BEOWULF
Alguna vez leí que Johnny Deep siempre había pensado en los piratas como las estrellas de Rock de los tiempos antiguos, y que por esa razón se inspiró en Keith Richards para interpretar a su personaje de Piratas del Caribe, Jack Sparrow; nunca estuve tan de acuerdo con eso hasta ahora, que vi Beowulf: durante toda la película no podía dejar de imaginarme que era James Hetfield el que estaba en pantalla, talvez era por la fuerza con la que el personaje gritaba, o por la personalidad tan irreverente que tenía o porque al igual que una estrella de rock Beowulf solo quería fama, fortuna y mujeres. Y es que es eso, precisamente, lo que distingue a la nueva película de Robert Zemicks: el hecho de que no presenta a los antiguos guerreros como héroes que luchaban por la libertad, motivados por su buen corazón, sino como seres humanos que deseaban fama, diversión, riquezas y que las obtenían asesinando, saqueando y violando. Aunque sinceramente me hubiera gustado ver a los actores de carne y hueso interpretando todo el asunto, debo aceptar que hubiera estado bastante difícil lograr varias de las escenas de la película, además uno esta tan entrado en las peleas y situaciones, que llegas a olvidar que esas pompas no son reales (aunque de verdad lo parezcan, ja!).
Antes de ver la película escuche que en varios sitios de Internet comparaban a esta película con la de Zack Snyder, 300, ya que el trailer y poster tenían varias semejanzas; lo único que puedo decir es que no hay ni el más mínimo parecido entre las dos películas. Representando épocas y culturas distintas, con personajes con motivaciones diferentes, Beowulf resalta porque no viene con todo ese discurso rosa pro libertad de 300. Déjenme aclarar que para mí 300 es una gran película, llena de batallas e imágenes memorables, pero en la competencia, en mi personal opinión, Beowulf sale ganando, sobretodo porque después de cada pelea solo quería pararme y gritar: ROCK!!!

