo y poniendo la solución tecnológica como suprema, olvida que no hay enfermedades sino enfermos. La remediación sustituye la prevención para introducir modelos y miradas tecnocráticas que conducen a procesos de deshumanización acelerada para la construcción de sistemas más que conocimiento.
Con este marco referencial y el propósito de dirimir algunas imprecisiones y dudas, nuestro grupo del Laboratorio de Embriología Molecular (LEM) en ..la Facultad.. de Medicina de ..la UBA.., formado por investigadores y becarios del CONICET y de UBA, se propuso estudiar el efecto del glifosato durante el desarrollo del embrión de vertebrados, usando los criterios, tecnología científica y la experiencia de 20 años de estudios de los mecanismos del desarrollo embrionario temprano.
El glifosato es un veneno que se usa para destruir malezas y afecta al ciclo biológico que provee fertilidad a los suelos, preservando aquellas plantas que están modificadas con genes que les proveen resistencia al herbicida. Todo esto es bien conocido. Pero una vez más, la pereza intelectual junto al miedo de oponerse públicamente a uno de los considerados grandes logros de la biotecnología, producen un silencio impenetrable entre quienes deberían asumir una voz crítica.
El glifosato, se ha dicho innumerables veces, produce cáncer, (como también los productos que acompañan al glifosato en la solución herbicida) y altera el desarrollo embrionario conduciendo a abortos y malformaciones. (Dario Gianfelici La soja, la salud y la gente).
Intentamos darle a estos estudios sobre los efectos del glifosato, la misma rigurosidad que tenemos para nuestros estudios habituales. En los últimos 14 meses los resultados de nuestros experimentos mostraron en nuestro sistema experimental de estudio embrionario, que concentraciones 1 en 5000 del herbicida o la inyección en embriones de cantidades muy por (miles de veces) debajo de las usadas en agricultura de glifosato puro, producen serios efectos durante el periodo crítico más importante de la formación del embrión: la gastrulación. Con la consecuencia de malformaciones y defectos de la organogénesis cefálica y del sistema nervioso. A mayores dosis el efecto produce la muerte de todos los embriones durante la gastrulación.
La otra razon fue la certeza que antes de lanzar el glifosato al mercado el criterio científico estuvo ausente o fue escamoteado, tanto por quienes lo crearon como quienes lo autorizaron. De haber existido una actitud critica y rigurosa se hubiera prevenido lo que hoy observamos. La información, sobre sus efectos deben ser públicos y forman parte del derecho humano a estar informado con fundamento de los efectos sobre la salud, daño medio ambiental, aunque implique que ante la mínima duda se deba limitar el uso de estas tecnologías.
El Ministerio de Salud debería intervenir en el estudio de los efectos del glifosato en la salud humana revirtiendo la actitud remediativa ante la intoxicación o envenenamiento producido por los herbicidas y sin dilación revisar toda la información empírica y científica que se dispone usando métodos rigurosos tanto epidemiológicos como toxicológicos aun cuando esto implique asumir un fuerte control estatal. Comenzando a regular el uso de los herbicidas tanto en las formas de aspersión como de las concentraciones usadas.
El silencio alrededor del uso y abuso del glifosato (y por lo tanto de los OGM) es sostenido en cuatro ámbitos diferentes.
· Las autoridades nacionales y su pasividad acerca de los efectos del uso indiscriminado de los herbicidas para sostener el cultivo intensivo y extensivo del 60% de la cosecha argentina.
· Los científicos y tecnólogos que prometieron con imprudencia poco rigurosa que el desarrollo de estas tecnologías, permitiría un generar un vergel planetario que llevaría a la solución definitiva del hambre en la humanidad. Obraron mas como sacerdotes narcisistas, que como científicos y violaron básicos criterios de la labor científica al escamotear rigurosidad y su responsabilidad, una muestra tangible de lo que Anna Arendt denomino “banalidad del mal”.
