(En su
blog de
La General TV).
Puntuales y elegantes, como si fueran de boda, se presentaron los cinco miembros de
Louisiana ante el público del
Paseo de la Independencia. Nada de sms ni de correos electrónicos para mover al público. No hacía falta. Público fresco para un mensaje fresco.
Louisiana tiene varios argumentos para dar guerra, entre ellos, los múltiples registros de voz de su cantante, las bellas armonías vocales, una colección de buenas influencias y el gusto por la buena música. El concierto, breve e intenso, salió bien. Fluido y sin grandes problemas de sonido. Lo mejor, la transmisión y no me refiero a la de oe, oe con el público, que tampoco es fácil, sino la transmisión de verdad, la de los sentimientos y las emociones que se esconden detrás de la música.
La música de Louisiana podría enmarcarse en el pop intimista con algún pretendido toque Folk que habría que matizar y trabajar con calma. Es, por tanto, una música de detalle que pierde mucho si se tira por el trazo grueso y la calle de en medio, sobre todo en la sección rítmica, algo que ocurrió en contados momentos. Louisiana no tiene un single para ir cantando por la calle, pero tiene paisajes sonoros interesantes. Quizá, habrá que buscar el punto medio y esperar un poco más de lo que piden las ganas para meterse al estudio.
Las guitarras acústicas están muy bien entendidas en Louisiana. No son un rasca y gana más, prescindible, como en tantos grupos, sino un elemento sonoro y, a veces, rítmico, que da color a las composiciones. El trabajo de guitarras resulta bien enfocado, sin estridencias y con elegancia, siempre muy pendientes de lo que el grupo necesita. Hablando de necesidades, es básico encontrar bases y programaciones que lleven la música de esta banda a un plano superior, sugerente e inquietante. Eso los convertiría en sorprendentes en una primera escucha. Además, la composición de los textos debe liberarse un poco del peso excesivo del poema, para dar paso a la letra musical, que es un género diferente. Parecido, pero diferente.
Después tocaba una rubia de San Sebastián. No me quedé. Hacía frío.