· Los chacareros y grandes productores que no admiten, por avaricia o por insensibilidad, lo que experimentan todos los días en sus campos, hogares y pueblos donde se incrementa las enfermedades malignas en proporciones que hacen estallar las incidencias aceptadas por la medicina.
· Las corporaciones que desarrollan estas tecnologías y las ponen en las góndolas del mercado, ofreciendo sus productos sin haber realizado los estudios que garanticen su inocuidad sobre el medio ambiente y/o la salud humana y animal y prometiendo la multiplicación de las ganancias,
Es cierto, no hay que ser científico para darse cuenta de lo que pasa. Pero el silencio ante un modelo económico sostenido por tecnologías depredadoras está en marcha y pocos se animan a discutirlo.
Glifosato parte del modelo eugenésico
En una reciente charla informal, con un científico del Instituto Roslin de Edimburgo, este me confió la existencia de un proyecto para generar sangre humana a partir de células madres; proyecto de interés y por lo tanto financiado por el Depto. de Defensa de EEUU. El argumento tenia en cuenta la posible demanda de sangre ante el nivel de conflictos y guerras preventivas e intervenciones militares que se avecinaban en el marco geopolítico futuro. Este científico mostraba como se opera en la práctica. No es el sentido platónico de “preservar” la naturaleza, sino en el sentido fáustico de “mejorarlo” para hacerlo distinto o de “remediar” efectos colaterales de las acciones de la especie humana. Y todo esto en el marco de las nuevas formas de cómo las guerras promueven y movilizan la investigación y el adelanto científico.
Esto nos lleva a considerar un poco la historia de la organización y los sustratos ideológicos de la ciencia moderna. Fue en la consolidación del capitalismo del siglo XVIII y XIX cuando Europa y EEUU diseñaron la arquitectura del modelo de la ciencia moderna. A mediados del siglo XIX Francis Galton inventaba la eugenesia, disciplina que se propone el mejoramiento racial. La tecnociencia después del la experiencia del nazismo ha esmaltado su discurso haciéndolo cada vez más sutil.
Y a pesar de su eclipse después del nazismo, el pensamiento eugenésico sigue vivo en el peritaje de los científicos que proveen la legitimidad objetiva para que los procesos políticos de decisión lleven a la consolidación del biopoder y de su instrumento, la biocracia.
La eugenesia galtoniana surge como una interpretación biológica del darwinismo a la sociedad y da párvulo en que en EEUU genetistas como Charles Davenport desarrollaran con la biometría un instrumento de catalogo y un modelo clasificatorio para la raza humana que centraliza toda explicación las características humanas desde el determinismo genético abriendo primero paso a la selección y más tarde a la intervención para su directa manipulación. Galton sugirió que la eugenesia era la religión –científica- del futuro y por lo tanto sus sacerdotes, la biocracia que sostenía el biopoder. ....
En los comienzos de la década del 30, científicos como John Haldane y Julian Huxley, intelectuales y políticos como Beltrand Russell y Winston Churchill, que habían hecho público un proeugenismo sin conflictos con sus inclinaciones ideológicas, se alejan de la eugenesia para no verse complicados en el odio extremo racial del nazismo. Sin embargo menos agobiado por dilemas éticos, Charles Davenport (a la sazón director de Cold Spring Harbor) prosiguió sus planes científicos y defendió la disciplina inventada por Galton, después ser mentor de las iniciativas eugenésicas europeas y la formación de científicos alemanes durante las primeras décadas del siglo XX, ....
Esto demuestra que la predica eugenésica no es expresión de antisemitismo o una mirada de derecha conservadora, sino una propuesta de construir un mundo moldeado para los mejores. Por eso estuvieron involucrados científicos y médicos de distintos credos que durante el nazismo alemán, migraron a USA y siguieron sus estudios y docencia universitaria de la concepción eugenésica. ....
El nazismo tomo una concepción disponible del mundo y la convirtió en un experimento monstruoso donde se mostro descarnadamente como la ciencia ser parte del mal como condición banal de la realidad. Pero al mismo tiempo mostro que era también una necesidad de las sociedades industriales que se proponen una organización científica del quehacer humano y de su trabajo fundamentándolos en una racionalidad científica que garantice la máxima productividad para el máximo poder.....
Esto porque ya en el curso de la segunda guerra y mas aun después del Proyecto Manhattan la organización de los sistemas científicos fueron claramente profesionalizados e industrializados para engloban intereses militares y del mercado. ....
Queda claro que la corriente hereditarista representada por la eugenesia no comienza ni se detiene en la cuestión religiosa. Eran muchos los científicos y médicos de nacionalidades, ideologías políticas o credos diferentes que adherían al sueño de sostener la política y lo social con bases científicas con la genética mejorando al hombre para permitir la construcción de un “mundo mejor”, descartando a los inferiores o como actualmente seleccionando o interviniendo en el código genético. Precisamente ese es el sentido que sostiene la racionalidad del proyecto político estratégico del Proyecto del Genoma Humano.....
La eugenesia que se difundió en ..la Republica.. de Weimar alemana estaba consolidada por los inestimables aportes de fundaciones como ..la Ford.. y ..la Rockefeller.. (1934) en un intento de racionalizar científicamente los recursos de occidente sobre la lógica de la selección de la base genética de los individuos con la idea de crear hombres superiores. En este engrama conceptual los médicos y científicos involucrados constituían una tecnocracia biomédica que banalizaban en su denegación las consecuencias de sus creencias. Eran la expresión de una ciencia sin limites liberada de condicionamientos de sus propias fuerzas y de valores. ....
Hoy vemos que luego de años de ostracismo el epistema de la ideología eugenésica y su biocracia, vuelve avalada por el formidable salto tecnológico, en el marco de una ciencia que promete sin cesar incrementar el prestigio del científico-tecnólogo en su ansia narcisista.
Así el resurgimiento de la eugenesia es llevado a todos los niveles de la naturaleza: la producción de alimentos, la biomedicina, la farmacología, la ingeniería que sostenga la fantasía de la quimera del hombre protésico mejorado por diseño humano.
En esa ansiosa búsqueda de perfección y camino hacia lo suprahumano desaparecieron los límites y el pudor de avanzar sin medir consecuencias. Desde la salud, la naturaleza, el hombre, la conducta humana, las ciencias sociales, la política, todo se transforma en cosa a ser transformada o explicada con reduccionismo lamentable como planteaban Stephen Jay Gould o Richard Lewontin.
Los OGM son una de esos ejemplos de la tendencia neo-eugénica de perfección e inmortalidad, un elemento que concurre como necesario en la construcción biológica de un mundo nuevo a medida del poder de poderosos iluminados. Esta construcción alejada del tropezón nacionalsocialista es la manifestación que tomando diferentes formas discursivas quiere maquillar la ideología eugenésica y disimularla con parte indisoluble de la noción de progreso moderno.
Mientras la ideología sigue planteando la selección o la intervención genética sin el sólido respaldo en el conocimiento actual, permanentemente invoca a la asociación de los Estados con las corporaciones, para “mejorar” la naturaleza con especies superiores más eficaces, más perfectas, y más rentables.
Es en este sentido un proyecto político instalado en esta etapa de la modernidad que no mide consecuencias. Amparado en “principios científicos” presuntamente infalibles desde una dimensión en apariencia objetiva pretende: reorganizar con la genética, el orden natural y social del hombre y de la naturaleza.
El cientificismo actual sin culpas y apelando a la tan remanida neutralidad científica, sigue siendo la fuente, el origen, de un poder en última instancia totalitario que le hace decir a Daniel Cohen “estoy convencido que el hombre del futuro dominara la genética al punto de poder ser artesano de su propia evolución”. Nosotros agregamos, “y de la evolución de la naturaleza toda”. Cohen sueña con un hombre cada vez más dueño de la naturaleza y de la técnica y menos de su propio destino se asoma en el futuro.
El triunfo de la “biocracia” y del “biopoder” encuentra su epistema en desarmar la naturaleza de este mundo para armar otra que lleve a la homogeneidad, al control y a la sumisión valiéndose de la infinita tecnología. Triunfo donde lo siniestro es no saber, quiénes serán los arquitectos, ni quiénes serán los destinatarios del mismo.
Es un paradigma que se invierte. Ayer se planteaba actuar desde lo social sobre lo biológico, hoy los científicos y el biopoder sueñan operar desde lo biológico sobre lo social. Distorsión de una utopía que imaginó un mundo con una ciencia para la humanidad ahora reemplazada por una distopía de un mundo hecho por y para pocos.
Como los científicos enfrentan en estas situaciones?. ....
La culpa produce un desdoblamiento de la conciencia “que rechaza lo que no acepta”. En esta denegación (negación de la negación, de naturaleza erótica) Freud encuentra la separación de lo intelectual, de lo afectivo como defensa contra el sufrimiento permitiendo proteger prestigio personal y autoestima que actúan como sublimación placentera que desplaza el miedo a la destrucción.
En su momento S. Freud sito en la Europa Central, no comprende como ni porque ve desesperanzado como la Ilustración fracasa en sus promesas de una sociedad que había adoptado la idea de que la ciencia y la técnica eran los instrumentos esenciales para el camino hacia la perfección, la justicia y la libertad.
..La Ilustración.. un elemento constitutivo de la construcción del capitalismo europeo representan, tanto de la moral kantiana o del relato histórico hegeliano, una mirada donde “la universalidad y la humanidad es europea”. Y que incluyen desarrollo científico peor también el sentido de lo hegemónico, la esclavitud y la explotación despiadada, el colonialismo cultural y económico, que negaban lo humano en “el otro no europeo”. El sentido de lo moral, de la razón y de la historia, comenzaban y terminaban en Europa. Ese cristal monocromático se mantiene en el paradigma de la colonialidad actual.
Aun bajo el fracaso y los escombros de los ideales de la modernidad ilustrada, se prolonga la herencia del cientificismo sustentada en la integración de la bio y nanotecnología para persistir en la fantasía de remediar las angustias del mundo y que muestra la distancia cada vez mas grande entre lo sabemos y el sentido de lo que sabemos.
El futuro
Los científicos –mandarines del prestigio- pueden resistir. Están, si lo desearan, preparados para dar batalla contra los silencios y los rumbos esbozados. Si con honestidad apelaran a decir la verdad y recuperaran la rigurosidad necesaria para sostenerla con una actitud crítica y no supina con los poderes públicos y privados. Esa, es su misión social.
Pueden observar el problema ecológico y sanitario de los herbicidas (extensivo a la minería y preservación de el cualquier bien natural en relación con las demandas y los modos de consumo) y asumir una actitud reflexiva que enfrente las urgencias del mercado, rechazando ser relegados a servir en la resolución efectos colaterales con medidas de remediación una vez producido el daño.
Deben ayudar a desplegar conocimientos para la prevención y promover el debate que derrote silencios cómplices. Esa es única actitud ética de compromiso ante la sociedad que los contiene. Desnudar el modelo de desarrollo científico-tecnológico importado, colonialista y dependiente centrado en la depredación de la naturaleza y desprecio por lo humano es parte de ello.
En esa es la búsqueda, abandonar las complicidades, ser rigurosos esquivando las nuevas modalidades con sus métodos de penetración y cooptación de universidades e instituciones de promoción de la ciencia.
Alguien escribió hace mas de medio siglo: “Es necesario que ofrezcamos a nuestros pueblos la posibilidad de que trabajen felices, con un grado suficiente de dignidad, para un progreso técnico y científico de la humanidad, si no tan grande como el asegura el capitalismo, al menos que no implique el sacrificio de nadie. Pueblos felices, sin sacrificios y sin dolor. Esto es lo humano, es lo natural y también es también científico”....
Andres E. Carrasco....
Profesor adjunto UBA. Investigador Principal CONICET....
Lago Futalaufquen, Parque Nacional Los Alerces. Enero 2009.